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domingo, 27 de diciembre de 2015

Ser “anticapi” catalán, como mola

Si Usted pensara investir a Rajoy sería un facha de caverna, pero si lo hace  un “anticapi” es un acto revolucionario. Si Usted piensa en votar al que envió saludos a Bárcenas será cómplice de un corrupto, pero si piensa votar al Consejero de Economía del 3% está haciendo la revolución.

Mola ser “anticapi” catalán, no diga que no. Un debate de los “anticapi” es como un partido del Joan Gamper. El partido no se acaba hasta que gana el Barça; los debates de los “anticapis” no acaban hasta que sale lo que tiene que salir.

A Usted esto le parecerá puro cinismo político pero es que no a acaba de entenderlo. No es que los que quieren “asaltar el cielo” se apresten a votar a “los viles perros”. No; se trata, como todo el mundo sabe, de que los anticapitalistas apoyan la revolución de los burgueses porque una vez dentro, faltaría más, producirán la revolución social catalana, o algo así.

Ser “anticapi” mola se lo digo yo. No hay nada más lejos de la democracia que una vanguardia, de 3030 personas, el 0.07% del electorado de las autonómicas, decidiendo el porvenir de los catalanes y catalanas. 

Estos "antisitema" de patio de recreo, rojipijos devenidos en diputados y diputadas. prometieron a su electorado dos cosas: que no habría proceso sin un 50% y que no investirían a Mas. O sea, que pleno de mentiras, como Ustedes y medio mundo han colegido tras la risible votación de hoy.  Pero mentirijillas revolucionarias no como nuestra malévola ética burguesa.

Mola, mola. Aunque no se a quien hay agradecerle el asunto. Quizá sea más impresentable el que jugó con el fuego, el tal Mas. Mas ha logrado su penúltimo éxito: convertir la Catalunya del diseño, la fineza política y el seny en un territorio de ira, que llena espectáculos en polígonos deportivos como esa votación inverosímil.

En una Asamblea universitaria en la Zaragozana del 75, un compañero de facultad, sección comunismos variados, espetó a un anarco, para pasmo de quienes le rodeábamos: “solo sirves para darle paté al burgués” (recuerden el francés “Épater le bourgeois”).

Hoy, cuando haya ojeado la citada asamblea y su insólito resultado, habrá recordado la anécdota y deducido que quienes le afeamos la mala traducción no teníamos razón. El sí: estos están para darle el paté a Mas.

Mola ser “anticapi” pero más mola Mas dispuesto a recibir su paté de quien está contra la Unión Europea, el euro y todo lo que suene a la Europa más contemporánea.  Mola un sitio donde se repiten las votaciones, una tras otra, hasta que le garanticen el paté al burgués.

Vamos, rían conmigo. Que nadie les diga que esto es serio. Tomemos unas copas por la revolución de los burgueses, el proceso, la coña marinera, y sus colegas los “anticapis”.

martes, 22 de diciembre de 2015

Turno corto, izquierda escasa. Feliz Navidad.

La derecha ha ganado las elecciones y los que pueden dirigir gobiernos son los jefes del bipartidismo. Da la impresión de que la gente ha votado más pluralidad que cambio o, en todo caso, ha votado mayor protagonismo a los emergentes, pero digámoslo claro: menos de lo que ellos mismos aparentan, por mucho que La Secta se empeñe en mantenernos en campaña.

No obstante, como es normal, todo el mundo ha ganado y hasta Garzón, al que no han votado ni los gatos, presume de éxito. Hay cosas irrelevantes a fecha de hoy, aunque tendrán trascendencia de futuro, como la desaparición práctica de la izquierda transformadora, en tránsito hacia Podemos, el nuevo palo de la ciudadanía a Artur Mas. También, la evidente necesidad de una reflexión socialista.

La confección de gobierno es una tarea complicada por no decir imposible. Entre otras cosas, por el asunto de la amenaza de las anticipadas. Los partidos se mueven lejos de la voluntad de acordar porque temen más los costes del acuerdo que del no acuerdo. En realidad, ellos pagan el primero, el segundo los paga la ciudadanía.

Así, el PSOE teme que los de Podemos les vacíen el electorado, con el discurso sobre los malvados que apoyan a Rajoy. Los de Podemos son los que quieren elecciones y deben hacer discurso para mantener el préstamo periférico. Los de Ciudadanos, pillados a contrapié, prefieren acuerdos antes de que el PP rentabilice un posible anticipo.

La izquierda, tan fragmentada como insuficiente, construida en buena parte fuera de la cultura de gobierno, tan alejada de la idea de pactos, parece difícil que pueda aportar un gobierno alternativo. Pactos que, de algún modo improbable, deberían sumar a Esquerra y PNV.

En una licencia poética y poco rigurosa, de tantas que se le permiten al personal de Podemos, califican de turnismo al sistema político español. No me entretendré en recordar que turnismo significaba que la alternancia no la marcaban las elecciones sino el Rey. En todo caso, si algo está claro es que Podemos busca un turno corto, una legislatura breve e inestable, un escenario de  elecciones anticipadas que les permitirían continuar con su estrategia de sorpasso.

Proponer, como base de acuerdos, una reforma constitucional imposible, en la medida que el PP puede paralizarla, un referéndum que solo Esquerra, Convergencia y Podemos pueden apoyar o rizar el rizo, a la manera de Errejón, sugiriendo que el pacto requiere la salida de Pedro Sánchez, solo son trucos de trileros para que no parezca lo que es: que quieren anticipadas.

IU, dispuesta a lo que le den, absolutamente irrelevante, en encefalograma más plano que el de Santiago Carrillo, detenta un programa de imposible gobierno y una cultura de sectarismo antisocialista tal que un pacto añadiría bochorno a la irrelevancia. Los de Esquerra Republicana muestran escaso interés por los asuntos de izquierda y más por la imposible independencia.

La ciudadanía de izquierda puede estar contra Rajoy pero sus partidos no parecen ni dispuestos ni con capacidad de articular alternativas.

Los socialistas no solamente están atrapados por su debilidad y la de sus potenciales socios sino por la necesidad de mantener un equilibrio interno entre los que firmarían un acuerdo con el PP y quienes se niegan a un acuerdo con Podemos que, además, no coinciden entre ellos. O sea, que Pedro Sánchez tendrá que votar que no y preparar su Congreso, con permiso de Andalucía, naturalmente.

En todo caso, resulta paradójico que entre los discursos de contenidos nadie haya pronunciado la primera preocupación de la ciudadanía: el paro. Preferimos los guiños improbables, las retóricas que demandan las televisiones, especialmente La Secta, y los relatos de campaña.

Conclusión, nos queda izquierda escasa y turno corto.
Aunque yo pasaba por aquí no a reflexionar sino a desearles una estupenda Navidad, que uno anda en modo vacaciones. Así qué hasta la semana que viene.



sábado, 19 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (y XV): Reflexionando, hay otra izquierda a la que votar.

Lo declaró, en Mayo, Alberto Garzón para justificar que negaba su voto a Luis García Montero y su propio partido, en una de las traiciones mas arteras que recuerda la política madrileña. Es tiempo, pues, de recordarle a Garzón lo atinado de su aserto: “hay otra izquierda a la que votar”.

Valdría para negar mi voto la traición de este pequeño napoleón. Pero es que, además, se hace acompañar de un programa atrabiliario (nacionalizaciones y funcionarización del personal desempleado) y de una agenda política (república y anticapitalismo) que niega el enfoque a lo relevante: la necesidad de políticas que superen la austeridad letal a la que nos han condenado. Por otra parte, para votar rogadores de favores a Podemos, casi vota uno el original.

Cosa que no haré porque los nuevos, de izquierdas, derechas y transversales,  a pesar de haber trufado su programa de toques socialdemócratas, también han sustituido las políticas de empleo y trabajo por una suerte de seguidismo y asistencialismo de clase media que, a veces, da un poco de miedo.

También, han dejado claro estos últimos días de campaña que su agenda es, simplemente, un periodo de inestabilidad, una legislatura corta, que les permita en elecciones próximas, sustituir el bipartidismo por otro bipartidismo. Por otro lado, veo mucha radicalidad periférica acompañando a unos y jaleando a otros.

Así pues, me veo en la obligación de reflexionar, habiendo perdido el voto de toda mi vida (con la excepción de una ocasión), hecho desaparecer por un grupo de interés que ha decidido buscar nueva máscara electoral en una unidad popular que ni es unidad, ni es popular. Además, dicho sea de paso, de llevar más de treinta años enmascarado y apropiarse de siglas que merecerían mejor trato.

Y reflexiono, reflexiono. Quiero decir que, desaparecidas del tablero las viejas banderas rotas, habrá que buscar en el mercado electoral los restos de algún tenue hilo colorado que se oponga a la derecha, mantenga mi querida presión fiscal, no maltrate la constitución y dedique el tiempo a orientar gobiernos en lugar de buscar estrategias de recambio o invertir en simple irrelevancia.

Si; lo sé; seré probablemente engañado, habré de votar con nariz tapada y deberé aprestarme a que me recuerden Ustedes con frecuencia que puse mi voto en el viejo cambio. Pero que quieren que les diga; será mi forma de protestar contra los nuevos que no son nuevos y los viejos que son más viejos y más sectarios.

Al fin y al cabo, ya lo dijo Garzón: hay otra izquierda a la que votar.

miércoles, 16 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (XIV): el Ciudadano que no ama a las mujeres.

Hay candidatos que mejor están callados. En el mejor de los casos, debieran limitarse a leer el argumentario que disciplinadamente envía la empresa contratada por el partido todas las mañanas. Así, a lo mejor cuela. Pero cuando el tipo (porque es un tipo) habla, va y la caga.

Ustedes, que están para lo importante, no se han parado a mirar la sarta de tonterías que el candidato cántabro de Ciudadanos viene diciendo en campaña. Eso si, casi todas sobre las mujeres, que en el tema el caballero parece ser un especialista.

Como ya les he contado en otra entrada de este blog, el tipo ya había dicho que le preocupaba una muerta por violencia machista como un muerto por accidente de tráfico. Hoy ha rematado la faena: ha declarado que “el aborto es violencia”. No hare muchos comentarios sobre la frase, a más de calificarla de puro fascismo intelectual.

No ha importado que Ciudadanos pasara, en los cuatro días de debate sobre la violencia machista, de partido de centro a partido de derecha extrema. Ha tenido, el ciudadano, que rematar la faena. Con el esfuerzo que a Rivera le ha costado parecer lo que no es, en una frase, el candidato cántabro le ha fastidiado nuevamente la campaña. No importa que lo desmienta. O le pide que se vaya a su casa o el Rivera se come el marrón.

Es lo que tiene lo nuevo: hay partidos que se han construido con la vieja cosa de las ideas y emergentes que se construyen con casting. Cierto que no es lo mismo un misógino fascistoide cántabro que un general de la OTAN. Pero, que quieren que les diga: cuando la encuesta prevalece sobre el ideal, el riesgo es creciente.

Ha bastado que los lectores de encuestas encuentren que los indecisos son, en su mayoría, mujeres, para que los nuevos y emergentes muchachos se lancen a por el voto femenino, con escaso acierto, dicho sea de paso. Es lo que tiene no saber de que se habla.

Sin ir más lejos, Iglesias, que ha construido un grupo ajeno a la paridad y a las listas cremallera, ha recibido la consigna de Errejón: toca hablar de mujeres. Ni corto ni perezoso, ha afirmado hoy en Galicia que el cambio tendrá  “estilo de mujer” y, además,  “de madre”.

A ver, queda más conservador, más ni de izquierdas ni de derechas, manejar conceptos como madre o abuela que de mujer joven, aguerrida o combativa. O sea, que hemos pasado de portavoces pornógrafas a abuelas como espejo del cambio. Camino que la campaña del candidato de la Unidad Popular, que ni es unidad ni es popular, inició convirtiendo en abuelas a  las luchadoras antifranquistas, forma insana de ocultar dignísima mochila histórica, por cierto.

Sugeriría que los candidatos, más aún si son nuevos y no se les conoce lucha alguna por los derechos de la mujer, guardaran un correcto silencio sobre el asunto.

Si; si ya sabemos que los socialistas, con sus tontadicas, sus leyes de igualdad, sus paridades y estas cosas lo tienen mejor. Pero chicos, no lo queráis todo, no lo queráis todo.


martes, 15 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (XIII): Hablando de barro

Mucho barro; poca elegancia. Lo tenían claro los excluidos en el debate. Dos de ellos que antes habían excluido a otros, con mosqueo. El irrelevante para que pareciera que pertenece a la colla de lo mas nuevo.

A ver si se me aclaran. Si Errejón llama ignorante a Rivera o Iglesias caradura a Vicente Navarro, es pura ternura. Si Colau te pide que te limpies la boca, Monedero te acusa de cocainómano o Errejón desprecia a los que no tienen formación, eso es finura total. Si Garzón expulsa a cinco mil acusándoles de chorizos es purita elegancia. Pero si Sánchez le espeta un “indecente” al indecente Rajoy, viene a ser barro de la vieja política. ¿Se me aclaran o no?

Hizo Sánchez lo que debía, no se engañen. En primer lugar, necesitaba sellar las puertas; cerrar la transferencia de votos a su izquierda pero también hacia el PP. Necesitaba, en segundo lugar, la bronca para recuperar la identidad perdida en las mareas de falsa ternura que le han acompañado en la campaña, mientras le acusaban – por supuesto, con mucha elegancia- de mentiroso o de cómplice con la derecha.

Lo que sorprende es que quienes ira vienen reclamando durante meses ahora castiguen a Sánchez. Puede tener un aquel que la exclusión les mosquee o que La Secta se irrite, al fin y al cabo debe rentabilizar su inversión en candidatos y reclamar respeto para los respectivos jefes de campaña, Pastor y Ferreras. Es comprensible que el joven sectario reclame la elegancia de la que carece.

Lo que resulta extraño es el fariseo juego amigo que reclama corrección formal, tras llevar meses pidiendo contundencia. La Secta ha cumplido su función: ha declarado desierto el resultado del combate y ha convocado a los agentes digitales  que controlan los candidatos protegidos al desprecio en las redes. Bien está; pero eso es parte de la campaña no del rigor informativo .

A mi no me molesta el “indecente” ni la respuesta. Pienso como Sánchez y entiendo que Rajoy considere ruin a quien le recuerde su responsabilidad política.

Lo que me molesta del indecente y del Señor Rui(z)n no es la bronca sino la poca calidad de la propuesta. A lo que no ayudó Sánchez es a rellenar las lagunas que los socialistas debieran rellenar. Ahora bien, en una campaña de bailes, espectáculo y guitarreo, de citas falsas y empresas inventadas, de denuncias de puertas giratorias que se ignoran en los propios, no se porqué hacerle un reproche especial al socialista.

Hablando de barro, nada más enfangado en viejo lodo que el teatral abrazo entre Iglesias y Manolo Monereo en la arena de Vistalegre. Uno puede entender cierta reparación a los asesinos de Viriato, la gratitud a los que destrozaron su partido para trasladar su voto.

Pero difícil resulta aceptar, de nuevo, el sorpasso, por Monereo inspirado teóricamente, traducido en pinza por algún candidato sevillano de Podemos y que llevó al fracaso a Anguita y causó no poco destrozo a IU. Nuevo y moderno es este sectarismo de tercera internacional.

Hablando de barro, nada mas embarrado que el hipócrita cinismo. Pero vayan aprendiendo: ni cinismo, ni hipocresía. Solo nuevo, de casi cien años.

lunes, 14 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (XII): la brecha digital

Pueden fiarse de mí o echar sus cuentas: la cosa, según las encuestas, es que el bipartidismo resiste mejor en los territorios con menor tasa de digitalización. Es decir, lo analógico pondera el bipartidismo.

Pueden Ustedes decir, y tendrán razón, que es otra versión de la división generacional que se ha visto en la campaña, ya que las comunidades con menor penetración digital se corresponden con las más envejecidas.

Lo que la brecha digital pone de relieve es la tensión excluyente de las campañas electorales cuando se vuelcan excesivamente en las redes sociales.

Dos son los efectos del exceso de redes. En primer lugar, la segmentación radical de los mensajes (el microtargeting), decirle prácticamente a cada persona lo que quiere oír, acaba conduciendo a la movilización de los ya movilizados y a la exclusión de los no animados o animadas.

En segundo lugar, aleja a las formaciones políticas de una parte de la sociedad muy relevante, evitando el feed-back e, incluso, falsea las valoraciones de los sondeos.

Uno de los problemas con los que se encuentran las técnicas de sondeo actual es precisamente la digitalización. La desaparición de los teléfonos fijos, y las no-respuesta de quienes no se incluyen en las conversaciones de red de la población movilizada, ponen en peligro la representatividad de las muestras.

Por eso, el valor de las encuestas presenciales (CIS) frente a las telefónicas es la mayor representatividad de la muestra. Y el riesgo de las no presenciales es la subrepresentación de determinados grupos de población.

Las formaciones emergentes han construido su universo de red y, en todo caso, han cedido a las televisiones – alguna de ellas excepcionalmente implicadas en la selección de nuevas élites – los mecanismos de socialización de su opinión.

Las fuerzas del bipartidismo tradicional van a trabajar en ese campo analógico esta última semana, sin duda.

Verán Ustedes como hoy el debate tiene menor transcendencia positiva en las redes y más muestras de cabreo porque los áureos líderes nuevos, oh cielos, han sido objeto de la misma exclusión que ellos practicaron con otras formaciones. Naturalmente, la Secta, como era de esperar, ha organizado el debate alternativo.

Mañana hablaremos del debate sobre el debate. SI, tienen razón, da pereza, da pereza.





domingo, 13 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (XI): “limpie(n)se la boca”

Si es Usted de un equipo de futbol que anima a su muchachada con el entrañable, ”si se puede”; si es un reclacitrante animador de la selección española gritando el viejo “podemos”; incluso si es Usted un creativo de la campaña de Obama esperando ser copiado por campañas de medio mundo, sepan, que deben limpiarse la boca antes de pronunciar la frasecita de marras.

Lo ha dicho la alcaldesa del cambio barcelonés, que voto periférico presta, y que, al parecer, distribuye la licencia de la jaculatoria. Porque como si fuera el rosario, la frasecita ha de pronunciarse con la boca limpia, so pena de pecado de blasfemia. El fervor de la breve oración ha de acompañarse de licencia autorizada y boca limpia.

Puede parecerle, a Usted y a mí, que alcaldes y alcaldesas que a todos gobiernan debieran comportarse con cierto tino. No hace falta el exceso del alcalde zaragozano pidiendo en dos mítines distintos votos para dos fuerzas políticas. Sin ser tan excesivo en los quereres, puede pedirse el voto con respeto al electorado universal, ya que o todos y todas se gobierna.

Pero no; al parecer lo nuevo es arrasar, también, el viejo y acrisolado ecumenismo de los regidores y prohibir a otros que pronuncien la jaculatoria que pertenece, naturalmente, a la alcaldesa.

Así, cuídese el Señor Rivera de repetir frase que no le pertenece, sin limpiarse la boca como le ha advertido la alcaldesa macarra y cuídense, Ustedes también, de bromear con las cosas de los chicos y chicas del cambio que, en cuanto pueden, sacan ese tonito de ira pequeñoburguesa, ustedes me entienden, que da un poco de miedo.

Porque ternura y sonrisa toda la del mundo, pero primero se me tragan Ustedes unos insultos para por si acaso.

Yo entiendo los excesos. El Último domingo de campaña todo el mundo se viene arriba. Es el día de pabellones y plazas de toros. El día de fletar autobuses; pagar viajes y hasta bocatas, si falta hace. El rito ha sido cumplido, todos se han ido a casa henchidos de emoción y con demostración de fuerza hecha.

Hoy es el Domingo de San Mitin. El día donde se convence a los propios ya convencidos. Donde se transmite una emoción, solo interrumpida por el aplauso amigo. y donde se denuesta al ajeno, sin más interrupción que el aplauso amigo.

El Domingo de San Mitin no es para ideas nuevas sino para exabrupto viejo. Y si uno no tiene exabrupto que acarrear lo inventa, cosa que tan correctamente, y tanto respeto a la tradición electoral, ha hecho la alcaldesa del cambio barceloní.

Así pues, limpiémonos la boca por si acaso se nos ocurre coincidir con la alcaldesa en algún frase que no nos pertenece.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (X): Cuentos de clase media.

Mimar a la clase media es la consigna de campaña. Rebajas fiscales de todo tipo y subvenciones mil; subsidios para sus hijos; defensa de los regalos ya consolidados como la educación concertada; prolongación sin impuestos de la vida laboral de funcionarios y aún queda una semana.

Resulta sorprendente e incluso hiriente que la cmapaña que se celebra con peores cifras de empleo sea la campaña de la desaparición del trabajo . Los trabajadores solo recibirán salario mínimo como beneficio de campaña y los parados y paradas, asistencialismo. No solo ha desaparecido en trabajo, también lo han hecho sus representantes. No corren buenos tiempos para los agentes sociales.

Los emergentes, a los que se han sumado los nuevos radicales del comunismo realmente existente que también desprecian a las organizaciones sindicales,  le han hecho un favor a la vieja política: privarles de los incómodos sindicatos. Para lo nuevo, la bipolarización sindical es tan perversa como  el bipartidismo.

Tras intentar en vano construir un sindicato en lugar del sindicato, a partir de rescoldos tan críticos como penosamente clientelares de  CC.OO, parece que la estrategia no pasa por construir alternativas de universitarios sindicalistas sino por despreciar a las organizaciones sociales. Total, si no hay política para  el trabajo para que querer interlocutores en el mundo del trabajo.

La campaña, abandonados los sectores sociales que no aportan votos a las causas nuevas o de la derecha, se desliza a una colección de propuestas para la clase media, a la que se supone centrada aunque enojada, y de la que todo el mundo se reclama: unos, los de la vieja política, de los padres y otros, los nuevos, de sus hijos e hijas cabreados.

Así pues, no hacen falta muchas propuestas; lo que se necesitan son historias de cambio poco comprometidas, con evidentes beneficios sean fiscales, salariales o de pensiones, y poca ideología. Es decir, discutamos sobre “la pinta”, sobre los “trajes” y cosas así de comprometidas, Ustedes me entienden.

Por eso Susana Díaz ha acertado al marcar la estrategia de campaña al candidato de su partido: “Si no tienen historias, que tampoco tengan cuentos”. Así que no es descartable que lo que queda de campaña sea una disputa entre cuentacuentos y gente fastidiando las historias que cuentan los emergentes.

No será fácil. Los cuentacuentos políticos han devenido en auténticos profesionales. Véase, si no, ese gran Alcalde zaragozano que acude a los mítines de dos fuerzas políticas que compiten, en lo que viene a ser el cuento de una alcaldía ecuménica.

Alcaldes y alcaldesas que dicen a todo el mundo lo que quiere oír, que reparten caramelos en todas las collas, cambios que no lo son, promesas que no se garantiza serán cumplidas. Cuentos de clase media, en fin.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (IX): El legado y los primos

Las redes forman parte del espectáculo. Hay campañas cuyo merito consiste en ser tendencia en tuiter mientras las encuestas les dan encefalograma plano.

Que la mayoría social no se integre neceariamente en las redes no parece preocupar a quienes solo buscan un tipo de electorado, aun a riesgo de mantener no solo la brecha generacional sino, también, la desmovilización de una parte de la ciudadanía. Una brecha digital, también, que tiende a perturbar los análisis de campaña, incluso los de las encuestas. Cuidado con creer que la vida solo existe en la red, que solo las redes son el universo que socializa opinión.

Dicho sea de paso, hay quien ha puesto su escaño en manos de la desmovilización social y un suficiente nivel de abstención que convierta su encefalograma plano en escaño. Uno de ellos, sin duda, es el candidato de la Unidad Popular, que ni es popular ni es unidad, que ha construido su campaña a base de gracietas.

Un día se convirtió en “candigato” y hoy corresponde pedir el voto al “primo”. Una frase de sentido equívoco que refleja bien, precisamente, el equivoco con que Garzón y los suyos tratan al electorado y a su afiliación.

El Primo, es tratamiento gracioso y es, también, llamada al incauto. La calle, las propuestas y los votos son para otros: Garzón ya ha ganado; es tendencia y podrá pasarse por el club de la comedia. Vota Garzón, primo

Ese será el legado del candidato de la Unidad Popular; otros también presumen de su legado. Zapatero ha aparecido en la campaña para reivindicar el suyo. Oscurecido hasta ayer por los propios y los ajenos, ha venido desde Venezuela a apoyar a un partido que viene a iniciar la segunda semana de campaña empeñado en resistir frente a todo pronóstico.

Al legado de Zapatero se suma el de Rubalcaba que también ha considerado oportuno aparecer a dejar claro las perversas intenciones de Pablo Iglesias para asaltar Ferraz y ser socialdemócrata en lugar de los socialdemócratas.

Así que Sánchez pasa la página del “no hablemos mucho del pasado” para pasar a reivindicar legados a los que se atribuye benéficos efectos de igualdad y derechos civiles frente a las múltiples derechonas que vienen. Ciudadanos le ha regalado una parte de la campaña a los socialistas y no van a dejar pasar su oportunidad.

Así que hoy, perturbados por el atentado en Kabul, víspera de un fin de semana en que los partidos reflexionarán los unos contra los otros con redobladas fuerzas y radicalidad, hemos ido de legados y de primos.

Reflexionen pues su voto, busquen izquierdas a las que votar, coherentes son su legado biográfico y que no les hagan sentirse un primo.





jueves, 10 de diciembre de 2015

Cuaderno de Campaña (VIII): ¿Tanta indecisión?

La radicalización de la campaña de los diferentes partidos se ha atribuido por algunos medios a la indecisión, fortalecida se dice tras los muy decisivos debates que se acumulan. Otros opinamos que esta primera semana suele utilizarse por las formaciones políticas para sellar las fugas y para movilizar al electorado. Y nada para movilizar al electorado como encontrar un enemigo y radicalizar la opinión sobre el tal enemigo.

Siendo el PSOE la formación más centrada es normal que tenga fugas hacia todos los vectores del plano. Y es normal que todo el mundo quiera pescar en su territorio. Quizá no sea tan normal esa sensación de ya hemos acabado con Sánchez, vamos a por otro, o que el PP celebre las maniobras de Pablo Iglesias y Errejón como propias o que estos se dejen.

Lo que sorprende es, también, que los sujetos del cambio hayan convocado la remontada, partiendo de aceptar el alto grado de indecisos que anuncian los medios de comunicación, especialmente los amiguetes. Mirad que igual los indecisos no son el 36% que dicen los periódicos sino el 19% de la segunda pregunta del CIS. Mirad que, a lo mejor, si quitamos donde Pablo Iglesias no manda (las mareas periféricas), los votos no dan para tanto y va a ser que hay poca remontada donde Pablo manda.

En esa carrera de ruido y ya hemos ganado, se comenten crasos errores de apreciación. Puede suceder que el esfuerzo para convencer al electorado de que uno no es lo que parece se desvanezca con alguna que otra propuesta propia de quien considera acabada la competencia electoral. 

Que conste que lo avisé: las tontadicas se pagan. Y los de Ciudadanos llevan penando un par de días  por sus tonterías y han pasado, en una noche, del centro a la derecha extrema. La supresión del agravante machista; la sandez de maestros funcionarios a los que no podemos despedir y las menos tontas y no menos graves estupideces sobre el holocausto o los atentados del 11 de Marzo, naturalmente descontextualizadas faltaría más, han colocado a los de Ciudadanos al borde de la catalepsia.

No neguemos el valor de las sandeces. El Ministro del Interior afirma tener un ángel de la guarda de nombre Marcelo. Y miren Ustedes, lo importante no es que se haga acompañar de un ángel; es que ha sido capaz de conocer su sexo, y en consecuencia bautizarlo.  
 
Y si quieren añadir tonterías, consideren que la existencia de élites económicas, según el candidato de la Unidad Popular, que ni es Unidad, ni es popular, es que hubo transición y no ruptura. De lo que cabría deducir no solo la responsabilidad traidora del partido en el que milita sino que, según el candidato, el transito a la democracia debía haber concluido con las élites en algún campo de concentración.

En suma, amigas y amigos, a medida que se acerca el final de la primera semana de campaña hay mucha gente empeñada en alejarse de sus potenciales votantes y en regalarle a otros partidos el sellado de la fuga de electorado.

Cuidado no sea cosa que entre una mala lectura de las encuestas y algunas tonterías se esté cerrando el tráfico de votos entre partidos.


miércoles, 9 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña(VII): Llegó el viejo a mandar parar.

Temblad. Sois transversales; Él inventó lo de diluir la izquierda en gatos que cazaban ratones. Vais de la mano con generales de la OTAN; Él nos metió en la OTAN. Queréis robarle la economía a las élites; Él las tuvo a raya durante catorce años. Afirmáis ser el cambio; Él fue y será el cambio.

Temblad, pues le habéis cabreao. Tanta denuncia de traición; tanta puerta giratoria;  tanto citar sus negocios; tanto llamar corrupta a su pandilla; tanto llamarle abuelo hipócrita; tanto querer ser socialdemócratas en lugar de los socialdemócratas, ha acabado con su paciencia.

Prepárense. Ayer fue Venezuela; luego será Tsipras; es lo que tiene ocultar a los amigos, siempre hay alguien que te lo recuerda. Acabaremos en el comunismo, como siempre, lo veo venir.

Él ha venido a sellar las puertas; a cerrar la sangría de los indecisos, y como le den dos mítines igual recupera alguno o deshace lo poco que quedaba en IU, a golpe de voto útil. No os dejéis engañar por los bost que en tuiter le ponen verde; tened cuidado: habéis ido a por los socialistas antes que a por la derecha. Eso también lo inventaron otros y también Él les puso en su sitio.

Es cierto: roto el bipartidismo, aumentan las probabilidades de pinzas y el viejo debiera tener más espíritu deportivo. Es cierto, también: los socialistas europeos andan de sayo arrastrao. Pero no ganéis antes de tiempo.

Si; ya sé que los asesores mediáticos, los que inventaron la cosa de lo emergente a golpe de tele,  ya nos han puesto en el día siguiente. Sé que ya estamos refundando a la derecha y a la socialdemocracia; que hemos despedido a Rajoy y a Sánchez y ya andamos de meninos y meninas. Pero cuidado, cuidado con meter el segundo gol antes que el primero. Con poner el 21 por delante del 20.

Él ha venido porque los socialistas no son IU. No tienen traidorcetes en vuestra nómina; no hacen radicaloides programas, no se van a por el electorado de otros sino a por sus clases medias. Contad bien el número de sus hijos airados no sea cosa que no den para tanto: los profetas teóricos de los sorpassos, ahora asesores en vuestros saraos, ya llevaron al precipicio a afamados imanes del cambio.

Cuidado, que el muerto aún no ha sido enterrado. Dice el Rajoy que puede que haya “sorpresas”, con un tono como si supiera algo que los demás ignoramos. Puede, en consecuencia, que os vaya bien y ni el viejo salve al alicaído socialismo realmente existente.

Pero, por si acaso, no le deis muchos cuartos al pregonero, queridos y queridas emergentes. Cuidado con tonterías dramáticas como negar la legislación específica para la violencia machista, ideada por Rivera. Cuidado. como dice Podemos, con vincular un acuerdo de  gobierno a un referendum en Cataluña o con nombrar en los irónicos tuits a Felipe ministro de Exteriores de la nueva Venezuela

Las tontadicas se pagan y el viejo tiene el colmillo retorcido, cuidaos.

martes, 8 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (VI): los que ganaron, el que perdió y la irrelevancia.

El espectáculo debe continuar. Concluido el evento, que ni fue de gran debate ni decisivo, ha sido declarado el debate sobre el debate. El asunto, que quieren que les diga, tiró a aburrido. Solo adquirió interés si se contabilizan las morcillas erróneas de Pablo Iglesias, cuando abofeteaban a Soraya o se peleaban los caballeros. Ideas, las justas.

El debate confirmó la sobrevaloración de algunos periodistas. Ella, empeñada en ser la reina del evento a la que le faltó pedir un minuto final. Él, empeñado en ser el sabio porque su pregunta era lo único importante. Ambos, portavoces populares de la sabiduría.

Hay que dictaminar quien ganó; solo así el acontecimiento parecerá decisivo. Y, como interesa a los organizadores, a los medios muñidores de candidaturas y al poder, se dictamina que ha perdido el socialista. Que es cierto que anda perdido, pero no más que el vociferante Iglesias, el vacuo Rivera o la sustituta del que realmente perdió por ausencia.

El problema del dictamen es que peca de soberbia. El tal Iglesias ya ve, gracias a él, “fuera de la carrera” a Sánchez; cosa que le agrada más que descarrilar a Rajoy, al parecer. Rivera afirma que lo del “salvar al soldado Sánchez” ya no es necesario. El ausente dictamina igualmente la derrota socialista.

Quizá  convenga pedir paciencia no tanto por si se salva el socialista como por si descubren que el debate, convertido en mitin, solo ha convencido a los propios y al espejo. Cuando la ideología eres tu mismo no es que seas de derechas es que, además, yerras cual narciso.

Eso si, agradezcámosle a los medios organizadores de debates la irrelevancia de algunos y sintamos como propia la traición de algún otro a la relevancia. No se si habrán observado Ustedes, hablando de los primeros, que a nadie le preocupan los nacionalistas. Se nos da una higa, por primera vez en nuestra democracia, con quien están dispuestos a aliarse.

También notarán que un candidato con exceso de soberbia ha conseguido que, en campaña, las ideas de izquierda hayan desaparecido. Andan contentos los de la Unidad Popular, que ni es unidad ni es popular, porque un tuit de su profeta fue retuiteado tantas veces que con esos retuiteos…no conseguiría ni un cuarto de escaño.

Ah, las redes, tan necesarias para el espectáculo y para falsear el debate y sus resultados como han denunciado los de Anonimous y los que en esos sitios echan las cuentas.

Pero las redes y la irrelevancia tampoco son del todo condenables. Podemos conocer las sandeces proferidas por quienes, afortunadamente, no están en campaña.

¿Quieren tonterías para hoy? Les dejo dos: Monedero declara que el partido que usó para esconder sus rentas fiscales es una “maquina del amor”. La portavoz de la CUP que, los dioses seas loados, no concurre a esto ha declarado que “bajo la opresión española vivimos una vida que no vale la pena ser vivida”.

De ambos gilis cabe afirmar que la irrelevancia, a veces, es saludable.


lunes, 7 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (V): sin prejuicios, dicen.

Puede parecer paradóijco que el hipster defensor de las ballenas que nos presenta el video del PP vote a ese partido. Pero resulta que si lo de derecha e izquierda es una antigualla, todo es verosímil.

Tampoco puede afirmarse que el video pepero sea solo humor electoralero.  En la franja de 25 a 35, el PP tan solo esta un punto por debajo del territorio hispter de Podemos y de 35 a 44, le saca tres puntos. O sea, que, sin prejuicios pero con muchas paradojas, vamos haciendo campaña.

Es paradójico que el candidato de la popularísima Unidad Popular, paradoja en si misma ya que ni es Unidad ni es popular, radicalice sus propuestas para compararse con el juvenil radicalismo de Podemos, cuando resulta que entre 18 y  25 años obtiene sus peores resultados.

Más paradójico es que, en su carrera por alejarse de su electorado, se empeñe en situar, a golpe de tuit, a los cuatro candidatos junto al Presidente de la Patronal, recuperando la cosa de “la misma mierda son”. Un asunto que no solo nadie cree,  sino que viene a sonar a pataleta de un excluido cuya opinión no importa al 97% de la ciudadanía.

Es paradójico que los socialistas caminen preocupados por la clase media aunque nieguen a la clase media lo que demanda: alivio fiscal. Paradójico es que hayan permitido que la clase trabajadora haya desaparecido en campaña y pase a ser carne de subvención antes  que sujeto de actividad,  ya que casi todos los partidos caminan por la senda del asistencialismo.

No se alejan los nuevos profetas de Ciudadanos de la paradoja cuando proponen algo con contenido tan desconocido como “pinchar la burbuja política”, viniendo a a resultar que se anda de Cifuentes a Díaz, sin más criterio que el disfrute del poder cual rendimiento de la usura institucional.

Cuando se camina por la paradoja, ajena al programa y el criterio de los ideales, la campaña deviene en espectáculo, ruido y se llena de tonterías. La del día, cargada de machismo impresentable, corresponde a un tipo del PP de Galapagar que ha calificado de “fondona” a la Sra. Villacid que, por cierto, ha respondido de forma bien hábil que “no es cosa de talla si no de dar la talla”, cosa que obviamente no ha hecho el pepero galapagueño.

Pocos prejuicios tienen los partidos a la hora de debatir, como ha ocurrido hoy en debate pomposamente llamados decisivos, por periodistas cada vez más sobrevalorados, cuando unos desaparecen del debate (por ejemplo, Iglesias), no saben si van por el carril de la izquierda o la derecha (Rivera) o se enroscan en la defensa de las tradicionales siglas (PSOE y PP) sin creatividad alguna. Dicho sea de paso, hay quien se ha preparado el debate (Sanchez y Sáenz).


domingo, 6 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (4): Pareciendo lo que no son

Son días de ocultar lo que uno es, si se quieren sacar votos. Lo dice el manual; esta semana deben reducirse los votantes hostiles, la influencia en el electorado de todos y todas esos malditos que afirman que nunca van a votar y encima hablan mal de los próceres distintos al suyo.

Días duros en los que todos deben ponerse a demostrar que no son lo que la gente creen que son.

Algunos han empezado tiempo hace, tratando de desembarazarse de la imagen de izquierda extrema y poniéndose a competir con el extremo centro. Deben demostrar que son tan airados hijos de la pequeña burguesía unos como otros. Los de Pablo deben convencer a los que tienen curro mal pagado y los de Rivera a los parados; los de Pablo a los que llegan a los 35 y Rivera a los que llegan a 25.

Cosa compleja que lleva a que Pablo pondere la Constitución acompañado de militar de orden en el  festejo. También, tras denuestos mil y calificar de traidores a todo participante en la transición, Pablo se pone a ponderar “el corazón antiguo” de la Constitución, con guiños al movimiento obrero, eso si sin citar a CCOO y su antifranquismo que le podrían salir urticarias varias.

Tras dedicarse a vender subsidios a los ocupados y ocupadas y prometerles variados complementos salariales, ahora Albert se pone a mimar a los que no tienen empleo.

Los socialistas afirman ser de clase media, a más de hijos y padres de mediana renta y condición, para que los nuevos no les priven de espacio sociológico y no les confundan con la vieja clase obrera. Para que no les pillen por la izquierda, recuperan el blindaje de derechos sociales al modo izquierdoso de Garzón.

La derecha, derecha, pepera y reclacitrante, se presenta como cosa de centro, para parecer tan de derechas como Rivera, o sea carcas pero de centro aparente.

O sea que nadie parece lo que es. Y la semana dará para camaleónicas y amplias mutaciones.

El candidato de la popularísima Unidad Popular, que ni es unidad, ni es popular, ha suprimido de sus vídeos la sigla de IU, con la que se supone se presenta a las elecciones, para parecer que no es ni cenizo, ni payaso triste, y de paso, quedar bien con el amiguete Pablo.

Así que nadie parece lo que es. Todos los candidatos se disfrazan del candidato competidor lo que, sin duda, nos suministrará abundantes tonterías. Hoy, por ejemplo, una candidata de Ciudadanos ha afirmado, sin pudor, que ellos vienen del trabajo y el estudio, cosa que al parecer no hacen los demás que deben venir de sitios en los que ni se estudia ni se trabaja.

Pareciendo lo que no se es, lo propone el manual y a nosotros y nosotras que se nos ponen cara de tontos.

sábado, 5 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (3): De juntanzas y CandiGato.

Es como intentar el segundo gol antes de marcar el primero. Aún quedan quince días para que el soberano decida la composición parlamentaria y los candidatos, dando por buenas las encuestas, ya debaten sobre la composición de las alianzas de gobierno.

Una cosa es no hablar de programas y mantener vivo el espectáculo por medios diversos, pero reconocer que nuestro voto ha sido ya emitido no deja de ser una solemne sandez.

Tontería que contradice un viejo consejo electoral: en elecciones, de unidad no se habla. Entre otras cosas, porque el pueblo indeciso puede conmoverse ante la imagen de todos contra el PP y la falta de fiabilidad de juntanzas atrabiliarias.

Pero por lo visto, este es un consejo de vieja política. El candidato de la alternancia, en un reconocimiento pasmoso de derrota, convoca alianza ecuménica de todos, nacionalistas incluidos, contra Rajoy. El que ha de acompañar al que va a ganar, cocina del CIS mediante, dice que bueno pero que con Pablo no va ni a la esquina. El tal Pablo dice lo mismo de la nueva derecha. El candidato de la Unidad Popular…ese, …, bueno, ese está contra el capitalismo.

O sea que Sánchez se queda sin suma. Puestos a seguir divirtiéndonos, sin hablar de política y programa, tendremos que hablar de Rajoy.

Así, Rivera supone que Rajoy va a ayudar a Sánchez para que Rivera no tenga llave de poder alguna. Mientras, Pablo, en un alegato machista, supone que será la “menina” la que pactará con Rivera. El candidato de la Unidad Popular…ese, …, bueno, ese está con los gatitos.

Porque esta, amigos y amigas, es la tontería del día. El candidato  de la popularísima Unidad Popular que no es Unidad, ni es popular, en demostración palmaria de que está al margen de la campaña, ha decidido proponer algo importante: una "tendencia"  (trending topic) de gatitos en Tuiter. O sea, ante el hecho evidente de que al 96% de la ciudadanía se le da una higa su propuesta, en lugar de entrar en campaña ha decidido hacerse candiGato. Es lo que hay.

Es lo que hay, efectivamente, espectáculo y ”tendencia" en tuiter es lo que construye mensaje. Mientras, sospecho, se lanzan mensajes prácticamente personales, microtargeting se llama, dejando a los indecisos en manos de la televisión, la danza, el baile…y los gatitos, naturalmente.




viernes, 4 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (2): Palabras que sin ti no son nada.


A quienes padecieron exclusión en la noche electoral

Se acabó: ha llegado el viejo momento de pedir el voto. Finaliza el espectáculo de baile, guitarreo y danza en el que se han entretenido y empieza el tiempo de contarnos cómo será nuestra vida.

Ha llegado el momento de que hablen. Anoche, empezaron a lanzarse palabras los unos contra los otros. La noche de los carteles brillantes de cola es especial: hasta el Tato se siente Presidente del Gobierno y, naturalmente, hasta el Tato habló y dijo su correspondiente tontuna.

Entre copas y cola brillante, hablaron entre el habitual colegueo. El que parece que va a ganar, cocina del CIS mediante, recurrió a la épica del pasado, de Aguirre, la extrema, acompañado. El que debe acompañar al que quiere ganar vino a decir que es tiempo...de pillar, se entendió.

El de la alternancia viaja entre lo nuevo y la abundante socialdemocracia europea de la penúltima vía que le acompañó, sin saber dónde quedarse, mientras Gabilondo cita a Aristóteles, que es cosa novísima.

El del cambio, chico modesto, se presentó como Capitán en pueblo gobernado por una  IU huérfana, que anda prometiendo países nuevos con improbables programas, aunque nadie parece hacerle caso, dado el plano encefalograma de los sondeos.

No obstante, la tontería del día corresponde a Podemos Vitoria y a @juralde que han tuiteado, ni más ni menos: "se ha creado una clase social que antes no existía, la de las personas que trabajan y no llegan a final de mes". Desde las jornadas extenuantes, los trabajadores pobres y los niños esclavos de la Revolución industrial se les llama clase obrera. Decidan Ustedes si nosotros y nosotras somos unos cenizos o @juralde un pijo inventando clases sociales.

Pero, amigos y amigas, ellos hablan (ellos, ya que señores son) porque la soberanía es nuestra. Hay a quien le parece cosa vieja pedirnos el voto, a quien le sobra nuestra presencia o la acrisolada militancia de Ustedes, a quien le molesta nuestro soberano rechazo. Cosa de cada cual. La soberanía nos pertenece. Por eso es irritante que, por una u otras razones, haya quien no pueda ejercerla.

Conviene recordar a aquellos y aquellas que han sido excluidos de esta noche de palabras y copas devenida en fiesta en recuerdo de aquellas noches oscuras y viejas, hoy olvidadas y denostadas por evocadoras de nostalgias de payasos tristes, en las que el voto era prohibido y costaba la vida.

Entre ellos y ellas, cinco mil de la afiliación de IU de la Comunidad de Madrid. A pesar de quienes aconsejábamos lo contrario, permanecieron leales a su compromiso de décadas. Finalmente, los consejeros teníamos razón y la máquina de capolar ideas e ideales ha caído sobre ellos y ellas.

Hay algo de justicia poética en el silencio con el que los medios ningunean al pequeño tiranuelo, portavoz de un grupo de presión que usurpó gloriosa sigla y ejerce de  muñidor de máscaras electorales que escondan viejas vergüenzas.

Anoche, uno de los muy sobrevalorados programas de la nueva comunicación presentó la valoración de líderes del CIS, escondiendo al tercer mejor valorado. Le quitó la palabra y la presencia con el mismo desdén con que el joven tiranuelo privó a su gente de  bandera.

Pero, amigos y amigas, arriba los corazones, no sois los únicos en padecer la tristeza de la exclusión: hay quien os precedió. Tranquilidad; los silencios pueden parecer largos y antiguos pero no son eternos.

Las palabras sin vosotros y vosotras no son nada. Busquemos, como recientemente se nos ha recomendado, izquierdas a las que votar y preparad un camino para recuperar la palabra que anoche no salió  a las calles.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Cuaderno de campaña (I): El escenario, el espectáculo y, acaso, algún debate.

Quien pone el escenario es el dueño del espectáculo. Se lo he dicho más de una vez. Por eso, el ganador del último debate ha sido, en realidad, el faro y guía de Occidente, organizador del evento, y legitimado como intelectual orgánico por los profetas del cambio.

No sé quien ganó. Desde luego, no el que dejó el atril vacío. Pero hablarle y mirar a un atril vacío no se si le convierte a uno en alternativa, que quieren que les diga. Cierto es que, dado el papel de las redes en esta campaña, quizá el escenario televisivo sea contradictorio.

Puesto que las redes facilitan el “microtargeting”, es decir una segmentación del electorado casi individual, que cada oyente escuche lo que desea escuchar,  viene a resultar que lo que homogeneiza a la audiencia televisiva no es la propuesta programática sino la bronca. Es por eso que debate de programa poco y debate de mientes, difamas y cosas así mucho.

El "microtargeting" tiene dos consecuencias que se les escapa a la movilizada muchachada del cambio y a la izquierda. La excesiva segmentación moviliza a los ya movilizados, estableciendo una fractura, una exclusión de los que dudan o desisten. Por otro lado, la fascinación de las redes tiende a ignorar la escisión de edad del electorado: los que no votan cambio ni radicalidades nuevas, son mayores, y frecuentan más la televisión y las campañas tradicionales.

Hacen mal los nuevos profetas en no prestar atención a  los más viejos métodos. Las campañas son para eso, para esa cosa tan vieja de pedir el voto. Por eso hacen bien en poner el escenario esta noche; durante el minuto en el que serán los dueños del espectáculo, se sumerjeran en lo viejo y se harán visibles a la parte del pueblo que les ignora.

Dice el CIS que empezamos las campañas con más de lo mismo. O sea, en paradoja histórica y casi con justicia poética, los de el asalto al cielo parten con porcentaje de voto similar a Carrillo, el muñidor de la traidora transición y, como puede verse, les va mejor allí donde Pablo no la pinta. Los del extremo centro van de comparsa. Los de la alternativa siguen sin ser alternativa y los de la popularísima unidad popular, que no es ni unidad ni popular, andan con el previsible encefalograma plano (con menos porcentaje que Carrillo cuando fundió al PCE)

Cierto; la derecha pierde muchos escaños pero ganan el gobierno, lo que es perder menos, como Ustedes colegirán.

A más de la evidente ruptura generacional, el CIS nos deja un mapa de notable indecisión. Que la campaña movilice al electorado, o no, depende del modelo de campaña. Si triunfa el "microtargeting" quizá la participación no sea tan alta como debiera.

De eso van las campañas. Aunque lo moderno es decir que eso es vieja política. Igual lo nuevo es votar sin campañas.



lunes, 30 de noviembre de 2015

Viene la ira del payaso gritón



Hay algo peor que la clase media: sus empobrecidos hijos airados. Se han cumplido, este 2015, ochenta años desde que fuéramos avisados y avisadas y estudios recientes lo han confirmado.

Las crisis financieras producen ascensos de extrema derecha y las izquierdas extremas no las aprovechan. Eso explicaría la patética huida de las izquierdas de algunos y el crecimiento de otros.

Los airados hijos de clase media vienen a despreciar a las voces que se reclaman de la clase obrera. “payasos tristes” les ha llamado Monedero. Hay algo peor que la tristeza que acompaña al payaso: el payaso gritón.

El payaso gritón suele ser de comportamiento faltón y autoritario; faltón al modo de Monedero; gritón al modo de Errejón que, ni de izquierda ni derechas, no duda en levantar en cuanto puede su puño amenazante, aunque sea en complicidad con un rapero apologeta de la violencia machista.

La izquierda conoce la histórica ira de los hijos empobrecidos de la clase media. Es por eso que siempre defendió la negociación social y es por eso que nunca ha dudado en hacerles vivir bien.

Caídas de impuestos, becas, Erasmus, contratos universitarios a la medida han alimentado las políticas de la izquierda española. Producto de esta cultura del votante medio es la paradoja de un país en que cuanto más alta es la renta, más servicios públicos gratuitos se quieren y cuanto más baja, más rebaja de impuestos se exige. Al fin y al cabo, los trabajadores y trabajadoras de baja renta ven marcharse su dinero a servicios destinados a rentas más altas que las suyas.

Es por eso que las fuerzas políticas llamadas emergentes que, por la derecha y por no se sabe donde, aspiran al voto de los pequeños cabreos sumados, pasan de las personas en desempleo (mínimo asistencial para ellas), dedicando sus programas a mejorar los salarios de los hijos de clase media, mediante rentas que no pagarán las empresas sino los impuestos de la clase obrera que resista.

Es por eso que algunos que se dicen herederos de la clase obrera abundan en imposibles programas máximos que devalúan las tradiciones de izquierda para convertirlas en radicaloides compañeros de viaje de los payasos gritones.

Este es el momento de la clase media. Disfrazada de emergente, ya ocupa el sobrevalorado periodismo actual regentado por alguno y alguna de los suyos. Periodismo que no dudará en invertir en clase media y en denostar a los portavoces de la clase obrera inventando, si falta hace, sindicalistas desconocidos que mal hablen de los sindicatos de clase.

Los payasos gritones de la clase media se han puesto en marcha y lanzarán su ira sobre nosotros y nosotras, mientras convierten en espectáculo su propuesta política. Mientras los áureos líderes danzan, bailan o tocan la guitarra en nombre del 15M o del cambio, que es mejor el espectáculo que la propuesta, sus mesnadas nos lanzaran gestos amenazantes y gritos más amenazantes aún.

Tiempos de sublevación de los airados y airadas que reducen el cambio a ponerse en lugar de los que ocuparon el estado, en nombre de obreros o de sedicentes capitalistas.

Que el tiempo pertenezca a la ira o a la negociación social depende de nuestro voto. 

Yo voy a buscar entre la izquierda, lejos de los programas máximos, del griterío y de las ocurrencias faltonas.




sábado, 28 de noviembre de 2015

Alberto, las audiencias son inmisericordes

Alberto esta enojado. Llega la semana de los debates y no le llaman. Oh, cielos, ha descubierto que hasta las nuevas cadenas de la radical clase media, esas a las que los progres del momento adoran, se mueven por los mismos criterios que la comunicación de la vieja política.

Se saca en la tele al poder, a los amiguetes y a quien da audiencias. Porque, qué barbaridad, hasta las nuevas cadenas del cambio buscan la pasta y el amigueo con el poder. No sé donde vamos a llegar.

La televisión de amiguetes y sus debates no es democrática, no lo es; tampoco respetuosa con la pluralidad política. Pero es que el sobrevalorado periodismo de Antena 3,  La sexta o Ferreras nunca ha sido otra cosa que manipulación, invención de fuerzas políticas, operación para que el cambio se oriente a la derecha. Tan falto de pluralismo es hoy como cuando usaron la imagen de Garzón para liquidar izquierdas.

Nunca fueron los medios hoy criticados otra cosa que lo que son. Pero el asunto es sencillo: si en lugar de estar compitiendo para sacar un diputado y llegar al tres por ciento, anduviera Alberto por el diez y aportara audiencia, saldría en la foto de los debates. Es el coste de la irrelevancia.

El hashtag #SinGarzónNoHaydebate del nuevo equipo de campaña, el de siempre abandonó el barco para pasarse al enemigo tras acabar con su función liquidadora, como por otra parte les había prometido su jefe, es solo un ejercicio de voluntarismo tan patético como la carrera de Garzón por buscarse nuevos vehículos electorales.

El drama para Alberto es que #SinAlbertoSiHayDebate, porque a pocos interesa lo que Alberto diga. Es lo que hay.

Quizá Garzón encontraría la respuesta a su irrelevancia si analizara el camino que va de la expectativa del 16% de hace un año a las perspectivas de rala supervivencia de la actualidad.

Quizá encontraría la respuesta en la forma en la que, de la mano del más rancio comunismo de Centella, devaluó, haciéndole el juego al PSOE y Podemos, el acuerdo de gobierno de Andalucía y el esfuerzo de Maillo.

Quizá una de las razones de estar fuera de la pomada es la forma miserable con la que enterró el esfuerzo de Luis García Montero, apoyando fórmulas de las que luego le han excluido de patético modo.

Desearía que la Junta Electoral acabe con todos los debates a cuatro, a tres y a dos, con un único objeto: defender el pluralismo y desenmascarar a los sobrevalorados y sobrevaloradas profetas del nuevo periodismo.

Pero se me da una higa la opinión de Alberto, portavoz de una nueva máscara electoral del grupo de presión comunista que tiene que ver más con los intereses espurios del sectarismo radicaloide que con la izquierda política.

Alberto Garzón declaró, mientras sus conmilitones se batían el cobre contra la derecha en Madrid, que había “otras izquierdas a las que votar”. Eso me pasa a mí cuando oigo de hablar de Garzón

Alberto, las audiencias son inmisericordes, solo financian relevancia: hay otras izquierdas a las que votar, seguro que las encuentro.




jueves, 26 de noviembre de 2015

Bruselas o el asalto al balneario.

Bruselas se cierra por miedo. El balneario europeo ha descubierto un tiempo en que la ética del bienestar ha desaparecido, crujida entre la crisis y la rabia.

Bruselas, que limitaba al norte con el chocolate y al sur con las copas del "afterwork". Que limitaba al este con los eurócratas y al oeste con los lobbies. La Bruselas que ignoraba que en el Molenbeek ya no hay molinos sino pobreza ha cerrado sus puertas. El miedo asalta el balneario, fértil territorio para la derecha extrema, fértil territorio para la izquierda irrelevante.

Si quienes asaltan nuestras torres de canela son almas de charol, civiles con fusiles de asalto o militares bien pertrechados, será justo invocar violencia defensiva. Mas si talibanes negros son, asesinos de kalashnikov, hemos de abrir la muralla en nombre de la paz ecuménica y multicultural.

Paréceme, amigos y amigas, que ya no son días de doble vara. No son tiempos para mantener el complaciente autoengaño propio del postmaterialismo de los hijos de la clase media del balneario.

Hemos de decidir si queremos la ciudad libre de miedo o el túnel del silencio. Si; malditas son todas las guerras; también la yihad. Puesto que no hay guerras buenas ni santas, tenemos derecho a impedir la siembra de hogueras en nuestras ciudades.

Sé que es moda muy hispster y moderna el querer usar un Mac pero tapar la manzanita con pegatinas, sean de Marx, de boquerones o cualquier otra que epate al burgués. Pero no son días para pegatinas que oculten el espanto, para ocultar el deseo de volver al balneario con ruidosas consignas.

Los muertos de París, como los de Madrid, Londres o Nueva York, los de Líbano, Malí, Túnez, Siria o Palestina en nombre de la yihad, nos reclaman justicia. Pero, también, digámoslo claro: si no queremos que el balneario devenga en fortaleza; si no queremos que la fortaleza expulse a los refugiados, debemos garantizar a la gente que la Ciudad puede mantener abierta sus puertas.

No a la guerra. Pero en lugar de viajar a fórmulas de antaño, a un mundo con viejas reglas; en lugar de recurrir al cajón de las banderas rotas y las usadas consignas, construyamos un no que acabe con los negros asesinos del kalashnikov, que no merecen la libertad de que disfrutan.

Como todo aprovecha para el convento, unos escriben artículos de oportunismo belicista, sabiendo que la mayoría esa de las encuestas lo apoyarán. Otros, que ya van girando a la derecha convenientemente, no dudan en resucitar viejas pegatinas que oculten a los generales de bombarderos.

El balneario tiembla, el panorama político gira a la derecha o la extrema derecha. Y los mismos que acompañan el péndulo se niegan a entender el miedo y la demanda de justicia.
No a la guerra, cierto. Pero no, también, a la muerte que asalta nuestras ciudades.
Quizá nos duela la reflexión porque es fruto de nuestro fracaso como civilización. Pero es imprescindible, si no queremos que lo incivilizado de todo tipo nos domine.


miércoles, 18 de noviembre de 2015

¿Economía gig en los programas electorales?

Lo único gig que Usted conocía, hasta hace poco, era un músico que vivía de los “bolos”. Gig: una palabra, con origen en el jazz, que describe el vivir de trabajos ocasionales. Desde hace un par de años, se refiere a gente que trabaja unos pocos días en pequeños trabajos.


Un numero creciente de personas participa en este mercado. Se alquila un cuarto a turistas, se diseña una página web en casa, se alquila como taxista (uber), se pasean perros o, mas castizo, se hace de camarero el fin de semana…Economía gig.

¿Se trata de explotación o de innovación? Para los optimistas, promete un futuro de innovación sin límites. Para los detractores, presagia un futuro privado de derechos laborales y trabajo a destajo.

Llámese emprendedor, autónomo, freelancer o economía irregular, el mercado de trabajo español ha recibido esta economía más en forma de actividades sumergidas que en innovadoras fórmulas de negocio tecnológico.

2,6 millones de personas han firmado contratos inferiores a siete días en el primer semestre de 2015, un 25% de los contratos que se firman, en un contexto de reducción salarial.

Rentas ocasionales, bajo nivel salarial, crisis de la seguridad social, tendencias a la economía irregular, son los que determinan la apertura de la economía española a la economía gig. Los programas electorales diseñan un escenario que potencia esta tendencia.

La suma de caída salarial y trabajo ocasional conduce a la perspectiva de trabajadores pobres, especialmente mujeres. Conduce a las propuestas de rentas mínimas.

 EL PP mantiene la política que ha promovido la economía gig. Podemos propone una renta básica que, al dejar de ser universal, pasa a ser como el ingreso mínimo vital del PSOE. El candidato comunista rechaza el sistema de renta mínima pero su “trabajo garantizado” es una subvención pública, en realidad.

Los programas tampoco incluyen notables estrategias de crecimiento salarial. El complemento salarial de Ciudadanos para las rentas más bajas deja el salario justo por debajo de mil; 900 es lo que pone Podemos para su complemento a las familias y 900 es el salario que Garzón quiere para sus empleos públicos. Algo menos de 900 es lo que Pedro Sánchez pone a su salario mínimo.

En estas condiciones, son evidentes las tensiones en el sistema de pensiones. EL PSOE propone una ruptura en la filosofía del Pacto de Toledo: la desaparición de la “separación de fuentes” (pagar con cuotas las pensiones contributivas y con impuestos las asistenciales). Ha propuesto un impuesto especial para la financiación de la seguridad social.

Los programas electorales aceptan que nuestra reducida capacidad para mejorar rentas y crear empleo forzará el camino asistencial. Los programas electorales dejan abierto el camino hacia la economía gig.

La gente vivirá “haciendo bolos".

lunes, 16 de noviembre de 2015

Tened miedo: vivid como siempre

El problema de los dioses son sus portavoces; se lo he escrito aquí más de una vez. A la versión Alá no le ha ido mejor que a las demás: una fracción bastante minoritaria del islam, extremadamente fanática, ha decidido sepultarnos a todos en toneladas de yihad global.

Su brutalidad ha golpeado París. Puede y debe, naturalmente, reflexionarse sobre el asunto y buscar respuestas. Pero, déjenme que les diga:  cuando una pandilla de fanáticos pasan del islam al nihilista y suicida asesinato, poca relación hay entre estrategia y paz.

Los imperialismos, las estrategias norteamericanas, las guerras en las que Francia lleva cuatro años metida o la rebeldía de las generaciones castigadas, sea en la opulenta Europa o en Oriente Medio, tienen que ver con el papel identitario del Islam en oriente pero no con el Estado Islámico, me temo.

Los de la yihad fanática nos quieren muertos y atemorizados. Y no le den más vueltas al asunto: no es cultural (en Beirut, Irak o Aleppo matan a musulmanes), ni económico, ni petrolífero (lo que hacen en Arabia Saudí, no lo hacen en Qatar)

Así que hablemos de nosotros y nosotras. París, el viernes, como Madrid hace años, nos muestran cual es el verdadero debate: cualquiera de nosotros y nosotras puede ser un objetivo

La terrible ironía de Ba-ta-clan es que su nombre procede de una opereta en la que la gente de distintas culturas acaba entendiéndose gracias al diálogo musical. Para estos asesinos no hay posibilidad: nadie es demasiado joven o viejo, demasiado de derechas o de izquierdas; muy buenista o poco; demasiado rico o pobre. O estás con el califato o estás contra él. Difícil hacer algo contra fanáticos dispuestos a inmolarse.

Ante el asunto, lo honesto es tener miedo. ¿Qué esa es una victoria de los asesinos? No; la victoria de los asesinos (hombres, naturalmente) es cambiar nuestra vida y nuestros valores. Así pues; tengan miedo, vivan como siempre. Es mi consejo estratégico.

No nos pongamos exquisitos con nuestro pánico. Cada generación ha tenido su amenaza: desde las epidemias mortales al holocausto nuclear. No tengamos la vanidad histórica de creer que el mundo que vivimos es distinto. Que la fría tecnología de la bomba nuclear se sustituya por el cuchillo que degolla o el dedo agatillado en el Kalashnikov no hace diferente el temor.

Admitir al miedo ayudará a nuestra seguridad. Ahora, evitemos las trampas. Europa puede convertirse en una fortaleza xenófoba o reafirmar los valores republicanos de la apertura, la tolerancia, la igualdad, al mismo tiempo que protege a su ciudadanía. Para eso necesitamos más Europa; no menos. Abandonemos pues el euroescepticismo de salón.

Si algo molesta de los ataques a París es que ha sido castigada por su apego a los valores seculares más liberales (el Califato la ha llamado “capital de la prostitución y la obscenidad”). Los asesinos no vencerán estos valores nunca; otros lo intentaron antes y fracasaron. Seremos nosotros y nosotras quienes fracasaremos si renunciamos a ellos.

Tened miedo; vivid como siempre.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

El proceso, la desconexión y el cadáver político.

No se engañen; nada fue un error:

El cadáver político, enlodazado en la colla del 3%, necesita una bandera que le proteja de la vergüenza y su funeral.

Un partido que siempre confundió el hacer patria con clientelismo y negocio, necesita digerir su desaparición y el fin del negocio en nuevas máscaras.

Una clase media crecida en la convicción de opulencia y modernidad, necesita ocultar su fracaso ante sus empobrecidos hijos, que no pueden ocuparse del postmaterialismo prometido sino de su propia pobreza.

Una sociedad antes moderna e industrializada, hoy convertida en provinciana, dependiente de la asistencia financiera y el parque temático del turismo, necesita culpar a otros y consolarse abrazando políticas extremas y tan lampedusianos como extremos representantes.

No se engañen. Nada fue un error. La desconexión es una estrategia. Será, seguro, una ruta hacia la nada; hacia la inversión en una sociedad frustrada. Pero, sobre todo, es la compulsiva búsqueda del cadáver político por convertirse mártir en vida; por encontrar un hueco en el panteón del que se habla en las noches de invierno, alrededor de la hoguera; por lograr que los mafiosos susurren su nombre en recónditos restaurantes.

Han decidido, en un día, desconectarse de España y del euro; no parece muy brillante. Han convertido a un partido del 8,2% en el eje de la política catalana; no parece muy democrático. Han triturado el democrático derecho a decidir, transmutado en antidemocrático proceso, olvidando que, en democracia, las reglas forman parte del contenido.

Han convertido en irrelevante a la izquierda de la razón, nacional pero no nacionalista que históricamente moderó excesos. Han convertido en inútil al proyecto de las derechas, a pesar de tener más representantes parlamentarios de los que nunca tuvo.

Para que su nombre se cite en los fuegos de campamento en los que se han convertido los plenos de las instituciones, el cadáver político necesita duras respuestas más allá del Ebro que adornen su martirologio. Probablemente, las obtenga.

Sefarad es orgullosa, casi nunca escucha. Sus fuerzas patrióticas tienen su propia bandera. Sus fuerzas democráticas no pueden jugar al juego de romper las reglas. También aquí, más allá del Ebro, la fuerzas de la razón nacional pero no nacionalista han sido cambiadas por el cambio que nada cambia.

No se engañen; no cabe la equidistancia que pregonan los que nada cambian; o los que juegan a las casitas de los principios inaplicables o los teatreros que teatralizan con banderas. Todos y todas estamos atrapados en este juego de patriotas.

No se engañen. Todo proceso remite a algo absurdo y angustioso. Toda desconexión remite a abandono de la realidad. El cadáver político, los abanderados de todas las patrias y las ausentes fuerzas de la razón nos han dejado solos. Todos y todas seremos patriotas y lo pagaremos los de siempre: aquellos y aquellas que somos más de constituciones que de banderas.

La risa del cadáver político y sus monaguillos se oyen en el fuego de campamento, donde la bandera ondea al vent , pero no buscant la llum.

viernes, 6 de noviembre de 2015

Cuando todo aprovecha para el convento

La coherencia programática nunca formó parte de la excelencia política en España; menos aún, en campaña electoral. No cabe, pues, escandalizarse al respecto. Hace gracia, eso si, que los profetas de las nuevas formas vayan a donde asazmente criticaron.

No es de sorprender, por lo tanto, que solo el 4% de la afiliación al partido más participativo del mundo mundial haya votado su programa. Menos aún de que el comunismo de la penúltima máscara electoral, ocupado en liberarse de los que sobran, además de los ya expulsados y expulsadas, vean a su candidato presentar propuestas por nadie firmadas o aprobadas.

Menos sorprendente será la contradicción programática si se trata de un partido “atrapalotodo”, muy empeñado en desembarazarse de su imagen de izquierda extrema pero queriendo mantener el voto de izquierda extrema.

Tampoco habrá de sorprender que el candidato despechado que busca desesperadamente hueco venga a calificar de teatro una reunión de partidos a la que concurre para, inmediatamente después, hacerse un truquillo fotográfico, manipulando teatralmente una bandera.

Si; se puede. Se puede defender una lista de “ecofontaneros” aragoneses y ponerle al lado un “bombardeador” de las Bardenas. Se puede defender las cofradías gaditanas y la enseñanza privada concertada andaluza, mayormente católica, mientras se intenta prohibir las misas de difuntos en Valencia.

Si; se puede defender la España Federal en Madrid, el derecho a decidir en Barcelona y la autodeterminación radical de Bildu y HB en San Sebastian. Hay que apuntarse a todo lo que se mueve, que luego es tarde. 

Si; se puede exigir primarias hasta el lucero del alba, como pretexto para echar de la colla al que nos sobra, pero practicar el dedazo con el generalato, si así lo decide el que puede y manda.

Naturalmente, se puede votar un programa que apunta más de una desconexión de las instituciones globales, euro incluido, y defender la OTAN. Se puede, por supuesto, poner velas “antiotan” en la noche de Zaragoza y no marchar sobre la base de Rota, acompañando a la vieja y ceniza izquierda de siempre.

Giro a la derecha, gritará el candidato del comunismo de la penúltima máscara electoral, mientras arrastra su mochila programática donde se defiende una filosofía y su contraria.

Porque lo bueno es el trabajo garantizado, por supuesto público y solo para una parte, y para el resto es bueno lo de la renta mínima. Defenderá, naturalmente, la transferencia fiscal de las rentas altas a las bajas, en forma de gasto social, pero también, no sea cosa que los del camino al centro pillen cacho, convertir en mileurista a todo trabajador y trabajadora.
 
Porque los que pueden y los de la nueva máscara electoral, sean de la izquierda que cambia, transversales o de la revolución recién descubierta, pueden hablar del paro pero, de verdad, a quien se dirigen es a los hijos de la clase media empobrecida que cobran poco, como el avispado y nuevo muchacho del centro ha descubierto. 

Aceptan unos y otros que no será el trabajo el que provea respeto sino la capacidad de consumir. Sobran, pues, entiéndanlo, sindicatos y faltan subvenciones. Pueden, claro que si, unos y otros, hablar de trabajadores y trabajadoras pero despreciar a sus sindicatos de clase y sus propuestas.

Pueden  unos y pueden otros porque da igual. Hay que buscar, compulsivamente, el voto que se va al centro, contribuir a la derechización y vaciado político de nuestra democracia, ante el clamoroso abandono y destrucción de todo discurso de una izquierda que quiere influir y gobernar, manteniendo ideales y principios.

Volatilizada esa izquierda, solo queda el postureo mediático: el político bailarín, el photoshop republicano de la revolución “indoor” o el guitarreo televisivo. Es lo que hay cuando todo aprovecha para el convento: nada.

lunes, 2 de noviembre de 2015

Pues no sois tan listos ni listas

No me echéis la culpa por poner vuestros pies en la tierra. El hallazgo de vuestras limitaciones corresponde, ni mas ni menos, a la Sociedad Británica de Sicología. Es que hoy me toca el mensual chute hospitalario para alimentar mi enfermedad rarita, y no estoy para reflexiones sesudas: prefiero recordarles que son Ustedes más ignorantes de lo que creen.

Los ingleses, siempre atentos a la salud del imperio y, por lo tanto, a la del resto del universo conocido, acaban de realizar un experimento en el que se pedía a los participantes que utilizaran internet para responder a una serie de preguntas; otro grupo debía responder sin recurrir a la red. El resultado es que el grupo que usó internet había sobreestimado su conocimiento.

Los investigadores han concluido que es muy satisfactorio encontrar una respuesta rápida en San Google, ignorando que ha sido una máquina quien ha resuelto el problema. Pero como estamos al mando de la máquina, dicen los que investigan, nos sentimos tan listos como poderosos.

Ah, ese poder nos hace perder de vista nuestra dependencia. Ahora, nos sentimos muy listos porque nuestro teléfono inteligente se ha convertido en nuestro cerebro. Ya no necesitamos ser nosotros y nosotras los listos.

¿No recuerdas algo importante como quién marcó el gol en la séptima copa de Europa o la receta del falafell? Búscalo en Google. Incluso la identidad de Euler, que Usted no usará en su vida, tiene 85 700 resultados en el buscador; así que Usted podrá presumir en el cóctel de un congreso de matemáticas.

O sea, que Ustedes son muy críticos cuando las empresas externalizan sus producciones. Y sin embargo, no les importa externalizar su cerebros en su “Smartphone”.

Nos creemos que estamos aprendiendo dejando que la máquina estudie por nosotros y nosotras; nos creemos que sumamos conocimiento.

No es por dejarles más preocupados de lo que Ustedes, personas cabales, ya lo están de habitual, pero el estudio viene a confirmar que el usuario de Google es de mente más cerrada y de más pensamiento único que quien menos lo usa. Dicho de otro modo, lean algún libro de vez en cuando, estudien aquellos viejos ensayos de otras épocas, incluso escriban. No pasa nada.

Siempre hemos exagerado nuestro conocimiento, para que engañarnos. Y hemos tenido ayudas ejemplares como esos libros que nos contaban el argumento de operas que nunca habíamos oído o libros que nunca habíamos leído, para quedar bien en los cócteles o con algún ligue complejo. Decía un autor francés, los franceses siempre han sido un poco cínicos, que la cultura general solo sirve para ocultar nuestra ignorancia individual.

Cuando ganamos al trivial nos sentimos muy listos. Pero el caso es que no se si han caído en la cuenta, nunca ganan porque sepan el año que se murió Cervantes (al año que viene se enterarán, seguro) sino porque conocen a un jugador de futbol o a un actor de cine.

Asuman, señoras y señores, que no son Ustedes tan listos. Pásense una semana sin Google y luego me cuentan

 

 

miércoles, 28 de octubre de 2015

La imparable invasión del economista áulico

En el mundo de la economía, asistimos a un combate de egos y a una lucha sin cuartel. Como siempre que una crisis rezuma, el neoliberalismo se espanta y los alternativos se excitan. Ha llegado la demanda de magos. Es el momento de que algunos economistas alcancen el estatus de un cantante de rock. Cuanto más se enfrenta la realidad con la teoría, más se empujan los economistas ante las cámaras de televisión. Eso si, el nivel de comprensión sigue siendo bajo y pocas las respuestas.
 
Hasta la crisis y durante décadas, el pensamiento, la asesoría y la televisión han pertenecido al neoliberalismo. La falta de diversidad en la presencia de las corrientes de pensamiento económico ha sido escandalosa. Aunque han vaticinado el derrumbe del capitalismo una vez por cuatrimestre, los economistas alternativos no han evitado la victoria neoliberal. Ahora, la fatiga de la austeridad y las lesiones sociales producidas les han convocado, de nuevo, a la batalla.
 
El mundo se ha llenado de viajeros y áulicos asesores “postausteridad”: allí, con Varoufakis, acá, con Iglesias, con Corbyn, acullá. Economistas con tiempo libre que desparraman su sabiduría sea cual sea el sesgo ideológico del programa, quizá porque no lo hay. Es cierto, no están grillados, dicen cosas sensatas.
 
Nunca faltan Stiglitz, Piketty o Galbraith…pronto llegará Marina Mazzucato, al fin una mujer en la masculina elitocracia económica. No se sabe si se apuntará Blanchard; Varoufakis ya cobra del negocio. Detrás, el representante de Keynes en la tierra, Krugman. Líderes y televisiones ya tienen sus magos. Un cierto y sospechoso programa único en la izquierda económica llena los consejos asesores, que se extienden cual mancha de aceite.
 
Tienen cosas en común: de izquierda, izquierda, no son; a días, solo a días,  parecen socialdemócratas; no les gusta el euro, no les importaría su desaparición; afirman que no hay documento o institución económica que no contenga las políticas neoliberales y, puesto que rechazan los modelos matemáticos, pasan de que los números cuadren.
 
Uno es más de plataformas como los “economistas aterrados” franceses o de los españoles “economistas frente a la crisis”. Pero los líderes y las televisiones no gustan de ideas colectivas; para eso ya teníamos a los viejos partidos y sindicatos, cuyos expertos y expertas no pasan el oportuno análisis de calidad y están al borde del despido o condenados a asesorar a alguna  concejalía desconocida.
 
Ahora, se buscan magos personales. Nada entre el líder y la ciudadanía, menos entre el líder y el economista. Son los nuevos "caballos y servidores del rey". Vuelan desde Nueva York, Sussex, Texas o Paris a sentarse en la mesa redonda. El circuito de los magos por el mundo de la austeridad ha comenzado.
 
La cosa patria se lleva poco. El producto nacional ha desarrollado su carrera en universidades poco excelentes, centros de estudios bancarios, gobiernos de la casta, bolsas… O sea, salvo que se haya sido profesor en centro extranjero o son del enemigo o no dan el nivel.
 
Desconfíen de la supremacía de los economistas áulicos. Confíen en que las alternativas a la austeridad son bastante más plurales que la salida del euro. Incluso hay políticas “postausteridad” que no son keynesianas o de izquierdas. De hecho, el economista que ya nos ha salvado el culo un par de veces está sentado en la silla primigenia de la casta neoliberal, el BCE:  se llama Draghi,

lunes, 26 de octubre de 2015

Ferreras y el coaching contra la fatiga

Si uno o una vive de la tele, es evidente que necesita una asesoría especializada. Y si esa asesoría coincide con la tele de la que uno vive, mucho mejor. Así, El conductor de un programa o el jefe de informativos no solo pasan a ser potente grupo de presión e interés, sino coach político.

Entiendan, pues, al bueno de Ferreras y su jefe de informativos cenando con la cúpula de Podemos, por supuesto pagando él y en afamado restaurante de los carillos. No se indignen: como los que son ciudadanos (en masculino, a cenar no llevaron a la chica) y no políticos no pagan, no pecan por ir a restaurante pijo de casta.

Entiendan, digo, a Ferreras que debe sumar a su condición de persona influyente la de coach de políticos que padecen, al parecer, fatiga de cambio. Pero si Roures ha elegido presentar dos candidaturas es necesario que quienes de Roures cobran trabajen el doble.

Antes, me refiero a la vieja política, que asco, eran los partidos políticos los que buscaban al consultor o consultora adecuado al perfil y la política que se defendía. Incluso, que barbaridad, procuraban que el consultor o consultora tuviera un perfil independiente o, en todo caso, cómplice con el partido. La independencia se buscaba, especialmente, respecto a medios de comunicación.

De hecho, en la vieja política, el coaching en los asuntos fundamentales (posición, desempeño, proyecto político, escenarios electorales y gestión de campaña) era abordado por el propio partido político.

Lo nuevo es que no hay partidos políticos. O mejor dicho, lo nuevo es que las candidaturas pasan de los partidos políticos, se organizasen estos en círculos, cuadrados o mesas de té. En consecuencia, el asesor en liderazgo debe ser buscado. Y si el producto está liderado por un proyecto televisivo, la televisión se encarga.

No castiguemos a Ferreras, ni a otros combativos directores de medios que auspician el cambio y han sustituido a los deleznables partidos que para nada sirven en la transmisión de voluntades sociales. Guardemos nuestra sorna y nuestras sospechas: tienen que ocuparse de sus productos como los partidos se ocupaban de los suyos.

Verán Ustedes a los candidatos de lo nuevo en permanentes sesiones de coaching. Unos lo harán con expertos contratados, otros con presentadores y presentadoras televisivos y directores de informativos.

El entrenamiento personalizado y confidencial no persigue hoy salir de la presión de las múltiples fuentes de poder que tratarán de capturar la opinión del político o política, sino encontrar el medio de presión adecuado.
 
La experiencia antigua nos dice que quienes buscaban detentar el poder deben salir del espacio de los íntimos para disponer libertad de elección. Sin embargo, hoy, lo nuevo es buscar a los que deciden para hacerlos íntimos, en bar de barrio – si es público y televisado-  o en restaurantes de postín si es discreto. No se hace coaching con tortilla de patata sino con cocina fusión, las cosas como son.

jueves, 22 de octubre de 2015

Programas electorales: que las empresas no paguen los salarios.

La cosa es que la gente viva bien pero que las empresas no paguen su salario. De eso van los programas electorales si Ustedes lo piensan en detalle.

Todas las políticas que se nos proponen, incluidas las del PP no vayan a creer, se inspiran en la “antiausteridad”, en mayor o menor grado.  Ahora bien, a la hora de administrar estas propuestas, no encontrarán en los programas, en ninguno, medidas que reconduzcan la devaluación interna – la brutal reducción de costes salariales – que, a golpe de desempleo, reforma laboral y agresiones sindicales, se ha producido en España.

Es un hecho comúnmente aceptado que esto ha provocado una debilidad del consumo que ha afectado a la actividad económica, y ha generado unos niveles de desigualdad salarial tan desconocidos como inaceptables.

Aunque no lo dicen, los programas de las formaciones políticas consideran en primer lugar cuanto debemos ganar: Todos creen que un poco menos que mileuristas.

El complemento salarial de Ciudadanos para las rentas más bajas deja el salario justo por debajo de mil; 900 es lo que pone Podemos para su complemento a las familias y 900 es el salario que Garzón quiere para sus empleos públicos. Algo menos de 900 es lo que Pedro Sánchez pone a su salario mínimo.

Si Usted fuera un antiguo, con algún perverso conocimiento de economía, se plantearía si este salario se puede vincular a la productividad; si las empresas necesitarán algún estímulo o cosas parecidas. Ah, pero es que Usted razona “viejunamente”, estimado y estimada. No es la empresa quien paga; es el estado.

Podemos pone una renta básica que, al dejar de ser universal, pasa a ser el ingreso mínimo vital del PSOE. IU también pone ingresos mínimos como el PSOE, porque su trabajo público garantizado solo alcanza a un millón de empleos, una cuarta parte de los que están sin trabajo. Ciudadanos se pasa a la compensación fiscal del salario.

En una palabra, los partidos políticos del cambio proponen a las empresas que sigan bajando salarios: si el estado compensa ¿para que van a subir sus costes?

Más allá de que las cuentas públicas den para tanto, la subvención del salario y la extensión en diversas formas de los sistemas de rentas mínimas suponen abandonar la centralidad del empleo decente como fuente de derechos y obligaciones cívicas. Los ingresos se desconectan del trabajo. Nuestra renta, nuestros derechos, el respeto, no nacerán del trabajo sino de nuestra capacidad de consumo.
 
Los programas electorales han aceptado un escenario donde el crecimiento no crea empleo. Preven un futuro como hoy:  lo que ahora es el abandono de la mujer del merado de trabajo (que permite la reducción actual del desempleo) se proyecta a la legislatura. Hemos renunciado no solo a que las empresas paguen salario. También a crear empleos privados.

O Subvencionados o emprendedores. El que tenga una empresa con trabajadores y trabajadoras que la exprima, que la exprima.

lunes, 19 de octubre de 2015

Las primarias del centro: el debate

He leído que ayer fue el día del debate. Al parecer, los dos candidatos de la Sexta, en el programa de un periodista tan sobrevalorado como los propios candidatos, celebraron el debate de las primarias del partido del centro.

Confieso que pertenezco al 75% de los televidentes que no lo vio. No solo es que no piense votar a los candidatos de Roures. Es que ver las carreras hacia el centro de candidaturas de derechas o izquierdas extremas me cansa. Como no lo vi, no glosaré su contenido, opinaré sobre el formato y su transcendencia para el futuro comunicacional, al parecer notabilísima.

Ya se yo que a las izquierdas, algo masoquistas, les gusta el tema, como señala la audiencia del debate. pero a uno la cosa política del duo dinámico no le anima mucho.

Se ha escrito, incluso, que el debate supone “una nueva era en la comunicación política televisiva”, cosa escrita en el faro y guía de occidente, imagino que tras notables reflexiones. Qué cosas, los expertos de la comunicación líder del mundo organizando los debates de primarias americanas en los viejos estrados de casta, sin entender que en España hemos encontrado el formato.

O sea, que lo que se lleva ahora y llenará de luz nuestro futuro, el formato definitivo, es un debate de barra de bar y fondo de botellero, donde el sobrevalorado periodista es un amiguete que no insiste demasiado en que se acierte o no en los que se dice.

Es decir, lo nuevo es un debate de actores. Algo coherente con la idea del político bailarín, moda actual, donde lo importante no es organizar el mundo, y menos aún cambiarlo, sino ocupar el centro del escenario. No es el debate político, es la danza de los bailones, en el sentido de Kundera, lo que se nos quiere imponer.

Un nuevo método donde, naturalmente, solo caben dos o uno: los candidatos de las cadena; porque fuera de la cadena amiga, como hace FOX News con los demócratas, por un poner, no hay salvación. Y si no, que se lo cuenten al antes amado Garzón, llorando ahora por las esquinas para que le dejen poner los cafés en el debate.

El espectáculo siempre pertenece al dueño del escenario. Así, por mucho que se postule Garzón o cualquier otro, la nueva política se basa, como en la vieja, en la invisibilidad de lo que no conviene a la cadena televisiva en cuestión. La exclusión de la pluralidad sigue siendo lo canónico. Solo cambió el rol representado.

El debate de la barra del bar, a modo del hispter que con un café mantiene una mañana trabajando al camarero cuyo salario es bajo debido al bajo consumo, es la única intermediación entre la candidaturas y la ciudadanía. Es lo que nos viene.

Y todo lo demás es vieja política. Actores en blando combate, tratando de que su imagen sea el mensaje, tratando de hacer ruido para que no se vean las señales programáticas.

Que majos, en la barra, ocultando en sus puños cerrados y las manos en sus bolsillos (comunicación no verbal), vean la foto que les puse, si son de izquierdas o derechas.


martes, 13 de octubre de 2015

El morro que tiene Miguel

Miguel Sebastián es el mejor ministro de industria del que se ha escrito en este blog. Cierto que es el único ministro de industria del que se ha escrito aquí, no hace falta que me lo recuerden. Hemos glosado con alborozo aquellas propuestas suyas que, sin duda, cambiaron nuestro modelo económico y político, por siglos: comprar clios, consumir productos españoles para salir de la crisis o construir cementerios nucleares.

Miguel ha vuelto. Ha escrito un libro: la falsa bonanza. Pueden comprarlo, ayudaría a la editorial, aunque siendo del grupo Planeta va a ser que no lo necesita, o pedírmelo prestado – por aquello de que los libros se devuelven más que por releerlo-.

El motivo de la escritura no esta muy claro aunque sospecho que una rondita de medios, por si en el futuro se escapa un carguito, en elecciones siempre se mueve el escalafón, acompañado de Zp y, de vez en cuando, por Sánchez, es más razón que iluminarnos sobre las razones que nos han traído a esta crisis.

Miguel se lo explica claramente: la culpa es del euro. No; el chico no se ha hecho de la CUP, ni de Syriza. Ni siquiera de esos rojos europeos que tienen un plan B para sacarnos del euro. La cosa es que, mire Usted, entramos en el euro sin reformas estructurales y permitiendo mucho crédito. Culpa de Aznar, naturalmente.

La desaparición práctica del sector público, las liberalizaciones de casi todos los mercados, excepto los de los amigotes, el pago de deuda con las privatizaciones y el persistente camino de reformas laborales aún no abandonado, no le parecen al analista reformas suficientes.

Ayer le oí preguntarse qué ocurre que cuando hay un tipo fijo de moneda siempre aparece una burbuja. Pues yo no soy el mejor ministro de industria de la democracia occidental como Miguel, pero esa me la se: cuando en países con peores fundamentos económicos, el tipo único abarata el dinero, los bancos se pasan a la usura y empieza la especulación.

En ese contexto, el áulico consejero y Sr. Ministro, vino, con los jefes de su partido, a alimentar la euforia de la champions league de la economía. Aceptó, pasivamente, el capitalismo de amiguetes en un momento en el que se podía cambiar el modelo productivo. 

Descargar sobre el euro la responsabilidad de un modelo especulativo es bastante oportunista. La burbuja no la inventan los capitales que vienen de fuera, la inventan los bancos con los que el Sr. Sebastián y su jefe mantuvieron excelentes relaciones.

Los reguladores, sostiene Sebastián, no estaban controlando ni regulando. Pero el Gobierno lo único que hizo fue mimarlos, incluida la evidente desidia del banco de España.

Cuando empieza la crisis hay dos medidas expansivas que no sirven para nada y que perjudican al gasto público: una devolución de impuestos que nadie sabe para que sirvió, alentada por el Ministro Sebastián, para cabreo de Solbes. Y, por supuesto, un plan E que se disemina por los municipios sin efectos en la economía real.

Pero nada de esto forma parte de las señales de alarma que nos propone Sebastián. La izquierda del Caviar, pasada por la ecología de quien defendió, como Carmena, que el cambio climático se arregla quitando corbatas mientras se ponen cementerios nucleares, nos regala un libro para quitarse de encima el muerto.

Que morro que tiene Miguel.