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domingo, 17 de enero de 2016

Abandonen ideas; sobreactúen más.

El relato; ese era, hasta hace dos días, el objetivo de cualquier directivo, fuera corporativo, social o político. Se trataba de disponer o de construir un relato, que no chocara con el marco mental de la audiencia y la dispusiera a colaborar.

Pues nada. En dos días, lo del relato, al parecer, se ha hecho inútil. Ahora, se supone que, debido a nuevos soportes, todo debe ser micro: microrelato, microideas, microcampañas, micromensajes. Y todo expresarse  en ciento y pocos caracteres. Lo que importa ya no es lo que se dice sino como se percibe. Se trata de sensaciones más que de contenidos.

Puesto que en tanto "micro" no caben ideas, conviene, primero, sustituirlas por ruido y, después, reforzar la estrategia con una sobreactuación suficientemente ruidosa, especialmente en imagen como soporte. Recurrir a la televisión quiere decir Show Time, espectáculo; ser visible, convertir todo espacio en show, quien posee el escenario es el dueño del espectáculo, se lo tengo escrito..

El cine, el libro, el periodismo, incluso las reuniones y los discursos no ofrecen, en el nuevo mercado de creación de opinión, retornos eficientes a las inversiones que se realizan. Cosa vieja, como la reflexión, la idea o las historias.

Ya no se edita opinión, los blogs no sirven. La propuesta es un gesto o una foto. Son días en los que, de nuevo, se levantan puños porque no hay tiempo ni espacio para esperar cambios tranquilos. Como se trata de emociones, hay que vender cabreo mas que construcciones democráticas.

Al tiempo, las corporaciones sustituyen las historias que nos contaban en televisión por tenues conversaciones en las redes, sobre aspectos laterales de sus productos. Como se trata de vincular emociones a marcas, conviene que nos metan el producto en la vida cotidiana.

Unos y otros, corporaciones y opinantes, no buscan su visibilidad en las ideas. Incluso el concepto de reputación ha cambiado. La visibilidad se busca con imágenes ajenas a la biografía de uno, y la bondad de la comunicación depende del eco que produce no del contenido. Como se trata de ser tendencia (trending), opinantes y corporaciones nos contarán sus relaciones con los gatos en lugar de lo que interesa a nuestra vida o nuestro consumo.

No habían acabado de explicarnos la utilidad de contar historias (storytelling) o de darle forma a los pensamientos (Visual Thinking) cuando se ha dado por canceladas las historias y los pensamientos. 

Ha sido decretada su falta de eficiencia. Amigo, amiga, su sistema de comunicación social, corporativo o político ha quedado súbitamente envejecido. Su publicidad inútil. Prepárese para comunicar a golpe de imagen y ruido. Sus reuniones han de ser como tuits, intimas, cerradas a pocos (un) usuarios y con frases cortitas. 

Si Ustedes persisten en vender ideas, prepárense a una competencia denodada y absurda contra el espacio y los formatos. Si solo desean pillar cacho de cualquier mercado, y no importa el precio, hagan ruido: abandonen ideas, sobreactúen más.