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miércoles, 28 de octubre de 2015

La imparable invasión del economista áulico

En el mundo de la economía, asistimos a un combate de egos y a una lucha sin cuartel. Como siempre que una crisis rezuma, el neoliberalismo se espanta y los alternativos se excitan. Ha llegado la demanda de magos. Es el momento de que algunos economistas alcancen el estatus de un cantante de rock. Cuanto más se enfrenta la realidad con la teoría, más se empujan los economistas ante las cámaras de televisión. Eso si, el nivel de comprensión sigue siendo bajo y pocas las respuestas.
 
Hasta la crisis y durante décadas, el pensamiento, la asesoría y la televisión han pertenecido al neoliberalismo. La falta de diversidad en la presencia de las corrientes de pensamiento económico ha sido escandalosa. Aunque han vaticinado el derrumbe del capitalismo una vez por cuatrimestre, los economistas alternativos no han evitado la victoria neoliberal. Ahora, la fatiga de la austeridad y las lesiones sociales producidas les han convocado, de nuevo, a la batalla.
 
El mundo se ha llenado de viajeros y áulicos asesores “postausteridad”: allí, con Varoufakis, acá, con Iglesias, con Corbyn, acullá. Economistas con tiempo libre que desparraman su sabiduría sea cual sea el sesgo ideológico del programa, quizá porque no lo hay. Es cierto, no están grillados, dicen cosas sensatas.
 
Nunca faltan Stiglitz, Piketty o Galbraith…pronto llegará Marina Mazzucato, al fin una mujer en la masculina elitocracia económica. No se sabe si se apuntará Blanchard; Varoufakis ya cobra del negocio. Detrás, el representante de Keynes en la tierra, Krugman. Líderes y televisiones ya tienen sus magos. Un cierto y sospechoso programa único en la izquierda económica llena los consejos asesores, que se extienden cual mancha de aceite.
 
Tienen cosas en común: de izquierda, izquierda, no son; a días, solo a días,  parecen socialdemócratas; no les gusta el euro, no les importaría su desaparición; afirman que no hay documento o institución económica que no contenga las políticas neoliberales y, puesto que rechazan los modelos matemáticos, pasan de que los números cuadren.
 
Uno es más de plataformas como los “economistas aterrados” franceses o de los españoles “economistas frente a la crisis”. Pero los líderes y las televisiones no gustan de ideas colectivas; para eso ya teníamos a los viejos partidos y sindicatos, cuyos expertos y expertas no pasan el oportuno análisis de calidad y están al borde del despido o condenados a asesorar a alguna  concejalía desconocida.
 
Ahora, se buscan magos personales. Nada entre el líder y la ciudadanía, menos entre el líder y el economista. Son los nuevos "caballos y servidores del rey". Vuelan desde Nueva York, Sussex, Texas o Paris a sentarse en la mesa redonda. El circuito de los magos por el mundo de la austeridad ha comenzado.
 
La cosa patria se lleva poco. El producto nacional ha desarrollado su carrera en universidades poco excelentes, centros de estudios bancarios, gobiernos de la casta, bolsas… O sea, salvo que se haya sido profesor en centro extranjero o son del enemigo o no dan el nivel.
 
Desconfíen de la supremacía de los economistas áulicos. Confíen en que las alternativas a la austeridad son bastante más plurales que la salida del euro. Incluso hay políticas “postausteridad” que no son keynesianas o de izquierdas. De hecho, el economista que ya nos ha salvado el culo un par de veces está sentado en la silla primigenia de la casta neoliberal, el BCE:  se llama Draghi,

lunes, 26 de octubre de 2015

Ferreras y el coaching contra la fatiga

Si uno o una vive de la tele, es evidente que necesita una asesoría especializada. Y si esa asesoría coincide con la tele de la que uno vive, mucho mejor. Así, El conductor de un programa o el jefe de informativos no solo pasan a ser potente grupo de presión e interés, sino coach político.

Entiendan, pues, al bueno de Ferreras y su jefe de informativos cenando con la cúpula de Podemos, por supuesto pagando él y en afamado restaurante de los carillos. No se indignen: como los que son ciudadanos (en masculino, a cenar no llevaron a la chica) y no políticos no pagan, no pecan por ir a restaurante pijo de casta.

Entiendan, digo, a Ferreras que debe sumar a su condición de persona influyente la de coach de políticos que padecen, al parecer, fatiga de cambio. Pero si Roures ha elegido presentar dos candidaturas es necesario que quienes de Roures cobran trabajen el doble.

Antes, me refiero a la vieja política, que asco, eran los partidos políticos los que buscaban al consultor o consultora adecuado al perfil y la política que se defendía. Incluso, que barbaridad, procuraban que el consultor o consultora tuviera un perfil independiente o, en todo caso, cómplice con el partido. La independencia se buscaba, especialmente, respecto a medios de comunicación.

De hecho, en la vieja política, el coaching en los asuntos fundamentales (posición, desempeño, proyecto político, escenarios electorales y gestión de campaña) era abordado por el propio partido político.

Lo nuevo es que no hay partidos políticos. O mejor dicho, lo nuevo es que las candidaturas pasan de los partidos políticos, se organizasen estos en círculos, cuadrados o mesas de té. En consecuencia, el asesor en liderazgo debe ser buscado. Y si el producto está liderado por un proyecto televisivo, la televisión se encarga.

No castiguemos a Ferreras, ni a otros combativos directores de medios que auspician el cambio y han sustituido a los deleznables partidos que para nada sirven en la transmisión de voluntades sociales. Guardemos nuestra sorna y nuestras sospechas: tienen que ocuparse de sus productos como los partidos se ocupaban de los suyos.

Verán Ustedes a los candidatos de lo nuevo en permanentes sesiones de coaching. Unos lo harán con expertos contratados, otros con presentadores y presentadoras televisivos y directores de informativos.

El entrenamiento personalizado y confidencial no persigue hoy salir de la presión de las múltiples fuentes de poder que tratarán de capturar la opinión del político o política, sino encontrar el medio de presión adecuado.
 
La experiencia antigua nos dice que quienes buscaban detentar el poder deben salir del espacio de los íntimos para disponer libertad de elección. Sin embargo, hoy, lo nuevo es buscar a los que deciden para hacerlos íntimos, en bar de barrio – si es público y televisado-  o en restaurantes de postín si es discreto. No se hace coaching con tortilla de patata sino con cocina fusión, las cosas como son.

jueves, 22 de octubre de 2015

Programas electorales: que las empresas no paguen los salarios.

La cosa es que la gente viva bien pero que las empresas no paguen su salario. De eso van los programas electorales si Ustedes lo piensan en detalle.

Todas las políticas que se nos proponen, incluidas las del PP no vayan a creer, se inspiran en la “antiausteridad”, en mayor o menor grado.  Ahora bien, a la hora de administrar estas propuestas, no encontrarán en los programas, en ninguno, medidas que reconduzcan la devaluación interna – la brutal reducción de costes salariales – que, a golpe de desempleo, reforma laboral y agresiones sindicales, se ha producido en España.

Es un hecho comúnmente aceptado que esto ha provocado una debilidad del consumo que ha afectado a la actividad económica, y ha generado unos niveles de desigualdad salarial tan desconocidos como inaceptables.

Aunque no lo dicen, los programas de las formaciones políticas consideran en primer lugar cuanto debemos ganar: Todos creen que un poco menos que mileuristas.

El complemento salarial de Ciudadanos para las rentas más bajas deja el salario justo por debajo de mil; 900 es lo que pone Podemos para su complemento a las familias y 900 es el salario que Garzón quiere para sus empleos públicos. Algo menos de 900 es lo que Pedro Sánchez pone a su salario mínimo.

Si Usted fuera un antiguo, con algún perverso conocimiento de economía, se plantearía si este salario se puede vincular a la productividad; si las empresas necesitarán algún estímulo o cosas parecidas. Ah, pero es que Usted razona “viejunamente”, estimado y estimada. No es la empresa quien paga; es el estado.

Podemos pone una renta básica que, al dejar de ser universal, pasa a ser el ingreso mínimo vital del PSOE. IU también pone ingresos mínimos como el PSOE, porque su trabajo público garantizado solo alcanza a un millón de empleos, una cuarta parte de los que están sin trabajo. Ciudadanos se pasa a la compensación fiscal del salario.

En una palabra, los partidos políticos del cambio proponen a las empresas que sigan bajando salarios: si el estado compensa ¿para que van a subir sus costes?

Más allá de que las cuentas públicas den para tanto, la subvención del salario y la extensión en diversas formas de los sistemas de rentas mínimas suponen abandonar la centralidad del empleo decente como fuente de derechos y obligaciones cívicas. Los ingresos se desconectan del trabajo. Nuestra renta, nuestros derechos, el respeto, no nacerán del trabajo sino de nuestra capacidad de consumo.
 
Los programas electorales han aceptado un escenario donde el crecimiento no crea empleo. Preven un futuro como hoy:  lo que ahora es el abandono de la mujer del merado de trabajo (que permite la reducción actual del desempleo) se proyecta a la legislatura. Hemos renunciado no solo a que las empresas paguen salario. También a crear empleos privados.

O Subvencionados o emprendedores. El que tenga una empresa con trabajadores y trabajadoras que la exprima, que la exprima.

lunes, 19 de octubre de 2015

Las primarias del centro: el debate

He leído que ayer fue el día del debate. Al parecer, los dos candidatos de la Sexta, en el programa de un periodista tan sobrevalorado como los propios candidatos, celebraron el debate de las primarias del partido del centro.

Confieso que pertenezco al 75% de los televidentes que no lo vio. No solo es que no piense votar a los candidatos de Roures. Es que ver las carreras hacia el centro de candidaturas de derechas o izquierdas extremas me cansa. Como no lo vi, no glosaré su contenido, opinaré sobre el formato y su transcendencia para el futuro comunicacional, al parecer notabilísima.

Ya se yo que a las izquierdas, algo masoquistas, les gusta el tema, como señala la audiencia del debate. pero a uno la cosa política del duo dinámico no le anima mucho.

Se ha escrito, incluso, que el debate supone “una nueva era en la comunicación política televisiva”, cosa escrita en el faro y guía de occidente, imagino que tras notables reflexiones. Qué cosas, los expertos de la comunicación líder del mundo organizando los debates de primarias americanas en los viejos estrados de casta, sin entender que en España hemos encontrado el formato.

O sea, que lo que se lleva ahora y llenará de luz nuestro futuro, el formato definitivo, es un debate de barra de bar y fondo de botellero, donde el sobrevalorado periodista es un amiguete que no insiste demasiado en que se acierte o no en los que se dice.

Es decir, lo nuevo es un debate de actores. Algo coherente con la idea del político bailarín, moda actual, donde lo importante no es organizar el mundo, y menos aún cambiarlo, sino ocupar el centro del escenario. No es el debate político, es la danza de los bailones, en el sentido de Kundera, lo que se nos quiere imponer.

Un nuevo método donde, naturalmente, solo caben dos o uno: los candidatos de las cadena; porque fuera de la cadena amiga, como hace FOX News con los demócratas, por un poner, no hay salvación. Y si no, que se lo cuenten al antes amado Garzón, llorando ahora por las esquinas para que le dejen poner los cafés en el debate.

El espectáculo siempre pertenece al dueño del escenario. Así, por mucho que se postule Garzón o cualquier otro, la nueva política se basa, como en la vieja, en la invisibilidad de lo que no conviene a la cadena televisiva en cuestión. La exclusión de la pluralidad sigue siendo lo canónico. Solo cambió el rol representado.

El debate de la barra del bar, a modo del hispter que con un café mantiene una mañana trabajando al camarero cuyo salario es bajo debido al bajo consumo, es la única intermediación entre la candidaturas y la ciudadanía. Es lo que nos viene.

Y todo lo demás es vieja política. Actores en blando combate, tratando de que su imagen sea el mensaje, tratando de hacer ruido para que no se vean las señales programáticas.

Que majos, en la barra, ocultando en sus puños cerrados y las manos en sus bolsillos (comunicación no verbal), vean la foto que les puse, si son de izquierdas o derechas.


martes, 13 de octubre de 2015

El morro que tiene Miguel

Miguel Sebastián es el mejor ministro de industria del que se ha escrito en este blog. Cierto que es el único ministro de industria del que se ha escrito aquí, no hace falta que me lo recuerden. Hemos glosado con alborozo aquellas propuestas suyas que, sin duda, cambiaron nuestro modelo económico y político, por siglos: comprar clios, consumir productos españoles para salir de la crisis o construir cementerios nucleares.

Miguel ha vuelto. Ha escrito un libro: la falsa bonanza. Pueden comprarlo, ayudaría a la editorial, aunque siendo del grupo Planeta va a ser que no lo necesita, o pedírmelo prestado – por aquello de que los libros se devuelven más que por releerlo-.

El motivo de la escritura no esta muy claro aunque sospecho que una rondita de medios, por si en el futuro se escapa un carguito, en elecciones siempre se mueve el escalafón, acompañado de Zp y, de vez en cuando, por Sánchez, es más razón que iluminarnos sobre las razones que nos han traído a esta crisis.

Miguel se lo explica claramente: la culpa es del euro. No; el chico no se ha hecho de la CUP, ni de Syriza. Ni siquiera de esos rojos europeos que tienen un plan B para sacarnos del euro. La cosa es que, mire Usted, entramos en el euro sin reformas estructurales y permitiendo mucho crédito. Culpa de Aznar, naturalmente.

La desaparición práctica del sector público, las liberalizaciones de casi todos los mercados, excepto los de los amigotes, el pago de deuda con las privatizaciones y el persistente camino de reformas laborales aún no abandonado, no le parecen al analista reformas suficientes.

Ayer le oí preguntarse qué ocurre que cuando hay un tipo fijo de moneda siempre aparece una burbuja. Pues yo no soy el mejor ministro de industria de la democracia occidental como Miguel, pero esa me la se: cuando en países con peores fundamentos económicos, el tipo único abarata el dinero, los bancos se pasan a la usura y empieza la especulación.

En ese contexto, el áulico consejero y Sr. Ministro, vino, con los jefes de su partido, a alimentar la euforia de la champions league de la economía. Aceptó, pasivamente, el capitalismo de amiguetes en un momento en el que se podía cambiar el modelo productivo. 

Descargar sobre el euro la responsabilidad de un modelo especulativo es bastante oportunista. La burbuja no la inventan los capitales que vienen de fuera, la inventan los bancos con los que el Sr. Sebastián y su jefe mantuvieron excelentes relaciones.

Los reguladores, sostiene Sebastián, no estaban controlando ni regulando. Pero el Gobierno lo único que hizo fue mimarlos, incluida la evidente desidia del banco de España.

Cuando empieza la crisis hay dos medidas expansivas que no sirven para nada y que perjudican al gasto público: una devolución de impuestos que nadie sabe para que sirvió, alentada por el Ministro Sebastián, para cabreo de Solbes. Y, por supuesto, un plan E que se disemina por los municipios sin efectos en la economía real.

Pero nada de esto forma parte de las señales de alarma que nos propone Sebastián. La izquierda del Caviar, pasada por la ecología de quien defendió, como Carmena, que el cambio climático se arregla quitando corbatas mientras se ponen cementerios nucleares, nos regala un libro para quitarse de encima el muerto.

Que morro que tiene Miguel.

miércoles, 7 de octubre de 2015

La ira de quien no tiene futuro

La foto del directivo de Air France huyendo de sus trabajadores y trabajadoras es la imagen de los últimos días de la crisis. Todas las etapas del diálogo social han sido seguidas: las reducciones salariales, el aumento de horas, los aumentos de productividad, los despidos temporales…solo queda el final…

La imagen terrible de la civilizada Francia, rechazada por el jefe de la derecha y por el Jefe de Gobierno !Cuidado, al dinero no le gusta el ruido!  han sugerido ambos. Y ambos han olvidado que esa violencia no es solo fruto de la desesperanza de quienes se ven privados de futuro sino, también, de muchos años en los que los poderes económicos han trabajado para debilitar a los sindicatos y su capacidad de negociación.

El directivo de Air France huyendo de sus trabajadores es una imagen que ha conmocionado al mundo económico. Probablemente menos que la de la mujer que explica en un video los sacrificios que durante años han venido haciendo los trabajadores y trabajadoras de la compañía.

Sacrificios inútiles; no cabe engañarse. Sumas colosales se han desplazado a una minoría de accionistas, mientras se ha demandado más flexibilidad a los trabajadores y trabajadoras, se ha organizado mayor precarización y un volumen inaceptable de despidos.

La diferencia entre los salarios de los trabajadores y los rendimientos de los gerentes ha adquirido proporciones exageradas que solo pueden generar ira, mientras los directivos han sido incapaces de buscar soluciones a sus empresas. La evidente falta de empatía de los directivos de Air France, mientras la mujer trabajadora les interpela, es una estampa del déficit ético del directivo.

Cada puesto de trabajo que se pierde, se pierde para siempre. Cada fábrica que cierra no volverá a abrir. Es el cierre, no la violencia, lo que debería hacernos reflexionar sobre la rabia que padecen quienes se ven expulsados del presente. Lo de Air Fance es como tantas otras empresas españolas que, en los últimos ocho años, han convertido a los polígonos industriales en yermos de naves vacías.

Esa rabia sin futuro es la pregunta que se dirige a los sindicatos y a la izquierda. Los trabajadores y trabajadoras de Air France no hablan de confluencias, de candidaturas, ni de cambios. De hecho, les importa un bledo. Saben, incluso, que su ira no producirá  cambios en las urnas. Lo que necesitan es  que el trabajo, el empleo, vuelva a ser el centro de un modelo social europeo que provee protección y futuro.

La violencia de Paris interroga a todos y todas los que han despreciado y desprecian a los sindicatos, a su capacidad de negociación, a quienes han articulado reformas que desarman las posibilidades de planificar y programas la recuperación económica de las empresas. 

La violencia de Air France interroga a las izquierdas que han decidido abandonar el mundo del trabajo para residir en el evanescente y transversal mundo de las clases medias, donde viven y gritan airados los muy maltratados hijos de los gerentes, por cierto.

Aquellos y aquellas que no tienen futuro quizá pertenezcan al mundo de los viejos gruñones.

jueves, 1 de octubre de 2015

¿Troika catalana?

Ahora queremos, que diré, una troika para esconder a Mas. Un recortador corrupto escondido en una coral habanera o una colla sardinista, ni es recortador ni es corrupto, como todo el mundo puede imaginar. Es el infante del coro, el inocente del símbolo, el glorioso portador del estandarte.

Es como el de en medio de los Chichos; como el siempre ignoto caballo del centro del trineo ruso del que procede el nombre de la fórmula de gobierno soviética. No digan que no mueve a risa si no fuera una tomadura de pelo a la democracia y las instituciones.


Mas debiera ser Kamenev, o Malenkov o Podgorni, los tres más desconocidos de los que ocuparon troika. Hacer de Podgorni le vendría al pelo, pues además de presidir el Presidium, sería expulsado de la cosa, en cuanto otro de sus colegas adquiriera poder necesario. Me imagino que Junqueras ejercerá de Breznev, mientras Romeva lo hace del liberal, no muy trabajador, pero siempre eterno Kosygin.


Algo habrá que darle a la alegre muchachada promotora de la idea, imagino que querrá el simpático líder de lo popular hacer de Gromiko y viajar una barbaridad por inexistentes embajadas o países que reconocerán la independencia, desde Nepal hasta Palestina.


O reímos con la ocurrencia o hablamos en serio. ¿Quieren Ustedes decir, que en una democracia consolidada y parlamentaria, cuya obligación es proveer un o una President, como dice no ya la malvada constitución de la potencia colonial sino el Estatut, para esconder las vergüenzas de los aparentemente ganadores, vamos a montar una coordinadora de barrio, dicho sea con todo respeto a los barrios?


Seguramente, no debería sorprenderme que la izquierda de verdad, verdadera, popular, popularísima, que quiere sacarnos de Europa y del euro, nos traiga, desde el túnel del tiempo, lo de las respuestas corales organizadas por el politburó de la revolución nacional.


Y todo para tapar vergüenzas, ya digo. La cosa es que quieren votar a Mas y no saben cómo vender la moto. Sometidos a la misma técnica de presión a la que, en su momento, se sometió a Esquerra, los portavoces de la CUP enredan hasta ver cómo dejan pasar la historia, pero sin que vaya con ellos y ellas. Populismo de baratillo, que es lo que se lleva ahora.


Quiere decir esta propuesta, igualmente, que las elecciones han dejado las cosas como estaban. Con dos notables déficit democráticos: la imposibilidad de generar gobiernos de forma natural y la imposibilidad de que la oposición genere alternancia y alternativas. O sea, plebiscito no; gobernabilidad, tampoco. Es lo que hay.


La Generalitat exige y requiere un o una President y lo demás son gracietas, con poca gracia, de aquellos y aquellas a quienes las reglas democráticas se les da una higa. Reflexionen, más allá del chiste, sobre lo que significa para cualquier democracia ocultar el poder real en un coro. Lo que significa de falta de transparencia, de elusión de responsabilidad, de evasión del control democrático y de sumersión de la función parlamentaria.


Sea una troika, un coro habanero o una colla sardinista, lo que es esta propuesta es una antidemocrática tomadura de pelo.


Que pena, penita, pena.