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martes, 10 de abril de 2012

El interventor aleman convoca concurso de ideas

Vivimos aterrorizados porque los actores políticos y el autismo de los economistas no dicen nada creíble que pueda parar al interventor alemán que se carcajea en cualquier cloaca burocrática.

Quiero decir que entre la nacionalización de la banca y arrasar la democracia debe haber un camino que pueda razonablemente recorrerse. Mientras lo encontramos, el interventor pide su comisión diaria a Goldman Sachs y le asalta una duda: ¿Qué suprimo mañana?

Hagamos rápido balance: hemos acabado con las Cajas de Ahorro y un tercio de la banca; hace dos meses acabamos con los derechos laborales; hace quince días suprimimos a 4.600 Ayuntamientos por una década; en cuatro días (literal) caerán una cuantas Comunidades Autónomas; en un mes mas no habrá sanidad publica universal ni probablemente un tercio de profesores de educación.

Ya tenemos el copago generalizados en los servicios locales y en cartera las televisiones autonómicas, los aeropuertos, el agua, las Diputaciones Provinciales y cobrar por usar las carreteras.

El asunto parece feo pero el interventor alemán tiene que seguir haciendo subir la prima para que los de Goldman ganen sus dineros. El tipo ha conseguido la intervención de España de tapadillo y la huida por los pasillos del Presidente español. Pero los mercados son insaciables y hay que recortar más.

El De Guindos este no acaba de dar la talla como suministrador de productos. Esto de que paguen la sanidad los ricos molesta y eso de que hay que evadirse de los mercados aunque sea por un par de días es peligroso asunto: a ver si los españoles dejan de acojonarse por la prima y no cuela la receta de la austeridad. Dos tonterías

Concurso de ideas: de inmediato, desempleo; un par de meses: pensiones. Se admiten nuevas ideas. La idea básica, naturalmente, es que jorobe al personal. A ver si vamos a venir con ideítas de cooperativas de supermercados, impuestos a los ricos y zarandajas de esas. Un buen IVA vale que fastidia a los pobres pero de ahí no pasamos.

Que los italianos se rechiflen de los españoles y los franceses hagan chacota tiene su gracia; que los griegos nos miren con la compasión de quien conoce el camino es doloroso.

Que la ausencia de liderazgo suma a nuestro país en una profunda depresión, pesimismo y recesión es una irresponsabilidad que todos compartimos en algún grado.

Necesitamos liderazgo; necesitamos que los economistas con responsabilidad e influencia salgan de su autismo; necesitamos alternativas creíbles para lo que se nos viene encima.