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lunes, 24 de febrero de 2014

23-F(iccional)

A todos y todas que estábamos en las sedes de nuestros partidos, protegimos documentos y transmitimos las consignas de nuestros dirigentes.

A todos y todas los que asumieron la dirección de nuestros partidos cuando los liderazgos habían sido secuestrados.

A mi padre y a mi madre que escondieron mis papeles y temieron por mi durante horas.

A todos y todas los que en ciudades pequeñas y medianas sufrieron durante horas el hostigamiento del fascismo residual.

A todos y todas aquellos que ni nos fugamos, ni nos escondimos.

A mi amigo Chema Campos, comunista y soldado de reemplazo, que movilizado lloró en la noche valenciana. A todos los soldados de reemplazo que fueron movilizados.

A los periodistas que asumieron con honor su profesión: contar lo que pasó.

A todas las instituciones, y digo todas, que cumplieron con su deber.

A la madre de mi hija recién nacida que la protegió durante el miedo.

Todos y todas sabed que no era teatro. Sabed que aquello nos hizo mejores. Sabed que nadie podrá hacer irrelevante nuestro compromiso.

Pero, sobre todo, sabed y entended el devastador efecto del populismo sobre la historia: su devaluación, su relativismo. Para el populismo, disfrazado de periodismo, no importa la verdad ni el dolor que sostiene el avance de los pueblos: importa el espectáculo.

Por eso, el escenario vacío de la perorata posterior al evento. El que pone el escenario es el dueño del espectáculo: y el espectáculo, es el profeta.

Sabed y entended que la venganza de los que nunca lucharon es devaluar el esfuerzo de los que lo hicieron. Sabed que la nuestra es reivindicar el valor de lo que hicimos.

Anoche, cuando el populista de turno convertía a los políticos de la transición en polichinelas de sus ambiciones y la extrema derecha carcajeaba.

Anoche, cuando los antaños profetas del pacto y la transición, ahora portavoces de la crisis total, le faltaban al respeto a sus compañeros y a si mismos.

Anoche, cuando Jordi Évole descontextualizaba hasta el rídiculo lo que en el fondo era el resumen de décadas de dolor y sufrimiento.

Anoche, vosotros y vosotras supisteis cual es, en verdad el secreto del 23-F: la fuerza de nuestras ideas.

Que os den, Jordi y corifeos. Que os den.

jueves, 20 de febrero de 2014

Los nuevos politólogos y la República de la línea recta.

La izquierda verdadera ya nos había quitado, viejo Bebel, el conflicto izquierda y derecha para ponernos, en escalera leninista, a los de arriba y a los de abajo. Tampoco. Lo siento por Cayo Lara y sus asesores en materia de construcción ideológica refundacional: en estos días, los principios teóricos duran tanto como un tuit de Shakira.

Los nuevos profetas de la izquierda - todavía no hemos hecho primarias para elegir nuevo dios -, convenientemente asesorados por la nueva politología, nos ofrecen novedosas alternativas en el mercado político.

Una posibilidad es sustituir la antigualla esa de la izquierda y la derecha por los de dentro o fuera del sistema. No le den vueltas: si Ustedes son de un sindicato o de un partido de izquierdas de los de siempre es que están dentro de la pomada y no formarán parte de la nueva mayoría que nos llevará al paraíso. Lo que ahora se lleva es ser diputado, con o naturalmente,  para demandar que se queme en hoguera a los diputados y diputadas. No se si me entienden: hay que mover el escalafón para pintarla.

Parece que Robespierre es el alma teórica de la renovación. En eso, razón tienen: nunca hubo tanta revocación y renovación como en el "terror" y la guillotina. O sea; en línea recta y déjense de mamandurrias democráticas propias de la traidora transición. Pero si a Usted le asusta que nos oriente Robespierre en lugar de Montesquieu, tenemos profetas alternativos.

Nada de izquierda o derecha, asevera otra rama de la nueva politología: dictadura o democracia. Es decir, o manda el profeta o todo lo demás es dictadura. Somos de la memoria pero no hay que recordar como eran de verdad los años de plomo de la dictadura. Franco revive cada mañana en cualquier concejal o alcalde que no está dispuesto a hacer un referéndum ilegal sobre la pesca de la merluza amarilla o sobre las dietas de los concejales de barrio, que son buenas o malas dependiendo si está Usted por la dicatadura o por la democracia.

No es esto mas tranquilizador que la guillotina de Robespierre. Porque a los de la izquierda antigua se nos va poniendo cara de “lumpemproletariat”. Véanse los vídeos adecuados. O sea, que se nos puede "apalizar" en cualquier momento.

Entiéndanlo. La nueva politología rechaza los escenarios complejos. Porque la complejidad implica mediaciones, negociación, concertación, incluso, vade retro, cálculo del votante medio. Categorías todas ellas de la izquierda que hemos declarado fenecida. Pero, sobre todo, porque, Ustedes que modernos y modernas son lo entenderán, un escenario complejo no cabe en un tuit.

Se lo tengo advertido. Entre los efectos del derrumbe del estado del bienestar no solo está la desaparición de nuestros derechos; está, también, la desaparición de la concertación, la negociación y el convenio. Todo pasa a ser por la vía directa y el que más chifle capador.

Esa es la lógica de la derecha y a la que ahora se apunta la nueva politología, la de izquierdas y la de derechas. La radicalización de las clases medias resistentes nos lleva a nacionalizar las eléctricas o a la expulsión en caliente de los "negros" que nos asaltan.

Mientras los ilustrados de dentro y fuera del sistema nos dirigen; mientras los demócratas que constituyen en las televisiones y los dictadores que constituyen en el gobierno nos dirigen, mientras a los demás se nos pone cara de "lumpen" a apalear, mientras viene Robespierre o nos guillotinan con olor a mar, mientras los profetas de la izquierda del tuit le hacen un favor a la izquierda del caviar y a la derecha de siempre y no les discuten la alternancia, todo es medio y nada pensamiento. Porque no hay nada como odiar lo posmoderno pero abrazar el pensamiento efímero.

Cezanne (por favor, pónganse dentro del sistema y la dictadura y vayan al Thyssen, por módico precio, mientras no lo nacionalicemos) nos advirtió contra la dictadura de la línea recta. Háganle caso: la vida y la democracia son como sus caminos en Aix en Provence.

Quiero decir: crean que la izquierda consiste en ganarle a la derecha; crean que el necesario cambio de la izquierda verdadera pasa en realidad por lo de siempre: ocuparse de la gente y no del twitter o de las primarias de los dioses.

lunes, 17 de febrero de 2014

Asaltan nuestra patria

Lo ha dicho el faro y guía de occidente: los negros asaltarán los muros de nuestra patria, antaño gloriosos, hoy derruidos. 30.000, ni uno más, ni uno menos, que esconden sus herejes voces en el Gurugú, pateando los gloriosos huesos de nuestros antepasados.

Cita, naturalmente, el faro y guía de occidente fuentes autorizadas: los servicios de inteligencia españoles que han contado, desde el Gurugú a Alhucemas, a los arteros enemigos, con los más modernos sistemas: les han llamado por móvil, única forma de ser tan precisos.

Reid, reíd, descuidados hijos de Sefarad, distraídos en menesterosos quehaceres, buscando opulencia, intrigando para encontrar la forma de asesinar infantes no natos, ocupados en la vieja defensa de vuestras mamandurrias, mientras os asaltan.

Sabed que el faro y guía de occidente vigila por vosotros y atiende no solo a las mesnadas enemigas sino a tanto don julián dispuesto a dejar francas las puertas de nuestros torreones.

Tranquilos, afirma el Jefe de la Santa Hermandad. Ya los hemos detenido en el Tarajal, donde cayeron 15 de los treinta mil, solo con pelotas de goma. Dadnos armas, dice el patriota, e iremos a las cuevas de Tánger como hicieran nuestros antepasados.

Ahí tenéis al faro y guía de occidente y a la Santa Hermandad defendiendo lo que de verdad importa: las fronteras de la vieja y cristiana europa, mientras sus voceros se ocupan de los derechos de los agresores y de perseguir honestos caballeros suizos.

No; el faro y guía de occidente no hace amarillismo porque así lo decidió el pianista del burdel, cuando se metió a jefe de la cosa. Nunca cita fuentes sin citar nombres o exactas referencias. Nunca, pero nunca, lleva a primera cifras indemostrables y, menos aún, hace alarmismo si no es porque la patria está en peligro. Temblad, pues, el asalto es inminente.

Ironizad sobre la advertencia, descuidados visigodos, mientras almacenáis vuestro oro. Menos eran los malditos omeyas que, por siglos, nos privaron de la patria; menos los beréberes de las cabilas que nos privaron de nuestras conquistas africanas. Están los 30.000 dispuestos y vosotros y vosotras ignoráis la amenaza.

El faro y quía de occidente está para que no os distraigáis de lo que importa; el pianista del burdel ha vuelto para alertaros: acabo el tiempo de la progresía divina y llegan los días de la divina reacción. Eso si: en primera.





lunes, 3 de febrero de 2014

La culpa es del camionero vasco

Dos tipos, por lo demás habitualmente sensatos, han descubierto el paradigma de los males de la patria: el camionero vasco.

Tanto moderno arbitrista escribiendo sesudos memorándum o tanto frívolo tuiteando y lo que necesitábamos era un par de folios identificando al sospechoso. Intolerable, amigas y amigos, el camionero vasco gana 26.000 euros, es de clase media y, pásmense, “sin haber realizado estudios superiores”.

No; no es elitismo, de ningún modo, entiéndanlo: es que el nivel de productividad que justifica el paso salarial a la clase media no puede alcanzarse sin un par de master y estudios en el extranjero. Empezamos cediendo con los camioneros vascos y acabaremos pidiendo que los becarios cobren un salario universitario digno, a costa de reducir el de los catedráticos.

Así nos ha ido, abriendo con mamandurrias regulatorias el centro social a cualquier indocumentado.

El artículo, publicado en el medio de los listos oficiales, podía sin duda haber encontrado razones para justificar la irrupción tecnológica en el transporte por carretera: desde el impacto ambiental hasta la sustitución por otros medios. Pero eso no es lo suficientemente disruptivo que es lo que se lleva ahora. España no estará en primera línea hasta que se hayan robotizado los camiones y el camionero sea antigualla equivalente al conductor de diligencias.

Lo que buscamos son rupturas tecnológicas bruscas: ellas nos traerán el progreso y un nuevo orden social, lleno de perdedores a los que solo la educación salvará. Naturalmente, aquellos que tengan educación pero no pertenezcan al mundo de la tecnología tampoco parece serán salvados. Nada de clases medias.

La historia demuestra que todos los avances tecnológicos, también los disruptivos, que han ido acompañados de regulación (el convenio colectivo de los camioneros vascos, por ejemplo) han producido progreso al tiempo que equidad.

Pretender cancelar la responsabilidad social corporativa, la innovación incremental, el aprendizaje a través de la experiencia es renunciar a la transformación tranquila de la dimensión social.

Se trata de códigos tan antiguos como los camioneros vascos, que les tengo dicho que Ustedes son antiguos y antiguas. Lo que se lleva es  la disrupción radical que vendrá de los ordenadores porque, naturalmente, no hay innovación fuera de la tecnología de la información, al menos eso parece deducirse de las palabras de quien todos los días nos recuerdan que nada es gratis y que solo el conocimiento doctorado debe ser exquisitamente remunerado.

Camioneros en la clase media. Hasta ahí podíamos llegar: al museo con las diligencias.