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jueves, 18 de abril de 2013

El Excel de unos economistas o el riesgo del ideologismo.

El asunto es sencillo de explicar: han pillado a unos gurús de la austeridad con unos números mal hechos. No se pongan exquisitos: ¿quién no ha sumado mal alguna vez?

Andan unos chavales haciendo su tesis doctoral y descubren que uno de esos estudios seminales que cambiaron la historia del pensamiento económico, uno de esos estudios que el candidato republicano a la Casa Blanca citaba como guía del capitalismo occidental, uno de esos estudios que los alemanes repartían como rosquillas en día de San Antón, estaba equivocado.

O sea, que los profetas de la austeridad se dejaron sin contabilizar unos datillos. Puntillosos que se me ponen Ustedes.

El resultado es que en tal estudio fetén de la muerte, el endeudamiento de más del 90% del PIB producía una caída del crecimiento del 0,1%. Si se ponen en la hoja de cálculo todos los datos, resulta que el crecimiento es positivo y del 2,2%. Anda.

Y ahora, Ustedes, dirán que los fundamentalismos conducen a estos excesos, a justificar la manipulación y esas cosas. Pero es que Ustedes no se dedican a la cosa del juicio económico y no entienden que hay algo que une a la economía y la comunicación: es suficiente con que el argumento parezca verosímil; que sea verdad, o no, es un engorro del que no merece la pena ocuparse.

Tenemos aquí en la marca España, en la izquierda y la derecha, entre los liberales y en la economía crítica, entre los jóvenes derechistas y los radicales del socialismo (democrático o no) similares gurús que ponen en sus papeles hermosos dibujitos, fichitas de Excel que uno no consigue cuadrar ni a tiros.

¿Importa? En absoluto; cual modernos prometeos, encargados de relacionarnos con los dioses,  los profetas no pueden permitir que un Excel o la verdad estropeen un hermoso discurso; hasta ahí podíamos llegar.

Los del FMI se equivocaron en el cálculo de los “multiplicadores”. Hermoso palabro que lo que quiere decir es que despreciaron el efecto de la reducción del gasto público en el empobrecimiento económico. Los profetas de la austeridad mintieron sobre los efectos del endeudamiento sobre el crecimiento. Los banqueros centrales no han acertado nunca en transferir el dinero a la economía real.

Pero esto es culpa del puñetero Excel; porque todos ellos, aunque los números se desvanezcan, siguen teniendo razón.

Rogoff y Reinhart pillados en el error del Excel, a pesar de ignorar datos fundamentales o de incluir solo los que les interesaban (por ejemplo, hay un año en el que a Nueva Zelanda le fue muy mal y el resto bien, pero estos no cuentan), han declarado que “en absoluto este desliz afecte de manera significativa al mensaje ".

Tomen nota y me aprenden de una vez. Lo importante, como siempre, es el “recao”; que los datos lo confirmen es cosa que no debe preocuparles.

El problema es cuando se trata de ajustar los datos al mensaje. La estadística, amigos y amigas, sería condenada en cualquier tribunal de derechos humanos por torturar y retorcer los números hasta lo indecible. Ciertamente, el problema es que el ideologismo siempre acaba mintiendo.

Hago una recomendación para cualquier investigador que no sea norteamericano, republicano o profeta de alguna buena nueva de todo tipo: si Usted no es contable; no use Excel.