Statcounter

lunes, 31 de diciembre de 2012

También la nieve pasará

También la nieve pasará y volverán
los días claros y abiertos.

Honda, la vida
hará su curso inmutable y el tiempo
transcurrirá haciendo caso omiso
a los desasosiegos que nos absorben y nos exaltan.

També la neu pasarà, i tornarem
Als diez clas  i oberts

Fonda, la vida
Farà el seu curs immutable, i el temps
Transcorrerà sense fer gen de cas
Dels desficis que ens xuclen i ens exalten.

Also, snow will and come back
open and clear days.

Deep, life
immutable course will, and time will go on
ignoring elapse and anxieties
wich absorb and exalt us.

viernes, 14 de diciembre de 2012

La ley del Casino: pan comido

Pues no; no hace falta cerebro; acaso un poco de jeta y una afiliación al capitalismo de amiguetes y lo tienes hecho: una ley a medida de quien te lo pide y pague.

La Comunidad de Madrid acaba de aprobar una Ley que contiene, una a una, todas las peticiones formuladas por el Sr. Adelson para instalar en Madrid un complejo de casinos, tipo Las Vegas, Eurovegas. Ya en alguna ocasión hemos hablado aquí de como la excelencia madrileña ha quedado reducida a tarteras y puticlubs.
Tienen los ingleses una expresión para nuestro conocido “pan comido”: no brain, o sea, nada de cerebro. Efectivamente, lo que es sencillito, es sencillito: no es necesario estudiar o analizar las posibilidades del mercado, el modelo de negocio o la rentabilidad esperada.

Eso es cosa de emprendedores y gilipollas; lo que hace falta es unos amiguetes dispuestos que te lo organicen. Y que mejor amiguete que uno de esos liberalísimos presidentes peperos que, menos las chicas (por ahora), te ponen todo a tu disposición.

La Comunidad de Madrid acaba de reducir el tipo del impuesto del juego a nivel de Las Vegas; perdonará el 95% de los impuestos de transmisiones patrimoniales al Casino; les concede el derecho a saltarse las ordenanzas municipales, la legislación del suelo (si es que a estas alturas queda algo); la forma de vulnerar la legislación antitabaco o de saltarse la prohibición de que los niños vayan a los casinos.

Por si no les parece suficiente, les perdonaremos adicionalmente, 9000 euros por puesto de trabajo en impuestos anuales. O sea, que si crearan como en las vegas 50.000 empleos, serían 450 millones; si crearan cien mil 900 y si llegaran a los 200.000 de la propaganda, 1.800 millones al año. Es decir: al amiguete americano le perdonamos cada año, lo que nos cuesta la dependencia durante veinte años o la Universidad durante dos.

Pero naturalmente es por ayudar. Por ayudar a amiguetes y familiares. A los que poseen el suelo (para entendernos: el marido de la Cospedal y el de Esperanza Aguirre – Metrovacesa- ) les perdonamos el 95% del impuesto en el suelo que vendan. ¿Capitalismo de amiguetes, dicen? En absoluto: haciendo familia, que es lo nuestro.

Pan comido, no brain, sencillito. Una Ley a la medida impuesta por un delincuente. Que no se diga que los parlamentos autonómicos son de juguete y no legislan cosas trascendentales. Que no se diga que un Parlamento Autonómico no puede portarse cual república, bananera, pero república.

Fundidos en la crisis, los empresarios y polígonos madrileños se desploman; las industrias de innovación y conocimiento desaparecen y prescinden de capital humano; las viejas zonas industriales declinan definitivamente.

Pero no se preocupen, el casino tendrá crupieres con título y putillas universitarias y mafia, mucha mafia, prestando dinero (por que sepan que ahora la usura de Casino ya es legal en Madrid) y recuperándolo a mandobles. Aunque, para que no se pasen, hemos inventado algo mejor: los préstamos que no se recuperen los descontamos de los impuestos del Casino. 
¿No brain ? ni de coña, estamos en todo.





jueves, 6 de diciembre de 2012

Como ser un líder ocurrente: Manual para dummies (y 2).

Me recuerda un lector del blog que prometí concluir este manual para dummies. Y lo que se promete debe ser cumplido. En el episodio anterior, les conduje hasta el momento en que la ocurrencia debe ser presentada. Qué ocurrencia presentar y cómo hacerlo es el objeto final de este consejo.

La ocurrencia, amigo, amiga, debe basarse en una idea fundamental: cambiar el código corporativo. Las organizaciones que se orientan a resultados se basan en una gestión del tiempo concreta, organizan rutinas conocidas de trabajo y tienden a ser eficaces en el futuro. Y así, no vamos a ninguna parte: con ese comportamiento, el líder ocurrente es prescindible.

Su ocurrencia, deberá en consecuencia, declarar inútil el conocimiento del personal. Si su organización esta orientada a la negociación, deberá declarar inaugurada la época del conflicto; si en la anterior ocurrencia anunció el conflicto  como tótem, hoy deberá anunciar la negociación. Si volver a la esencia era el reto de los productos corporativos, hoy debe anunciar la necesidad de romper con el pasado.

Nada hace más insegura a la gente que declarar inútiles sus conocimientos, privarla de su práctica aprendida o negarle el presente. Toda ocurrencia debe basarse en este criterio.

El cambio, siempre súbito e inexplicable, de orientación deberá ser presentado como gesto de renovación material o espiritual (se puede llegar a la jubilación siendo distinto cada día; Actimel lo ha propuesto en diversas ocasiones como storytelling de marca).

Pero, sobre todo, amigo o amiga, siendo necesarias nuevas competencias, como Usted ha declarado, podrá impulsar la expulsión de alguno de los líderes competidores o establecer una coalición de gorrones que sustituya a la actual, que ya se ha quemado en la gestión de su anterior ocurrencia.

Y por último, la presentación de la ocurrencia debe basarse en métodos de trabajo y proceso incomprensibles, casi talmúdicos. Recuerde el valor del caos: comisiones, subcomités, plataformas, núcleos de reflexión, para entretener a la gente, deberán ser concluidos por algún discreto encuentro donde Usted nunca, pero nunca, nunca, dijo lo que dijo, aunque lanza a los gerentes de ocurrencias a predicar la nueva estrategia mensual.

Estrategia que la que deberá informarse a través de mecanismos informales, para que Usted tenga tiempo de ofrecer una ocurrencia alternativa si no consigue una aceptación inmediata de la ofertada. El rumor transmitido por los gerentes (la verdad es bastante prescindible) es el mejor mecanismo.

En esta medida los recursos retóricos son poco necesarios, aunque Usted deberá siempre que hable, utilizar la jerga corporativa más ancestral y reconocible. Porque Usted, es ocurrente, pero de la corporación y no como cualquier opositor que no habla como Usted porque es un enemigo...no se si me entiende. Pero cuídese de los recursos retóricos.

El oxímoron es, sin duda, la mas arriesgada figura retórica. La menos dañina de sus formas, solo mueven a sonrisa de chanza, es la mera combinación de términos contradictorios. Expresiones como obrar con “inteligencia política”, “gobernar desde la oposición” o “cultura corporativa” son ejemplo de tal cosa.

Son notables, también, los que podíamos denominar oxímoron estadísticos; esto es, ese glorioso momento en que un líder ocurrente ve un 9% de la corporación y dice: esto es un “frente amplio” o un 30% pasa a ser mayoría, por un poner.

El más grave, empero, es el oxímoron de contexto. Por ejemplo, una reciente candidata a líder ocurrente ha afirmado que “el Madrid de Florentino se acaba” y reprochado a algunos de sus conmilitones que vayan al palco del Bernabeu.

La primera parte es propia de un líder ocurrente: informar proféticamente de algo que el mundo ignora.  Pero la segunda es muy arriesgada. Si resulta que quien firmó el acuerdo con Florentino, el que inauguró la costumbre de ir al palco o quien ... es el jefe de facción de la candidata a líder ocurrente, resulta que la befa, mofa y ridículo están pelín garantizados.

Por eso, el auténtico líder ocurrente habrá de practicar la discreción y el arte del no estar. Mediante la primera, podrá afirmar que nunca dijo lo que dicen que dijo; mediante el segundo, evadiendo el ruido de medios y redes y no estando en los momentos decisivos, logrará dos éxitos rotundos: no ser responsable y mantener en ascuas al personal que, para conocer la ocurrencia mensual, deberá peregrinar al despacho del líder ocurrente.

Sigan estos consejos que este blog les regala a modo de utilidad gratuita de nuestros conocimientos del comportamiento corporativo, de los que otras veces hemos hablado aquí. Si desean más, a módico precio de consultor en tiempos de crisis, puedo ofrecérselos.

Y ya saben, puesto que faltan ideas, tengamos ocurrencias: es lo moderno.