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jueves, 21 de octubre de 2010

Opereta, paso dos: mucho, mucho, ruido

Estoy por irme al extranjero una semana. Van a explicarse. Y explicarse es, como todo el mundo sabe, pillar el mejor tiempo del telediario y coparlo con una entrevista en directo. Es que eran buenos, buenos, pero se explicaban mal. Ahora, da igual lo que sean, lo que importa es que se “expliquen muy bien”.

En aquellos días, os acordáis, en que José Luís era progre, si chicos, cuando la paridad era lo que había que hacer; cuando había que ampliar derechos; cuando habíamos ganado la champion league de la economía; cuando hablar de crisis era antipatriota; cuando íbamos a tener pleno empleo y devolvíamos los impuestos; en aquellos días , si, Jose Luís recomendaba un excelente libro: “No pienses en un elefante” de Lackoff. Libro que viene a decir, entre otras cosas, que cuando uno dice que le faltan palabras lo que le faltan es ideas.

O sea; que estamos como estábamos. Por muchas palabras que le encarguen a la policía, la cosa es que faltan ideas. No hay hoy menos paro, más consumo, mas inversión que ayer, ni más perspectivas. Eso si, hay más ruido. Habrá más ruido.

Televisión Española ha empezado la operación. El Ministro de Trabajo, mientras cantaba la Internacional y con efigie de Pablo Iglesias al fondo (o habrán sido figuraciones mías) ha declarado a Pepa Bueno que no nos confundamos: que él asesoró al Presidente en la reforma laboral; que faltaría más; que eso de rectificar nada de nada, pero que diálogo, mucho diálogo (ruido que, disciplinadamente, han repetido todos los ministros y ministras).

Ruido, mucho ruido. Explicarse, estimados lectores y lectoras, es salir en televisión en “primetime”; anegar de discursos los medios para confundir al personal y parar la sangría electoral. Porque lo que importa, muchachos y muchachas, es que parezca que el tren se mueve aunque se haya cortado la electricidad y no camine hacia ninguna parte.

Que los sesudos analistas no teman, estudien nuevas estrategias, o reelaboren discursos. Esto nos lo arreglan los mercados en dos o tres días. Al fin y al cabo, este es el mundo en el que José Luís se desenvuelve bien: los mercados ponen las ideas y la policía las palabras.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Ayer teatro; hoy opereta.

Ayer me pase por el teatro; hoy toca opereta. La de ayer se titulaba “a Berlusconi ya no le gusta el futbol”. La de hoy se llama “Que se encargue la policía”. Aooche en el verde de Concha Espina me lo pase bien; hoy, me ha parecido todo un poco bufo.

Después de renovar el pensamiento económico progresista para convertirlo adecuadamente en liberal le quedaba al áureo líder renovar la izquierda para convertir a Rubalcaba y el grupo Prisa en sus líderes.

El primer cometido de este nuevo gobierno es salir en los periódicos. El segundo es tratar de seducir al votante de izquierda y, desde luego, al del PSOE, que abandonaba el barco a raudales, vendiendo vieja izquierda, izquierda socioverde o lo que haga falta, izquierda sindical. Lo de cambiar la política ya lo dejamos para otro siglo que ahora se trata de que el la gente de El País, la Ser y la Televisión oficial nos hagan una rueda de mensajes para tranquilizar a Alcaldes y Concejales que se nos estaban poniendo chulitos con lo de que el prócer diga que no se presenta.

Ahora resulta que las chicas además de no salir en los periódicos, estaban siempre con cara de enfadas y sólo ocupándose en cosas progres como la igualdad o la vivienda, la pesca y zarandajas de esas que no nos dan votos ni sirven para nada, como todo el mundo sabe. Ponemos a Leire que predicará en la tele el cambio planetario e insultará al PP en todos los desayunos y listo.

Zapatero le ha encargado a la policía que recupere el voto que se iba hacia la izquierda; que se ponga a predicar negociación a troche y moche, a ver si convencemos a la gente que ahora si que somos buenos, de buenos de la muerte, y dejan de pensar en izquierdadas de esas en las que estaban pensando. Dejemos a los catalanes y los vascos que pierdan las elecciones y pongan a nacionalistas serios y responsables a cargo del asunto pero tratemos de no perder Andalucía y Castilla La Mancha que estos nos mandan a la mina al José Luís en un pispas.

No hace falta rectificar que ya Rubalcaba les convence de que la rectificación favorece a Rajoy. Nada de mirar a la izquierda que la izquierdista aquí es la Aguilar. A por ellos, a barrer a los de la izquierda, el cambio y la rectificación vendiendo una más de humo. Que no se diga.

domingo, 17 de octubre de 2010

El silbido party

El silbido es cosa seria; como el te. Por eso debe ser regulado, y por la Ministra de defensa.

Como dije en mi última entrada había decidido no cabrearme y no hablar de nadie del Gobierno, ni de la Banca, ni de Hacienda. O sea, que me había pasado al silencio. Me he perdido algunas cosas que tienen su aquel. Las risas de las primarias; lo de los pactos de aquí me quedo y no convoco elecciones, que os jodan; lo de trabajar más para que yo robe más...en fin, esas cosas que elevan el nivel de nuestra vida política a la altura del barro.

Pero lo del Silbido no puedo ignorarlo. El Silbido es cosa seria; como el te. Sabiendo que la guerra del te provocó, ni más ni menos, la guerra de la independencia americana, la Ministra de Defensa se ha puesto a ocuparse del silbido para evitar males mayores para la patria.

Una cosa así de seria y con tan dramáticos efectos debe ser regulada. Protocolo; protocolo, ha dicho la Ministra y la Vice, que ha añadido a su enfado habitual el cabreo con estos que silban, naturalmente de derecha extrema, porque sólo los de derecha extrema silban, los maleducados, en momentos solemnes, habida cuenta de que a la buena izquierda siempre le levanta la música militar, como José Luís recordará del día de la bandera americana.

Así que la derecha extrema (nótese que no se llama extrema derecha) puede liderar el te party, como ha dicho la Espe y, también, el partido del silbido. Partido que se extiende rápidamente. Hoy mismo, sin ir más lejos, le han silbado a Chaves y al Alcalde de Sevilla. Hoy ha sido la derecha extrema de los funcionarios con sueldo congelados, pandilla de antipatriotas, los que han roto un momento solemne como la inauguración de la Plaza de España; qué antipatriotas romper con el silbo el glorioso nombre de la patria.

El silbido party se extiende. Silbatos llevaban los huelguistas el día en que no había huelguistas como todo el mundo sabe. Silba la gente en cuanto aparece un miembro del gobierno; silba el personal cuando se cabrea. Todo derecha extrema: necesitamos un protocolo para que sea obligatorio aplaudir a José Luís, que sacrifica en el altar de la patria, generoso que es él, el porvenir de los Alcaldes y concejales socialistas.

Nada hay más importante que elaborar un protocolo contra el silbido. Lo que no puede ser; no puede ser. No hay problemas que resolver ni cabreos que atender; no hay dificultades que resolver ni quejas de malgobierno que atender . Nada de eso importa ni nada de eso debe ser resuelto. Lo importante es regular el silbido que se adueña de la vida política y atenta contra la patria.

Vigilad a los que silban; seguro que son de derecha extrema...como yo, más o menos.

viernes, 1 de octubre de 2010

Me paso la vida cabreado

Lo ha dicho hoy Nick Cave (el de Grinderman y Bad Seeds). El tipo es un poco “garagero” para su edad, que es la mía, y un poco malencarado. Pero, mira tú, cada vez que abro un periódico me pasa lo mismo que a él. Ya os dije ayer que estoy en la fase de no comprar ninguno; pero si sigo así tendré que dejar de ver los informativos y pasar del asunto de escuchar a los próceres.

¿Qué por qué me pillo un cabreo diario? Pues por la cara de tonto que se me va poniendo a medida que leo o escucho las gloriosas opiniones de quienes nos dirigen.

Por un poner, MAFO, o sea Ordóñez, hasta que el faro y guía de occidente decidió salvar su nombre para la posteridad, el de el Banco de España, ese que predica el ajuste para resolver la crisis, dice en su último boletín que el IVA y el final de las ayudas a la demanda debilitan la recuperación. O sea, lo que decíamos los que nos opusimos a tal medida.

Me cabrea, aun más, que el Boletín de tal MAFO, que es como un panfleto agitador de los banqueros ,venga a decir que, en los próximos meses, se espera un aumento del desempleo y una reducción de la contratación indefinida. O sea, lo que se suponía que la reforma laboral iba a arreglar.

Me cabrea escuchar al muy responsable salvador de la patria, o sea el José Luís, hablar de aumento del gasto social cuando resulta que caen los recursos en dependencia, maternidad, empleo y vivienda.

Me cabrea que los socialistas vayan proponiendo, fuera de España claro, impuestos a los mercados; hablando de la tiranía de los mercados; diciendo chorradas sobre los mercados y , a partir de hoy, resulta, según el gran patriota José Luís, que escuchar a los mercados es responsable.

No sólo; resulta que los portavoces de los especuladores, las agencias de calificación, son, según ha dicho hoy mismo – el día que nos rebajan la calificación- la Señora que se ocupa del ministerio competente, necesarias. No menos me cabrea que una de esas agencias, la Fitch, se felicite porque España crecerá sin crear empleo.

No sé como lo verán mis lectores pero decir que se hablará con los sindicatos cuando haya un nuevo ministro, además de humillar al actual, viene a ser una sandez que viene a cabrear un poco más.

A que cabrea a los que siguen sin tener vivienda que la caída de la construcción de viviendas sea de un 43% sobre el año pasado porque los Bancos no dan créditos a los compradores, aunque sea vivienda protegida.

Me cabrea que el Sebastián les haga un nuevo regalo a las eléctricas.

Me cabrea que estos próceres no dejen de suministrar calmantes a los mercados a costa de nuestros huesos. Como dice la canción de Cave que os he dejado: “ estamos indefensos”.

En fin; que como he decidido no cabrearme, la próxima semana no hablaré de nadie del Gobierno, ni de la Banca, ni de Hacienda...