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sábado, 19 de mayo de 2018

De ETA a 'la manada": ojalá la Historia sea como nos la merecemos


11 de Mayo de 2018. ED

Los acontecimientos dramáticos producen cambios. Cuando disfrutamos de una nueva calidad, solemos ignorar que, en el origen, hubo una víctima.

La sentencia de "la manada" ha puesto de relieve un notable enojo de las mujeres que solo puede producir cambios legales, sociales y jurídicos. La derrota política, policial y democrática de ETA producirá, seguro, algún dividendo de paz. En ambos casos tenemos un reto: no olvidar a las víctimas.

El relato es como una "fake news", pero a lo bruto. Un cambio en el lenguaje, pensamiento y datos  para ocultar el sufrimiento.

Esta es la llamada "batalla del relato". El relato es como una "fake news", pero a lo bruto. Un cambio en el lenguaje, pensamiento y datos para arrimar el ascua a la sardina de cada cual.

"La clase media es la que ha sufrido la crisis" (populismo español). "Los extremeños nos roban" (populismo independentista). "La transición es traición" (populismo radical español). "Los chinos nos roban el acero" (populismo norteamericano). "Los refugiados nos quitan el empleo" (populismo reaccionario europeo). Estos son relatos que han cambiado el lenguaje, para cambiar la historia y la verdad: ninguna de estas afirmaciones se sostiene, ninguna es veraz, pero tienen una virtud: ocultar el dato, ignorar a quienes de verdad sufren.

Cito de memoria, pero creo que fue en 1990 cuando, en una colección de Diario 16, Manuel Vázquez Montalbán, escribió un título muy parecido al que encabeza la columna. Más allá de la novelilla, se encontraba una reflexión de Pepe Carvalho sobre las traiciones que esconden los cambios de relato.
Ojalá la Historia sea como nos la merecemos, significa, ni más ni menos, el derecho de las víctimas a ser conocidas como las palancas de los cambios.

Son la fuerza y la generosidad de las víctimas las que permitieron a la democracia y a la unidad de los demócratas derrotar al terrorismo. Nos merecemos que la historia lo recuerde y que afirme que el único legado del terrorismo es la muerte.

No fue el teatrillo francés quien nos dará la paz ni serán quienes allí estaban quienes nos darán futuros gloriosos. Han de ser quienes nunca acompañaron el discurso de la muerte.


ETA: vuestro legado es la muerte


4 de Mayo 2017. ED

El telón ha caído. Los comediantes que os acompañan vuelven a sus acomodadas jubiliaciones y sillones pagados con impuestos de los asesinados y asesinadas. Vosotros, alegres muchachos y muchachas asesinos, desaparecéis. Hasta nunca.

Sin lograr uno solo de vuestros objetivos- salvo el de la amenaza permanente a la democracia y la izquierda y a los derechos públicos-, habéis sido derrotados sin paliativos.

Os ha vencido la fuerza de quienes asesinasteis y de quienes dejasteis heridos y heridas, la democracia que despreciáis y la despectiva ignorancia de los pueblos en cuyo nombre apretabais el gatillo.

No; no hay legado. alegres y asesinos muchachos y muchachas más envejecidos que vuestra propia causa. Solo un irremisible quejido de muerte, dolor y hartazgo democrático.

Solo seréis merecedores de una historia  de desprecio. Fuisteis inútiles y , aunque lo olvidamos muy a menudo, nos hicisteis más fuertes y fuimos, siempre, más.

No; no hay legado. alegres y asesinos muchachos y muchachas más envejecidos que vuestra propia causa. Solo un irremisible quejido de muerte, dolor y hartazgo democrático.

Se había podido salir , cobarde muchachada del tiro en la nuca, con cierta dignidad del asunto: solo había que aceptar amnistía, democracia y constitución. Pero lo que vuestra soberbia decidió fue sumaros al Grapo y a los golpistas contra la transición que, como vosotros, quienes os acompañaban hoy desprecian.

Se había podido salir cuando desapareció el golpismo, con menos dignidad pero con utilidad para todos, en muchas de las negociaciones en las que hicisteis trampa, pero decidisteis tratar a los demócratas como fascistas.

Esto es una costumbre típica del radical populismo pequeño burgués: la buena ira, la buena muerte, la buena paliza, el buen tiro en la nuca, el odio, el insulto, valen más que una buena conciliación democrática.

Adiós; que os den; hasta nunca.
Es de esperar, la democracia siempre es más generosa que el asesinato, que os llegue algún beneficio.

Todos sabemos que la ausencia de violencia produce dividendos. Vosotros y vosotras, alegres asesinos sin causa, aspiráis a quedaros con todos los réditos. Los demás aspiramos a que los beneficios pertenezcan al pueblo que, muerte a muerte, habéis despreciado.

Es de esperar, la democracia siempre es más generosa que el asesinato, que os llegue algún beneficio. Como los violadores, saldréis de la cárcel sin rehabilitación, la democracia dará a vuestras familias la paz y el alivio que negasteis a las de vuestros asesinados y asesinadas. Eso nos seguirá haciendo fuertes. No importan vuestros beneficios: ha sido nuestra generosidad y la de las víctimas la que nos hizo fuertes.

Tampoco importa que alguien de vuestra peña sea funcionario político de por vida. Bienvenidos a la democracia. Sabed que  no vivir en una cárcel o ser diputado autonómico era sencillo: miles de personas, de Algeciras a Instambul  o de Bilbao a Tarifa, lo han hecho con decoro. No; no habéis conseguido nada alegre muchachada asesina.

Ni Colombia ni Irlanda. Ni Vietnam ni Angola. Ni negociación ni acuerdo. Vuestra derrota nos hizo daño, sí, pero patético movimiento de liberación que no ha liberado a nadie.

No; no os mandamos al basurero de la historia. Los demócratas sabemos que significa eso, es lo que a vosotros y vosotras os gustaba. Os queremos en la historia como ejemplo de ignominia, de mentira, de asesinato, y de proclama  inútil.

Más allá de la muerte que habéis provocado, duele la infamia de que hayáis utilizado el nombre de la izquierda y la tradición del movimiento obrero. Cada tiro, cada bomba, condenaba un día más a los antifranquistas presos. Cada extorsión condenaba a un trabajador o trabajadora más al sufrimiento. Cada muerte reducía los derechos civiles de la mayoría. Alegres y asesinos patriotas habéis sido un suplicio para la izquierda y la democracia.

En realidad, es lo que os gustaba. Que Camdessus, exjefazo del FMI y representante del imperialismo, aplauda junto a Otegui es lo que mola. Hay que vacunarse contra la izquierda para el futuro.

La libertad siempre fue nuestra, siempre fuimos más y siempre fuimos mejores. Vuestro legado solo es la muerte.

El peligroso giro del chantaje



25 de Abril

No caben muchas dudas: Cifuentes se benefició de una inusitada venalidad universitaria, nacida en el pozo del nepotismo catedrático. Razón más que suficiente para exigir su dimisión: no era nimio el asunto. Su empecinamiento ha provocado otro espectáculo bochornoso: el video donde se revela la cleptomanía de la ya expresidenta, producto de la factoría de malhechores que han frecuentado la derecha madrileña.

Una humillación que sumar a su inevitable salida del poder. Entre los centenares de guasap y tuits que he recibido, el ingenio patrio es inmenso cuando se trata de mostrar desprecio al caído, casi nadie ha comentado lo más sorprendente del asunto: el origen corrupto de la práctica.

Una cinta que debía estar destruida, según la ley, es utilizada por un chantajista, probablemente un presunto corrupto de la cueva de la Lezo o la Púnica, con el objeto de cambiar una situación política.

No ha sido una investigación periodística ni, menos aún, política la que ha producido los documentos que  han hecho patentes los serios déficit éticos de Cifuentes. Han sido la venganza académica y política las que nos han puesto ante el espejo de un definitivo destrozo de la credibilidad institucional.
Pequeños daños en la necesaria e higiénica tarea de derrotar al PP, se dirá en casi todos los casos. Me resulta difícil, que quieren que les diga, compartir las prácticas despreciables, por mucho que produzcan loables objetivos. Demasiado contaminante.

Lo cierto es que se ha desvelado ante nosotros y nosotras otra perversidad: no estamos en manos de la ira del pueblo, sino de la ira de los chantajistas o de quienes tienen acceso a datos para lograr su venganza, sea académica, política o social.

En ese camino, ya ven, casi todos somos sospechosos, porque todos somos vulnerables. Descubrir la verdad se ha convertido en una mera formalidad, porque en realidad da exactamente igual.

La finalidad de la investigación no hecha, pero si publicada, reside en designar a un culpable, no por hacer justicia, que ha sido apartada a un segundo plano, sino en favor del poder.

Elogiemos al chivato, sea, en nombre de la limpieza, pero sepamos que en el elogio se nos cuela el chantajista, el de la presión más o menos sutil, el de la amenaza con una cascada de tuits o la noticia falsa, por solo poner unos ejemplos.

En el episodio del video que ha arrastrado a Cifuentes a la porquería definitiva no hay nada ejemplar. Solo la eficacia del resultado, capaz de conmover la agenda de Rajoy, debe ser apuntado en el haber del episodio. ¿Merece la pena?

El problema es que nadie puede asegurar que esta sea la última vez. De hecho, casi me atrevo a asegurar que habrá más y que la muerte política de la expresidenta acabará siendo larga.

En el sucio mundo de la corrupción exuberante que acompaño a la exuberancia financiera, prepararse para la extorsión es una habilidad, un perfil, que ha pasado a adquirir un notable valor y que se paga bien en el mercado, lo que se deja de pagar a trabajadores o Hacienda, por un poner, como puede verse en los trasiegos jurídicos de la Lezo.

Un valor, me temo, bastante contaminante. Se han hecho normal en los pequeños escenarios de nuestra vida cotidiana, la manipulación de la información, el abuso en redes públicas de secretos que parecieran inocentes, cosas que, dirán ustedes con razón, no son comparables a los alardes que se juegan en las grandes astucias.

No nos sentimos cómodos cuando el poder está en manos de grupos económicos o de presión. No deberíamos sentirnos cómodos si el resultado de nuestro voto queda en manos de una cinta de video.

Carmena o el capitalismo: ¿Quién mató a Mame


16 de Marzo 2018. ED

Mame Mbaye Ndiaye ha muerto en Lavapiés. Senegalés y de profesión mantero, 35 años, cayó fulminado por un infarto cuando regresaba a su casa. Aún no estaba claro si había sido seguido por la policía en el momento de su muerte o en el centro de la ciudad minutos antes, cuando los concejales a cargo – Barbero y García Castaño- han encontrado culpable: “el capitalismo”.

Por si acaso la guardia civil se ponía a buscar al capitalismo, para detenerlo en consecuencia,  Ganemos – parte del Gobierno municipal-  afirma “son dos años ya desde que …empezaron a presentar(se) denuncias por hostigamiento, persecuciones, malos tratos y palizas por parte de agentes de la policía municipal, sin que haya una respuesta clara ni haya cambiado esta situación”. O sea, Carmena es responsable política.

Las pancartas sobre la bienvenida a los refugiados que nunca llegan son inconsistentes con los 'manteros' perseguidos, los sin techo en los bancos de El Prado o los inmigrantes danzando por la ciudades de parque en parque.

En estos tiempos donde lo progresista es echarse los muertos encima, el portavoz más progresista de la socialdemocracia europea acaba de acusar a la "prisión permanente revisable de acabar con la vida de Gabriel Cruz. Los más de izquierda de verdad, verdadera, han inflamado su discurso culpando a quien sea para legitimar, dicho sea de paso, la violencia que no ha sido ejercida por inmigrantes sino por españoles henchidos de razón anticapitalista.

La “profecía del mantero” anunciada por todos los ayuntamientos del cambio ha acabado por irritar, desde Madrid a Zaragoza, desde Barcelona a Valencia, a todos aquellos (pocas aquellas) a los que se prometió regularización comercial.

Cuando alguien muere en las calles de una Ciudad, sus responsables deben dar explicaciones. Incluso hay capitalismos donde la gente no muere. Las pancartas sobre la bienvenida a los refugiados que nunca llegan son inconsistentes con los manteros perseguidos, los sin techo en los bancos de El Prado o los inmigrantes danzando por la ciudades.

De acuerdo, compremos el discurso, es el capitalismo y sus reglas quien impide la venta callejera, el drama de los sin papeles que siguen pululando en nuestras calles, con problemas para acceder a salud y educación. Pero todo aprovecha para el convento.

El drama de los sin papeles, nuestra insensibilidad general sobre su situación, nuestra reivindicación de bienestar mínimo, que nunca alcanza a los más pobres – ellos y ellas no votan ni nunca han sido hijos de clase media-  está en el centro del  un conflicto confinado en Lavapiés.

Es mucho mejor  hacer discurso sobre el drama social que resolverlo. En el camino de defender una cosa y su contraria, los ayuntamientos del cambio sucumben: los derechos del comercio al que protegen, incompatible con sus promesas a los manteros, han creado más radicalidad que integración, y resulta venir a ser lo mismo que quienes no dan papeles.

“Capitalismo asesino” y, naturalmente, su “policía asesina”, dicho esto con el civilizado discurso del adoquín, acompañados de los daños a los bienes vecinales y comerciales del barrio, son los gritos que al final han determinado la aparición de la xenofobia en Alemania, Austria, Francia o Bélgica, por un poner.

El drama de los sin papeles, nuestra insensibilidad general sobre su situación, nuestra reivindicación de bienestar mínimo, que nunca alcanza a los más pobres – ellos y ellas no votan ni nunca han sido hijos de clase media-  está en el centro de un conflicto confinado en Lavapiés, cuyo responsable político echa la culpa al capitalismo, y se va a descansar y dar un mitin.

Si; se puede organizar la política municipal para paliar los efectos de las políticas generales que enturbian nuestras ciudades. Esa era la promesa del cambio. Otra incumplida.

Lo que ha ocurrido en Lavapiés nos anuncia una rabia de “ilegales” escondida en nuestras ciudades, una frívola radicalidad y una ciudadanía enervada. Podemos echarnos los muertos a la cara o

Mientras nos echamos los muertos a la cara, quizá convendría hacer algo, mientras tanto culpemos al malvado capitalismo, fuente de todos los males.O a Carmena, que no es del cambio de verdad, verdadero

La semana en que la igualdad nos abofeteó



10 de Marzo de 2017. ED

Y de súbito, el estruendo acontece: una demanda de igualdad se apodera de las calles y se hace visible: ya no podrá ser ignorada.

Muchos datos sugieren que la situación de las mujeres españolas no es peor que en otros países del continente. Es muy nuestro ignorar lo que el movimiento feminista ha logrado en los últimos años. Pero, a pesar de ello, las brechas son intolerables.

El Gobierno y los obispos, las marcas que aplican la “tasa rosa” y las compañías publicitarias, los empleadores y los acosadores han recibido una mala noticia: ya no es Cataluña o las pensiones, son las mujeres.

Todos los responsables han sido aludidos. Y lo han sido en todos los ámbitos. Hoy tenemos una obligación que siempre tuvimos, pero nunca entendimos: la agenda de la igualdad de género.

La magnitud y el impacto del estruendo ha sido tan brutal como las circunstancias que se denuncian. Más de cinco millones de huelguistas, todas las capitales anegadas por una inmensa marea de mujeres que reclaman sus derechos.

Derechos a sus carreras profesionales, a contratos equivalentes, a compartir cuidados, a vivir en libertad. Derecho a que las casi mil víctimas de la última década sean las últimas.

Ya no es Cataluña; ni siquiera las pensiones. Esto es política con la que hay que lidiar.
I
nexplicables brechas salariales han sido silenciadas. Absurdas desigualdades han sido toleradas. Reaccionarias afirmaciones en los púlpitos han sido aguantadas. Demasiadas muertes, contabilizadas.
Esto es política: el súbito estruendo ha construido en su gesto único y solidario una agenda trasversal y compartida. No hay más remedio que atenderla.

La movilización española ha sorprendido a todo el mundo, incluida la complaciente Europa. Salvo pocas excepciones nórdicas – muy pocas-, el resto de Europa no ofrece cifras ni cifras que puedan resultarles satisfactorios a las mujeres. Ni en ocupación, ni en espacios de poder, ni en salarios, ni en atmósferas libres de la toxicidad del acoso, el balneario europeo puede presumir de éxito.

Las mujeres españolas han roto el muro de la invisibilidad. Ya no será es susurros que se hable del contrato a tiempo parcial, el salario indigno, el desempleo o el abuso.
Todos los responsables han sido aludidos. Y lo han sido en todos los ámbitos. Hoy tenemos una obligación que siempre tuvimos, pero nunca entendimos: la agenda de la igualdad de género.
Género es la palabra que aterra a la carcuncia: desde modernos radicales, paradigma de la catalana Europa libre, que piden consejeras de “tetas grandes” hasta los obispos y sus conferencias.
Aquellos que profetizan y amenazan con basureros de la historia, cínicos exaltados y autoritarios, han quedado desarmados: una ingente marea de mujeres se han hecho visibles ante todo un país, tan sorprendido como asustado, abandonando la papelera a la que fue condenada.

Hay dos formas de afrontar la igualdad. Con el miedo de quien la rechaza o con el valor de quien la anhela. La marea del 8 de Marzo pide de todos nosotros el valor de resolver, de una vez por todas, la promesa incumplida de nuestra democracia

De súbito, el estruendo acontece y la igualdad nos abofetea. Es tiempo de dar una respuesta.

El ballet diplomático que mantiene la guerra en Siria



1 Marzo de 2018. ED

Cuatro días después de la indignación unánime del Consejo de Seguridad de la ONU, está claro que no ha habido ninguna tregua entre Ghouta Este y Damasco. La ayuda no llega y los civiles sometidos a feroces bombardeos no se van.
Sin embargo, hay algo peor; una coherencia en todos los protagonistas que solo conduce a un resultado: la continuación de la masacre.

Assad quiere "limpiar" la región de la capital y no tiene interés en suspender sus ataques. Especialmente porque en Ghouta Este, pequeños grupos de descendientes de Al Qaeda se han mantenido a refugio. El bombardeo con morteros de Damasco ofrece un pretexto más que conveniente.
Ghouta es otro Srebrenica y como ocurrió entonces estamos volviendo a a mirar hacia otro lado.

Putin controla a Assad, y comparte, o inspira, su estrategia. Además, la idea de una tregua de cinco horas por día es harina de su costal, su propuesta ante un incapaz Consejo de Seguridad, y el jefe del Kremlin parece sensible a las necesidades humanitarias, cosa útil en en vísperas de las elecciones.

Erdogan está encantado de que el centro de atención se volviera contra Ghouta, alejándose de su ofensiva contra los kurdos sirios. Especialmente desde que Putin, anunciando ayer el rescate de un grupo de civiles, le agradeció personalmente su colaboración.

Jaish al-Islam, Tahrir al-Sham y otros grupos de oposición yihadista atrincherados en Ghouta Este no tienen ningún interés, ni siquiera ellos, en el éxito de la tregua.

Para recibir armas y fondos de fuentes sunitas, los jugadores deben ser protagonistas y disparar contra Assad. Es el cinismo de la guerra.

Irán, que no está directamente involucrado, apoya a Assad y comparte la explicación de Sirios y rusos.
Nadie parece querer hablar de las proporciones de la masacre, 500 muertos en Ghouta Este en nueve días contra 7 en Damasco, nadie dice que en Ghouta Oriental también se bombardearon hospitales, nadie tiene la intención de detenerse. 

Es la historia habitual de Siria: si los intereses de los protagonistas no coinciden, y nunca como hoy han sido diferentes, los esfuerzos de la ONU se vuelven inútiles ballets diplomáticos.

La violencia se ha intensificado en el área. Ghouta es otro Srebrenica y como ocurrió entonces estamos volviendo a a mirar hacia otro lado.

Al igual que el enclave musulmán de Bosnia en 1995, el este de Ghouta ha sido asediado por las fuerzas del régimen desde las primeras etapas de la guerra siria. Años de ataques no han podido desalojar a las facciones rebeldes que lo controlan.

Como fue el caso en Srebrenica, se cortaron los suministros de alimentos y la asistencia médica. En 1993, la ONU designó a Srebrenica en "área segura".  Los rusos declararon el este de Ghouta como "zona de desescalada”.

En vano. Al igual que en Bosnia, no se intentó proteger a la población civil cuando las negociaciones fracasaron. Los ataques aéreos y los bombardeos ahora tienen un costo terrible.
Todos los requerimientos de la ONU están siendo ignorado. El horror continuará