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lunes, 30 de abril de 2012

Hacernos pobres y orden social.


Es la consigna del PP. Queda reducir las cuotas patronales y la reforma penal: dos mañanas de Viernes.

Antes de la moneda única, para hacernos pobres, bastaba con una devaluación que dejara nuestro patrimonio y nuestra capacidad de compra hecha unos zorros; a cambio, se suponía que podíamos exportar más y se encarecían las importaciones.

¿Cómo lograr lo mismo con moneda única? Se lo anuncié aquí cuando me atreví a glosar unas palabritas de la Señora Copedal: Subir impuestos indirectos nos hace más pobres, reduce nuestro consumo y, por lo tanto, nuestras importaciones ¿Cómo mejorar el asunto de exportar? Pues, bajando salarios, a golpe de reforma laboral y, ya puestos, perdonándole las cuotas patronales a la Seguridad Social a los empresarios.

Ya han anunciado la subida del IVA, con objeto de que los que tengan para consumir anticipen su consumo y legalicen su dinero negro. Al año que viene “ivazo” y reducción de cuotas. Ingeniería para la competitividad que, como alguna vez les he dicho, es palabra poética para jorobar a los trabajadores, pero nada que ver con la productividad que tiene que ver con inversión, innovación, organización y gestión.

Cosa evidente es que, en contexto recesivo, hacernos más pobres ahondará la recesión y provocará más recortes y la gente se irá a la plazas, cosa que la derecha no puede permitir porque para bien puestos los nuestros, no vaya a parecer que estamos intervenidos cual griegos. O sea, que sindicalistas al trullo.

Reconozcamos que algo anda mal cuando los sindicalistas van a la cárcel (libertad inmediata, reclamo) en lugar de trasegar por las empresas, recuerda aquellos viejos tiempos en los que reclamar un derecho era cosa de masones y comunistas, por un poner. Pero, el orden es el orden, y el centrado Gallardón se pondrá a la tarea en cuanto reciba la orden oportuna.

Mientras la derecha dirige la mayor operación de venganza histórica contra el estado del bienestar y de derecho que se recuerda, ninguna de las medidas económicas funciona. Los bancos han desaparecido del mapa, con un 60% del crédito inmobiliario en provisión de dudosos, sin recursos para dar crédito ni posibilidades para echarle una mano al gobierno con la deuda.

Eso si, el mejor regulador del mundo, el que ha permitido ante sus ojos que se deshiciera el sistema financiero, sigue cobrando su millonario sueldo y agitando la revisión reaccionaria de nuestra economía, porque él lo vale y porque él nunca fue responsable de nada.

Nos freirán a impuestos, nos llevarán a la cárcel con más frecuencia, se acabarán los subsidios y acabaremos de destrozar el país.

Pero eso si: seremos paraíso neoliberal, faltaría más. República bananera para que nuestros hijos mejor formados les pongan copas a los jubilados alemanes o trabajen en tiendas compradas por los chinos (dignas cosas ambas, aunque algo excesivas para el capital humano mejor formada de la historia).

Ser pobres y orden social...mira que suena a antiguo: 1923, por no ponerlo peor.

sábado, 21 de abril de 2012

No es la economía

Quien nos está destruyendo es la venganza ideológica de los antaño derrotados por el estado del bienestar.

No niego la gravedad de la crisis; al contrario. Reprocho a quienes la negaron y a quienes abrieron el camino a los ajustes, sin marcar límites y ocultando datos, que dejaran campo libre a los insaciables apasionados por los recortes. Les reprocho que pusieran candidatos imposibles o que mantuvieran  reguladores mentirosos e ineficaces trituradoras de dinero público durante años.

Entre ellos, sumo editores periodísticos ahora escandalizados que nos reprocharon vivir por encima de nuestras posibilidades mientras cobraban de la burbuja o los amigos de las burbujas y ahora buscan periodistas a duro, espacio en las televisiones a privatizar o que un fondo americano les compre el periódico.

No niego la crisis de crédito, ni excesos públicos. Lo que reprocho es que se nos ofrezcan como alternativas improbables construcciones mientras cosas sencillitas, como poner barreras a los especuladores sacándoles de las bolsas o los mercados, arreglarían algún asunto. Cosas de esas que no cambian el mundo pero mantienen escuelas.

Lo que niego es que los que votaron lo que votaron no supieran lo que pasaría. Lo que niego es la moda tertuliana  que reprocha a la derecha la existencia de una agenda oculta. Razonamiento muy del gusto de quienes siempre supieron cual es la alternativa al déficit excesivo sin romper con las reglas de Merkel, vieron caer entre chirigotas a Grecia, afirmando que eran unos corrutos mentirosos, y ahora se escandalizan.

No os engañéis: los que les votaron si lo sabían; no le demos vueltas. Lo que no imaginábamos era la magnitud de nuestra derrota.

Algunos aún creen que las líneas rojas antaño construidas con partidos, sindicatos, consensos y convenciones democráticas resistirían el ataque. Algunos aún creen que se puede jugar con primarias, con balances apañados en los bancos y en las instituciones, con cartas secretas del Banco Central Europeo. Algunos aún creen que con llenar plazas, llamar a la resistencia o formular alternativas de salón se conmoverá el mundo

Mientras el poder se ríe de esas convicciones, se acaba la libertad de circulación de personas; el derecho a lo público en España, el estado de bienestar en Europa y todo lo que formaba parte de nuestro paisaje vital. Y tenemos la convicción de que queda más por venir.

Quienes no permitieron a nuestros bisabuelos modernizar España, no nos han permitido dejarles a nuestros hijos un estado de bienestar al viejo modo europeo.

Tras el griterío del dolor pueden escucharse las risas de una venganza histórica de magnitud sin precedentes. Llamadme a la manifestación que mientras acudo, que remedio, os diré unas cositas, así como de soslayo.

miércoles, 18 de abril de 2012

Qué le falta a la disculpa para ser real.

La compensación a la ciudadanía y, si me apuran, a los elefantes.

Una disculpa política derivada de un comportamiento personal siempre se recibe con escepticismo. La gente tiende a entender la presentación de disculpas por líderes políticos como una especie de circo, una catarsis tras la revelación de una incorrección.

La disculpa, aún en el supuesto de que sea sincera, no es en sí mismo un acto político definitivo o completo. Es, simplemente, un nexo entre la transgresión y el objetivo final de la reconciliación y el perdón

Cuando las disculpas políticas tienen su origen en una estupidez o un comportamiento personal vergonzoso, obtener el perdón es bastante complicado. En realidad, el escepticismo tiene su origen en que no sabemos si la persona se arrepiente de la actividad que dio lugar a la revelación o se arrepiente de haber sido atrapado.

La transgresión, por otra parte, tiene en este caso un alto déficit ético: precisamente, el camino que va entre compasión y empatía. La gran diferencia entre ambas es que la empatía supone un propósito y la compasión no.

El que había mostrado conmiseración por los que sufren la crisis no ha sido capaz de ponerse en su lugar, de obrar en consecuencia. No es casual que las primeras aceptaciones de las disculpas hayan procedido de quienes practican el discurso compasivo y la practica "antiempática". Y de quienes, por otro lado, tienen un problemón con la jefatura del estado.

En comunicación corporativa suele recordarse con frecuencia que a la disculpa ha de seguir la compensación. No es que me imagine yo al prócer cojo revisando gratis tres millones de toyotas por un poner (clásico ejemplo de disculpa en comunicación), pero algo habrá que hacer.

Este de la compensación es el camino que la más famosa disculpa de la historia de la monarquía española (probablemente, la única) no ha recorrido ni se sabe si está en condiciones de recorrer.

La expresión no verbal compungida (intentada por la casa real) y la hoja de servicios prestados (intentada por el gobierno) pueden conducir a la comprensión o a la reconciliación, pero será insuficiente para la compensación.

Ese trecho hacia la compensación es lo que le falta a la disculpa para ser real. Y o tiene que ver con la empatía con la gente o no servirá para nada, si es que tiene remedio el asunto.

martes, 17 de abril de 2012

La izquierda excitada y la nacionalización

El pueblo español, o sea yo, se merece un duro golpe, tuitea (aunque solo un ratito) una muy de izquierdas diputada regional. Deberíamos recuperar elementos de la política económica argentina, reclama un no menos de izquierdas diputado estatal. No va con nosotros, afirma el personal de la izquierda tras análisis de la composición accionarial de Repsol.

Y yo lo entiendo. Una nacionalización, aunque sea a 10.000 kilómetros de distancia, excita nuestros rojos corazones y nuestros grandes argumentos. A nacionalizar hasta enterrarlos en el mar.

En lo que a mí respecta el asunto siempre ha estado claro. Cuando una multinacional arriba a un país, este tiene un riesgo: que la multinacional se largue cuando no le convenga. La empresa tiene el suyo: que la nacionalicen.

Es este riesgo y la ausencia de capitales en los países de localización lo que hace que las privatizaciones resulten tan baratitas. Lo que suele reclamarse, para no caer en la ley del embudo, es que una cosa (deslocalización) u otra (nacionalización) se sujeten a reglas y costes. En este caso, la reglas eran un acuerdo bilateral con Argentina, obviamente incumplido

O sea que, efectivamente, esta vez paga Repsol. Ellos han perdido un 15% de valor y los españoles hemos perdido el 30% de nuestro capital (vivienda), de nuestra o renta (salario), o ambas cosas y sin tanto ruido. O sea que, seguramente, tanto orgullo país de la derecha esta de más.

La cuestión es que las excitaciones de izquierda suelen ser efímeras. Pronto descubriremos que dentro del 68% del accionariado en bolsa habrá algunos jubilados que habrán perdido una parte de su fondo futuro y, también, que más que una recuperación de soberanía se trata de un ejemplo de crony capitalism (capitalismo de amigos) tan practicado en Argentina.

En cuanto las administraciones públicas pongan la pela, los Eskenazy o algún otro se ocuparán del negocio y buscarán otro capital extranjero para su petróleo, porque obviamente Argentina no lo tienen.

O sea, que no veo clara ni la defensa patriotera de la derecha ni la excitación de la izquierda. Los que no hemos sido capaces como pueblo ni como diputados o diputadas de lograr la nacionalización de una sencillita caja rural nos henchimos e hinchamos de gozo, en nombre del pueblo, cuando un gobierno machaca al capital que, como bien se sabe, no tiene patria, aunque naturalmente, deben tenerla ya que nos interesa ponerle impuestos cuando va de un lado a otro, en notable contradicción.

Lo que si parece notorio es que ni las alianzas estratégicas de Aznar ni los populismos de Zapatero nos han llevado a ninguna parte. Somos ya un país sin relevancia ni influencia política, lo que en un mundo globalizado debería preocupar, también, a la izquierda política.

Tampoco me parece la política argentina muy fiable para que engañarles. Si a España nos hubieran dicho desde el FMI que nuestras cuentas no son creíbles, que es lo que le han dicho a Argentina, estaríamos absolutamente intervenidos. Para que se hagan una idea en Argentina las entidades que publican cifras de inflación distintas al gobierno son denunciadas en los tribunales.

No ha dejado de sorprenderme que la izquierda que, hasta ayer, denunciaba a la burguesía de las quintas frente a las clases medias y barrios empobrecidos y la dependencia de los precios de las materias primas, aplauda hoy una medida que difícilmente ayudará a la mayoría social argentina.

REPSOL ha perdido, sabemos como ha sido, y por mucho ruido que haya ya les digo que no pasará casi nada.

Pero, en fin, una mañana nos hemos levantado y el capitalismo patrio parecía a punto de hundirse y lo hemos disfrutado. Pues ná

jueves, 12 de abril de 2012

El mundo sigue girando...

...y a cada giro un indecente convierte en moneda el sufrimiento.

Al mundo lo hacen girar quienes trabajan y quienes lo intentan; quienes se forman y se esfuerzan; quienes llenan las plazas clamando justicia; aunque no esté de moda decirlo, también los partidos y sindicatos que lealmente empujan para que la historia pueda ser. Lo hacen girar quienes siempre pierden los derbies y los que siempre los ganan, porque unos y otros ponen su dignidad en el empeño. Lo hacen girar gestos como los de Dimitri en Atenas o los miles de gritos que se escuchan cada día.

Este blog se llama como se llama por ese verso de Auster “mientras el peregrino mundo sigue girando”. Aquí, lo “weird”, lo extraño, lo peregrino, es como cada esfuerzo por hacer girar el mundo se convierte en renta de unos pocos, cada vez con más poder, cada vez con menos ética.

Hace un tiempo conté como Goldman Sasch había apostado 440 millones contra la estabilidad económica española. Ahora sabemos que uno de esos tipos sin escrúpulos , jefe de uno de los fondos de inversiones que tanto amamos dice a sus inversores que si España necesita ser rescatada ganará un 300% de su inversión.

Es decir, para esta gente – y otro más discretos pero no por eso menos conocidos- la crisis de la prima es una de esas profecías que se autocumplen ("self-fulfilling prophecy"): invierten para que la crisis se produzca, porque esa crisis les dará dinero, así que la crisis se acaba produciendo.

La cosa del caso es que los gobiernos europeos y los burócratas de la Comisión podrían detener el asunto trazando una línea roja sobre las compras a corto especulativa, la compraventa de seguros de créditos y otros derivados.

Para acabar con los espasmos de crisis no haría falta acabar con el capitalismo financiero internacional, nacionalizar banca alguna sino quitar de en medio los indecentes negocio de los más indecentes negociantes, entre ellos los que han sacado de España en un año 90.000 millones de capital, sin pagar un duro en impuestos

Hagamos la amplia lista de indecentes mercaderes (Saschs, Carmel, los fondos de especulación y quienes los amparan) y quitemosles los negocios especulativos. Despidamos a los reguladores cómplices (empezando por el Presidente del Banco de España), metamoslos en la cárcel y no sigo para que no me apliquen retroactivamente el futuro código penal.

Este mundo es asaz peregrino: los que hablaban de moralizar el capitalismo como respuesta a la desregulación son los que pelotean a los incendiarios y ponen a lo resultados de la especulación (la crisis española) como ejemplo de que no debe pasar lo que ellos han permitido que pase.

Como os decía, el mundo sigue girando y a cada giro un indecente convierte en moneda el sufrimiento. Y uno siente unas ganas de que parezca un accidente...

martes, 10 de abril de 2012

El interventor aleman convoca concurso de ideas

Vivimos aterrorizados porque los actores políticos y el autismo de los economistas no dicen nada creíble que pueda parar al interventor alemán que se carcajea en cualquier cloaca burocrática.

Quiero decir que entre la nacionalización de la banca y arrasar la democracia debe haber un camino que pueda razonablemente recorrerse. Mientras lo encontramos, el interventor pide su comisión diaria a Goldman Sachs y le asalta una duda: ¿Qué suprimo mañana?

Hagamos rápido balance: hemos acabado con las Cajas de Ahorro y un tercio de la banca; hace dos meses acabamos con los derechos laborales; hace quince días suprimimos a 4.600 Ayuntamientos por una década; en cuatro días (literal) caerán una cuantas Comunidades Autónomas; en un mes mas no habrá sanidad publica universal ni probablemente un tercio de profesores de educación.

Ya tenemos el copago generalizados en los servicios locales y en cartera las televisiones autonómicas, los aeropuertos, el agua, las Diputaciones Provinciales y cobrar por usar las carreteras.

El asunto parece feo pero el interventor alemán tiene que seguir haciendo subir la prima para que los de Goldman ganen sus dineros. El tipo ha conseguido la intervención de España de tapadillo y la huida por los pasillos del Presidente español. Pero los mercados son insaciables y hay que recortar más.

El De Guindos este no acaba de dar la talla como suministrador de productos. Esto de que paguen la sanidad los ricos molesta y eso de que hay que evadirse de los mercados aunque sea por un par de días es peligroso asunto: a ver si los españoles dejan de acojonarse por la prima y no cuela la receta de la austeridad. Dos tonterías

Concurso de ideas: de inmediato, desempleo; un par de meses: pensiones. Se admiten nuevas ideas. La idea básica, naturalmente, es que jorobe al personal. A ver si vamos a venir con ideítas de cooperativas de supermercados, impuestos a los ricos y zarandajas de esas. Un buen IVA vale que fastidia a los pobres pero de ahí no pasamos.

Que los italianos se rechiflen de los españoles y los franceses hagan chacota tiene su gracia; que los griegos nos miren con la compasión de quien conoce el camino es doloroso.

Que la ausencia de liderazgo suma a nuestro país en una profunda depresión, pesimismo y recesión es una irresponsabilidad que todos compartimos en algún grado.

Necesitamos liderazgo; necesitamos que los economistas con responsabilidad e influencia salgan de su autismo; necesitamos alternativas creíbles para lo que se nos viene encima.