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miércoles, 17 de marzo de 2010

Me hago Griego o Presidente de la Patronal.

Dudas similares las he tenido en otras ocasiones. Recordaréis que en una ocasión vacilé entre hacerme Verdadero Finlandés o Pirata. No es que haya resuelto el dilema pero ya ha venido la Ministra de Economía a resolverme cualquier duda y plantearme la opción corecta: lo mío es hacerme griego o Jefe de Marsans.

Como en cuanto os lo explique vais a querer vosotros también, quede claro que me lo pedí primero. La causa de este arrebato mío se encuentra en diversas declaraciones hoy efectuadas por la muy brillante Ministra de la cosa económica. Mientras el Presidente se dedicaba a la cotidiana tarea del realineamiento planetario por Leire anunciado (y yo que sigo sin sentir nada, que descreído antipatriota soy) , la superministra ha alumbrado el camino: hay que deber mucho, muchísimo, para que ella se preocupe y nos recomiende.

Aquí anda uno con escasa deuda vencida, esforzándose por pagar todas y cada una de ellas, sobre la base de dejar algún número coloradillo hasta el día de la nómina; aquí anda uno con un pasivo irrisorio pero con la banca mirando al techo cada vez que vamos con un recibillo de la empresa y lo que mola es deber un pastón.

La Ministra del asunto económico no ha tenido tiempo para pedir que las Cajas y Bancos, a los que complace un día si y otro también, nos dejen dinero a los humildes mortales. Pero eso si: tras cerrar una compañía de seguros de ese gran gestor universal que es el jefe de la Patronal, ha pedido un prestamillo para Marsans, compañía del mismo gran gestor universal con un pasivo de escándalo. El mismo día, la Ministra, que también turnea en la cosa europea, ha dado noticia sobre las diversas políticas de ayuda a Grecia, que naturalmente, pagaremos nosotros.

Así que digo yo que los errados debemos ser los humildes mortales: lo que hemos de hacer es transmutarnos en Griego o presidente de la Patronal para conmover a la Ministra y a sus amigos los banqueros. Porque esto de que el mercado es libre y hay que dejarlo correr vale para todo el mundo excepto para los grandes gestores universales como el tal Presidente, los gestores de Bancos y Cajas y cosas así…o sea, que hemos equivocado nuestra ruta.

A mi me parece que todo esto empieza a resultar de una risa “que pa qué”. Lo que empieza a molestar no es tanto la improvisación, el que siempre se equivoquen hacia el mismo sitio o que nos consideren tontos de carrera; lo que molesta es que siempre se vayan de rositas los responsables de la situación; lo que molesta es que sea la misma pandilla la que negocia hoy una gabela y mañana la otra; eso si, todo en nombre de la solidaridad social: por un poner, seguro que hay que salvar Marsans para que nuestros mayores se vayan de viaje con el Imserso.

viernes, 12 de marzo de 2010

Prohibiendo “palabros” …pero en Inglaterra

Andaba yo haciendo “benchmarking” internacional; o sea, viendo si alguna idea de allende las fronteras puede copiarse, perdón quise decir emularse, y me encuentro con una encomiable idea de la Asociación de Municipios Británicos: han decidido que los trabajadores municipales deberán dejar de usar hasta doscientas cincuenta palabras. Me he llevado algunas alegrías: por fin alguien dice que gobernanza, mainstreaming y holístico son horrendos vocablos a prohibir.

Eso si, la alegría no es completa y la tal asociación no se ha atrevido a proponer la solución administrativa correcta: el silencio.

Opinan los responsables del asunto que el sector público no debe esconderse detrás de una jerga impenetrable y frases incomprensibles, al menos cuando se relacione con los ciudadanos y ciudadanas. Recomendación que podría extenderse a casi todas las profesiones.

No hablo aquí, o al menos no sólo, de las patadas al castellano sino de esos “lenguajes propios” que construyen todas las profesiones para defender y argumentar su identidad. Los que dedicamos una parte de nuestro tiempo a la consultoría sabemos que una palabra rara se factura mejor que una simple. Por ejemplo, recomendar un “webinar” es mucho más moderno y caro que sugerir un encuentro o debate en la red o en Internet, cosa que se le podría ocurrir, faltaría más, a cualquiera.

Entre todas esas jergas imposibles, la economía y la política ocupan lugares destacados, el lenguaje administrativo se ha ganado el merito histórico de ser el mas esotérico e irracional de los lenguajes conocidos.

Pongo aquí un ejemplo. Los ciudadanos y ciudadanas de Arganda que aspiren a una bonificación en el Impuesto de Incremento de Valor de los Terrenos por herencia se encontrarán en la Web municipal, moderna, modernísima y accesible de la muerte como todo el mundo puede imaginar, el siguiente texto literal: “Cuando el incremento del valor se manifieste, por causa de muerte, respecto de la transmisión de un derecho real de goce limitativo de dominio sobre los referidos bienes, a favor de..”

Reconoced conmigo que si uno lee “derecho real de goce limitativo de dominio” en lo último que piensa es en una bonificación fiscal. Me atrevo a decir que suena a anuncio de servicio “sadomaso” en cualquier periódico.

No obstante, funcionarios y profesionales locales no deben alterarse. La prohibición sólo afecta a las relaciones con la ciudadanía. Esto es, en los documentos internos asesores, consultores externos y contratados podrán suministrar incomprensibles “palabros” a sus jefes o jefas. No os regodeéis creyendo que esta es cosa británica: leed la lista y empezad a tachar en vuestros documentos…

Por cierto; si uno de nuestros ministros infumables, el de trabajo por un poner, dice que los emigrantes" deben tachar de su agenda inmediata a España" no sólo le ha dado el penúltimo ataque de xenofobia sino que práctica un lenguaje burocrático. Es que en la patera no se lleva agenda, aunque el Ministro no ha deido caer en la cosa

jueves, 11 de marzo de 2010

¿Me rebelo o no me rebelo?

La Lideresa ha convocado a rebelión. Los madrileños y madrileñas acudiremos raudos al cuartel de Monteleón, rescataremos de sus paredes a los fantasmas de Daoiz y Velarde y acudiremos a ofrecer nuestra sangre, si falta hiciera, en patriótica convocatoria y dispuestos al fusilamiento, ante La Moncloa, expresión de la ruina patria y de la entrega a intereses ajenos.

Rebelión, grita la lideresa. Y uno que, así de entrada, está por la labor de ir a pegar unos gritos a La Moncloa y desalojar a tal gobierno por la vía que en democracia se hacen estas cosas, o sea votando (que uno tiene sus manías), uno digo, se escama, de que a la derecha sólo le entren ganas de rebelarse por la cosa fiscal..

El alivio fiscal es la eterna batalla de la derecha y la no menos eterna promesa que nunca cumple. Gallardón y la Lideresa nos van a dejar Madrid colgado de un impuesto de narices en forma de endeudamiento que algún día pagaremos al modo de las opciones que a los islandeses le ha dado su gobierno, también socialdemócrata: voten ustedes, pagamos la deuda a escote o reduciendo gastos y aumentando impuestos. Hermosa elección que me veo yo venir, que me veo yo venir.

No recuerdo a la derecha rebelarse contra la reducción del impuesto de patrimonio; tampoco cuando las rebajas del IRPF a las rentas más altas o cuando se perdonó la tributación de las rentas obtenidas por los banqueros en su propia empresa. Han esperado para hacer populismo fiscal al impresentable recurso al IVA de un gobierno que no tiene otra estrategia que jorobar al personal.

Y así que aquí estoy yo pensando en si me rebelo o no me rebelo. Si me rebelo contra un Ministro que no tiene empacho en echar una manita a los vendedores de fondos de pensiones; contra otra ministra que ahora dice que no fue bueno perdonar 1800 millones de impuesto de patrimonio; contra un gobierno que estudia nuevas medidas de apoyo a la banca; contra un gobierno que recortará la pensión al 97% de los futuros pensionistas, según datos recientes…en fin, qué duda: me rebelo en antipatriótico contubernio con la reacción o, como es tiempo de arreglarlo entre todos, me callo en sumiso y desesperado pero patriótico y preggresista silencio.

Duda de la que deduzco que la Lideresa, en realidad, a quien le hace un favor convocando rebelión no es a quienes sufrimos el IVA sino al Gobierno que encontrará un nuevo parapeto para construir nuevas presentaciones publicitarias de sus derechosas recetas.

Yo tengo que pagar IVA para pagar pensiones, dice el prócer, mientras su imagen, a pesar del alineamiento planetario por Leire profetizado, desaparece por el sumidero de la impotencia y la falta de ideas, tratando de ocultar que mi IVA es para pagar el alicatado de las cuevas de Ali Babá, por cierto adornadas con la subida de comisiones bancarias que también estamos pagando los ciudadanos y ciudadanas.

O sea, que me tendré que rebelar pero por acera distinta a la de la Lideresa, no sea que me llamen antipatriota.

martes, 2 de marzo de 2010

Va a ser que estáis cabreaos…que se enteren los “budistas de cafetería”

Mi última entrada sobre la campañita budista del buen rollo ha batido todos los records. Bueno, en realidad, no todos pero casi (mi entrada “que la chupen, que la sigan chupando” dedicada a la finura de Maradona sigue liderando el ranking debido a la persistencia de los” barras bravas” argentinos). Pero vamos que se ha leído un montón, en apenas un día.

Podía yo creer que se debe tan notable éxito a que mi texto era brillante o a la generosidad de quienes me han citado, Lidia o Liber, por ejemplo. Pero no creo que se deba ni a mis méritos ni a los rebotes. Va a ser que ya os tenía mosqueados y mosqueadas la campañita y las lecturas que se han ido acumulando sobre el tema os ha cabreado definitivamente.

Los comentarios a la entrada la han mejorado mucho. Ahora ya sabemos que, como inmejorable contribución al cinismo de la neolengua que os predije, una “Fundación Confianza” esconde a las grandes empresas, los poderes financieros y a un fascal de pasta que, entre otros, nuestra austera administración se ha comprometido a poner.

Pues nada; ya tenemos buen rollito por un lado y cabreo por el otro. Mientras tanto, los del pacto se siguen reuniendo, intercambiando papeles y elaborando medidas que ya estaban elaboradas y presentadas. Eso sí, los bancos y sus banqueros; las grandes empresas; los del sector financiero andan mirando a otro lado en un esfuerzo por no carcajearse del asunto.

Deduzco por lo que veo en el tráfico de la entrada del Blog que los comentarios sobre la campaña (no sólo los míos) han cruzado por el “feisbuk”, el “tuiter” y esos demoníacos medios que compiten con los sesudos y serios medios que se han aprestado a ceder sus páginas y minutos publicitarios para la campañita, que no esta el mercado para alegrías.

Así que mientras los medios “oficiales” replican el buen rollo y se ponen a contagiar optimismo ,por la red circula el cabreo. Va a ser que hay dos mundos, ciertamente. Va ser que estáis cabreaos y va a ser que habría que hacer que se enteraran los del “budismo de cafetería” estos.