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miércoles, 27 de enero de 2010

¿Cómo en el 36? Por dios, Santiago, por dios...

Hay días que me pongo impopular. Y va a ser que hoy me toca. No puedo sino reconocer a Don Santiago su contribución a la democracia y a la historia de la izquierda española. Pero vengo a tener un problema: soy laico. O sea; que afirmo en voz alta que, al menos una vez al trimestre que yo recuerde, no atina.

Por un poner, andaba yo la noche del 28 de octubre del 82 en la sede del PCE en Zaragoza y esperaba dos cosas. A saber: que la primera vez que ganaba la izquierda desde la República, pareciera que nos alegraba; y, segunda, que habida cuenta de que ese día el partido (el único y glorioso) pasaba a encefalograma plano, en malvada expresión de Don Alfonso, algún responsable diera una explicación.

Y ahí que a ultimísima hora sale Don Santiago en la tele y me dice que la cosa es por la amenaza del golpe de estado. Naturalmente que, en los meses anteriores a la fecha electoral, se hubiera expulsado a media humanidad no tenía nada que ver.

Menos aún que nos pasáramos (lo digo en plural porque allí en provincias me toco dirigir disciplinadamente esa campaña) un trimestre defendiendo un gobierno de concentración por que la transición, ele mi niño, no había concluido (a pesar de dejar en el extrarradio a la extrema derecha y en minoría a la derecha). Razón para pasarse a la oposición interna, pero esa es otra historia…

Santiago no comete errores, faltaría más. Así que si hoy toca afirmar que la derecha que sufrimos es lo mismito que la del 36 deducid que tal afirmación no es para solaz de la cadena faro y guía de occidente o de los corifeos de La Moncloa. No; id corriendo a comprar vuestro gorro de miliciano; desayunad un cura por la mañana; organizad alguna barricada.

Ahí está la derecha democrática devenida en fascista y tú sin enterarte. Ahí está la cosa: treinta y cinco años después la derecha se ha situado a la derecha de Fraga; las falanges recorren nuestros pueblos apuntando enemigos; los curas se alinean con la pena de muerte; los propietarios andaluces se plantean robar la tierra en manos de los antaño aparceros; Gallardón se apresta a asaltar el Cuartel de la Montaña y Aguirre ha ordenado a Granados que prepare planes secretos para bombardear la Universitaria.

Pues no, Santiago; así no se le hace un favor a la izquierda. Afirmaciones como esa, construidas para hacerle de bombero a Zapatero, no ayudan por falsas, por no estar en el sentido común de la gente. Las afirmaciones frentistas, ideologizantes, favorecen a la derecha.

Sólo sabiendo como es una derecha (conservadora, reaccionaria, liberal pero no fascista, que es otra cosa) se le puede ganar en las urnas.

Las tonterías y exageraciones alimentan el voto útil ( si la derecha es fascista, votemos al frente mayoritario para impedirlo) y favorecen a la derecha madrileña, valenciana o castellana (vienen los milicianos a por nosotros). Tú mismo, camarada.

Nada, nada, anunciemos miedo, gritemos no pasarán y perdamos elecciones, molan la ideología y los de las tertulias mientras los demás nos jodemos.

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