Statcounter

martes, 12 de julio de 2011

Lexat(ob)in para los mercados.

De los mercados deduzco dos cosas: que pertenecen a alguna secta de origen protestante y que su carácter insaciable produce un permanente estado de ansiedad que suelen pagar magníficas y saneadas economías, como la española por un poner.

Efectivamente, cumplen exquisitamente el precepto presbiteriano que aconseja atemperar la prosperidad con el anonimato. O sea: que no sabemos quienes son. Esa realidad difusa que antes llamábamos capitalismo financiero, debido a inconvenientes lecturas seguramente, está integrada por fondos de inversión, instituciones financieras especializadas y algún banco convencional. El caso es que son unos poquitos y esos poquitos pueden cambiar la historia de una moneda.

Os recuerdo que ese beatífico Soros, que predica sobre el sistema, se hizo millonario sacando del sistema monetario europeo a unas cuantas monedas, entre ellas la española. Dos o tres más como ese se están ocupando de poner en jaque al euro. Esos mercados manejan dineros que no son suyos, están obligados a obtener altas rentabilidades y están dirigidos por idiotas especializados (creo que la expresión se la leí a Helmut Schmidt) que en cuanto la Merkel da un gemido se ponen histéricos.

Que la especulación se base en circunstancias económicas irracionales (entre ellas la asimetría del euro – moneda única sin política fiscal única- y las políticas locales absurdas) no justifica lo evidente: la rentabilidad a corto de unos pocos arruina la vida de muchos a largo plazo. Sea por justicia como por supervivencia estamos obligados a encontrar una medicina que calme a los mercados.

Tenemos queridos europeos y europeas un problema y es que la única medicina posible, no es posible a corto plazo: un sistema fiscal único, que permita emitir una deuda común a costa de que los países ricos paguen más intereses y devaluar el euro. Cuéntenle el cuento a los alemanes y les da un ataque. Ese y la falta de liderazgo europeo nos pone al borde de la quiebra. Rescatar a Italia y España no es posible; es simplemente el final del euro.

Por eso el Banco Europeo se empeña en chapucear un día y otro (a costa de comprar deuda para que los mercados se “relajen”, ortodoxo, ortodoxo, de narices) y por eso no hay respuestas a los mercados. Porque no hay política.

Así que a corto plazo tenemos que buscarle un lexatin a los mercados y ese no es otra cosa que una tasa. Seguro que la tasa Tobin anda anticuada, pero seguro que se nos puede ocurrir una tasa europea urgente sobre los movimientos a corto que nos liberen no ya a nosotros sino a la próxima generación de la bancarrota permanente.

Rescatar a Grecia es sinónimo de lanzarla a la bancarrota y condenarla por décadas. Así fueron los rescates en las crisis financieras latinoamericanas, asiáticas, etcétera. Ahora nos ha tocado a nosotros y un día de estos viviremos en “corralitos”, eso si con mucha confianza política.

Lexat(ob)in para los mercados es pararles a golpe de tasa; recortar esos obscenos beneficios y permitir que la demanda interna ayude la mejora de la vida diaria de la gente.


lunes, 11 de julio de 2011

Abrarubalcadabra

Cosa de magia. En un pispás pasa uno de socioliberal a rojo de plaza en Mayo. Basta que le pongan a uno en los hocicos un par de sondeos horripilantes para la conversión. Y al socialismo oficial le entre la temporada cuatrianual esa de "que viene la derecha"

Abrarubalcadabra, grita el mago, y ahora ya no invitamos al matón de la banca a taparse los tirantes en el jardín sino que le amenazamos con un impuesto; negamos las reformas laborales y los exabruptos antisindicales y nos lanzamos a prometer la creación de empleo verde y asistencial, eso que no tuvimos tiempo de hacer en la época de vacas gordas o congeló alguien hace poco, quien será el maldito.

Las manos del mago revolotean por la chistera y anuncia que de ella saldrá la mayor ocasión que vieron los siglos: un socioliberal que ametralla desde el potenkin instalado en Ferraz las columnas de los especuladores financieros.

Nada por aquí; nada por allá, señala el mago las mangas descubiertas de su camisa, y súbitamente ZP se convierte en “pe”(rez): Zapatero no existe; ni siquiera es de los nuestros; ni “pe” ha estado nunca allí. Era, véase el diario de mañana, el malvado Pepiño, el socialdemócrata traidor, el culpable, el que se disfrazaba de mago en el ministerio de la policía todas las mañanas.

Unos polvos mágicos y renovaremos la política española, porque España y el mago somos así. Ministro desde los ochenta, renovador de la izquierda desde siempre, sólo los voceros derechosos como Felipe, Zapatero, Bono y otros secuaces le han impedido al mago vitalizar nuestra democracia y reformar la ley electoral, eso si haciendo más pequeñitas las circunscripciones, o sea más mayoritarias, para que no se nos cuelen irresponsables, antipatriotas de esos que llevan toda la vida siendo de izquierdas.

Que nadie vea, en las manos mágicas del otrora portavoz (pero a la fuerza porque él no quería) intento de engañar al personal. No; nosotros y nosotras somos los errados por creer que el abandono de todo principio social, político o económico progresista ha desparecido de la hoja de ruta del socialismo español. Eran otros, no los del PSOE los que han gobernado estos últimos años que siempre me andáis confundiendo realidad e ilusión.

Nada, vosotros a la miseria de quejaros de los costes sociales que supone reducir la prima de riesgo a niveles tolerables que el mago y su tropa nos llevarán al paraíso.

A qué es “pa” reírse un rato el cuento.

sábado, 9 de julio de 2011

Portugal: Las agencias fabrican una profecía.

¿Han oído hablar de las profecías que se cumplen solas? Las describió un tal Merton, mas o menos del siguiente modo: se describe falsamente una situación; se crea una conducta que convierte en verdadero lo que era falso y al cumplirse la profecía se perpetúa el error.

La self-fulfilling de Moody´s con Portugal funciona de la siguiente manera: se dice que el bono portugués es basura; los propietarios de bonos portugueses se comportan como si eso fuera cierto y empiezan a vender bonos como churros, lo que encarece el tipo de interés de la deuda portuguesa y, naturalmente, pasamos una semana de contagio y Merkel y Sarcozy empezarán a hablar de un segundo rescate; o sea, de nuevo ajuste para portugueses.

Profecía cumplida, y el bombero de Moody´s provocará otro incendio.Barroso ha descubierto la semana pasada que lo de las Agencias de calificación es un escándalo.

Tres negocios privados (Standard Poors; Moody´s y Fitch controlan el 90% del mercado de las agencias de calificación: llámese oligopolio norteamericano) dirigen el tráfico de capital y la ruta de los ajustes sociales mandando al carajo cualquier política (buena o mala, eso es otra cosa) que definan los europeos, ausentes una vez más de lo que importa.

La Merkel, el FMI y las agencias, menuda troika para diseñar futuros, han decidido impedir el crecimiento de la demanda interna de los países en crisis y, por lo tanto, cualquier recuperación visible a medio plazo con el evidente objeto de que los bancos alemanes, franceses y especuladores cubran sus inversiones.

No hay que preocuparse que tenemos profecías para todo el mundo. Mientras a los portugueses les retuercen un poco mas el pescuezo y el resto de los europeos miran para otro lado, alguna agencia estará preparando el siguiente festín.

Dicen que los portugueses están cabreados, cabreados. Deberíamos andar nosotros también porque gracias a Moody´s y el contagio nos subirán los impuestos mañana para pagar pasado una deuda a unos tipos de interés de narices. Deuda que naturalmente es por nuestro bien: tenemos que salvar a nuestros bancos, faltaría más.


jueves, 7 de julio de 2011

“Soplapollez”

¿Si la palabra “soplapollez” no está en el diccionario podrá llamarse soplapollas, que si lo está, al Señor Ministro de Trabajo? A mi ya hace tiempo que me lo parecía pero ahora que lo dice el mandamás de la UGT (versión El Mundo) no tengo más remedio que darlo por bueno.

“Soplapollez”, dice el Secretario de la UGT, es el giro este de izquierda del gobierno con los banqueros medido en subirles los impuestos a los banqueros que no a la banca como el Ministro ha propuesto. Lo que no se yo si no será otra “soplapollez” eso de pedirle a la banca que se reconcilie con los españoles que propone el mandamás de UGT (según la versión de EL Mundo). A mi con que den crédito que para eso están ya me vale, que quieren que les diga: uno no está para reconciliarse con semejante personal.

Lo que parece pedir Cándido y no le falta razón, me parece a mí, es que con la cosa fiscal es mejor no juguetear en los cursos de verano, mientras el otoño llega, sino plantearse el problema en serio.

Cosa a la que Zapatero , y la muy ilustre Viceministra, ya ha dicho que nada de nada; por mucho que Rubalcaba tuerza el morro, dispuesto el hombre como está a renovar la izquierda desde el desastre del gobierno al desastre de la oposición.

ZP que ya ha hecho despedir a 5000 socialistas locales y autonómicos y se ha transmutado sólo en P, se apresta ahora a que se despidan otros cinco mil más anclados en el estado, y para eso nada mejor que meterse con los banqueros, aprovechando que Botín hace unos días que no pasa por su casa, para que la caída sea con gracia.

Porque digo yo que siendo como probablemente ha sido un pelín soplapollas el Ministro de Trabajo, apuntándose a la moda con cierta precipitación, antes del oportuno mitin del nuevo prócer, y proponiendo tontería que no da un duro, lo del “rojerío antibanca” del "Señor pe" viene a ser peor ya que, apenas unos meses después del ejercicio de matonismo de Botín, al que por cierto se le ha respetado la agenda, no cuela tamaño grito escénico.

A mi lo que me gusta es hablar de impuestos en serio; o sea de los que pagan los ricos, las sociedades y los especuladores y no las clases medias ni los parados.

Y se me ocurren unas cuantas cosas para hacer retorcer el morro de Botin; las mismas que a mis lectores: lo de revisar las SICAV; lo de preguntarse porque la Banca se hincha a comisiones; lo de acumular partimonio inmobiliario, lo del IVA de algunas inversiones (por ejemplo las de los que especulan con oro); los impuestos a las transacciones financieras a corto plazo, etcétera.

Seguro que si el Ministro se pone a hablar de estas cosas no le llaman soplapollas, palabra esta que si está en el diccionario.

martes, 5 de julio de 2011

Bautista es presunto; el negro del manta y el concejal un delincuente...aclárense



Déjenme que diga que el estado moderno empezó cuando la recaudación de impuestos (léase canon) dejo de privatizarse. Cuando se privatizaban, los chorizos aparecían. Sin ir mas lejos le paso al señor Cervantes que paso por tal asunto cárcel y que, sin animo de ofender, tenia mas derecho a derecho de autor que Ramoncin, por un poner.

Me perdonen; si cuando recupero tiempo para hablar de este peregrino mundo resulta que desmantelan la cúpula de la SGAE la culpa es del juez y no de que a mi me ponga, que me pone, glosar la cosa de la cueva del Bautista y los otros cuarenta.

Si he entendido bien el asunto, la cosa funciona de la siguiente forma. Un tipo del manta debe ser expropiado de material y, si no tiene papeles, expulsados del pais. Pero si te apropias indebidamente de una pasta con una libertad con cargos vale. Es más si un concejal o alcalde se apropia de un millón de euros deberá pagar fianza similar pero si a Bautista y la Peña les acusan de llevarse 400, nada de fianza que tienen arraigo.

He escuchado al gobierno y la progresia oficial pedir la dimisión de Camps por unos trajes. El mismo gobierno, que por otra parte es el supervisor, afirma que lo de los chorizos de la SGAE es cosa de la justicia. He escuchado las plazas el día de la toma de posesión de los concejales gritar que no nos representaban pero no veo cacerolada ni campamento frente a la SGAE. He escuchado hablar de las corruptelas de los políticos pero no hay ni un banquero,ni un usurero, ni un gestor de derechos de autor en la trena.

Y yo ya me lo explico y se lo explico a mis lectores: El derecho a robar pertenece a la esfera privada; faltaría mas.