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miércoles, 28 de septiembre de 2011

El exhibicionista verosímil y la moral ministra

¿Puede una ministra afirmar que los grandes bancos no apuestan en contra de los intereses de los pobres y se ven recompensados de forma masiva si no por el mercado, por gigantescos rescates de los contribuyentes? Esta es, amigos y amigas, la nueva moral de la historia

Cosas notorias: Cualquiera pueda ser entrevistado como experto por un medio, y nadie cuestiona el rigor profesional. Una ministra contesta a un bocazas que habla en la BBC, pero ignora las demandas de sus ciudadanos. Medio mundo se pone a investigar la identidad del bocazas, pero no el crédito que obtienen sus palabras.

¿Por qué? Sencillo: lo que ha dicho este hombre es verosímil; parece cierto; luego es verdad. Son las reglas de la comunicación desde hace tiempo. La verdad es un asunto moral, lo verosímil es un asunto de noticias.

El tipo es un bocazas; cierto. Y esto no gusta en el mundo económico; como bien dijo una vez mi mejor regulador del mundo favorito, el camarada MAFO, “al dinero no le gusta el ruido”. No; a los mercados, al poder financiero, o sea a los especuladores, y desde luego a Goldman Sachs, no les gusta estar en boca de la gente, prefieren el anonimato.

Quizá sea esta la razón por la que el bocazas debe dinero en lugar de ganarlo y sale en los medios para pagarse su deuda bancaria.

¿Qué ha dicho este “inmoral”? Por favor, dennos una crisis cada semana que las crisis, como todo el mundo sabe, son oportunidades. Que se reúnan los gobiernos que la crisis de la deuda soberana durará lo que a nosotros, los de los mercados, nos parezca. ¿Algo que objetar?

Se me ocurren una decena de inmoralidades. Para empezar los medios escandalizados emiten anualmente suplementos sobre como evadir impuestos antes del 31 de Diciembre. Para seguir, la Ministra se ha reunido, en secreto y con todos esos inmorales para construir la agenda de los recortes que hemos padecido; el Sr. Botín, muy moral él, evade impuestos refugiando su fortuna en una SICAV y así hasta el infinito.

La mayor inmoralidad, el mayor e impudoroso exhibicionismo es el que recorre los gobiernos europeos cuando se ponen a repartirse los sacrificios de los griegos; las reformas de los irlandeses o las deudas portuguesas, mientras los demás, la moral Ministra española, por un poner, miran al techo para que arrasen las barbas de otro.

La moral Ministra, esa que no ha dado ni una; no ha cortado ninguna demanda de los especuladores y ha alargado hasta la exasperación la lista de recortes se pone a catequizar en una televisión y eso es serio y riguroso. Esta será como Rubalcaba: ella nunca estuvo allí el día de los recortes.

Lo dicho, la nueva moral de la historia

lunes, 26 de septiembre de 2011

Definitivamente, son días de apocalipsis.

La Bestia se ha hecho cargo del orbe no cabe duda. Hasta Benedicto desvaría.

Son días en que un Brasileño le riñe a un líder europeo por la cosa económica; los activos de los bancos franceses y alemanes, fortísimos como todo el mundo sabe, tienen mas agujeros periféricos que el gruyer; doscientos ocho años después la tierra amenaza con echar lava en el Hierro; los neutrinos se ponen a correr más que la luz y así sucesivamente, hasta llegar al no va más de lo raro, raro, raro: los socialistas ganan unas elecciones...en Francia.

Conturbados por tan notables sucesos solo faltaba Benedicto para ratificar que las cosas nunca serán como eran: ha convocado a la iglesia, ni más ni menos, “a que se despoje de su riqueza terrenal y del poder político”. Y ha agradecido la “secularización, (para que se quejen los predicadores, toma esa) porque "siempre ha contribuido de manera esencial a su purificación y a su reforma interior" (o sea, a hacer una limpia, vamos).

Que el teólogo se haya puesto de místico benedictino habrá hecho temblar a más de uno. A ver si ahora nos vamos a pasar a la austeridad como cualquier Concejal de Pueblo, se han dicho los padres de la iglesia en los SMS, transmitidos en móviles de última generación y pagados por el Espíritu Santo.

Ya me imagino a Rouco escondiendo las sobras de los milloncejos de la Jornada para por si acaso o preguntándose donde va a trabajar él para evangelizar o cómo va a pagar de su bolsillo las afamadas mochilitas. No; no puede Benedicto hacerle tal felonía a él, reclutador de ovejas y pastor del mayor rebaño que los siglos vieron.

Ahora ya solo nos queda esperar los correspondientes decretos que ordenen a los obispos y al Vaticano las correspondientes desamortizaciones. Nos queda esperar que la Orden y los Legionarios abandonen cátedras, concesiones administrativas, conciertos públicos y consejos, símbolos del poder mundano y la riqueza terrenal y se apresten a pastorear almas con el escueto habito como único recursos.

Esto hay que verlo, hay que verlo.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Ofensiva general contra el bienestar o que la realidad no te estropee tu política

La gente del común, incluidos los que alguna vez creímos entender algo de economía, nos hacemos una pregunta sencilla: ¿Si el problema son las recaídas del crecimiento y la falta de liquidez, por qué se insiste en el recorte y la retirada de dinero? Hay una razón evidente, dirán mis lectores si es que aún no les he aburrido a todos: hay que guardar la pela para los bancos.

Aceptemos el asunto por un momento y hagámonos entonces la siguiente pregunta: ¿Si el problema es su liquidez, igual que el de la economía, por qué dedicamos dinero a capital y no a liquidez, a garantizar que puedan acceder a su refinanciación y así volver al negocio del crédito?

Sólo hay una respuesta: o un mal diagnóstico de los políticos o, simplemente, política del aprovechamiento.

Allí a principios de los ochenta, en lo que los ingleses llaman “el invierno de nuestro descontento” (les encanta citar a Shakespeare), la Thatcher arrasó los derechos sindicales y de los trabajadores, convirtió las periferias de las ciudades en museos industriales y aprovecho la crisis para destrozar la fiscalidad y el sector público. Resultados económicos más bien escasos. Eso si, ante la perplejidad de la izquierda, derrotada por los propios trabajadores que habían abandonado a los laboristas y su política de represión.

Con más discreción, y con el pretexto de la introducción tecnológica o la eficiencia energética, la ola conservadora europea realizó movimientos similares pero no pudo atacar lo que deseaba: el estado del bienestar y los pactos sociales subyacentes.

Pues bien, amigos y amigas, han vuelto, si es que alguna vez se fueron. Fantasmas recorren Europa: el de decenas de economistas reaccionarios, y todos difuntos, convertidos en profetas del ajuste y la modernización estructural. Aquí estamos; que la realidad no te arruine tu política, gritan los conservadores a quienes da lo mismo cerrar un gobierno (Estados Unidos), que una escuela ( Aguirre) o un pedazo de Europa (Merkel)

Todas las conquistas sociales que recordéis son antiguallas. Despreciadas por los propios socialistas, medidas de beneficios y servicios sociales son tachadas de rémora y el mercado es "librado" de toda restricción. Los derechos democráticos, incluidos los constitucionales, se cercenan con dureza.

Una ofensiva general se ha desatado ante el desestimiento del incompetente liderazgo político europeo que ni si quiera ha sido capaz de defender una cuota de influencia para el futuro. Ofensiva contra el pacto social que dio origen al estado del bienestar iniciada o con la complicidad de algunos de sus fundadores. Los socialistas de la penúltima vía se entregan a la profecía del ajuste ofreciendo en sacrificio una o dos generaciones enteras de trabajadores.

El diagnóstico económico no tiene nada que ver con la realidad. Es puramente político: la mayor transferencia de renta y de derechos que ha conocido el capitalismo desde sus orígenes se ha producido ante el desconcierto y la dimisión de la izquierda y un desorientado movimiento social, mas interesado en buscar enemigos que conflictos.

Como no tenemos Shakespeare a quien citar, anunciemos al menos nuestro descontento mientras nos preparamos para la segunda ola de recortes (la banca ya los ha pedido y debemos salvar a nuestros banqueros).

miércoles, 21 de septiembre de 2011

¿...Y si los griegos especulan con los especuladores?

¿Por qué nuestros banqueros visten sus rojas togas, de finos brocados? Porque hoy llegan los griegos (Kavafis lo habría escrito)

“El especulador adivina la sicología del mercado. Lo escribió Keynes en la Teoría General, creo. Frase sutil pero es que Jhon – los diletantes pequeñoburgueses siempre nos tuteamos- era, entre otras cosas, coleccionista de pintura.

Los especuladores de hoy en día carecen hasta de la finura del jugador de póquer. Son más bien matones de barrio cuyo poder les permite hacer que sus profecías se cumplan. El problema es cuando tocan las pelotas a mucha gente, y durante tanto tiempo que impiden la recuperación económica. Entonces siempre surge alguien que cree entender algo de economía (uno, por un poner) que sugiere la idea de que los acreedores deben participar en los sacrificios de los deudores.

Para ello, hasta le fecha, teníamos dos técnicas conocidas: la inflación y la represión fiscal. Efectivamente, las políticas expansivas que mejoran la situación económica elevan los precios y deterioran el valor del capital invertido por los acreedores. La represión consiste en aquellos impuestos y tasas que gravan las transacciones para ayudar a los ingresos públicos y poner arena en el engranaje especulativo.

¿Y si hubiera una tercera? Dicho en términos grosero: “que te pague tu padre”. O sea; olvidarse del “bail out” y que el que no haya comprado seguros que se apañe ( si no fueran secretos...). “Hacer un griego” puede tener un nuevo significado. Por ejemplo, un tío del Egeo se planta en París , en el Paribas por ejemplo, y le dice a un francés: “que la deuda que tienes en el balance vale cero patatero”. El francés entra en pánico y así, sucesivamente.

Y a mí me parece que siendo esto ficción (casi un deseo para ver que pasa) está cerca de ocurrir. Veo en la Sintagma gente que grita “no pagamos” y escucho al ministro griego de la cosa cabreado por el insulto a la soberanía de su país que perpetra diariamente el incompetente liderazgo europeo.

Dice el FMI que la banca europea tiene en sus balances 200.000 euros de deuda periférica de escaso valor. Los europeos reducen esa cifra a la mitad. Hay dos razones para ello. La primera es que el Banco Central, para soslayar la negativa alemana a comprar deuda, les vino a decir que podrían comprar deuda a coste cero. La otra, no lo duden, es que la lista de bancos a capitalizar coincide con la de entidades que juegan (especulan) en el mercado financiero. O sea, dicen los griegos y pienso yo: ¿por qué no van a pagar algo los que nos metieron en el lío?

Los balances de los bancos europeos pueden estar más contaminados que el Lehman Brothers la víspera de la quiebra que lo empezó todo. Sin patrimonio para pedir los dólares que necesitan. Los griegos opinan que si los incompetentes líderes europeos no tienen prisa para pagar, ellos tampoco. ¿Y si estuvieran especulando con los especuladores?

A golpe de solidaridad europea vamos a joder a tres generaciones de griegos. Esa gente forma(ba) parte de nuestro club...pero claro, salvar a los especuladores franceses y alemanes es más importante que el porvenir de unos pocos bárbaros en realidad. Es lo que hay.

"¿Por qué de pronto esa inquietud y movimiento? (Cuánta gravedad en los rostros.)
Porque la noche cae y no llegan los griegos"
(Kavafis lo habría escrito)