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miércoles, 18 de julio de 2012

¡Qué se jodan! Manual de ética. (I) Toma el dinero y corre

Díaz Ferrán ha desviado a Suiza 4,9 millones de euros, a través de un testaferro. Si; es este Díaz Ferrán que presidió la CEOE. El hooligan del “trabajar más y cobrar menos”; el profeta del mercado libre; el agitador de las reformas laborales; el defensor de la flexibilidad; el que en realidad ganó mucho trabajando poco y evadiendo más.

Heredero de las mejores tradiciones del catecismo fabra; aplicado como nadie en el primer mandamiento ético del ¡qué se jodan!: toma el dinero y corre. Habiendo quebrado todas sus empresas, estafado a buena parte de sus clientes y alzado bienes entre España y medio mundo, había que salvar patrimonio porque, amigos y amigas, el liberalismo legitima a poner a recaudo el capital allí donde no se pregunta de donde viene la pasta.

No hay requisito ético que uno deba mantener ante todo principio liberal; a ver si de una vez os enteráis que los liberales son revolucionarios. No en vano, un ilustre Consejero de Economía calificó de Robin Hood a quienes se evaden de la intolerable confiscación fiscal. 

Exijamos, de inmediato, más amnistía para estos revolucionarios. Recordemos que el "haz lo que quieras", el "se feliz" es el primer imperativo ético que aprenden los hombres libres (las mujeres deben aprender otras cosas, como todo el mundo sabe).

¿Ironía maledicente la mía? Para nada: discurso para los tiempos que corren, donde corrupto es cualquier concejalillo de pueblo que cobra mil euros pero no el empresario que evade o el banco (BBVA, por ejemplo) que paga a sus ex - consejeros millonarias indemnizaciones procedentes de paraísos fiscales.

La culpa de que Díez Ferrán quebrara la tenemos nosotros que hemos articulado unas regulaciones legales que impiden el esclavismo, la estafa y el enriquecerse rápidamente. Somos nosotros los culpables. ¡Qué se jodan! Gritó Díaz Ferrán, mientras le pasaba la pela al testaferro. Total si estos no evaden es porque no tienen o no saben; no porque no quieran.

Ha bastado un soplo de crisis para que deje de hablarse de aquella cosa de la Responsabilidad Social Corporativa. Dos días de prima tonta y los códigos éticos, de gobernanza o de buenas prácticas, se han ido por el sumidero junto con todos los derechos adquiridos por trabajadores, pequeños accionistas, clientes y demás stakeholders conocidos, qué ya era hora de quitarse de encima tales zarandajas, como muy bien afirma el héroe liberal del Díaz Ferrán.

El uso de los paraísos fiscales es uno de los mayores atentados éticos contra la redistribución de la riqueza de un mundo en crisis. La evasión de capital es, sin duda, la practica menos moral del refundado y moralizado capitalismo. Nada ha cambiado en las prácticas de quienes empujaron y se enriquecieron con la burbuja.

Nada excepto la coartada: antes nos permitían vivir por encima de nuestras posibilidades; ahora gritan con estruendo: ¡Qué se jodan!