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lunes, 31 de diciembre de 2012

También la nieve pasará

También la nieve pasará y volverán
los días claros y abiertos.

Honda, la vida
hará su curso inmutable y el tiempo
transcurrirá haciendo caso omiso
a los desasosiegos que nos absorben y nos exaltan.

També la neu pasarà, i tornarem
Als diez clas  i oberts

Fonda, la vida
Farà el seu curs immutable, i el temps
Transcorrerà sense fer gen de cas
Dels desficis que ens xuclen i ens exalten.

Also, snow will and come back
open and clear days.

Deep, life
immutable course will, and time will go on
ignoring elapse and anxieties
wich absorb and exalt us.

viernes, 14 de diciembre de 2012

La ley del Casino: pan comido

Pues no; no hace falta cerebro; acaso un poco de jeta y una afiliación al capitalismo de amiguetes y lo tienes hecho: una ley a medida de quien te lo pide y pague.

La Comunidad de Madrid acaba de aprobar una Ley que contiene, una a una, todas las peticiones formuladas por el Sr. Adelson para instalar en Madrid un complejo de casinos, tipo Las Vegas, Eurovegas. Ya en alguna ocasión hemos hablado aquí de como la excelencia madrileña ha quedado reducida a tarteras y puticlubs.
Tienen los ingleses una expresión para nuestro conocido “pan comido”: no brain, o sea, nada de cerebro. Efectivamente, lo que es sencillito, es sencillito: no es necesario estudiar o analizar las posibilidades del mercado, el modelo de negocio o la rentabilidad esperada.

Eso es cosa de emprendedores y gilipollas; lo que hace falta es unos amiguetes dispuestos que te lo organicen. Y que mejor amiguete que uno de esos liberalísimos presidentes peperos que, menos las chicas (por ahora), te ponen todo a tu disposición.

La Comunidad de Madrid acaba de reducir el tipo del impuesto del juego a nivel de Las Vegas; perdonará el 95% de los impuestos de transmisiones patrimoniales al Casino; les concede el derecho a saltarse las ordenanzas municipales, la legislación del suelo (si es que a estas alturas queda algo); la forma de vulnerar la legislación antitabaco o de saltarse la prohibición de que los niños vayan a los casinos.

Por si no les parece suficiente, les perdonaremos adicionalmente, 9000 euros por puesto de trabajo en impuestos anuales. O sea, que si crearan como en las vegas 50.000 empleos, serían 450 millones; si crearan cien mil 900 y si llegaran a los 200.000 de la propaganda, 1.800 millones al año. Es decir: al amiguete americano le perdonamos cada año, lo que nos cuesta la dependencia durante veinte años o la Universidad durante dos.

Pero naturalmente es por ayudar. Por ayudar a amiguetes y familiares. A los que poseen el suelo (para entendernos: el marido de la Cospedal y el de Esperanza Aguirre – Metrovacesa- ) les perdonamos el 95% del impuesto en el suelo que vendan. ¿Capitalismo de amiguetes, dicen? En absoluto: haciendo familia, que es lo nuestro.

Pan comido, no brain, sencillito. Una Ley a la medida impuesta por un delincuente. Que no se diga que los parlamentos autonómicos son de juguete y no legislan cosas trascendentales. Que no se diga que un Parlamento Autonómico no puede portarse cual república, bananera, pero república.

Fundidos en la crisis, los empresarios y polígonos madrileños se desploman; las industrias de innovación y conocimiento desaparecen y prescinden de capital humano; las viejas zonas industriales declinan definitivamente.

Pero no se preocupen, el casino tendrá crupieres con título y putillas universitarias y mafia, mucha mafia, prestando dinero (por que sepan que ahora la usura de Casino ya es legal en Madrid) y recuperándolo a mandobles. Aunque, para que no se pasen, hemos inventado algo mejor: los préstamos que no se recuperen los descontamos de los impuestos del Casino. 
¿No brain ? ni de coña, estamos en todo.





jueves, 6 de diciembre de 2012

Como ser un líder ocurrente: Manual para dummies (y 2).

Me recuerda un lector del blog que prometí concluir este manual para dummies. Y lo que se promete debe ser cumplido. En el episodio anterior, les conduje hasta el momento en que la ocurrencia debe ser presentada. Qué ocurrencia presentar y cómo hacerlo es el objeto final de este consejo.

La ocurrencia, amigo, amiga, debe basarse en una idea fundamental: cambiar el código corporativo. Las organizaciones que se orientan a resultados se basan en una gestión del tiempo concreta, organizan rutinas conocidas de trabajo y tienden a ser eficaces en el futuro. Y así, no vamos a ninguna parte: con ese comportamiento, el líder ocurrente es prescindible.

Su ocurrencia, deberá en consecuencia, declarar inútil el conocimiento del personal. Si su organización esta orientada a la negociación, deberá declarar inaugurada la época del conflicto; si en la anterior ocurrencia anunció el conflicto  como tótem, hoy deberá anunciar la negociación. Si volver a la esencia era el reto de los productos corporativos, hoy debe anunciar la necesidad de romper con el pasado.

Nada hace más insegura a la gente que declarar inútiles sus conocimientos, privarla de su práctica aprendida o negarle el presente. Toda ocurrencia debe basarse en este criterio.

El cambio, siempre súbito e inexplicable, de orientación deberá ser presentado como gesto de renovación material o espiritual (se puede llegar a la jubilación siendo distinto cada día; Actimel lo ha propuesto en diversas ocasiones como storytelling de marca).

Pero, sobre todo, amigo o amiga, siendo necesarias nuevas competencias, como Usted ha declarado, podrá impulsar la expulsión de alguno de los líderes competidores o establecer una coalición de gorrones que sustituya a la actual, que ya se ha quemado en la gestión de su anterior ocurrencia.

Y por último, la presentación de la ocurrencia debe basarse en métodos de trabajo y proceso incomprensibles, casi talmúdicos. Recuerde el valor del caos: comisiones, subcomités, plataformas, núcleos de reflexión, para entretener a la gente, deberán ser concluidos por algún discreto encuentro donde Usted nunca, pero nunca, nunca, dijo lo que dijo, aunque lanza a los gerentes de ocurrencias a predicar la nueva estrategia mensual.

Estrategia que la que deberá informarse a través de mecanismos informales, para que Usted tenga tiempo de ofrecer una ocurrencia alternativa si no consigue una aceptación inmediata de la ofertada. El rumor transmitido por los gerentes (la verdad es bastante prescindible) es el mejor mecanismo.

En esta medida los recursos retóricos son poco necesarios, aunque Usted deberá siempre que hable, utilizar la jerga corporativa más ancestral y reconocible. Porque Usted, es ocurrente, pero de la corporación y no como cualquier opositor que no habla como Usted porque es un enemigo...no se si me entiende. Pero cuídese de los recursos retóricos.

El oxímoron es, sin duda, la mas arriesgada figura retórica. La menos dañina de sus formas, solo mueven a sonrisa de chanza, es la mera combinación de términos contradictorios. Expresiones como obrar con “inteligencia política”, “gobernar desde la oposición” o “cultura corporativa” son ejemplo de tal cosa.

Son notables, también, los que podíamos denominar oxímoron estadísticos; esto es, ese glorioso momento en que un líder ocurrente ve un 9% de la corporación y dice: esto es un “frente amplio” o un 30% pasa a ser mayoría, por un poner.

El más grave, empero, es el oxímoron de contexto. Por ejemplo, una reciente candidata a líder ocurrente ha afirmado que “el Madrid de Florentino se acaba” y reprochado a algunos de sus conmilitones que vayan al palco del Bernabeu.

La primera parte es propia de un líder ocurrente: informar proféticamente de algo que el mundo ignora.  Pero la segunda es muy arriesgada. Si resulta que quien firmó el acuerdo con Florentino, el que inauguró la costumbre de ir al palco o quien ... es el jefe de facción de la candidata a líder ocurrente, resulta que la befa, mofa y ridículo están pelín garantizados.

Por eso, el auténtico líder ocurrente habrá de practicar la discreción y el arte del no estar. Mediante la primera, podrá afirmar que nunca dijo lo que dicen que dijo; mediante el segundo, evadiendo el ruido de medios y redes y no estando en los momentos decisivos, logrará dos éxitos rotundos: no ser responsable y mantener en ascuas al personal que, para conocer la ocurrencia mensual, deberá peregrinar al despacho del líder ocurrente.

Sigan estos consejos que este blog les regala a modo de utilidad gratuita de nuestros conocimientos del comportamiento corporativo, de los que otras veces hemos hablado aquí. Si desean más, a módico precio de consultor en tiempos de crisis, puedo ofrecérselos.

Y ya saben, puesto que faltan ideas, tengamos ocurrencias: es lo moderno.


miércoles, 28 de noviembre de 2012

Como ser un líder ocurrente. Manual para dummies.

Puesto que faltan ideas, tengamos ocurrencias. Algunos lectores y lectoras de mi texto anterior se han mostrado interesados en producir ocurrencias. Consideran que ellos y ellas son, también, capaces de competir en ese mercado. Como consultor no puedo dejar de ofrecer mi consejo (naturalmente, por módico precio de crisis: o sea, una utilidad gratuita a clientes potenciales, que se dice ahora).

Veamos el asunto con claridad. Dejémonos de esas zarandajas modernas de visión, misión, liderazgo y planificación estratégica. Eso requiere construir un relato, contar una historia y organizar a la gente dándole seguridad, para que sea capaz de compartir y mejorar nuestra historia. Esos son tonterías de modernos que acabarán hablándole de liderazgo de empatía y sandeces similares.

Un líder ocurrente no esta para tal cosa; es un capitán exaltado encargado de desarrollar un gran reto corporativo, a ser posible uno distinto cada semana. El objetivo debe estar claro desde el principio: llegar a la jubilación. Si Usted no tiene claro esto jamás será un líder ocurrente.

Esto requiere, estimado y estimada líder ocurrente, un concepto claro de la competencia. Esto es como la bonanza de las Antillas de la que escribiera Ítalo Calvino: necesitamos mantener al competidor para que parezca que hacemos algo. Hemos de jubilarnos juntos, así que nuestras ocurrencias sean salvas que parecen hacerle daño corporativo pero el justito.

Un objetivo tan ambicioso exige crear un contexto corporativo: el caos. Un líder ocurrente deberá provocar ruido, mucho pero irrelevante. Una convocatoria electoral, infinidad de reuniones transcendentales en las que no se decida nada, anuncios de enemigos exteriores o interiores desconocidos por el común, expresiones de malestar, convocatoria de nuevos retos...cualquier cosa en que la ocurrencia salvadora pueda abrirse camino con facilidad.

No tenga prisa, estimado, estimada, líder ocurrente. Invierta en caos antes que en su profecía. Por una parte, el caos justifica el pensamiento efímero. Usted puede tener una ocurrencia diaria, cada una contradictoria con la anterior ya que el entorno, usted me entiende, es cambiante...Por otra, el caos permite la mejor herramienta de que dispone el líder ocurrente: tener a la gente en ascuas.

Lance un mensaje claro: en su modelo de trabajo, una corporación necesita poetas y fontaneros y Usted, amigo o amiga, es el poeta. Usted está para “la vista de pájaro” no para “el ojo de gusano”. Que los fontaneros se orienten a resultados o persigan un buen trabajo no es cosa que deba estorbar su verso. De hecho a Usted le da igual, las cosas diarias son pequeñas, carecen de relevancia.

Por lo tanto, nada de evaluación del desempeño o de medir los costes de las decisiones ocurrentes. Usted está definiendo ideas superlativas, en comparación los costes siempre serán mínimos, aunque sean dolorosos, y Usted deberá comunicar su pesar por estos costes, nunca en persona naturalmente, porque Usted nunca dijo lo que dicen que dijo. No tenga prisa, estamos construyendo el contexto para su ocurrencia.

Pereza. Este asunto es fundamental. No me entienda mal, que un líder ocurrente deba basarse en la pereza quiere decir que debe huir de tener ideas, no que no deba organizar su trabajo adecuadamente.

Tampoco hay que matarse; esto le daría mala imagen ya que si parece ocuparse de los detalles, del porvenir de las cosas relevantes, sean financieras, materiales, de producto o de cultura corporativa, la gente puede creer que se ha pasado Usted a la fontanería. No; la creatividad requiere distancia, descanso, música que despeje el cerebro. Ser ocurrente puede ser agotador y Usted, no puede ocuparse del detalle técnico ni de transmitir la ocurrencia.

No señor; hasta el momento final, Usted no estuvo donde dicen que estuvo; ni dijo lo que dicen que dijo. La ocurrencia no es reflexiva, es salvadora, alumbra el camino del personal para un par de días. Si parece planificada y calculada pierde valor.

Por ello, Usted deberá apoyarse en una adecuada coalición de gorrones interesados en sus ocurrencias. En esta Barataria confusa, haga como Sancho: busque un vizcaíno o un democratacristiano, según su gusto. Debe encargar a alguno de ellos, por lo menos dos, a ver si vamos a construir algún líder en potencia, la gerencia de las decisiones que Usted ha tomado de forma súbita y en secreto. Naturalmente, desautoricelos en cuanto hayan ejecutado su encargo.

Esta coalición debe ser también efímera, mutable e inestable, una mezcla de cómplices radicales y tibios seguidores. Nunca se sabe a cual de los dos requerirá su ocurrencia de mañana ni a cual de ellos deberá sacrificar. El objetivo, recuerde, es nuestra ocurrente permanencia a lo largo del tiempo no las coaliciones.

Por eso, Usted  no estará presente cuando los gerentes ejecuten su decisión. Una súbita reflexión en el levante, un viaje de trabajo, una reunión trascendente para la patria, deberán alejarle de la selección de personal. Usted nunca estuvo donde dicen que estuvo, ni dijo lo que dicen que dijo; aún no es el momento.

Estos gerentes afrontarán la selección de personal. El caos corporativo debe acompañarse de un elemento fundamental: un erial de élites directivas. Todo lo que pongamos a gestionar la corporación debe ser manifiestamente incompetente y absolutamente inestable. Una selección de personal basada en la capacidad, la convicción y la planificación nos haría prescindibles, y así no vamos a ninguna parte.

La selección de personal no se orienta a resultados corporativos, no volvamos a las zarandajas. De hecho, deberemos darle a la coalición de gorrones y al adversario la cabeza de algunos de los nuestros. Naturalmente, es por su bien: necesita descanso, después del ímprobo trabajo defendiendo nuestras ocurrencias durante años.

Ese sacrificio nos permitirá lanzar un mensaje a nuestro competidor: podemos pactar el caos y nuestra mutua supervivencia; hemos de repartirnos las Antillas, desembarazarnos de aquello que impide nuestro entendimiento sobre la causa final: la mutua jubilación.

Dejemos que los alegres muchachos y muchachas combatan por el cambio y caigan, mientras organizamos el entendimiento básico con nuestro competidor.

Ahora, amigo, amiga, ha llegado el momento. Instalado el caos, efectuada la adecuada selección de élites incompetentes, sacrificados los necesarios peones, es el momento de tener y presentar la ocurrencia.

¿Cuál, me pregunta? ¿También tengo que resolverle este asunto? Es Usted más dummie de lo que suponía. Mañana lo haré. Pero recuerde: su ocurrencia debe cambiar el código corporativo; hacerle a Usted imprescindible; preparar una nueva coalición de gorrones y basarse en métodos de trabajo y progreso incomprensibles, casi talmúdicos. Recuerde el valor del caos.


lunes, 26 de noviembre de 2012

Ocurrencias.

Cuando los políticos (y las políticas) no tienen ideas, tienen ocurrencias. Esto es especialmente cierto en los momentos más constitutivos de la democracia; florecen las ocurrencias en las crisis más profundas, las convocatorias electorales o los cónclaves corporativos (congresos, solemnes reuniones, etcétera).

“Vivimos tiempos oscuros, eso es innegable” declaró el Ministro de Magia, como informa la asesora de magia de este blog. Y para alumbrarnos, los diversos líderes han inaugurado los tiempos de las mil ocurrencias.

Un patriota nacionalista convocó elecciones que nadie pedía, para cambiar el mundo y la patria, y perderlas. Un socialista derrotado se manifiesta satisfecho porque las encuestas no tenían razón y solo ha perdido 8 escaños, porque ahora lo fetén no es comparar con lo que tenías sino con las encuestas. Entre tanto, los vencedores políticos de las elecciones se disponen a financiar unas estatuas de Más y de Rubalcaba que, naturalmente, no son responsables de nada.

Mientras, los líderes europeos siguen enredando con Grecia para beneficio de los especuladores; los ministros españoles siguen enredando con la Banca y alargando cada día más “las facilidades financieras” (o sea, el rescate) que deben pedir para alicatar hasta el techo las cuevas de Alibabá y los cuarenta banqueros.

Si; son tiempos de ocurrencias. Resultando que, aún habiendo abandonado el socialismo el campo de la socialdemocracia, no sabemos que decir, tengamos una ocurrencia, se piensa en los cuarteles donde, al parecer, se diseña el fin último del capitalismo.

Por ejemplo, nada mejor que un proceso constituyente.  Ahora que los mapas políticos se resquebrajan y la desconfianza afecta a todas las formaciones políticas, excepto a las más reaccionarias. Ahora que saltan por los aires los mapas políticos. Ahora que, a pesar de la crisis, las derechas son hegemónicas. Justo ahora, se convoca a empezar de cero, a reinventar hasta nuestro pasado, en lugar de ofrecer una salida creativa y solvente a lo que tanto nos costó construir.

Nada mejor, para por si acaso, que un poco de refundación. La refundación, como sabe todo el mundo, es traer gente de fuera para poder ganar a los de dentro, que son muchos y no se dejan.

Acrisolada práctica política que debe aplicarse una vez agotados los pertinentes ritos cuatrianuales y ancestrales: apartar a los líderes más reconocidos; provocar conflictos regionales y encargar del asunto a algún sátrapa, que se considere el heredero de la tienda.

No es sencillo, no crean, ser un líder ocurrente. Como hace más de tres años, y en circunstancias similares ya les escribí aquí, la inteligencia de las Corporaciones es inversamente proporcional a su longevidad y, por ello, la tendencia a la eternidad se apodera de sus líderes más ocurrentes. Es agotador, hay que reconocerlo, pasarse siglos siendo líder del cambio y la ocurrencia.

El líder corporativo ocurrente debe acrisolar reconocida pereza; es decir, ser capaz de sustituir cualquier idea política por la convicción de que el cuadro directivo es fundamental dado que se aproxima, una vez más, un reto definitivo.

Naturalmente, solo el líder ocurrente conoce tamaño asunto, solo él entiende la magnitud y contenido del reto y, puesto que está en el secreto, solo él puede decidir quien debe afrontarlo.

El líder ocurrente, como Sancho Panza en la Barataria, dispondrá de algún secretario vizcaíno que elabore las adecuadas listas de selección de personal. Selección que habrá de ser tan renovadora como ocurrente para tener, como corresponde, al personal en ascuas.

La selección de personal debe constituir un erial alrededor del lider ocurrente, no sea que una adecuada y nueva élite le prive de su condición de inmortal líder ocurrente; deberá, naturalmente, ofrecer la cabeza de un propio al enemigo como gesto de acuerdo y, a cambio, lograr que el enemigo incluya en sus jefes corporativos algún satrapilla, ya que el líder ocurrente, siendo líder eterno, no debe dar la cara pero si poner huevos en diferentes cestas.

Amigos, amigas, vivimos tiempos de vampiros, muertos vivientes y magia y no hablo del moderno cine, sino de banqueros, desahuciados y líderes ocurrentes...la cosa, faltaría más, es que los humildes paguen las ocurrencias...de eso se ocupan las diversas satrapías realmente existentes encargadas de gestionar las ocurrencias, a toque de pito.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Yo soy “epañol”, “epañol”, “epañol”...

Por los pelos; mi casa vale 182.000 euros. Aunque me surge una amarga duda: es el valor catastral o de venta. A ver si por cosa del hundimiento del mercado me veo en la condición de, que diré yo, griego.

Yo que creía que haber nacido en el Portillo, allí al lado de la Aljaferia, donde Don Fernando, el Príncipe renacentista, decidió hacer España, era condición suficiente para presumir de patria. Yo que creía que haber nacido al lado del palacio donde el Rey se cuidaba de cualquier contrafuero era suficiente para reclamar mis derechos.

Pues no; es el valor de la finca el que resume las esencias patrias; aquí me veo pues cual colono de tierra incógnita descubriendo que uno no es de donde pace sino de donde compra. Hermoso dictamen sobre lo que es la patria, en estas fechas donde tanto se discute de nación.

El género humano, amigos, amigas, no será ya nunca más herencia sanguínea, patrimonio cultural o la internacional; será la comunidad de propietarios que, para externalizar y hacer más eficaz la gestión pública, pasará a ser quien expenda los pasaportes.

Tanto debate sobre esencias identitarias; tanto invento fútil sobre la nación, datada según conveniencia a la altura del cromañon o del nacimiento de Zarra, y era el contable de Rajoy el que tenía la respuesta: ser propietario de 160.000 euros. Porque esta podrá ser tierra de hidalgos pobres, de banqueros intervenidos, de empresas birriosas; pero de alquiler, ni se os ocurra. El alquiler es, como todo el mundo sabe, cosa africana.

Nada peor en política que las ocurrencias. Fíjense que ahora ya no habrá derechas españolas, catalana o vasca. Serán las derechas del primero, del bajo o del ático por un poner. Que las derechas, del piso centro o del chalé periférico, acaben convirtiendo la nación en algo mensurable, comprable o alquilable produce risa sino fuera por el patético absurdo de intentar vaciar compulsivamente un mercado de vivienda.

Ahora que el mundo se divide entre vampiros y muertos vivientes; o sea, entre banqueros recatados o desahuciados que caminan sin rumbo, el gobierno rebaja la condición patria para permitir a un banquero que practique usura con su stock de vivienda vacía con ajenos a la patria, que luchará siempre hasta la última gota de sang..., perdón, escritura de la propiedad.

¿Dónde los muros de la patria mía? ¿Dónde Santiago y cierra España? Allí donde acaben las viviendas de 160.000 euros. La pela, es la pela.

A lo mejor es un truco para que Más tenga patria pero no tenga catalanes. Al fin y al cabo sus casas están en el registro de la propiedad español.

Hace exactamente cuatro años, anoche, se escribió por primera vez en este blog. Peregrino Mundo se titulaba aquella entrada, sorprendida por las cosas que acaecían. Era cierto: Peregrino mundo este donde la nacionalidad depende de comprarse una casita.

lunes, 29 de octubre de 2012

Un ERE en el Burdel. #noalEREdeElPais

Recuerdo perfectamente la última vez que pagué por leer El faro y guía de occidente: el 27 de Noviembre de 2010. En esa fecha, más o menos, PRISA acordó la entrada de capital de Liberty. También me acuerdo de la primera vez:  una tarde en Zaragoza, en la que llevé el número 1 a un aula donde daba clase Emilio Ontiveros; pero tiene menos mérito, era el día de la promesa.

No se crean que me molestaron más las pelas de un fondo buitre que la de los Polanco. Lo que me irritó de verdad es que el Pianista del Burdel, el responsable de la inmersión en la burbuja, el endeudamiento y el abandono del proyecto periodístico y editorial a favor de cualquier cosa muy moderna pero huera y carísima de la muerte aunque, eso sí, muy global, ese, se quedara con la tienda.

Al final ha sucedido. El Pianista ha logrado con esa música que prefiere continente a contenido, poner a ejercer a precio de alameda a profesionales, camareros y becarios, mientras él reclama derechos de autor por su magna obra, en forma de impresentable salario.

No podemos vivir tan bien les dijo el Pianista mientras les mandaba a la rotonda y se acercaba a la barra del burdel a ponerse un güisqui, derramar lágrimas por los viejos camaradas expulsados y echar una mano a la caja.

No es capitalismo de casino lo ha matado a El País, antaño El faro y guía de occidente: ha sido el capitalismo de amiguetes. El del Abogado amigo, el tal Matías que se llevó una pasta por asesorar el asalto de los buitres; el del representante de los buitres que se llevó en comisiones y dividendos lo que les robó a los accionistas; el Pianista que se aseguró tres años de salario a precio de banquero corrupto.

No faltará quien se alegre por el derrumbe del burdel. Tantas lecciones escuchadas durante tantos años de profeta del vacío dan para muchas chanzas.

Uno mismo conoció la casa en 1987. Entonces el padre de la patria no había alcanzado la condición de Pianista; andaba a modo de un secretario de estado del vaticano, más o menos. Me tocaba defender los intereses de una pandilla de arrabaleros que no habían entendido el camino de la modernidad (editorial dixit).

Fui recibido por un esquema que resume bien la tradición de El País: un iluminado, un portavoz del Pianista y una periodista. Solo la periodista, como es normal, ha sobrevivido siendo triturados los otros dos por las maniobras del burdel. Si no fuera por 148 profesionales de hoy y tantos otros apaleados a lo largo de los años sin respeto alguno, y con el silencio del círculo de temor urdido por el Pianista, mi risa por el derrumbe se oiría al otro lado del mar.

Hay muchas razones para oponerse al ERE en El País. Ninguna estará mejor contada que aquí: http://elpaiscomite.blogspot.com.es. 
Las mías son en realidad dos. Una, como quien tenga tiempo de bucear en este blog colegirá, que siempre he sostenido que el abandono de los proyectos editoriales españoles tiene que ver con la contaminación de los medios con la burbuja inmobiliaria y financiera. La otra, y fundamental, tiene que ver con la traición: el País forma parte de una idea de sociedad que nos forjamos en la transición y que unos cuantos sátrapas nos han robado.

Sepan que estos pianistas que han creído nacer para casarse con princesas o dentistas siempre acaban negociando secretos en las antesalas de los tribunales. Cierto es que, mientras tanto y si pueden, se nos llevan por delante a los demás. Hagamos que no puedan.




jueves, 25 de octubre de 2012

José Miguel: Ha sido en Granada

Què volen aquesta gent que truquen de matinada? No te quieren a ti, ni a tu vida. Quieren tu casa, amigo, amiga. Es el signo de los tiempos del ceniciento capitalismo de miseria que vivimos.

Ha sido en Granada. José Miguel se ha suicidado minutos antes de que vinieran los esbirros del banquero de turno a echarle de su casa. Mañana dirán que vivía solo; que era cosa del negocio que iba mal; que era un soberbio que no había pedido ayuda; que...vaya usted a saber. El caso es que estalló de angustia, pavor y miedo a un futuro sin futuro.

Si; hay quinientos así todos los días en España. Y no se suicidan. Pero no es su debilidad o su soledad lo que ha matado a José Miguel: ha sido la usura. El puto banquero que reclamó su casa no sentirá ningún peso en su conciencia. 
 
Al fin y al cabo, José Miguel ha muerto porque vivió por encima de sus posibilidades. Y no habrá perdón ni empatía de sacristía con tal irresponsable que se quitó la vida.

Mientras con nuestros derechos alicatamos hasta el techo las derruidas cuevas de Alí Babá y los cuarenta banqueros, uno de ellos, no me importa quien, uno de esos que habrá pedido una fina capitalización. decidió reclamar la vivienda de José Miguel para pasársela a un banco malo que le pagará, naturalmente, por ella.

Durante meses nos han prometido concluir con esta práctica miserable. Mientras arramblan con nuestro dinero y el de un par de generaciones más, los banqueros siguen insaciables saneando sus balances a costa de echar al personal de sus casas.

No importa que el crédito fallido vaya a ser pagado en unos días o meses por el erario público. Importa el principio: el que no paga a la puta calle. Así se montó este negocio y así se lo aprendieron los brillantes gestores, llenos de master y epicúreos seminarios formativos, que han llevado este país a la ruina.

Con los fondos de capitalización de la banca se pueden comprar un fascal de viviendas, a precio de módulo oficial, y dársela al personal en propiedad, con adecuados sistemas de pagos y moratorias. Al fin y al cabo, somos nosotros y nosotras quien vamos a pagarlos. Pero no; la cosa consiste en pagarlas dos veces: con nuestro dinero y con el dinero público. Y a seguir la fiesta.

Un hombre ha visto caerse su negocio de toda la vida. Ha visto como el cuaderno del chaval de la Chana se ponía a precio de cuaderno de arquitecto. Ha visto que los lápices arruinaban su carbón sin trazar líneas ni garabatos. Con el papel que ya no venderá arruinó su casa y su vida.

El banquero será indemnizado; el expresidente aquel que fue incapaz de prohibir los desahucios lamentará lo sucedido; el actual ni siquiera tendrá que lamentarlo porque él no tiene nada que ver, o a lo mejor si. Sobre la ruina de una vida perdida para siempre en La Chana caerá enseguida un velo de silencio. 
 
Una puta mierda.
 
Venid los que nunca fuisteis a Granada; hay sangre caída, sangre que me llama.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Cosas de chinos malvados.

El Concejal, siendo de raigambre proletaria, vivía pegado al polígono, es lo suyo, quien se lo va a recriminar. Que en lugar de obreros y sindicatos hubiera chinos y una “organización” no es relevante porque, como cualquier socialista sabe, hay que pasar "de los odios que al mundo envenenan", entre ellos el de la raza.

Dicho quede esto para aclarar que aquí los malos son ellos, los chinos, faltaría más. Porque una buena parte del dinero blanqueado es español pero los culpables son ellos que según el Jefe de Policía distorsionan la economía española, que ahora nuestros policías son catedráticos en finanzas. De donde viene la pasta no es relevante.

¡Qué escándalo! Hemos descubierto que una parte de los negocios del todo a cien no se declaraban. Que no había inspecciones laborales ni de hacienda. Que la mitad de lo que traían los contenedores no se declaraba en aduana.

¡Hay que ver! Vamos, hombre, que listos son estos chinos, décadas engañándonos; haciendo trampa a un sistema fiscal y policial de vigilancia tan fetén como el nuestro, el mejor de Europa, que ha sido capaz de vigilar los comportamientos de la banca, las multinacionales y los choriceos varios como todo el mundo sabe.

Grueso delito, este de blanquear, no le quiten importancia. Nefanda práctica que en este país nadie practicaba hasta la llegada de estos chinos. Que ayer fueran mil millones al año y hoy algún centenar no debe cegarles; qué a la Pantoja le hayan pedido fianza millonaria y a los hoy interrogados sesenta mil euros no debe cegarles; que el Ministro de la policía anuncie más detenciones cuando la operación está en marcha no debe hacerles sospechar.

El asunto es grave, gravísimo, de seguridad nacional, porque fiando de nuestra buena voluntad ocupan nuestro suelo, ya que los españoles nunca, pero nunca nunca, venderían un polígono industrial entero para especular con naves y suelo industrial comprado a precio de saldo, sino fuera por necesidad necesaria

Es la “mafia” china, faltaría más, esa que se está quedando la patria a precio de saldo; a por ellos, a por ellos. Al ser chinos, el concepto de mafia queda divino en las noticias de prensa. El imaginario colectivo se desplaza a ninjas, asesinatos, severas torturas y estas cosas. No permitan que la verdad les estropee tan hermosa noticia.

No; no son los banqueros, registradores y notarios. No; no son los promotores inmobiliarios ni los ejecutivos con indemnizaciones millonarias. A ver si se me enteran: los malvados son los que viven del gasto público y los chinos

Lo más probable es que sea una  organización, en algún punto chapucera, de delincuentes económicos creando su propia burbuja de blanqueo al hilo del desplome económico español. Parece que una parte sustancial del dinero blanqueado es español pero la culpabilidad, señoras y señores, es de ellos, los chinos, los discretos, todos mafiosos, faltaría más.

No se equivoquen de culpables. No se equivoquen.

jueves, 11 de octubre de 2012

Los diputados alemanes han venido, que majos

¡ Qué escándalo ¡ Declaró la diputada socialdemócrata (alemana): en España hay 500 desahucios al día. Y, como tenía prisa, se fue a tomar el avión, supongo que en primera clase.

Porque, ténganlo Ustedes claro, los nuevos populistas consideran que si los diputados y diputadas españoles viajan es que tienen privilegios y mamandurrias, pero si lo hacen los alemanes es que esos si que curran. Claro que, a lo mejor, es que los diputados y diputadas alemanes si que nos representan ya que deciden por España.

Los diputados y diputadas alemanes han venido a recoger datos que figuran en los informes oficiales, periódicos y papeles que en el Parlamento Alemán se han repartido profusamente. De hecho, muchos de esos diputados viajeros han votado contra los intereses de España y, supongo, que han venido a percibir la notable simpatía que los esfuerzos de la señora Merkel por salvarnos nos produce.

Hacen bien los diputados alemanes en conocer el sufrimiento, eso educa mucho y ayuda a pasar mejor la comida de avión que, aunque sea primera clase, es mala malísima, por si no se acuerdan de cuando podíamos ir en avión, trenes y metro.

En Atenas recuerdan bien a estos diputados y su solidaridad y empatía, en víspera del rescate y la notable influencia de estos seis padres de la patria alemana en su Parlamento. De hecho, están esperando que vuelvan para hacerles un griego.

Lo que viene a sorprenderme algo más es que organizaciones  españolas pasen a informar a diputados y diputadas alemanes de lo que ya saben en lugar de inquerir por su comportamiento como institución y como órgano político.

Por ejemplo, a mi me hubiera gustado saber por qué al partido socialdemócrata alemán le “gusta que las condiciones del memorándum español (de rescate a la banca) sean duras”.

O por ejemplo, me hubiera encantado preguntarle a ese diputado democristiano que dice que la banca debe pagar con su responsabilidad por qué están ocultando el sobreendeudamiento de la banca alemana en préstamos a bancos españoles.

Cuando la unificación de Alemania, la que pagamos el resto de los europeos en forma de crisis monetaria, descubrimos que no la tenían tan grande, la economía digo, y no les quepa duda que volveremos a descubrirlo en el futuro.

Los griegos están pagando los tanques alemanes. Nosotros estamos pagando los agujeros de los bancos alemanes. Crecen las críticas a China, a la que se acusa de manipular el tipo de cambio (del yuan) para estimular las exportaciones, pero Alemania se aprovecha de la misma ventaja, en la medida que la crisis subvalúa el euro.

En una palabra, como los diputados y diputadas alemanes, esos si, no me representan, da igual lo que piensen de mis quejas.
A Los 500 desahuciados del lunes, también les da igual a que vinieron los ilustres.

jueves, 4 de octubre de 2012

La convenida decadencia de la clase política.

Dos tipos de personas me aterran hablando de política: los jueces y los militares. Llegó Rosa Díez, y son tres.

Al juez Pedraz, tan audaz como desbocarrado, no le ha bastado el legítimo derecho de manifestación para exonerar a los detenidos del 25S ni, tampoco, con enmendar la plana a la policía, algo que suele hacer con frecuencia. No; se ha sentido impelido a invocar la “convenida decadencia de la clase política. Naturalmente, no se ha sentido obligado, faltaría más, a informar sobre aquellos o aquellas con quienes ha conformado tal parecer o dictamen.

Pero es que no hace falta. Un juez, un militar y Rosa Díez adivinan nuestro pensamiento, conocen los males de la patria y tienen las únicas soluciones posibles. Por eso sobran quienes se dedican a tal negocio, como decadentes personas que son.

Uno de los problemas del descrédito del sistema institucional español es precisamente que se trata a la división de poderes como baraja de taberna. Los jueces desprecian en público a los políticos, los políticos intervienen en las judicaturas, el ejecutivo se va de caza con el judicial y cosas de este tipo, todas ellas tan nobles.

Así, no importa que conozcas jueces que han prevaricado; que tengas jueces "sobreindemnizados"; que existan incompetentes que alargan procesos, filtran sumarios  o que abusan de su poder: los jueces, como corporación, nunca serán culpables y no deben ser denostados porque, naturalmente, todos ellos son el cuerpo que protege nuestra libertad, como los militares y Rosa Díez.

Por supuesto, cualquiera de esos jueces que no admiten reproche corporativo, en nombre de la justicia verdadera, puede condenar corporativamente a todas y todos los políticos que como se sabe son “decadentes”.

Decadente y decadencia son una de esas “palabras gruñido” sobre las que advirtió Hayakawa y son expresiones que, por su connotación negativa, complacen especialmente a los fascistas.  Franco habló de “la España decadente que moría”; Jose Antonio se refería a la izquierda como “decadente mito racionalista” o empezó escribiendo sobre la “decadencia de las democracias liberales”.

Afirmo rotundamente, por si alguien no lo ha entendido, que la afirmación del señor Pedraz, además de retoricamente trasnochada, es puramente fascista.

No cabe duda que estas afirmaciones caen sobre una desacreditada actividad política, caldo de cultivo de los que aspiran a cualquier tipo de generalato regeneracionista, el judicial, el militar o el iluminado. Discursos que, por supuesto, han exonerado de responsabilidad en lo que ocurre a banqueros, especuladores, notarios y demás relevantes personajes de la sociedad civil. El habitual populismo del Sr. Pedraz redondea hoy su ciclo para solaz y aplauso de no pocos.

Diré por mi parte: no al populismo que enturbia en el saco de los intereses mezquinos a mucha gente que decentemente, con esfuerzo y sacrificio, nos representa.
 
Deberíamos decir no al hipócrita populismo de quienes, en realidad, aspiran a ser califas en lugar del califa.

martes, 25 de septiembre de 2012

El cuaderno del arquitecto

Lo malo de un ministro no es haber sido tertuliano; es continuar siéndolo. Sus argumentos tienen la levedad de lo efímero, se niegan al día siguiente y se expresan con la actitud del botarate histrión que corresponde al tertuliano de este siglo.

El Señor Wert resumió tal circunstancia en su apreciación del IVA escolar: “nadie puede decir si un cuaderno lo usa un niño o un arquitecto”. 

“Ahí nos han dao” . La culpa de que los padres anden de librerías de viejo y saldo buscando libros y cuadernos la tienen los arquitectos. Esos mismos a los que la ex – lideresa condenó a muerte no por encarecer los cuadernos sino por estética, que los liberales tienen, ya se sabe, más gusto que empatía con los que sufren. Profesión maldita, responsable de la burbuja junto a los inmigrantes demandantes de vivienda.

No veo yo, lo confesaré a estos señores tomando notas o dibujando en los cuadernos Rubio de caligrafía en lugar de los “moleskine” de oportuno gramaje ¿Merece la pena comentar la sandez del ministro ?

Pues si; no porque se trate de chascarrillo de tertuliano que solo busca ser el gracioso de la mañana. Debe comentarse por ser una expresión más de la política educativa del PP: cancelemos los malditos ochenta. La educación debe depender de la cartera, como siempre fue; no sea que cualquier hijo de vecino acabe de tertuliano en estos tiempos de escasez.

La contrarreforma educativa no solo lleva el marchamo de la segregación en cada una de sus medidas sino, fundamentalmente, el de la privatización. Si un padre no puede comprarle a su hijo un cuaderno de arquitecto debe ir al módulo de albañil, directamente. Por eso se acabará privatizando el bachillerato. Para que acaben estudios quienes deben y no cualquier bandarra.

Si, amigas y amigos: escriban los niños en papel de estraza; coman arenque seco a las puertas del comedor; usen libros reciclados; dejen la música para quienes la entienden; corran los desarrapados por los eriales y dejen las ciudades deportivas para los expertos en pádel; separemos a los niños de las niñas y dejemos que obispos bendigan a los pobres.

La vuelta a antaño es la venganza que la derecha, como alguna vez les he contado, esconde tras las neoliberales terapias de la crisis.

En cuadernos de arquitecto se escribirá un futuro que ha condenado a una generación; que borrará la ilusión de colegios e institutos; que derrotará a padres y familias enteras. A cambio eso si de que el IVA escolar ni siquiera sirva para que aumente la recaudación.

Pero eso es hablar de futuro y a un tertuliano solo le interesa los titulares de mañana.


miércoles, 19 de septiembre de 2012

Economistas: ¿Y si fuera la ética?

De vez en cuando, los economistas hablan de si mismos. Habida cuenta de los notables resultados de la “ciencia lúgubre” por excelencia, deberíamos hacerlo más a menudo. Hoy mismo, en Vox, Diane Coyle pretende abrir un debate sobre la cuestión. Aquí les dejo una traducción propia (en suma, mejorable) del texto.

El artículo es, en realidad, el sumario de un encuentro entre académicos y empleadores de economistas celebrado en Reino Unido. Básicamente, se cita el déficit en algunas habilidades, el programa de estudios, la orientación de los modelos macroeconómicos que los jóvenes aprenden y algunos perversos y corporativos incentivos del sistema académico como materias de reflexión. Me atrevo a reiterar una carencia en el listado de una cuestión que otras veces he señalado aquí: el autismo de los economistas sobre el imperativo ético y moral de la economía.

Quizá conozcan la película Wall Street. Se trata de un film de 1987, época yuppie, una anterior exuberancia irracional. Su protagonista Gordon Gekko, (Michael Douglas) declara: “La codicia es buena, ...., La codicia funciona. La codicia clarifica, atraviesa y captura la esencia del espíritu evolutivo ...”. Amigas y amigos, esta es la cuestión: los modelos económicos y las practicas derivadas han legitimado la codicia.

El objetivo es la maximización del beneficio a corto plazo. Ya saben, si un análisis coste beneficio elemental, decide que la seguridad de un vehículo es más cara que la no seguridad, deberá rechazarse la seguridad. Esta es el argumento que General Motors efectuó en una conocida defensa sobre un accidente mortal.

Hasta que no se produzca cierto regreso a la ética no habrá regreso a una ciencia útil. Los departamentos de economía critica suelen excitarse mucho cuando leen estas cosas como ya he dicho en otra ocasión. No les falta alguna razón, aunque los papeles prometiendo el final definitivo del capitalismo tampoco es que previeran lo que la economía ortodoxa no previó.

Cuando pateaba, en todos los sentidos que se les ocurra, la facultad donde me formé no solo recibí el aprecio de mis profesores y el afecto de mis compañeros, unos y otros compasivos con mis convicciones políticas. Me concedieron la oportunidad todos ellos y ellas de compartir un modo de pensar que enfatizaba los límites morales de los mercados, que aseguraba que la atención sanitaria o el mercado de trabajo no solo requerían eficiencia sino equidad; no sabíamos, claro, que se llamaba responsabilidad social de las empresas pero se subrayaba el compromiso con nuestra gente y nuestra tierra.

Podemos reprochar el abandono a los planes de estudio; podemos advertir que los modelos construidos se han alejado de la gente para aproximarse a los intereses de las corporaciones; podemos considerar que la Universidad y la investigación incentivan malas prácticas en el profesorado. Pero, al final, amigas y amigos, se trata de que entre todas las restricciones que llenan nuestros modelos ha desaparecido una: la restricción moral.

En más de una ocasión he hablado en estas páginas de esos “imbéciles especializados” que mueven dinero, inversiones, fondos y calificaciones de agencia sin el menor compromiso con el contexto. No les pido, ni a ellos y ellas, ni a sus profesores, que abracen ningún precepto ideológico radical.

Pido, exijo, por última vez, faltaría más, que se universalice el marco moral de los análisis que se efectúan, se faciliten herramientas que permitan pensamientos críticos, que se refuercen los valores normativos de la buena ciencia económica.

Pido que se construya un relato que asegure que personas éticas generan un capital social que lubrica las ruedas del comercio y la sociedad y elimina el vacío moral en el que se asienta el principio de la maximización del beneficio a corto plazo.

El artículo de Diane Coyle no incluye el factor ético pero añade un amplio abanico de cuestiones. Una de ellas, relevante por lo que es mi profesión actual, es la ausencia de habilidades de los economistas para comunicar. De ello les hablaré otro día (ofreciéndoles por poco precio, faltaría más, un cursito de comunicación para economistas, los consultores somos muy éticos pero no desaprovechamos ocasión).

Para acabar, me citaré a mi mismo: ”No pido que los economistas sean todos heterodoxos dispuestos a cambiar el mundo. Me basta con reparar la fibra moral de esta profesión porque es el único modo de superar la irredimible tristeza que producen las practicas que ya han arrasado el futuro de una generación”.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Pues me entierren con el Ipod.

Creía yo que la banca, ZP y Rajoy. a más de un montón de alemanes, habían destrozado mi herencia y resulta que olvidé añadir a lista a los de Apple. 
 
Nada, mi gozo en un pozo: todo lo que guardo en mis faltriqueras digitales no me pertenece.

Esto de internet y las nuevas tecnologías no sólo nos ha cambiado la vida sino también, como ya os avisé, la muerte. De hecho, yo os había nombrado, estimados lectores y lectoras, herederos de mi memoria y patrimonio digital, por fastidiar más que nada como os expliqué en su momento.

Lamentablemente, Apple se ha enterado y nos informa a quienes habíamos previsto este asunto que de pasaros las cancioncitas del Ipod, para vuestro disfrute, nada de nada. O sea que, desde el Cármina Burana a Bohemian Rapsody, toda mi música desaparecerá con mis huesos y los disfrutará la pálida compañera y no vosotros o vosotras, condenados a vuestras prácticas ilegales, como bien saben los del iTunes.

Para que veáis, lo de los derechos funciona al revés que las hipotecas. Una deuda bancaria deben asumirla mis hijas y nietos (potenciales, que no veo yo a las chicas animadas) pero los derechos de mis compras en iTunes acaban conmigo. Tamaño y desigual desatino puede haceros reflexionar sobre lo impropio de los derechos de propiedad.

Al parecer, la música o cualquier otra cosa que compramos en iTunes no es nuestra. No; solo nos la prestan para nuestro solaz, por módico alquiler, bajo una licencia muy específica, de esas de a pie de página que nunca leemos, lo que significa que sólo puede pertenecernos a quienes compramos y no a nuestros herederos.

Entiendo que la cosa les desanime ya que sin mi música y mis libros electrónicos, mis posesiones se reducen notablemente. Tengan en cuenta que las plumas ya se las han pedido mis hijas, con lo que mi herencia pierde notable atractivo.

Así que deberéis enterradme con mis cachivaches digitales. Cuando futuros arqueólogos remuevan los huesos de mi tumba se preguntarán por los aparatos. Imagino que en ese momento en que pretenderán conocer el carácter y vida del propietario, analizando su contenido, alarmas de iTunes, Amazon y mil etcéteras sonaran en el FBI y los arqueólogos vendrán conminados a devolver canciones y libros o a pagar una nueva licencia.

O sea, que el de la propiedad digital será el derecho que perviva mientras los patrimonios se disuelvan, los capitales se malgasten y las herencias terrenales se desvanezcan. Es como si cuando alguien descubre un códice medieval, un monje de Cluny viniera a reclamar una pelilla por las cuartetas. Ya ven, el capitalismo y sus derechos siempre encuentran un recoveco para pervivir.

Ustedes me entierren con el Ipod y si quieren mí música, yo les paso la lista y ustedes se la van descargando en esos sitios que ustedes conocen; yo no, por supuesto. Será mi venganza desde el averno.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Qué se jodan! Manual de ética. (IV) Las mamandurrias son para los nuestros.

Ustedes han entendido mal. A la derecha no le molestan las mamandurrias; lo que le molesta es que se socialicen. Los niños y las niñas están en edad de merecer asesorías ministeriales o escaños de diputadas donde pronunciar frases célebres. No puede ser que los hijos de los obreros alcancen cotas similares.

Puede, naturalmente, la Presidenta tener un amiguete jubileta que, como viejo liberal, merezca oportuna mamandurria en forma de sinecura con dos coches oficiales. Pero faltaría más que un sindicalista alcanzara similares beneficios.

En entradas anteriores de nuestro manual de moderna moralidad hemos contado como la ética del ¡Qué se jodan! define el nuevo imperativo moral de la codicia, legitima a los ganadores y restablece el perdido paradigma de la disciplina social. Hoy hemos de ilustrarles sobre el concepto de solidaridad con los propios.

Los tiempos han cambiado y lo construido no es suficiente.  Mientras la situación era de bonanza la estrategia adecuada de la derecha para enriquecer a los propios era la transferencia de renta del sector público al privado: concesiones, regalos fiscales, privatizaciones, pillajes sombra, perdón, quise decir peajes. 

Ahora que no es que las vacas enflaquecieran sino que no hay vacas, la estrategia es la simple y directa apropiación de lo público. Entiendan: las mamandurrias, en tiempos de escasez, son para los nuestros y qué se jodan los demás.

La democracia del corrupto estado del bienestar permitió la escalada social también en política. Desarrapados sin negocios, sin prosapia familiar y, sobre todo, sin clase  accedieron no solo a puestos de relevancia social sino a puestos de responsabilidad política. Esto se tiene que acabar 

Es insostenible ha gritado Aznar y Cospedal se ha puesto a la obra. Ni diputados, ni salarios. La política han de hacerla en el casino, cuando acaban de administrar su renta, el señorito, el sacristán y el Guardia Civil, así se lo enseñaron sus abuelos y así lo aprendieron los cachorros de la derecha, hoy preocupados porque sus niños, con la cosa del mérito y de los títulos regalados en las universidades, privadísimas y que no conoce nadie, no se ganan la vida.

Se acabó cualquier camino de progreso social; terminó la época en que cualquiera accede a la función de representante público o de esas instituciones como partidos políticos o sindicatos que legitimaban la presencia y la participación social o política. Hasta ahí podíamos llegar. En realidad con un político es suficiente, decían los abuelos de este personal y a ello se han puesto.

Sinecuras, beneficios, mamandurrias son para los hijos y amigos de la lideresa; los demás confórmense con la tartera y como toquen las narices me los convierto en criminales como si fueran arquitectos.

sábado, 18 de agosto de 2012

Madre de Dios, Virgen, líbranos de Putin...y de paso, tengo una lista...

Un fantasma recorre Europa: el de las libertades que se hacen añicos, cristales pisoteados por reaccionarios que se vengan de décadas de derechos conquistados.

Las Pussy Riots han sido condenadas a dos años de cárcel. Que la juez sea una auténtica cabrona no empece para reconocer que iglesia y estado, una vez más, parieron una de autoritarismo infame.

Rusia, como todo el mundo sabe es tierra de moralidad. Exmiembros de la KGB reconvertidos en mafiosos gracias a el poder y los recursos privatizados, amigos de la Presidencia reconvertidos en millonarios explotando las riquezas antaño públicas, presidentes beodos, ..., y mucha, mucha policía.

Putin no ha reconstituido un poder residenciado en un Estado, sino que se ha erigido en árbitro supremo de poderes fragmentados, entre los que establece equilibrios como medio para asegurar su supremacía: si hay que pagar peaje a la mafia, se paga; si hay que pagárselo a la iglesia, se paga.

El estado mafioso se ocupa de limpiar aquello que denuncia el fraude electoral y la corrupción, ante un silencio europeo que avergüenza, para que vamos a engañarnos.

Pero no nos escandalicemos por las pajas en ojo ajeno. Los que condenan a las Pussy Riots por ofender a la iglesia, mientras campan los mafiosos en los salones y campos de fútbol, son los mismos que condenan a jornaleros o detienen a sindicalistas, mientras banqueros y vividores, corruptos, conocidos y casi confesos, se indemnizan a sí mismos o pasean sus miserias por los palacios. Son los mismos que se pasan por sus mismísimos el derecho de asilo o niegan a los presos el derecho a morir con cierta dignidad.

Iglesias de toda laya y jueces cumplen su histórica función, mientras las libertades públicas se recortan ante silencios cómplices de instituciones que se llenan la boca de discursos sobre libertades, derechos humanos.

No es solo la economía, muchachos y muchachas, es la venganza de los poderosos que ríen mientras destrozan aquellos derechos que creíamos ganados para siempre.

Jueces inmorales, que son jueces y parte; jefes de policía que mientras se ventilan sus conflictos de intereses, pisotean derechos de manifestantes; ministros y ministras que justifican las más deleznables prácticas del poder. Se vengan diariamente de pasados donde el derecho tuvo a raya su codicia y su impudicia ideológica.

Nos están convocando a un motín, no les quepa duda. Pero mientras tanto, “Madre de Dios, Virgen, líbranos de Putin” ...y de paso, tengo una lista...







jueves, 9 de agosto de 2012

El peaje de la tartera.

Faltaría más. No va uno a ser pobre y salirle gratis. Hasta ahí podríamos llegar. El recorrido de la tartera, su guardia y custodia, su olor, nos causa un inevitable disgusto; su coste tamaño de falta de glamour debe ser penalizado.

El niño y la niña de la tartera, como antaño sus abuelos y abuelas iban al tajo, con los restos de tristeza del día anterior comeran mientras observan con envidia al niño que puede pagarse el comedor vigilado por educador.

Son los catalanes expertos, sin duda, en el asunto y han inventado el peaje tarteril. Tres euritos al día, por portar tartera, es una de esas hermosas ideas que los amantes de las tasas y la libertad de elección, tipo consejero de economía valenciano o @pmanglano adoptarán raudos.

Porque, sin duda, un niño puede elegir entre el comedor o la tartera. Si papá no tiene suficiente dinero en la cartera, que se joda, naturalmente.

La crisis no es espacio de sufrimiento como predicáis sino territorio de oportunidades, opinan los ilustres consejeros. Una tasa maravillosa de tres euros al día, por un poner, es un excelente negociete para alguno de los amigos concesionarios o para los colegios lo que nos permitirá otro hermoso recorte de esos que dejan bien a los consejeros ante los líderes europeos, quiero decir alemanes.
 
Si resulta que el coste mensual de la tartera casi es el mismo que el comedor y no pueden llevarla, pues que no coman, faltaría más.

La tartera nos devuelve al pasado, a los sesenta y los setenta. Cuando ningún estúpido estado de bienestar (ni de ningún otro tipo) ocultaba el hedor de la diferencia de clases que se expresaba entre el proletario tocino y el cordero; entre los restos y la comida fresca. Vuelven aquellos días en que, Perich dixit, si un niño come merluza es que uno de los dos está malo.

Nació el comedor por razones de conciliación. Puesto que están paradas y parados, y se quejan, que hagan algo, por ejemplo la comida a sus hijos, piensan los consejeros catalanes, valenciano o madrileño.

Nació el comedor para generar hábitos saludables, prevenir la obesidad o integrar a los diferentes (celiacos, por ejemplo). Tonterías; el que tenga cartera que se pague el restaurante  y el que no, pues pan, vino y tocino que es muy hispano y así han crecido gloriosos patriotas. Y si son de más arriba del Ebro que le añadan tomaca, y todos tan contentos.

Ya os dije una vez que la cosa de la excelencia se ha reducido a tartera y grandes puticlues. Viva España y el Señor Adelson y que se jodan.

lunes, 6 de agosto de 2012

¡Qué se jodan! Manual de ética. (III) Prietas las filas.



Tras asistir a los últimos ejercicios espirituales, la Señora Pilar Farjas ha anunciado a una Asociación que la borrará del oportuno registro si siguen criticando al Gobierno. Tras asistir a su última farra juvenil, que ya no tiene edad para muchas más, el Señor Urosa informa a los funcionarios y funcionarias que no les compete criticar.

La ética expresada en el exabrupto de la diputada tiene un evidente corolario: privar de la condición de ciudadano o ciudadana a la mayoría. O sea, disciplina; porque sin disciplina no se puede joder a la mayoría como es evidente.

Como ye hemos señalado en entregas anteriores, la ética del egoísmo no solo se basa en la apropiación de los público sino, igualmente, en que esa apropiación sea patrimonio de una minoría. Que habrá quien se rebele, seguro.

En consecuencia, estos talibanes del egoísmo y la venganza habrán de convocar a apretar filas no solo a sus conmilitones sino, especialmente, a quienes sirven al estado que deberán pasar a servir a los directivos y  deberán hacerlo no con profesionalidad y neutralidad sino con devoción, a ver si lo entendemos de una vez por todas.

Así, por epístola, dos carguitos de nada cuya función real se desconoce, suspenden la condición de ciudadano o ciudadana a quienes integran asociaciones o sirven al estado.

La nueva ética viene a resucitar a aquellos “animales de cresta roja que después de confesar y comulgar atacan al hombre”.  O sea, fanáticos del ordeno y mando cuya función es poner disciplina en aquellos a los que la puta pija diputada y su pandilla han jodido.

El ¡Qué se jodan! destila una ética autoritaria que prescribe las leyes y normas de conducta a funcionarios, movimiento asociativo y ciudadanía, privando de autonomía a todos ellos. Al final, el hálito de franquismo en el Señor Urosa y la Señora Farjas no es sino pura, simple y escandalosa corrupción. Porque corrupción es negar el activismo y la opinión política a ciudadanos y ciudadanas, base de cualquier cultura democrática.

Estos personajes arrastran una notable joroba moral, una mochila de venganza sobre la opinión pública que tiñen de libertad de elección como coartada de las más miserable de las carencias éticas: la total ausencia de empatía.

Arrasar el derecho de los jodidos a expresar su resistencia es el mas corrupto de los fascismos. Responde a la concepción más corporativista del estado. No es simple autoritarismo; la opinión política es, simplemente, el espacio donde se realiza la condición humana; privar al personal de ese espacio es reducirle a la condición de mero esclavo.

¡Qué se jodan! practican Urosa y Farjas con menos ruido pero más entusiasmo de requeté que la propia puta pija diputada.





viernes, 3 de agosto de 2012

¡Qué se jodan! Manual de ética. (II) El ganador se lo lleva todo


Más o menos, al mismo tiempo que la pija diputada esputaba su impúdico espumarajo, el Consejero @pmanglano anunciaba que el bachillerato futuro dependerá del dinero que papá tenga en la cartera.

No es, no crean, casualidad. El ¡Qué se jodan! es el grito del privilegio, la afirmación de una nueva época de concentración de riqueza y posibilidades en manos de muy pocos: el ganador se lo queda todo no es un triste canción de Abba sino el modelo de sociedad que defienden el catecismo fabra y el consejero @pmanglano.

La estructura de los mercados y la tecnología ya habían producido resultados de ese tipo. En realidad, España es uno de los países europeos con mayores desigualdades tanto en renta disponible como en propiedad (citando de memoria, el 1% de la población de renta superior posee cerca del 20% de toda la propiedad).

Pero la crisis no hará sino alentar esa diferencia, legitimando la apropiación del trozo de tarta que la crisis nos ha dejado por unos pocos. ¡Que se jodan! gritó muy consciente de su proposición ética la puta pija diputada.

Ese es el sentido que tiene la expulsión del talento del bachillerato. El modesto estado de bienestar español tenía sus estandartes en la igualdad de oportunidades que ofrecía un sistema educativo gratuito y en la reparadora salud universal y, también, gratuita. Vivir por encima de nuestras posibilidades, para la mayoría de la sociedad española, no era otra cosa que haber logrado emancipar la posibilidad del ascenso social del grosor de la cartera de papá.

Saben bien estos de la derecha jodedora que privándonos de ambos estandartes podrán, las carteras realmente existentes, privarnos de la condición de ciudadanía y, de paso, reducir el mérito a lo que nunca debió dejar de ser: herencia. El talento del hijo del obrero o el parado volverá a los anaqueles de las bibliotecas o a la voluntad del mecenazgo o la caridad de la que nunca debió salir.

Creo que ha sido Savater quien ha sugerido que se vacía de contenido la condición de ciudadanía cuando no se protege nuestra vida del azar o los mercados. El epítome guerracivilista de la puta pija diputada o la propuesta de @pmanglano tienen exactamente ese valor: jódanse aquellos y aquellas que no tienen cartera y engorde su talento las filas de jornaleros, inmigrantes y parados. Es lo que hay.

Volviendo a Savater, y citando de memoria, la única obligación que tiene uno en la vida es no ser imbécil. Entre las posibilidades de imbecilidad que se nos ofrecen están, sin duda, las de creer que los esputos de la diputada carecen de significado ético.

El grito de venganza de los legionarios del egoísmo merece una respuesta antes de que nos derrote entre carcajadas de hiena.

lunes, 30 de julio de 2012

Populistas y demagogos; reaccionarios y algún que otro despistao

Esos comunistas radicales que dicen que la condición de diputado y diputada no debe genar derecho a pensión. Así, Pasionaria habría muerto sin ayudas y ninguno de los secretarios generales del PCE se hubiera jubilado a los 65 años.

Esos republicanos que se hacen eco de un medio fascista que afirma que en España hay 445.568 políticos, ni uno más ni uno menos (y que por cierto han contado mal hasta los senadores). Nos ocultan que probablemente, no superen los cien mil, que son menos que en Alemania, por ejemplo, y 68.000 son concejales, de los que más de la mitad no cobran.

Los que proponen que los políticos no cobren, o cobren el sueldo mínimo, y que nos ocultan que en España ya tuvimos políticos que no cobraban más que comisiones o que hacían política el cura, el secretario y el guardia civil en el casino, después de administrar sus respectivas sinecuras. Que en realidad quieren que hagan política los que tienen negocios, asesorados por habilitados nacionales de nivel A, naturalmente.

Diputados y diputadas de la Asamblea de Madrid que, solidarios ellos, le regalan una pasta a Esperanza Aguirre para que se la pase a algún amiguete, al del Casino, por ejemplo, cuando con ese dinero podían salvar varios de los 80 desahucios que se producen cada día.

Esos populistas y demagogos que andan defendiendo que en la oposición no se deberían cobrar salarios, ni dietas, porque la oposición sobra, como todo el mundo que no sea un corrupto sabe, porque para hacer oposición ya están los que los respectivos caudillos designen.

Joseantonianos y hedillistas de nuevo cuño que desean cancelar comunidades autónomas y ayuntamientos, para que se alejen los gobiernos de la gente y mande el gobernador civil que ese si que sabía de como iba la cosa. Los mismos, seguramente, que quieren acabar con la representación sindical de los trabajadores porque ya están ellos para defender que los trabajadores hagan lo que tienen que hacer.

La gente de izquierda, izquierda, que, faltaría más, está de acuerdo con reducir el número de concejales en un treinta por ciento, ocultando que en pequeñas circunscripciones la ley D´hondt se convierte en mayoritaria.

Que, por ejemplo, IU en Madrid, perdería el 40% de su representación institucional (frente a un 30% de reducción de concejales) y la representación en 18 Municipios (el 22%) en los que tiene presencia. En suma, se produciría una concentración del bipartidismo en tiempos que parece que la gente demanda más pluralidad.

Quienes aceptan pasivamente, porque está de moda, que lo público y los políticos son los primeros responsables de la crisis, exonerando a los muñidores de codicia, burbujas y rescates.

Todos, en suma, los que quieren que no haya políticos hasta que solo quede uno (probablemente no elegido) y gobierne con funcionarios, naturalmente habilitados nacionales y de nivel A.

miércoles, 18 de julio de 2012

¡Qué se jodan! Manual de ética. (I) Toma el dinero y corre

Díaz Ferrán ha desviado a Suiza 4,9 millones de euros, a través de un testaferro. Si; es este Díaz Ferrán que presidió la CEOE. El hooligan del “trabajar más y cobrar menos”; el profeta del mercado libre; el agitador de las reformas laborales; el defensor de la flexibilidad; el que en realidad ganó mucho trabajando poco y evadiendo más.

Heredero de las mejores tradiciones del catecismo fabra; aplicado como nadie en el primer mandamiento ético del ¡qué se jodan!: toma el dinero y corre. Habiendo quebrado todas sus empresas, estafado a buena parte de sus clientes y alzado bienes entre España y medio mundo, había que salvar patrimonio porque, amigos y amigas, el liberalismo legitima a poner a recaudo el capital allí donde no se pregunta de donde viene la pasta.

No hay requisito ético que uno deba mantener ante todo principio liberal; a ver si de una vez os enteráis que los liberales son revolucionarios. No en vano, un ilustre Consejero de Economía calificó de Robin Hood a quienes se evaden de la intolerable confiscación fiscal. 

Exijamos, de inmediato, más amnistía para estos revolucionarios. Recordemos que el "haz lo que quieras", el "se feliz" es el primer imperativo ético que aprenden los hombres libres (las mujeres deben aprender otras cosas, como todo el mundo sabe).

¿Ironía maledicente la mía? Para nada: discurso para los tiempos que corren, donde corrupto es cualquier concejalillo de pueblo que cobra mil euros pero no el empresario que evade o el banco (BBVA, por ejemplo) que paga a sus ex - consejeros millonarias indemnizaciones procedentes de paraísos fiscales.

La culpa de que Díez Ferrán quebrara la tenemos nosotros que hemos articulado unas regulaciones legales que impiden el esclavismo, la estafa y el enriquecerse rápidamente. Somos nosotros los culpables. ¡Qué se jodan! Gritó Díaz Ferrán, mientras le pasaba la pela al testaferro. Total si estos no evaden es porque no tienen o no saben; no porque no quieran.

Ha bastado un soplo de crisis para que deje de hablarse de aquella cosa de la Responsabilidad Social Corporativa. Dos días de prima tonta y los códigos éticos, de gobernanza o de buenas prácticas, se han ido por el sumidero junto con todos los derechos adquiridos por trabajadores, pequeños accionistas, clientes y demás stakeholders conocidos, qué ya era hora de quitarse de encima tales zarandajas, como muy bien afirma el héroe liberal del Díaz Ferrán.

El uso de los paraísos fiscales es uno de los mayores atentados éticos contra la redistribución de la riqueza de un mundo en crisis. La evasión de capital es, sin duda, la practica menos moral del refundado y moralizado capitalismo. Nada ha cambiado en las prácticas de quienes empujaron y se enriquecieron con la burbuja.

Nada excepto la coartada: antes nos permitían vivir por encima de nuestras posibilidades; ahora gritan con estruendo: ¡Qué se jodan!


lunes, 16 de julio de 2012

!Qué se jodan! Manual de ética.

¡Qué se jodan! Un excelente epítome guerracivilista; el espumarajo que el vencedor lanza sobre el vencido; el anuncio definitivo del final del “mariconeo” (expresión del gusto del marido de la diputada Fabra) del estado del bienestar para pasar, directamente, al más sangriento conflicto de clases, como forma de dirimir las relaciones sociales y económicas.
“Aquí no negocia ni dios” les escribí en Febrero. Afirmaba, entonces y ahora, que finiquitado el estado de bienestar, su institución clave, la concertación, quedaba liquidada. Les anunciaba la edad de “El que más chifle capador”; el retorno del egoísmo social como alternativa política estaba en  marcha: cosa que se refleja mejor en el escupitajo verbal de la diputada que en el viejo refrán aprendido de mi abuela.
Lo bueno, y a veces lo peligroso, que tiene Twitter es que no puede ocultar las primeras intuiciones. Cuando escuche a la diputada escribí: “La impúdica falta de empatía de la puta pija diputada es el grito de venganza de quienes no estaban con su pueblo cuando llegó la democracia”.

Lo mantengo, incluido lo de puta pija, expresión que no recuerdo haber usado en mi vida pero que mantiene, visto lo visto, adecuado nivel de educación.

 ¡Qué se jodan! Ni las suaves formas del comercio, ni el murmullo de los que hacen negocios; ni el clandestino susurro del banco de la usura; ni el bisbeo del conspirador. No; la derecha de hoy es la estridencia del marchante de esclavos, el grito del patrono gritón que alquilaba mano de obra en la plaza del pueblo; la voz ebria del obispo faccioso; el espasmo del legionario con ojo de cristal.

Se acabaron las formas porque se acabaron los contenidos. Y esa es la cosa, amigos y amigas. La diputada Fabra nos ha hecho el favor de revelarnos la nueva relación entre la política y la ética que propone la derecha. Los Fabra, representantes genuinos de la ética de la apropiación de lo público, expertos en convertir los despachos oficiales en agencias inmobiliarias, anuncian una nueva época: la de la extrema exclusión y marginación social

¡Qué se jodan! Ahí tienen los columnistas, ensayistas y filósofos de la nueva época, la ética de justificación de las diferencias. Sin pudor, la derecha se prepara justificar la explotación y la exclusión de grandes mayorías.

La puta pija diputada no es solo autora de la más deleznable declaración política que recuerda la democracia sino ejemplo de los nuevos cachorros que la derecha nos ofrece como cuadros sociales. Ya saben, prietas las filas, recias, marciales, los cachorros enviarán a tropas de interventores a recorrer esquinas institucionales para podar lo que quede de estado de bienestar.

Que se jodan los que serán podados, aúlla, mientras ríe, la hiena. El perfil ético y su objetivo esta servido; solo falta rellenar el manual. Pero eso lo pagan los amigos de papá a los de Intereconomía, por un poner.

miércoles, 4 de julio de 2012

¿Ah, pero no te has hecho rico en la crisis?

Esto de las oportunidades es como la libertad de elección de @pmanglano:  es para los que tienen pasta y les reducen impuestos.

Pero hoy no vengo a coser a latigazos a los que muñen el tinglado sino a esos corifeos que escriben libros sobre el éxito. Sabed que las crisis son momentos de oportunidades y solo las personas creativas saben aprovechar las circunstancias del entorno, cual chinos en polígono industrial.

Andaba yo recuperando una maletilla usada en un viaje y encontré uno de esos libros de sicología de aeropuerto (que cosas lee uno cuando viaja) que te dicen como hacerte rico en un pispás, escritos por autores tan peligrosos como los banqueros y algunos reguladores que, en realidad, nos miran a los ojos y nos preguntan, con cara de asombro: ¿Ah, pero no se ha hecho Usted rico o rica aún?
Porque no te enteras pero en la crisis flotan billetes a troche y moche, a más de poder y fama. Si no accedes a ellos es, simplemente, por que el adocenante y subsidiador estado del bienestar ha vaciado tus capacidades reales, lanzándote a la formación en lugar de a la creatividad.
Si valoras hacer carrera larga (formativa, de experiencia, de pensión...) más que lograr un minuto de gloria en el olimpo de las finanzas; si valoras el tiempo más que el capital; si valoras el trabajo más que el pelotazo; si valoras el mérito más que aplastar al colega... Ah, entonces, nunca serás rico o rica.
Esas convicciones te impiden acceder al éxito. Te mueves aún por el viejo argumento de la vocación, ese fastuoso encuentro entre lo que la gente necesita y una profesión. Y esa relación ética con el porvenir de tu entorno, te llevará siempre al fracaso. Pisotea las reglas que limitan tu éxito y entonces serás rico.
Porque, naturalmente, esta es otra regla de oro, el temor o el cálculo de los límites de tu acción no son razonables. El cálculo riguroso para minimizar riesgos; el control de la ilusión por el marco legal, productivo o ético; la cultura, en fin, de la sostenibilidad de tu trabajo solo son piedras que te pones en el camino, consejos de las viejas escuelas de negocios y economía derrotadas por quienes de esto saben de verdad.
Porque todos podemos emprender el camino de la riqueza. Si estás en paro, es porque quieres; si vives en el borde de la exclusión es porque hace tiempo ignoraste el valor de la familia; si tu trabajo se ha desvalorizado es porque llevas mucho tiempo esperando ser subsidiado; si has debido abandonar tu formación es porque solo sueñas con ser becado por los impuestos de los que, de verdad, han triunfado.
Si no eres emprendedor es porque has entregado tu alma y cuerpo al estado del bienestar y abandonado la cultura que realmente ha movido siempre al animal que se desenvuelve en la dura selva del negocio:  la depredadora.
Aprende de quienes de verdad han triunfado. Aprende a arrasar y no reconocer el error. Utiliza el poder para manipular tipos de interés, información privilegiada, administrar inversiones en tu favor. Cuando te pillen, no permitas que te digan que erraste el camino: simplemente, afirma que, quizá, debamos refundar el sistema, mientras cobras por dar algunas ideas...
¿Ah, con estos consejos no te has hecho rico o rica?
Pues eso es porque no has leído los manuales adecuados, vas a alguna universidad de esas deficitarias donde estudian viejas doctrinas, estas preso de alguna ética de esas que todavía creen en las reglas, o, lo que es peor, crees en volver a crearse empresas que sustituyan a las que desaparecieron
Así, no salimos, no salimos....


martes, 19 de junio de 2012

El respiro, los profetas, las portadas y los que ni se inmutan

No hay liderazgo pero hay exceso de profetas.

Convendrán conmigo en que esto de la crisis es como la fórmula uno: un par de carreras y todos a anunciar el próximo campeón. Con este superficial bagaje no es sorprendente que dos periódicos coincidan en su portada en un profundo vaticinio sobre las elecciones griegas. Puesto que griega era la cosa y han ganado los buenos, el asunto quedaba arreglado. Que la realidad no nos estropee un hermoso titular.

Que ABC y El País titulen igual sus portadas no es sino sinónimo de periodismo de calidad. Sincronismo de buen periodismo, faltaría más. Si Usted y yo titulamos igual nuestros blogs será falta de creatividad o plagio. Me lo vayan entendiendo.

Cualquier portavoz del faro y guía de Occidente justificará sesudamente el titular. Ellos conocen los entresijos del mercados y se han prestado con fervor casi patriótico a señalarlo. La derecha griega y su extensión para el caso, el socialismo en desaparición, nos han salvado Europa y los europeos debemos respirar.

En el ABC no tienen nada que explicar. Ellos respiran siempre que gana uno de los suyos. Que sean una panda corrupta que mintió sobre el déficit y el nivel de gasto no importa. Todo el mundo sabe que el peligroso era el socialista que quería, pasmoso, preguntar al personal sobre la cosa del ajuste,

ABC y el faro y guía de Occidente coinciden en su portada, simple y llanamente porque comparten el principio de austeridad destructiva y por su incapacidad de construir un relato autónomo de la realidad.

Esta renuncia a la base editorial de un titular no es sino esclavitud a la consigna alemana y a la falsa racionalidad de un mercado que carece de cualquier lógica que no sea el beneficio a corto, repetida con profética estulticia por el Señor De Guindos.

Lástima que los profetizados no se hayan dado por aludidos. Ahora resulta, sorpresa, descubren al mismo tiempo ministros y próceres, que hay especuladores acechándonos. Anda, lo mismo que opinan la mayoría de los griegos y sus irresponsables portavoces: que su extraordinario sufrimiento solo tiene por objeto saciar las insaciables buchacas de quienes ganarán más si los estados quiebran que si pagan sus deudas.

No; no hay respiro porque las panzas avarientas de quienes habitan las cuevas de Ali Babá del sistema financiero necesitan nuestra renta para alimentar su beneficio.

El liderazgo europeo tampoco se inmuta. Los alemanes se están financiando gratis y los franceses están en lo suyo. Obama, al otro lado, se acojona porque la vieja Europa se dispone a fastidiarle la campaña. Entre tanto, Krugman, a lo suyo, profetiza desastres adicionales.

Lo dicho, un exceso de profetas.Y los griegos han despertado de nuevo todos los oráculos.






 

lunes, 11 de junio de 2012

Un mentiroso del 9.


Un futbolista declaró hace unos días que le gustaba jugar de mentiroso. Siendo de los del juego limpio limpísimo y mean colonia puede parecer sorprendente. Es probable que el afamado pelotero conozca el diagnostico de Lewis sobre el mercado financiero, en el Póquer del mentiroso: la búsqueda desmedida del éxito produce adicción a la mentira.

Visto que este es un gobierno muy futbolero, más veo a su màximo responsable leyendo antes el As que un libro. El resultado viene a ser el mismo: esa suerte de moderna neolengua donde un rescate es un crédito y una ayuda con evidentes condiciones se convierte en una cena gratis, donde nosotros ponemos la propina.

No es cosa de profetizar si el bail out bancario será un éxito o un fracaso. No soy de los entusiasmados por desastres que corren sobre las espaldas de la gente.  En todo caso, parece que las promesas a corto plazo se desvanecen: no se ha roto el vínculo entre crisis financiera y depreciación de la deuda pública; los bancos valen màs o menos lo mismo que el viernes y la metabolización del rescate en créditos requerirá tan largos como penosos ajustes en las entidades.

Bruselas ya ha descrito, a modo de rumores que es como trabaja este personal, las mentiras más relevantes que hemos oído: se trata de un rescate, solicitado tras presiones europeas, vigilado por una troia que nos exigirá el cumplimiento de los niveles de déficit. Que no haya sido un rescate a la griega puede ser tranquilizador pero es solo producto de que llevamos tres años acatando recortes, tan sumisos como atemorizados.

En suma, es más que evidente que la farfallosa neolengua del Presidente no logrará convertir el rescate bancario en éxito, ni alejar la perspectiva del rescate total, mientras no haya una senda de crecimiento que garantice la sostenibilidad del endeudamiento.

También, es evidente que los trabajadores de la banca y la ciudadanía pagaremos no cabe duda en términos de despidos en la banca, comisiones a los usuarios y algunas bagatelas presupuestarias en forma de IVA, pensiones o recortes adicionales.

Pero la gran mentira es ese SMS dirigido al ministro informándole de que no somos Uganda sino la cuarta potencia europea. Puedo aceptar lo de Uganda por aquello de que nuestros dirigentes todavía no practican canibalismo con su pueblo, por ahora. Pero esto de la cuarta potencia puede mover a la risa de media Europa, además de cabrear a holandeses, suecos y algunos otros que carcajearán recordando la pérdida de valor de todos nuestros activos y el pasmoso nivel de deuda privada y pública.

Es este machismo patrio, similar al de hemos ganado la Champion de la economía y cosas parecidas, el que impide un diagnóstico certero. Nuestros fundamentos económicos no son los de Uganda, tampoco los de Grecia o Portugal; pero poco, poquito más.

viernes, 8 de junio de 2012

La tartera y el gran puticlub

Los colegios no saben como gestionar la tartera... La tartera es como el monedero de los pensionistas: bolsas donde se atesoran restos de tristeza de los que uno se alimenta cuando todas las promesas de protección se han desmoronado.

Los colegios no saben como gestionar la tartera...pues ya verás cuando llegue el chocolate de los americanos. Es que este abrupto retorno a los cincuenta ha pillado a los gestores a contrapié.

Algo debería romperse en el alma de estos próceres, si la tuvieran, cuando se vacían los comedores escolares. Ni capitalismo compasivo, ni caridad: a la tartera de restos del día anterior.

La tartera es una institución española tan relevante para nuestra educación como el parte de Radio Nacional. alrededor de la tartera del niño rico, que luego devendría en tupper, se reunían los niños pobres mientras esperaban la leche americana. Alrededor de la tartera musitaban mineros y currantes del metal insultos al patrón. Alrededor de la tartera, en fin, vivía aquel compañero mío que, cuando nos tocó vivir en Vigo, hacía 15 kilómetros diarios desde su parroquia para asistir a la escuela salesiana.

España empezó a cambiar de restos en la tartera, a partir del 54, cuando los americanos, a través de UNICEF llenaron los colegios de leche y bocatas de chorizo. A cambio, las ciudades con bases se llenaron de relucientes barras americanas y puticlubs que modernizaron, a golpe de güisqui, neón y humo de tabaco americano, el ancestral burdel hispano.

Solo es un pequeño sarcasmo que fueran los de la secta del Opus quienes ayudaran al franquismo a la renovación de la tartera y el puticlub. Profético antecedente de los muy liberales y sectarios legionarios de Cristo y del egoísmo que hoy pululan en el poder.

También ellos y , sobre todo ella, aspiran a modernizar nuestros puticlubs, hoy cerrados por ERES de carne explotada remitida a cunetas de autovía de peaje. Aspiran a mutarlos en modernos casinos, eso si, tan americanos como los modernos de los 50.

En este desolador retorno al pasado, promovido por los aguerridos legionarios de la austeridad, la excelencia consiste en la clausura de la beca y el comedor escolar, apariencia de estado de bienestar construido no por gracia sino a golpe de nuestros impuestos.

La excelencia es que todas las comunidades con algún desierto liciten hoy por el gran puticlub americano como antaño lo hacían por un AVE o un aeropuerto.

La excelencia es hoy ir con tartera a la escuela y licitar por un puticlub americano. Es la venganza de los herederos de la vieja patria.















domingo, 20 de mayo de 2012

El cura de Arganda

Ese que se hizo construir una casa de más de 120 metros, eso si dentro de la iglesia nueva para no pagar IBI. Ese que no paga impuestos pero cobra subvenciones. Ese que no ha pagado ni un euro de lo que el Ayuntamiento gastó en la visita papal. Ese que mantiene en el atrio de la iglesia un monumento franquista que exalta la guerra civil.

Ese cura que no paga impuestos, que no cumple la ley y que recibe subvenciones y ayudas con los impuestos que yo pago, ha leído esta mañana un documento homófobo y que acusa a instituciones civiles de perseguir al Arzobispo de Alcalá.

Ese cura que no vacila en interrumpir comunión, boda o bautizo para lanzar su rancia soflama e insultar a media Ciudad. Ese cura que tolera que su Arzobispo de cobijo a un maltratador pero envía a los homosexuales a clínicas de terapia, como si de una adicción se tratara.

Ese cura que no vacila en faltarle el respeto a media ciudad, insultar a los que no se ciñen a la doctrina católica o a quienes legítimamente afirmamos que la homofobia, que la persecución de los homosexuales, es un delito. Ese cura que mantiene anticonstitucionales monumentos que hablan de guerra y sangre y se atreve a dar lecciones de moral y ética.

Ese cura que aprovecha la privacidad del claustro y del salón de rezo para proponer terapias para los homosexuales pero no dice una palabra de la difícil situación que vive la Ciudad. Ese cura que habla de lobbies que persiguen al Arzobispo y que ejerce intolerables presiones sobre las autoridades de la Ciudad para que se limite el derecho a la educación pública y laica.

Tentado estoy de proponer a sus seguidores que estudien otras alternativas al pastoreo de tan lamentable personaje.

Pueden recurrir al Maestro Fatajo, chamán africano o al profesor Bamba. Afirman en su publicidad que “trabaja(n) a distancia o “posee(n) los espíritus mágicos más rápidos que existen”. También disponemos en la Ciudad de sesiones de espiritualidad oriental que, además, ofrecen un aperitivo, eso sí vegetariano. Disponemos de diversas iglesias ortodoxas y demás ofertas del mercado espiritual. En ninguna de ellas se interrumpen las comuniones con soflamas homófobas o contra los partidos políticos.

Como casi todos los españoles de mi edad he tenido contacto con religiosos y durante una parte de mi vida he sido educado por ellos. Guardo grato y respetuoso recuerdo de los salesianos que me cuidaron por años. Respeto a aquellos curas que ayudaban en casa cuando las coas iban mal; que se ocupaban de buscar trabajo a quienes lo perdían; que no solo no tenían símbolos fascistas – cuando no tenerlos era un peligro- sino que ofrecían su iglesia a asambleas de trabajadores. Que no hablaban de terapias sino de justicia.

Esos curas no eran como este cura de Arganda que más parece pelín hijoputa.