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lunes, 11 de febrero de 2013

Este Benedicto

Obliga el tipo a comparecer al Espíritu Santo y Judas se ofrece a regenerar la causa petrina. Esto no es lo que era.

Eran concienzudos los alemanes de antaño. Marx necesitó tres tomos para proponer el fin de dioses, reyes y tribunos. Benedicto, trescientos folios para desahuciar a la mula y el buey del Portal de Belén. La Merkel con un folio mal escrito, por algún ministro que plagió su tesis seguro, nos ha jodido el estado del bienestar. Uno prefiere que le toquen las narices con un poco de teoría, que quieren que les diga.

Ahora que andaba yo presumiendo de tuitear con un papa, va y me dimite. Por molestarme, seguro.

Esta dimisión prueba que nadie somos lo que éramos. Ni un mal envenenamiento; ni una cuchillada valenciana a lo Borgia. Ni hispano alemanes saqueando el vaticano, ni republicanos franceses jodiendo al papado. El tipo, simplemente, se va. O sea, 21 siglos para nada.

En inglés, resign es un falso amigo para los latinos. Significa dimisión pero suena a resignarse. Para mi que esto le ha pasado a Benedicto: mi following tuitero ha sido vencido. Por pederastas, conspiradores, espías, compradores de secretarios, comunión,liberación, legionarios del egoísmo, herederos del populista polaco, han acabado en envenenamiento moral del tipo.

Y lo que es peor, no dimite para contarnos los secretos de la curia, los cardenales mafiosos, los pagados por Berlusconi o los agujeros del Banco Vaticano, antaño guiado por españoles o del opus. No; el tipo se va a rezar. Benedicto es que no estás por la regeneración, cachis no contratar a Esperanza, para cargarte a los molestos y cazar nuevos talentos cardenalicios.

No Benedicto; esto no se les hace a los amigos. Imagina a Rouco de candidato, con canapés pagados en B por Arturo, y Esperanza regenerando. Imagina a Sofía, poniéndose la mantilla blanca que a Reina Española corresponde, acompañada de Rosa Díez para cambiar la institución. Imagina a Rubalcaba y a Gómez proponiéndose. Imagina a Cayo sugiriendo al Camarlengo un nuevo modelo de elección más proporcional.

No,no,no. Que hacer sin ese par de semanas en sede vacante. Qué hacer sin ese entierro que anuncia el fín de los mundos conocidos. Que hacer sin un Camarlengo conspirando y sin los preferitti contratando prebendas a futuro. Todo patas arriba como si fuera la católica España.

Benedicto, y además,te vas sin canonizar a Camps y a Calatrava.

Te vas abriendo la puerta a cualquier populista eclesiástico.

Anuntio vobis gaudium magnum: habemus un cristo de la leche.

viernes, 8 de febrero de 2013

Los de los sobres y los de las sobras

Ni amos; ni siervos; ni ricos, ni pobres; ni burgueses, ni proletarios; ni los de arriba, ni los de abajo. Se me pongan al día en materialismo histórico.

Opresores y oprimidos se enfrentaron en el pasado en perpetuo antagonismo. Pero nuestra época ha simplificado estos viejos antagonismos de clase. Paso a paso, el conjunto de la sociedad se ha escindido en dos grandes campos enemigos: el de los sobres y el de las sobras.

Un fantasma recorre Europa: el fantasma del “desensobrismo”. Contra ese fantasma se han coaligado en santa jauría todos los poderes de la vieja burbuja: secretarias generales y ministros; el tesorero y el Presidente; Aznar  y Urdangarin; viejos populares y algunos de la independencia.

Durante décadas, cachos del sector público, privatizaciones, amigables licitaciones, precios abusivos de gestión pública y más amigables contratos públicos, se pusieron en delicados sobres que vestían la desnudez del gran amaño y no menos grande apaño.

Entretanto, las sobras en formas de viviendas para inmigrantes y trabajadores; horas extras de obreros; empleos miserables con salarios miserables; se repartían cual dádiva generosa por quien se reía, mientras musitaba algún que otro “que se jodan”, cada vez que un sobre, discreto maletín o copia de anotación en cuenta suiza se posaba finamente sobre su mesa.

Naturalmente, los empresarios corruptores no son todos iguales; naturalmente, los banqueros aprovechados no son todos iguales; naturalmente los reguladores venales no son todos iguales; naturalmente, los concejales o diputados si son todos iguales, corruptos receptores de sobres.

Ahora sabemos lo que significaba eficiencia del sector público predicada por los conservadores y liberales. La privatización generalizada de suelos y servicios que durante quince años ha permitido convertir en sobres el patrimonio de bienes públicos de nuestro país.

Las sobras de la opulencia llegaban alimentando casas antaño empobrecidas, convocando pateras que llenaran las arcas de la seguridad social o convirtiendo en propietarios de extraños productos financieros a los viejos del lugar. Porque banqueros y empresarios no son corruptos ni corruptores, solo facilitadores de que Ustedes, los de las sobras, vivieran por encima de sus posibilidades.

Y ahora que el cálculo del PIB es tan sencillo como multiplicar el número de sobres y las cuentas en Suiza, no necesitamos que los niños de los obreros estudien economía; que se vayan a Alemania o al Brasil a echar cuentas, o estudien FP por si algún día hace falta.

Ahora que construir puentes, aeropuertos y demás tonterías ya no es necesario porque toda infraestructura se han transformado en sobres y dineros para los banqueros, dejemos que hijos de obreros a los que permitimos estudiar ingeniería se vayan a Qatar o cualquier otra parte donde aún se construye.

Pero no pasa nada; mientras los de las sobras se enardecen irritados en las plazas a causa del gran apaño, liberales “salvapatrias” se disponen a dominar el mundo de nuevo, tras preguntar al marido o esposa respectiva, eso si, si ya llego el sobre, esta vez americano.






lunes, 4 de febrero de 2013

La irredimible tristeza del sobre abierto

Cuando todos los sobres han quedado abiertos, toda la podedumbre ha quedado desnuda y los secretos nos han explotado en la cara. La suya, si; y la nuestra: porque ahora sabemos que siempre fuimos un país miserable.

Ahora sabemos que lo de ir por b no es cosa de albañiles, fontaneros o demás chapuceros de proletario origen. Han ido por b próceres y padres de la patria, ilustres patrones y notables burgueses. Y el personal se carcajea ante ese agente de hacienda que busca la paja en el ojo ajeno.

Pero no se me extrañen. Al fin y al cabo, el sobre es un invento de la burguesía.

Cierto que los babilonios cubrían sus pizarras con barro cocido para hacer inviolables sus chalaneos. Verdad es que los medievales monarcas absolutos, amparados en su poder, producían simples "sobrescritos". Pero fue la burguesía, allá por el siglo XVII, quien decidió vestir la carta desnuda, ocultar secretos, arteros propósitos o felices mensajes.

Pero la carta ha sido groseramente desnudada y lo que nació para secreto es de público dominio. Y todo el mundo está muy excitado. Los que publicaron el secreto, a ver si de esta salvan lo insalvable. Quien era dueño del secreto para salvar su mamandurria. Los que estaban en el secreto, para intentar que el secreto lo siga siendo. Los aspirantes a salvar la patria para quedarse con las ruinas destrozadas.

Y qué quieren que les diga. Uno siente una irredimible tristeza. Porque nos han puesto al desnudo las heces de un país que uno creía digno de ser dejado en herencia a mis hijas.

Tristeza, cuando uno presiente que fascismos de antaño traman su venganza sobre la política que les derrotó. Tristeza, cuando uno comprueba que el sobre no condena a los ensobrados sino a quienes dignamente lucharon y luchan contra el secreto.

Y todos y todas los que miramos nuestras cuentas y privadas cuitas, nos preguntamos qué necesidad tenían estos de tanto sobre. Mientras nos dedicábamos a sortear las tontunas que hacen inviable nuestras vidas, hay quien ha dedicado una década a llevarse a cachos el país que aunque duro, hijo puta y cainita, parecía suficientemente hermoso para dejárselo en herencia a nuestros hijos e hijas.

Y uno, ya ven, se hunde en la irredimible tristeza de quien sabe que los derrotados de siempre volverán a serlo, aunque inevitables salvadores de la patria buitreen entre los restos de los sobres, porque cuanto más cartas aparezcan mas esperanza tendrán de tener secretos en lugar de los que antes tuvieron secretos.

Y uno, triste pero no gilipoyas, pide ideas que nos saquen de esta. Ideas para sacar a esta tierra de esta. Ideas sobre la crisis, el paro, las hambrunas. Esas pequeñas cosas que tanto sobre nos dejó.

Porque sepan buitres, salvapatrias e iluminados que no perderán o ganarán las elecciones los que cuenten sobres sino los que nos cuenten una vida distinta.