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jueves, 9 de febrero de 2012

¿Qué por qué estoy "desaforao"?

Los del roquedal no nos desaforamos por las cosas de la gobernación de la patria. Esas solo nos aterran. Los nacidos a cien metros de la Aljafería sabemos que estar desaforao es expedir nuestro cabreo contra la impunidad del poder y el privilegio. Cosa que no empece para que todas las acepciones sobre el cabreo desmedido me sean de aplicación.

¿Por qué este buen hombre, se preguntarán Ustedes, está desaforao? Por varias razones de las que les apunto aquellas cuya publicidad no ha sido prohibida por mis abogados.

Produce notable desafuero que un tipo escriba, más o menos, que “ el hackeo es una noble actividad subversiva” pero que si se lo hacen a él, se trata de “sabotaje”. Armados de tal teoría (antes llamada ley del embudo), los que se encargan de la praxis, departamento de sátrapas, decidieron urdir falsa denuncia y expediente de expulsión contra una militante molesta de su organización.

Naturalmente, en su modelo de estado de derecho justo, justísimo, nadie informa a la tal militante de que ha sido denunciada o expedientada. En realidad si estoy desaforao es porque no entiendo que, en el modelo de estado de derecho fetén de la alternativa y sus áureos líderes, no hace falta decirle a un acusado que es acusado, quien le denuncia ni de que se le acusa. Tonterías, como bien han explicado Kundera o Gavras.

De hecho, pásmense, nueve meses después de haber sido denunciada, ningún juzgado ha comunicado a la tal militante que esta incursa en ningún tipo de procedimiento. Y nadie de la oficina de los sátrapas o sus áureos dirigentes le ha advertido que esta expedientada y para expulsar, después de siete meses.

Produce desafuero que uno que se dice periodista convierta en noticia un libelo, ocultando que la fuente de la información que usa para deteriorar la imagen de la militante denunciada y su familia es, vaya por dios, el denunciante. Un modelo ético encomiable.

El periodista asegura tener un papel que no tiene. Y, lo que es peor, si lo tiene ha ocultado a sus lectores información que desmiente el contenido de la misma. Afirma comprobar la veracidad y dice lo que el documento no pone.

Naturalmente, el ético periodista debe calificar de “imputado” a quienes simplemente están en proceso de diligencias que ni siquiera se sabe si calificará un juez. Naturalmente, el muy ético periodista no necesita un auto de imputación porque ya esta él para decidirlo.

Obviamente el ético, y respetuoso con el estado de derecho, periodista publica datos personales de los incursos en las diligencias. Como consecuencia, un trabajador acusado en falso, que no ha pasado de un proceso de diligencias previas, es sancionado por su empresa. ¿Responsabilidades? ¡Qué me dicen! el hideputa es muy ético y profesional y yo, simplemente, un desaforao.

Ante tal situación, los áureos líderes del departamento de sátrapas vienen a responder como se debe, faltaría más. Ellos, que pueden ser abiertos o rurales, pero sin duda nobilísimos y muy éticos se ponen inmediatamente a la tarea. Acusan a un profesional de cobrar lo que no cobra; acusan a otro de robar (naturalmente en reuniones privadas, los grandes líderes nunca dicen en público estas cosas), autorizan la denuncia falsa que produce la sanción de un trabajador y autorizan los expedientes de expulsión secretos.

Excelsos momentos en los que , tienen Ustedes razón, yo me desaforo pero los muy abiertos, rurales y éticos líderes devienen en auténticos sinvergüenzas.

Pero claro, es lo suyo. La verdad no puede privarnos de hermosos, éticos y morales discursos. Pues eso, que estoy desaforao y lo malo es que no se me va a pasar.