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sábado, 28 de marzo de 2015

Los andaluces no son pueblo, ea

Constatado. Tras la lectura de brillantes criterios diseminados en la plazas donde los de la nueva política reflexionan, no cabe otra conclusión: no han sido derrotados por error alguno sino por culpa del pueblo, popular, andaluz.

Ese pueblo, que barbaridad, ha votado, pásmense, corrupción. Bueno, podría recordarse que el PP ganó en los municipios Gürtel de la Comunidad de Madrid o que los catalanes votaron sin empacho a los del 3% y los legados en Andorra.  Pero, claro, estos son pueblos libres y no como esos andaluces de voto cautivo.

Podría recordarse que en Madrid y Cataluña las pensiones de todo tipo superan el 6% de la población activa. Pero no comparemos magnitudes; madrileños y catalanes son gente ilustrada y no como ese analfabeto pueblo andaluz, que, con la excepción de los que votan el cambio, ni estudia, ni lee, ni escribe como todo el mundo sabe.

Hay más sesudos argumentos teñidos de demografía. Un experto, en plaza popular popular, afirma que los andaluces y andaluzas mayores de 65 años son, mire Usté muchos. Olvida el opinante de la adecuada plaza popular que la proporción de mayores de 65 años es superior en Madrid o en Cataluña. Pero claro, estos, siendo yayoflautas, si son pueblo.

Concluido el argumentario, les ahorro argumentos de sumisión, paletismo y sesudos argumentos similares, solo cabe concluir, por lo tanto, lo que se afirmaba al principio: Andalucía no es pueblo, es casta, como quien le gobierna.

Naturalmente, a nadie de los opinantes de las sesudas plazas se les ha pasado por la cabeza que, a lo mejor, la agenda de los pueblos no la hacen la Sexta, los tuiteros, los movimientos sociales radicales o los que convocan a ocupar hoy el cielo y mañana un edificio vacío.

Las agendas de los pueblos las hacen los pueblos a su aire y tiene que ver con necesidades colectivas. Seguro que podría encontrar en Pérdidos, serie según el profeta apropiada para sociatas, alguna cita adecuada. Pero siendo amantes las fuerzas del cambio de Juego de Tronos no dejaré de citar el texto que me pasa la asesora en literaturas raras de este blog:  “ El pueblo llano cuando reza pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás. No les importa que los grandes señores jueguen al juego de tronos, mientras a ellos les dejen en paz…pero nunca les dejan en paz”.

Intuyo que las fuerzas del cambio, a golpe de agendas de rabia e ira que no son las del pueblo (las que tienen que ver con la economía, por cierto) han pretendido embroncar casi todo lo que tenemos delante, cosa que gusta a la clase media cabreada pero que igual no forma parte de la agenda del pueblo…que aspira a que sus representantes, porque el pueblo quiere representantes, les dejen en paz.

Tampoco los de la agenda del cambio, tan dados al populismo, han sido capaces de competir con el más eficaz populismo de la campaña, aprendido de toda cultura nacionalista que se precie: si te metes conmigo te metes con Andalucía, gritaba la candidata socialista, mientras uno buscaba cañas de pescar, otra clamaba que su tierra era viejuna y el último estaba pero sin estar como avergonzándose de ser andaluces y asesorándose de catalanes, opacos gestores federales o consultores bolivarianos. Todo muy andaluz y muy identitario.

Pero no me crean tan raro argumento. EL PSOE que la mayoría vota es casta, y cuanto más se diga más elecciones irán ganando y mas alejados parecerán de su tierra los respectivos voceros . Los andaluces y andaluzas no son pueblo, de hecho si se leen los gritos en las plazas populares vienen a ser mafia.

Los que han perdido son los magníficos. Y para demostrarlo, al día siguiente, dicen lo mismo que antes de perder porque somos asi: con los que no son pueblo, a la cárcel con todos.

lunes, 23 de marzo de 2015

¿Acabar con el bipartidismo o acabar con la izquierda?

Golpe durísimo al bipartidismo en Andalucía, el capitalismo próximo a caer en barrena, irrecuperable, vamos, las bolsas al borde del colapso, Merkel en crisis. O sea, brutal, todo ha cambiado y, ...treinta y cuatro años después, lo hemos conseguido: gobernarán los mismos.

Mientras los del bipartidismo andan de copas, tristes y llorando por su derrota finisecular por la Sexta anunciada, allí entre la Alameda y Triana, pasando por la Cartuja, fino va, fino viene, el Dr. Errejón teoriza el final del maldito bipartidismo.

Mientras Errejón prepara una tesis sobre el asunto (naturalmente financiada por el partido del bipartidismo y avalada por catedrático de su partido), los datos informan que la ruptura del bipartidismo la financia, con escaños y votos, el PP, que genera los escaños de Podemos y Ciudadanos. Mientras, los de IU, como siempre que en Andalucía juegan a tontadicas, se los se los pasan al PSOE.

Al fin podemos ver de lo que se trataba. La ruptura del bipartidismo, a más de irrisoria, consiste que los votos de la clase media se pasen a Podemos y Ciudadanos, y que desaparezca la izquierda. Ahora sabemos porque no somos de derechas ni de izquierdas: porque los escaños del PP son para el cambio.

Mire Usté que esto del cambio se ha complicado una barbaridad, barbaridad. Y ahora resulta que el cuarenta por ciento de lo que quería Podemos se lo llevan los de Ciudadanos. Conclusión; puesto que no hay pueblo pa tanta gente, solo hay una manera de que parezca que seguimos pintándola: hacer que desaparezca la izquierda, para que haya sitio.

Para ello, tenemos, primero, que contar con la quinta columna, Nada mejor que recuperar a la vieja política de la regeneración democrática con la derecha, tipo pinza, para que, en sonado y viejuno mitin, pida acuerdos con Podemos, y desprecie el acuerdo con mayorías sociales. Cosa que trasladará votos a Podemos, de la derecha y de la izquierda.

Podemos añadir algún otro quintacolumnista, de los que paga la Sexta, que afirme que el problema no es haber provocado, con anunciados referéndum y solicitudes de cambio de gobierno, las elecciones y la ruptura de acuerdo de gobierno, sino haber acordado con esos corruptos que la gente de izquierda andaluza vota, hay que ver estos andaluces, como les va la corrupción. Discurso que podemos redondear con la desaparición de cualquier pluralidad que no proceda del comunismo occidental.

A mi, como a la mayoría de Ustedes, me parece una exageración que el mismo partido gobierne 34 años un país. Pero ¿de verdad se creen que la gente andaluza apoya la corrupción o la falta de cambio?

No; la gente andaluza no se fía de las alternativas populares, populares o de izquierdas, de izquierdas, que no les garantizan lo que desean. Es lo que pasa desde hace treinta y cuatro años, y seguimos sin entenderlo. Tonteen con dar paso a quien de izquierdas no es porque a la tele de turno no le gustan los pactos; con no crear mayorías, con suspender semanas santas o acabar con el PER. Ruido harán, pero el voto se lo llevarán los de siempre: que están, se les conoce y hacen, mal que les pese. Por cierto, si los populares, populares y la izquierda, izquierda, son tan listos ¿Por qué no leen las encuestas?

Y si la izquierda acepta, pasivamente, que debe formar parte de otros y, más pasivamente aún, que no puede gobernar con mayorías sociales, porque eso contamina la pureza de la revolución de los platos televisivos, resultará que habrá bipartidismo pero no izquierda, como tengo vaticinado.

Gran cosa la lograda en Andalucía: todo seguirá igual, aunque haya más gentío. O sea, que la Presidenta tenía razón: va a gobernar con mucho ruido intranscendente.

Los que recibieron votos del PP para el cambio, naturalmente, harán ruido y los de la izquierda pedirán perdón, mientras les preparan algún saloncito en algún rincón populista que dure lo que dure el voto del PP que ha zascandileado. El asunto era acabar con la izquierda para colocarse en los platós televisivos en las sillas que van después del bipartidismo y, eso si, que parezca que se mueve algo, aunque nada se mueva.

La vieja política ha muerto pero gobiernan los de siempre y sin políticas de izquierda. Es lo que hay. Esperando las sesudas tesis de los derrotados, quiero decir esperando conocer a quien le echan la culpa, me voy echar un finito a la salud del pueblo andaluz, que ese si que es sabio de narices.

 

 

 

 

miércoles, 18 de marzo de 2015

El populismo fiscal

O que no se cabree la clase media. Son la clase media y media alta sectores sociales muy dados a la ira histórica, el supino cabreo y la venganza contra quien les ha empobrecido. El reformismo es para cuando somos ricos; empobrecidos, barredora y guillotina.

Desde que el renovador "felipismo" nos trajera un modelo de bienestar que redistribuía hacia el medio, la clase media y media alta han sido educadas en rechazar no solo que los banqueros atraparan sus impuestos, sino que estos vayan a los obreros o a mamandurrias de inmigrantes que, mire Usté, un pañal cuesta lo mismo en el barrio Salamanca que en el Pozo.

Henchidas de verdad histórica, la clase media y media alta se aprestan a impulsar el cambio popular, popular. Conviene pues que las candidaturas populares, populares, no cabreen a este personal, más o menos un 35% del electorado, si aspiran a quitárselos a los peperos, socialistas y esa patética izquierda empeñada en universalizar derechos y redistribuciones.

Así pues, dispónganse no solo a ser transversales sino a enfundar cualquier anticapitalismo fundacional, federal y republicano, para hacer propuestas adecuadas al momento de ira justiciera en curso.

Así, mientras el socialismo estatal tiene el cuatrienal ataque de izquierdismo fiscal (sin pasarse: los tipos del IRPF y las deducciones en Sociedades no se tocan), la candidata andaluza promete la conveniente rebaja fiscal.

Así, mientras la renta universal se convierte, primero, en mínima, que parece lo mismo pero no es igual y, luego, en ya veremos si se puede, añadiremos cheques bebe que se pagan igual a las mamás ricas que a las inmigrantes.

Así, compitiendo para ser populares, populares, propondremos complementos salariales para que las empresas de los señores de clase media bajen los salarios y los hijos de las clases medias vuelvan a ser mileuristas, mientras los parados actuales se quedan sin recursos. Afirmaremos, igualmente, que los jubiletas preferentistas deben pagar su experimento especulador para que nos queden pelas para los de enmedio, no se si me entienden.

Así, las derechas que viven en las derechas, competirán por ser liberales, liberales, a golpe de regalo fiscal, ocultando, en falacia escandalosa, que sin regalo fiscal, el recorte social hubiera sido innecesario.

Así, se avecina la gloriosa era en la que los sindicatos o estarán en prisión o no podrán negociar, concertar o cualquiera de esas cosas con las que enredaban para obtener mamandurrias obreras. Vienen los hermosos días en que los impuestos se los quedarán quienes los pagan y se los curran y no quienes nada aportan, que ya les enseñaremos a pescar o a no vivir del los jornales esos del campo, según seamos más o menos populares.

El 30 se convocan los comicios: quedará inaugurado el pantano del populismo fiscal. Si Usted es de la universalización de derechos, la presión fiscal progresiva y la redistribución en escalera, es del viejo régimen. 

Que sus principios no le estropeen el tiempo nuevo en que la clase media y media alta pasarán la escoba fiscal.