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domingo, 27 de diciembre de 2015

Ser “anticapi” catalán, como mola

Si Usted pensara investir a Rajoy sería un facha de caverna, pero si lo hace  un “anticapi” es un acto revolucionario. Si Usted piensa en votar al que envió saludos a Bárcenas será cómplice de un corrupto, pero si piensa votar al Consejero de Economía del 3% está haciendo la revolución.

Mola ser “anticapi” catalán, no diga que no. Un debate de los “anticapi” es como un partido del Joan Gamper. El partido no se acaba hasta que gana el Barça; los debates de los “anticapis” no acaban hasta que sale lo que tiene que salir.

A Usted esto le parecerá puro cinismo político pero es que no a acaba de entenderlo. No es que los que quieren “asaltar el cielo” se apresten a votar a “los viles perros”. No; se trata, como todo el mundo sabe, de que los anticapitalistas apoyan la revolución de los burgueses porque una vez dentro, faltaría más, producirán la revolución social catalana, o algo así.

Ser “anticapi” mola se lo digo yo. No hay nada más lejos de la democracia que una vanguardia, de 3030 personas, el 0.07% del electorado de las autonómicas, decidiendo el porvenir de los catalanes y catalanas. 

Estos "antisitema" de patio de recreo, rojipijos devenidos en diputados y diputadas. prometieron a su electorado dos cosas: que no habría proceso sin un 50% y que no investirían a Mas. O sea, que pleno de mentiras, como Ustedes y medio mundo han colegido tras la risible votación de hoy.  Pero mentirijillas revolucionarias no como nuestra malévola ética burguesa.

Mola, mola. Aunque no se a quien hay agradecerle el asunto. Quizá sea más impresentable el que jugó con el fuego, el tal Mas. Mas ha logrado su penúltimo éxito: convertir la Catalunya del diseño, la fineza política y el seny en un territorio de ira, que llena espectáculos en polígonos deportivos como esa votación inverosímil.

En una Asamblea universitaria en la Zaragozana del 75, un compañero de facultad, sección comunismos variados, espetó a un anarco, para pasmo de quienes le rodeábamos: “solo sirves para darle paté al burgués” (recuerden el francés “Épater le bourgeois”).

Hoy, cuando haya ojeado la citada asamblea y su insólito resultado, habrá recordado la anécdota y deducido que quienes le afeamos la mala traducción no teníamos razón. El sí: estos están para darle el paté a Mas.

Mola ser “anticapi” pero más mola Mas dispuesto a recibir su paté de quien está contra la Unión Europea, el euro y todo lo que suene a la Europa más contemporánea.  Mola un sitio donde se repiten las votaciones, una tras otra, hasta que le garanticen el paté al burgués.

Vamos, rían conmigo. Que nadie les diga que esto es serio. Tomemos unas copas por la revolución de los burgueses, el proceso, la coña marinera, y sus colegas los “anticapis”.