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viernes, 29 de enero de 2016

Si no hay vino, no hay cena

Efectivamente, una comida sin vino se llama desayuno. Entiendo, en consecuencia, más la ira de los franceses y la suspensión de la diplomática cena con el Presidente iraní que la servil actitud italiana hacia Rohaini, tapando esculturas.

Ignoro si la diferencia de actitud entre ambos gobiernos se debe a diferencias de políticas de estado o al índice de necesidad de cada cual. El retorno de Irán a los mercados, la legalización del mercado negro de petróleo iraní, le convierte en un socio comercial aprovechable, algún éxito tenía que presentar el Premio Nobel Obama antes de irse.

Pero es lo que hay: el campeón mundial de las condenas a muerte no quiere ser fotografiado, según el responsable de la cultura italiana, al lado de esculturas  desnudas. Su imagen se deterioraría en un país donde la iconoclastia sexofóbica es ley, en vísperas electorales.

No se trata solo de ser servil con un invitado poderoso, un episodio que ha ridiculizado a Italia, tiene que ver con la relación que los seres humanos tenemos con las imágenes. El poder se construye con imágenes o contra ellas. 

No; la actitud italiana no le hace mucho favor a las mujeres iranís que se juegan la vida por legalizar su imagen. Tampoco tiene que ver con respeto a la cultura iraní: hasta 1979, la cultura iraní esta llena de esculturas, mosaicos y vidrios con desnudos,

El episodio se refiere a la voluntad de los integristas de hacer inofensivas, estériles, las imágenes, ponerlas a su servicio. El problema de la actitud italiana es que lanza un mensaje peligroso: acreditan la idea de que cuando las imágenes son peligrosas para una carrera política es preciso encerrarlas, como se hace con los disidentes o con la oposición.

No es cuestión religiosa; es cuestión de ceder poder político ante invitados, por otro lado insaciables. Los más ortodoxos de IRAN han denunciado que el Presidente del Gobierno italiano haya utilizado la estatua de Marco Aurelio para recibir al iraní. Un emperador, como se sabe, que derrotó a los persas, hasta ahí podíamos llegar.

Es por ello preferible la suspensión de la cena francesa, y la defensa del vino, que la cesión a Rohani. 

El poeta iraní Omar Khayyam sabía que somos vino, diga lo que digan los imanes de las narices: “Bebedor, jarro inmenso, ignoro quien te formó, sólo sé que eres capaz de contener tres medidas de vino” .


martes, 26 de enero de 2016

Europa: los días que da miedo.



Hay días que dan miedo, ha dicho la Señora cuando volvíamos a casa. No le preocupan, ella es así, el sillón en el que estará más cómodo el niño de  Bescansa o el número de peperos y peperas valencianos detenidos. Ni siquiera le duele que el faro y guía de occidente, necesitado de lectores y lectoras mexicanos, abra su portada con una “balacera” en lugar de utilizar el hispano tiroteo o la militar salva. También sobrevive, como todos nosotros y nosotras, al juego de trileros en el que se ha convertido la elección de gobierno.

No; la razón de su profundo aserto es la decisión del Parlamento danés de confiscar sus bienes a los refugiados. La bella Dinamarca, feudo del bienestar y modelo socioeconómico, como el resto de los países nórdicos, apoyándose en fuerzas conservadoras, derechistas y nacionalistas, encabeza la ruptura del modelo europeo. En la otra esquina de Europa, en el Este, Polonia y Hungría disfrazan sus fascistas, antieuropeos y autoritarios gobiernos en la dura realidad de los refugiados.

Son abundantes las cuestiones que lastran la Unión. No se trata solo de terrorismo y refugiados; son la economía, la desgualdad y el empleo, la amenaza del referéndum británico, la ausencia de nuevas políticas y de un liderazgo – salvo la firmeza no siempre suficiente de Draghi– que promueva credibilidad. 

La extrema derecha, como es propio de las crisis financieras crece. Crecen los populismos que expresan el cabreo de las clases medias que no temen violentar los tratados. De hecho, tienen un plan B, afirman Melenchon, Varoufakis y Colau: sacarnos del euro y poner monedas virtuales. Febrero nos traerá los problemas con el Reino Unido y los de la  Merkel.

Pero la desintegración de la idea europea también podría proceder de la disolución de la libre circulación garantizada por Schengen. Si la crisis de refugiados colapsa Schengen, acabará colapsando la Unión. 
Europa, a veces, da miedo. La fuerza que debiera impulsarla, singularmente la izquierda, casi ha desaparecido del campo, escindida entre los posibilismos que la vinculan a los más conservadores o escépticos y las vacías o populistas promesas de quienes trabajan por su disolución. Ya no se busca un poder que confronte a la troika. Lo que se busca son espacios donde la troika no funcione porque la Unión no existe. 

Con esa disolución desaparecerá el modelo europeo que, con voluntad política y liderazgo, todavía puede ser curado de la enfermedad de la austeridad. Sin embargo, permitimos que nacionalistas extremos y conservadores autoritarios, con el silencio de izquierdas miedosas o la inútil ira populista, rompan las políticas que antaño nos definieron como continente.
Si; a veces, dan miedo. Preocupémonos, pues, de lo que importa: en que sillón sentamos a Errejón, cachis diez.

sábado, 23 de enero de 2016

Si pillo, pacto (y el lío de las comas)

Si queremos pluralidad, debería cambiarse la cultura de pactos. Lamentablemente, unos y otros, y buena parte de los analistas políticos, siguen atrapados en viejos hábitos.  

Nada extraño debiera ser que la derecha proponga gran coalición, como tampoco lo sería que los socialistas lo acordaran, a pesar de que algunos lo llamen “gran traición”. Nada extraño pactos a tres o más, en la derecha, en la izquierda o más allá. Algo más laicos debiéramos ser.

Lo que viene a resultar chusco es que los que endemoniaron nuestras vidas con rechazos a pactos y con tan sectarias como rotundas afirmaciones, ahora cambien sus fobias por una Vicepresidencia o un ministerio. Es risible que los que siempre negaron, desde el anterior siglo, al PSOE patente de socio aplaudan investiduras de Vicepresidentes, que es lo que se lleva ahora, para pasmo de los que nos gustan las formas constitucionales.

Un repaso a la historia viene a demostrar que la ética de cinismo ha venido a sustituir al ya conocido postureo.

No fuimos electores y electoras los que hicimos campaña negándonos a formar parte de gobiernos de los malditos socialistas ni fuimos nosotros y nosotras los que colocamos al PSOE en la banda de trileros, corruptos y puertas giratorias.

No fue la ciudadanía quien insultó a Valderas por pactar con los socialistas el Gobierno andaluz. El prócer del cambio, que cada vez parece cambiar menos, insultó y el elegido del comunismo occidental rompió su partido por tal asunto. Olvidada queda la cosa. El Iglesias se apunta y el tal Garzón ya ha recibido nombramiento de su representante.

Les mueven los sillones, se ha dicho de quienes han defendido mayorías de izquierda en Ayuntamientos y Comunidades durante décadas, antes de ser fumigados y fumigadas por los guardianes de la causa, que tras la fumigación ocuparon los respectivos sillones.

Hay que pactar para acabar con Aznar, antaño se propuso. ¡Expulsión, dijo Aguilar antes de ser nombrada Ministra, eso es pactar con la x y los GAL!. Anguita ejecutó y Monereo a escribir libros sobre regeneración y sorpassos se puso.

Es cosa sabida: no fue Santiago y sus errores ni las consabidas expulsiones las que pusieron al PCE en desaparecida casilla. Fue el pacto del 79 con la colla socialista, afirmó la izquierda de verdad verdadera, desde los ochenta.

Conviene repasar la historia porque ese glorioso discurso se ha mantenido por viejos y nuevos hasta que, echando cuentas, resultó que sin los socialistas no se pilla.
Comprenderán, en suma, que formo parte de los que no tienen nada contra acuerdos con el PSOE. Eso si, cuando los pactos que se proponen procuran nombramientos; cuando se basan en el cinismo ético, vengo a sospechar que lo que se pretende es el chantaje y la humillación al PSOE, trucos para adelantar elecciones, soñando con el sorpasso y algo de postureo para que aparente que los menos son los más.

También parece que los socialistas no quieren pactar con su izquierda pero no tiene nadie a la derecha con quien pactar. Ya no quedan convergentes que liar como en otros tiempos.

Socialistas con paso cambiado, huyendo del acuerdo con tanto alternativo, pidiendo a gritos que se presente Rajoy porque lo que gusta es ganarle a Rajoy más que construir acuerdo.
Eso sí, de lo nuestro se habla poco. 
Mal pinta la cosa cuando el que puede no quiere y los que quieren no pueden. Mal pinta la cosa del “si pillo, pacto”, o de “a ver si pillo pacto”. Esto de las comas es un lío se lo digo. 

viernes, 22 de enero de 2016

Sobrados de estupor…pero tenemos a Draghi

Estupefactos, día tras día, se lo digo yo.  Por ejemplo, el periodismo avanza hacia la calidad al mismo ritmo que la nueva política. Por un poner, una cadena le hace la campaña a un candidato, mientras otra del mismo grupo le acusa de venderse a patria ajena.

Otra modernísima radio, se pone a falsear a un Presidente para ver si pilla en falta a otro Presidente, sin que parezca que, en realidad, haya mucha diferencia con una escucha ilegal. Naturalmente, si Usted suplanta la identidad de otro estará cometiendo delito pero si lo hace un medio será libertad de prensa.

El tal Ferreras, portavoz de todas las causas que convengan al convento de La Secta, publica un fotomontaje de gobierno futuro en el mismo momento en que el prócer de lo nuevo se está proponiendo de Vicepresidente, lo que anuncia una operación publicitaria más, preparada para humillar al PSOE y torcer la llegada del líder socialista a la entrevista  con el Jefe del Estado.

Es muy nuevo, nuevo, proponerse de Vicepresidente, porque eso de que el Jefe del Estado propone candidatos a Presidente y este elije el Gobierno es cosa de Constitución vieja. Naturalmente, aquello de que solo estaré en un Gobierno que presida era tontuna electoralera. Puestos, ya se pide unos cuantos ministerios, por supuesto ninguno de carácter social o de empleo que eso era importante antes de que Ustedes votaran. Ahora da mucho trabajo

Es muy nuevo, novísimo, proponer como negociación de gobierno un debate en televisión, con Evole o Pastor, naturalmente fuego amigo o transmitir las negociaciones en streaming, como dice el socialisto. En realidad, les importa poco lo que se gobierne sino empezar ganando la nueva campaña electoral.

Ahora, lo que importa no es el programa de gobierno ni los contenidos, eso son tonterías. Lo que importa es un ministerio de la multinacionalidad, que ya me dirán Ustedes para que sirve salvo para colocar a un amiguete; o de defensa, para colocar a un prestigioso desplazado por la ciudadanía.

Estupefactos andamos, viendo como la pluralidad y el cambio se desvanecen en operaciones de publicitarias, en estrategias de comunicación donde aún no hemos oído una palabra de programa de gobierno. 
Estupefactos, viendo que un tipo que ha sacado dos diputados permita que el prócer de lo nuevo que destrozó su partido, ahora le administre las siglas y lo proponga de Ministro como agradecimiento a los servicios prestados, cabe suponer.

Estupor, pero aguantamos. Aguantamos gracias a que Dragui se ha empeñado en salvar la Unión Europea, la moneda única, las bolsas y la actividad económica. Ya ven, podemos estar meses sin gobierno y jugando a las casitas en las televisiones. Hay gente seria que se ocupa de lo nuestro. Luego le llamaremos criminal, por un poner. Estupor, sobrados de estupor, andamos, se lo digo yo.

domingo, 17 de enero de 2016

Abandonen ideas; sobreactúen más.

El relato; ese era, hasta hace dos días, el objetivo de cualquier directivo, fuera corporativo, social o político. Se trataba de disponer o de construir un relato, que no chocara con el marco mental de la audiencia y la dispusiera a colaborar.

Pues nada. En dos días, lo del relato, al parecer, se ha hecho inútil. Ahora, se supone que, debido a nuevos soportes, todo debe ser micro: microrelato, microideas, microcampañas, micromensajes. Y todo expresarse  en ciento y pocos caracteres. Lo que importa ya no es lo que se dice sino como se percibe. Se trata de sensaciones más que de contenidos.

Puesto que en tanto "micro" no caben ideas, conviene, primero, sustituirlas por ruido y, después, reforzar la estrategia con una sobreactuación suficientemente ruidosa, especialmente en imagen como soporte. Recurrir a la televisión quiere decir Show Time, espectáculo; ser visible, convertir todo espacio en show, quien posee el escenario es el dueño del espectáculo, se lo tengo escrito..

El cine, el libro, el periodismo, incluso las reuniones y los discursos no ofrecen, en el nuevo mercado de creación de opinión, retornos eficientes a las inversiones que se realizan. Cosa vieja, como la reflexión, la idea o las historias.

Ya no se edita opinión, los blogs no sirven. La propuesta es un gesto o una foto. Son días en los que, de nuevo, se levantan puños porque no hay tiempo ni espacio para esperar cambios tranquilos. Como se trata de emociones, hay que vender cabreo mas que construcciones democráticas.

Al tiempo, las corporaciones sustituyen las historias que nos contaban en televisión por tenues conversaciones en las redes, sobre aspectos laterales de sus productos. Como se trata de vincular emociones a marcas, conviene que nos metan el producto en la vida cotidiana.

Unos y otros, corporaciones y opinantes, no buscan su visibilidad en las ideas. Incluso el concepto de reputación ha cambiado. La visibilidad se busca con imágenes ajenas a la biografía de uno, y la bondad de la comunicación depende del eco que produce no del contenido. Como se trata de ser tendencia (trending), opinantes y corporaciones nos contarán sus relaciones con los gatos en lugar de lo que interesa a nuestra vida o nuestro consumo.

No habían acabado de explicarnos la utilidad de contar historias (storytelling) o de darle forma a los pensamientos (Visual Thinking) cuando se ha dado por canceladas las historias y los pensamientos. 

Ha sido decretada su falta de eficiencia. Amigo, amiga, su sistema de comunicación social, corporativo o político ha quedado súbitamente envejecido. Su publicidad inútil. Prepárese para comunicar a golpe de imagen y ruido. Sus reuniones han de ser como tuits, intimas, cerradas a pocos (un) usuarios y con frases cortitas. 

Si Ustedes persisten en vender ideas, prepárense a una competencia denodada y absurda contra el espacio y los formatos. Si solo desean pillar cacho de cualquier mercado, y no importa el precio, hagan ruido: abandonen ideas, sobreactúen más.

miércoles, 13 de enero de 2016

En precampaña: o sea, circo, postureo…y chuleta

Al modo berlanga, con comparsa; en bicicleta o con niño, leyendo chuletillas o puño en alto; ya se lo digo: a uno, con tal de que acaten las reglas, es decir la Constitución, le importa un comino el numerito que los diputados y diputadas elijan para su toma posesión.

Lo que no querrán, eso si, es que me crea que todo es natural, natural, y de gente normal, normal. Hablando de naturalidad, lo que me ha molestado es ese ínclito Secretario Cuarto de la Cámara que, para prometer y clamar por la diversidad de los pueblos, ha estado tan natural, tan natural, que ha sacado una chuletilla del bolsillo.

Los que llevamos años insistiendo y trabajando en las habilidades para hablar en público de niños, adolescentes y profesionales que un Secretario Cuarto requiera de chuleta para treinta segundos de palabrería resulta pasmoso.

Dura parece la innecesaria imagen del niño en el hemiciclo. Es bien sabido, aunque cosa antigua, que los derechos que no se ejercen, se desprecian, se vacían. Así pues, no ha valido para nada la persistencia de la diputada que logró guardería en el Congreso. A lo mejor, es que la guardería es cosa obrera y no de diputada de la gente.

No hay que darle mucha importancia ni a la comparsa valenciana ni a la bicicleta que, a buen seguro, llevaran todos los días al Congreso. En todos los trabajos se organiza un día de happening en el reencuentro postvacacional, sesiones de verbalización donde se sinceran los curritos y curritas, se cuentan chistes y se ríen gracias.

Ustedes pueden pensar que resulta chusco; incluso puede pasarles como a mí que recuerdan la solemne, silenciosa y respetuosa sobriedad, cargada de sentido democrático, de Pasionaria y Alberti bajando la escalera del Congreso. Pero es que no entendemos que la política en tiempos del tuiter es postureo y unos pocos caracteres .

Y más aun si estamos en precampaña electoral. Porque no les quepa duda: hoy más de la mitad de la cámara estaba ya de precampaña.

Los de Podemos, bañados en la realidad de que el Congreso y el Senado pueden pasar de sus líneas rojas, han declarado alejarse del PSOE y, por lo tanto, convocar anticipadas, que es lo que llevan pidiendo desde la noche de los resultados electorales. También los del PP que creen que Ribera ya anda de tropezones. Solo Sánchez anda a lo de hacer gobierno.
 
Todo sonaba a precampaña; es lo que hay.  Pero que quieren que les diga, la sesión me ha recordado a Berlanga, y no ha sido por la comparsa valenciana callejeando con los próceres, sino porque he recordado una de sus frases: “Hay obras maestras que lo son por el monumental aburrimiento que provocan”.

lunes, 11 de enero de 2016

La papelera y la historia.

Para colocar a alguien en una papelera hace falta un exceso de soberbia personal e intelectual. Pero, sobre todo, para colocar a una persona en una papelera hay que ser algo nazi. Que lo haya hecho el tal Salella, diputado de la CUP, no debe sorprendernos: nada más antisistema que un nazi, que siempre ha despreciado la democracia burguesa y partidaria.

Hay que ser comprensivo, en todo caso: cuando uno acaba de pactar, a la vez, un “tamayazo”, dos tránsfugas  y la liquidación de dos diputados propios, tiene que buscar alguna justificación de miras elevadas que tenga que ver con la historia, la patria o ambas cosas a la vez.

El tal Salella ha cumplido con la función que se le había encomendado, como portavoz del más impresentable ridículo histórico que recuerda la política parlamentaria; cierto, un buen antisistema desprecia la democracia representativa y se pasa por el forro las decisiones de sus bases, cuando las bases se dejan llevar por la propaganda revisionista, es sabido.

Naturalmente, si nos puede el estupor porque antisistema y anticapitalistas hayan votado candidaturas de corrupción y recortes, candidaturas de derecha y de exclusión, es por que somos españolistas, fascistas o comunistas (pueden elegir Ustedes la papelera en la que ser desechados), según destacados portavoces del liquidado movimiento unitario y popular que, como todos los que se ponen tal apellido, ha demostrado que ni es unitario ni es popular.

Lo dirá la historia: la traición de la CUP no es solo con los propios sino con todos y todas las que aspiraban a plataformas de izquierda que desplacen las políticas que nos condujeron al desastre. La CUP  ha  hecho que nuestra sociedad sea más conservadora, ha construido barricadas contra el cambio, arriba y abajo del Ebro. La pinza entre la ultraizquierda del mundo y la derecha catalana ha presionado contra la pluralidad política, en España y en Catalunya.

Las risas de Mas acompañarán, sin duda, su humillante venganza. Él se ha quedado sin juguete pero ha cambiado la traición de los propios, aterrados por la perspectiva electoral, por la mayor intromisión en la vida de otro partido que recuerda la política española. No  hay precedentes de ignominia similar; pero los hay menos de una justificación tan grosera como la organizada por los antisistema

La historia no mostrará papeleras sino hechos. Y los hechos son que la nueva política ha producido, en tres meses, más ridículo que la vieja en tres años; más opacidad que las practicada en las viejas componendas partidarias y más traiciones a las bases que un comité de partido cualquiera.

Lo que era entusiasmo ha sido sustituido por una irremisible tristeza; lo que era proyecto se convierte en un pozo de vergüenza.
 
Ser antisistema catalán mola, permite cualquier felonía a gusto del consumidor, se lo tengo escrito. Lo malo de estos "antisitema" de patio de recreo, “rojipijos” devenidos en diputados y diputadas, es que no solo le hacen daño a los propios sino a la gente a la que tanto citan, sea catalana o española. Naturalmente, si ellos no son el cambio, los demás no importamos.

Igual hemos ido todos y todas a la papelera.


viernes, 1 de enero de 2016

Furia amiga

La ira iba a ser contra “los viles perros”, mientras se asaltaban los cielos. Acaso, decían los más moderados, convertiríamos cabreo en cambio. Era, también, posible que se sustituyeran las cajas B por telegenia. Naturalmente, en tales paraísos, un predicador anticapitalista tendría su rincón, tanto si era de los de las improbables matemáticas como pitufo triste, liquidador de su partido.

Hace un año, la ira era contra los profetas de la austeridad, los banqueros y la casta que les representaba, con la excepción de los Botín creadores de riqueza, según Montero. Ira, era, contra la transición que nos dio derechos y nos permitió las becas “orgasmus“ y todas las demás con las que los airados se formaron gratis.

Ahora que la ciudadanía ha dicho que ni una cosa ni la otra, ni paraísos ni cielos, se acabaron las barredoras de Errejón: todos los cabreos tienen otro destino. La furia se dirige hacia los propios. Furia amiga, Que siempre se reflexionó mejor contra los próximos que contra los adversarios.

Furia amiga de la que se viste de nueva Isabel de Castilla y retorna de andaluzas batallas, de barones acompañada, para poner freno al castellano, con carromato de líneas rojas lanzadas cual obuses contra la maltrecha fortaleza socialdemócrata.

Furia amiga la de los antiguos asaltantes a los cielos, hoy aspirantes a socialdemócratas en lugar de los socialdemócratas, empeñados en barrer no a la casta sino a lo que queda de izquierda, a golpe de reformas constitucionales e improbables referéndum, que de la austeridad, lo social y la bondad de Tsipras ni lo hablamos.

Furia amiga la del cambio para que nada cambie, que no votaría ni a uno ni a otro y ahora convoca a los dos, para tapar resultados flojitos y castigar a los votantes de otros partidos.

Y ya ven, la que iba a ser la legislatura de la postauteridad camina hacia más de lo mismo, a elecciones anticipadas o a reformas que poco o nada tienen que ver con la agenda social.

El eje de los gobiernos que se reclaman ya no son las políticas sociales, hundidas en el silencio con el que la vieja izquierda abandonó el campo, sino elevados cuestiones de estado para las que no se necesitan alianzas fuertes sino rollitos de amiguetes durante una temporada.

No; no hay nada de lo nuestro; solo furia contra los propios, a ver quien la caga antes. Furia amiga para vampirizar los electorados de los demás, especialmente el de la izquierda. Uno destrozará lo que ha dejado de IU; los otros buscarán, a golpe de referéndum y discursos hueros, ser califas en lugar de los estresados barones de la nueva castellana.

Sean bienvenidos y bienvenidas al nuevo año. Guarden Ustedes su furia inútil y busquen algún voto de izquierda que falta les hará pronto. 
 
Entre tanto, que las penas les sean leves y abundantes las dichas.