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martes, 21 de febrero de 2012

O hacéis política o nos gobernará la rabia.

Se lo escribí a ustedes. El final de estado del bienestar, el final de la negociación, significa violencia. Sin concertación, mediación y política, los extremos culturales compiten para apropiarse de lo que consideran suyo.

Un policía y un propietario quieren la calle; un estudiante, calefacción o medios para el instituto. Mañana, serán los que reclamen comida frente a los propietarios de supermercados. Al siguiente, se apedrearán las puertas de las fábricas.

Y así, todo eso que nunca, pero nunca, pasaría en la moderna España, se producirá repitiendo los motines de las banlieus parisinas o de los barrios pobres de Londres. La diferencia, amigos y amigas, es que los amotinados no serán pobres negros o inmigrantes sin esperanza, vaya por dios, sino hijos blancos, formados y educados, de la pequeña burguesía y de la clase media española.

¡Yuju! camaradas socialistas y rigurosos dirigentes conservadores, lo logramos: destapar la olla de la cruenta lucha de clases. La mejor putada histórica para evitar la cohesión social.

El tratamiento punitivo es un residuo de finales del siglo XIX, del estado liberal, de la revolución industrial y el capitalismo del egoísmo individual. Afortunadamente, el fascismo y los nazis desacreditaron el método policial y alguno de los capitalismos existentes extendieron el reparto y la cohesión frente a la violencia.

La violencia social es una mala noticia. La pelea, la rebelión puede ser, sin duda, un método de protesta y de empujar la historia. Pero sostenida, como única forma de hacer política, conduce al fracaso de cualquier colectividad.

El conflicto que es consecuencia de la pobreza, la rabia o la frustración conduce a la gente a disolver sus relaciones y sus comunidades. El confinamiento de los sin recursos, es una experiencia de la gran depresión, disuelve cualquier lazo de cohesión o sentido de pertenencia.

Los liberales extremos, tipo Gallardón el centrado, llaman, desde Hayek, “constitución de la libertad” a la norma que asegura la policía de la propiedad para garantizar el “sálvese el que pueda”. Por eso, un liberal y un policía fascista, acaban entendiéndose perfectamente en las calles, aunque sea grosero invitar al matón a tomar el te.

Cuando la Thatcher cerró el estado del bienestar en Inglaterra, los hijos de los blancos tuvieron que salir a la calle como hacían los negros pobres. Un éxito de la integración liberal. The Clash les convocó al “motin de los blancos” (White riots).

Pues eso, entre Thatcher y the Clash, entre los liberales y los convocantes de la nada, sin mediación política; sin estado de bienestar, seremos tierra de motines.

Ya nos habéis jodido el país: o hacéis política o nos gobernará de nuevo la rabia.

lunes, 20 de febrero de 2012

Ambiente de naufragio

Entre el “estamos muertos” o el “sálvese el que pueda “ se nos va el afán. ¿Es la única salida la derrota o el egoísmo? La izquierda se ha abrazado a la derrota, y nos envía a las calles; la derecha, como siempre, nos convoca al egoísmo individual.

No se canta en los cortejos de cabreo que recorren las ciudades, en realidad nunca nos gustó estar día a día de conflicto en conflicto. Unos tipos se aprestan a ponerle 130.000 euros a un país en bancarrota y socialmente masacrado pero lo hacen con “desconfianza y pesimismo”, sin prometer que nunca más volverá a pasar. La derecha, en el gobierno, nos convoca “al sacrificio” y la izquierda, en la oposición, nos convoca a la calle. Ambiente de naufragio, sin duda.

O sea; que estamos solos. Ya les dije yo en su momento que si uno nos convocaba a la pelea y otro a la rebelión venían a reconocer la ausencia de ideas que pudieran influir en poder fáctico alguno. Las más vergonzosas venganzas históricas se han puesto en marcha y construir barricadas es la única propuesta que hemos oído.

Pues habrá que construir barricadas. Pero que se sepa en los cuarteles generales de las izquierdas de la penúltima vía y de los principios verdaderos que los partidos que conocemos no salen de las trincheras. Los partidos de la izquierda, a los que queríamos y en los que confiábamos, eran los de construir alianzas,la acción institucional, la acción sociopolítica, la negociación y las líneas rojas en las instituciones, para construir barreras políticas.

Serán borradas las viejas izquierdas como alternativas cívicas si la barricada es la única salida.No valen los viejos tambores para las nuevas luchas; ni esconderse en el conflicto social para ocultar la inutilidad institucional. El conflicto generará nuevos formatos en los que no estarán los capitanes del naufragio, sino los que aparezcan a socorrer.

Cuando uno se pide un puesto para combatir institucionalmente a la derecha no es para soplar la trompeta que convoque a las turbas que resisten el infame asalto de la derecha a las murallas constitucionales. Se pide uno un puesto para formular propuestas creíbles, gestionables, que sean escuchadas por los atacados y temidas por los atacantes.

En dos meses, se nos ha privado del derecho al trabajo y a la negociación colectiva; han reducido un 35% nuestro patrimonio y anunciado más recursos para la banca; han afianzado la austeridad más destructiva y predicado recortes en derechos que se anuncian para después de las andaluzas.

La venganza de los poderosos ha anegado nuestra débil barcaza vital y seguimos escuchando los mismas cantos marineros de siempre. Ambiente de naufragio y ausencia de ideas.

A lo mejor hemos de ir a las barricadas, pero si hemos de apañarnos solos que no nos digan como tenemos que pintarlas, donde ponerlas, ni quienes son los trompeteros. No se si me entienden.

lunes, 13 de febrero de 2012

Aquí no negocia ni dios

Finiquitado el estado de bienestar. Su institución clave, la concertación, liquidada. “El que más chifle capador”: el retorno del egoísmo social como alternativa política está en marcha.

No se trata solo de que la reforma laboral nos traiga un despido gratis y baratito, baratito. Se trata de que la negociación desaparece como forma de organizar y resolver el conflicto entre capital y trabajo.

Si el lector o lectora defiende este modelo se escandalizará por el poder unilateral que se le concede al empresario, como base para argumentar la flexibilidad en la empresa. Si el lector es liberal, liberal, andará dando saltos de alegría porque todo grupo de interés corporativo desaparece, excepto el lobby financiero y la patronal.

La cuestión es clave. Si viene a resultar que las condiciones laborales, organizativas y salariales pueden ser impuestas por el empresario; si los convenios laborales ya no son aplicables en las empresas; si la autoridad administrativa desaparece de la regulación del despido colectivo; si el despido de empleados públicos aparece en el horizonte, Ustedes me dirán para que sirve el sindicato de negociación, sociopolítico que hemos conocido desde la Constitución hasta aquí.

Dice la capitana de los legionarios del egoísmo, que con estas medidas se supera el franquismo. Una puta mentira de los que ansían reescribir la historia y que podrían remontarse a Primo de Ribera o a Bismark, para justificar instituciones del derecho del trabajo que han ido, poco a poco, convirtiéndose en los elementos que configuraron al concertación social como forma política del estado del bienestar.

Ni siquiera el sindicato corporativo, anidado en la empresa o en la cultura de las profesiones especializadas, tendrá lugar: el empresario decide, no está impelido a acuerdo alguno.

En otras palabras, amigos y amigas, se incentiva la tentación del sindicalismo más radical, la acción de fuerza en las empresas con plantillas grandes o medias y la instauración oficial del temor y el miedo en el amplio tejido de Pymes que se extiende por España.

En nombre de los mercados, las agencias de calificación, la Merkel y la Comisión Europea, la derecha política española ha vuelto al ajuste de cuentas, el rencor social y la relación de fuerzas para resolver el conflicto. Finiquitado el modelo de bienestar, sucumbirá la socialdemocracia hoy escandalizada y ayer cómplice y la izquierda política tendrá notables dificultades para encajar la rabia social en las instituciones.

De acuerdo: hemos sido derrotados; pero déjenme que les augure que a la derecha no le irá mejor. En las trincheras de los legionarios del egoísmo, mas temprano que tarde, sucumben las formas políticas y maneras de la derecha democrática para dar pasos a las pulsiones más reaccionarias. Hay quien piensa que eso ya ha ocurrido.

No abandono la esperanza de recuperar formas y modelos políticos que nieguen el salvaje conflicto como forma de relación social, el empobrecimiento de clases medias y trabajadoras como forma de superar la crisis y el poder unilateral de un polo social como forma de organizar el poder. Eso ya lo ha vivido este país y tenía un nombre.

jueves, 9 de febrero de 2012

¿Qué por qué estoy "desaforao"?

Los del roquedal no nos desaforamos por las cosas de la gobernación de la patria. Esas solo nos aterran. Los nacidos a cien metros de la Aljafería sabemos que estar desaforao es expedir nuestro cabreo contra la impunidad del poder y el privilegio. Cosa que no empece para que todas las acepciones sobre el cabreo desmedido me sean de aplicación.

¿Por qué este buen hombre, se preguntarán Ustedes, está desaforao? Por varias razones de las que les apunto aquellas cuya publicidad no ha sido prohibida por mis abogados.

Produce notable desafuero que un tipo escriba, más o menos, que “ el hackeo es una noble actividad subversiva” pero que si se lo hacen a él, se trata de “sabotaje”. Armados de tal teoría (antes llamada ley del embudo), los que se encargan de la praxis, departamento de sátrapas, decidieron urdir falsa denuncia y expediente de expulsión contra una militante molesta de su organización.

Naturalmente, en su modelo de estado de derecho justo, justísimo, nadie informa a la tal militante de que ha sido denunciada o expedientada. En realidad si estoy desaforao es porque no entiendo que, en el modelo de estado de derecho fetén de la alternativa y sus áureos líderes, no hace falta decirle a un acusado que es acusado, quien le denuncia ni de que se le acusa. Tonterías, como bien han explicado Kundera o Gavras.

De hecho, pásmense, nueve meses después de haber sido denunciada, ningún juzgado ha comunicado a la tal militante que esta incursa en ningún tipo de procedimiento. Y nadie de la oficina de los sátrapas o sus áureos dirigentes le ha advertido que esta expedientada y para expulsar, después de siete meses.

Produce desafuero que uno que se dice periodista convierta en noticia un libelo, ocultando que la fuente de la información que usa para deteriorar la imagen de la militante denunciada y su familia es, vaya por dios, el denunciante. Un modelo ético encomiable.

El periodista asegura tener un papel que no tiene. Y, lo que es peor, si lo tiene ha ocultado a sus lectores información que desmiente el contenido de la misma. Afirma comprobar la veracidad y dice lo que el documento no pone.

Naturalmente, el ético periodista debe calificar de “imputado” a quienes simplemente están en proceso de diligencias que ni siquiera se sabe si calificará un juez. Naturalmente, el muy ético periodista no necesita un auto de imputación porque ya esta él para decidirlo.

Obviamente el ético, y respetuoso con el estado de derecho, periodista publica datos personales de los incursos en las diligencias. Como consecuencia, un trabajador acusado en falso, que no ha pasado de un proceso de diligencias previas, es sancionado por su empresa. ¿Responsabilidades? ¡Qué me dicen! el hideputa es muy ético y profesional y yo, simplemente, un desaforao.

Ante tal situación, los áureos líderes del departamento de sátrapas vienen a responder como se debe, faltaría más. Ellos, que pueden ser abiertos o rurales, pero sin duda nobilísimos y muy éticos se ponen inmediatamente a la tarea. Acusan a un profesional de cobrar lo que no cobra; acusan a otro de robar (naturalmente en reuniones privadas, los grandes líderes nunca dicen en público estas cosas), autorizan la denuncia falsa que produce la sanción de un trabajador y autorizan los expedientes de expulsión secretos.

Excelsos momentos en los que , tienen Ustedes razón, yo me desaforo pero los muy abiertos, rurales y éticos líderes devienen en auténticos sinvergüenzas.

Pero claro, es lo suyo. La verdad no puede privarnos de hermosos, éticos y morales discursos. Pues eso, que estoy desaforao y lo malo es que no se me va a pasar.

miércoles, 1 de febrero de 2012

El marido de la diputada, el sátrapa mentiroso y los puretas defensores del acosador

El ingenioso título podría referirse a un cuento persa, tierra de donde procede el término sátrapa. Pero habla de un imputado por acoso sexual que ha vertido infundios que me afectan y que son repetidos por líderes que nadie conoce de la izquierda verdadera

En realidad, se me dan una higa las razones por las que esta gente no vota en su partido o apoya a un imputado por acoso sexual.

Hago aquí este comentario porque sus contenidos me afectan personalmente. Me perdonaran si por una vez hablo de mi mismo aquí. Las acusaciones que se me formulan son de carcajeo si no tuvieran el fondo dramático de una mujer acosada.

Porque es tremendo y produce estupor que importe menos la felonía contra la mujer que los chismes inventados; produce estupor que sea noticia un parentesco y no lo que una mujer padece. Produce estupor que en defensa de la áurea y pureta izquierda los habituales abajofirmantes aun no hayan pedido disculpas a la mujer acosada.

Siguiendo la correcta estrategia de la izquierda verdadera, a este personal le interesa la presunción de inocencia de los imputados por acoso sexual pero no la del resto de los ciudadanos.

Este comentario con el que aquí les castigo tiene, igualmente, la virtualidad de informar a estos abajofirmantes que sus nombres y textos se incorporarán a las acciones legales que en defensa de la reputación de la empresa en la que trabajo y de mi mismo he emprendido.

Afirman con absoluta gratuidad que la empresa de mi propiedad fue contratada, en gesto de nepotismo, por Libertad Martinez, que es en realidad la persona a la que estos personajes acosan, en su condición de responsable de la campaña electoral. Como saben mis lectores, la pura y verdadera izquierda prefiere resucitar los tribunales de honor que cumplir el código penal.

Una absurda mentira que podrían haber resuelto con simples comprobaciones y que alguno de los firmantes conoce perfectamente por conversaciones mantenidas en aquel momento con miembros de la dirección de IU contratistas. La contratación fue decidida por quien podía y firmada por quien podía que, en ninguno de los casos, es Libertad Martinez. Cachis que van a tener que pedir la sanción de otros.

Existe un notable y asqueroso cinismo en esa imputación de nepotismo teniendo en cuenta que soy proveedor de IU desde antes de mi matrimonio con Libertad Martínez y que he desarrollado campañas electorales para IU Madrid e IU Federal en diversas ocasiones y he suministrado informes y trabajos durante quince años sin que nadie me preguntara los parentescos.

Naturalmente, la izquierda pura y verdadera descubre los tribunales de honor cuando no aprovecha para el convento el trabajo del personal.

Se dice en el comentario de estos defensores de la pureza de la izquierda que según la prensa (es decir, según el libelo distribuido por el imputado por acoso sexual) la empresa del marido de Libertad Martínez (el orgulloso marido es este su seguro servidor) ha facturado “el 50,5% del presupuesto total de la campaña de la elecciones Autonómicas y Municipales”.

Cosa que, naturalmente, es una absoluta patraña que no han sentido necesidad de comprobar simplemente porque lo que interesa a su nota es (según la prensa) “poner el ventilador” en defensa de un imputado por acoso sexual.

En esa prensa, y en el texto de estos defensores del imputado por acoso, se relaciona torticeramente un informe de la Cámara de Cuentas con el trabajo de la empresa en la que trabajo en la campaña de IU.

Si las cifras de irregularidades que estos difusores de patrañas afirman se suman al 52% que se ha llevado el marido de la diputada viene a resultar que andaríamos en una cifra de 880.000 euros. Lo que no solo es naturalmente mentira sin que mueve a total "risión".

No me corresponde dar cuenta de la relación entre la Cámara de Cuentas y mi cliente, siendo evidente que estos defensores de la verdadera izquierda además de exonerar a un imputado por acoso sexual pretenden que mi cliente fracasen en su gestión, porque para la pura izquierda cuanto peor mejor.

Lo que me incumbe, después de guardar paciente silencio durante meses de infundio, es empezar a denunciar públicamente la mentira y la patraña de estos líderes de la pura y verdadera izquierda a quien no conoce ni dios y que, eso si, se les conoce por el notable mérito de defender a un imputado por acoso sexual cuya inocencia debe presumirse, aunque la del resto de los ciudadanos deba ser masacrada.

Lo que uno piensa es que un imputado por acoso sexual debe dimitir, porque eso es lo que ha dicho IU siempre y no por códigos y tribunales inconstitucionales de honor. Y si uno es imputado por acoso sexual, y le clavan 100.000 euros de fianza, debe dimitir por respeto a las mujeres.

Que no se me olvide, que mañana tengo que hablarles de que también me acusan, rían, rían, de “hackear” las páginas WEB de IU. O sea, que ya les escribí aquí que o me hacia verdadero finlandés o del partido pirata y Ustedes no me creyeron.