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martes, 19 de junio de 2012

El respiro, los profetas, las portadas y los que ni se inmutan

No hay liderazgo pero hay exceso de profetas.

Convendrán conmigo en que esto de la crisis es como la fórmula uno: un par de carreras y todos a anunciar el próximo campeón. Con este superficial bagaje no es sorprendente que dos periódicos coincidan en su portada en un profundo vaticinio sobre las elecciones griegas. Puesto que griega era la cosa y han ganado los buenos, el asunto quedaba arreglado. Que la realidad no nos estropee un hermoso titular.

Que ABC y El País titulen igual sus portadas no es sino sinónimo de periodismo de calidad. Sincronismo de buen periodismo, faltaría más. Si Usted y yo titulamos igual nuestros blogs será falta de creatividad o plagio. Me lo vayan entendiendo.

Cualquier portavoz del faro y guía de Occidente justificará sesudamente el titular. Ellos conocen los entresijos del mercados y se han prestado con fervor casi patriótico a señalarlo. La derecha griega y su extensión para el caso, el socialismo en desaparición, nos han salvado Europa y los europeos debemos respirar.

En el ABC no tienen nada que explicar. Ellos respiran siempre que gana uno de los suyos. Que sean una panda corrupta que mintió sobre el déficit y el nivel de gasto no importa. Todo el mundo sabe que el peligroso era el socialista que quería, pasmoso, preguntar al personal sobre la cosa del ajuste,

ABC y el faro y guía de Occidente coinciden en su portada, simple y llanamente porque comparten el principio de austeridad destructiva y por su incapacidad de construir un relato autónomo de la realidad.

Esta renuncia a la base editorial de un titular no es sino esclavitud a la consigna alemana y a la falsa racionalidad de un mercado que carece de cualquier lógica que no sea el beneficio a corto, repetida con profética estulticia por el Señor De Guindos.

Lástima que los profetizados no se hayan dado por aludidos. Ahora resulta, sorpresa, descubren al mismo tiempo ministros y próceres, que hay especuladores acechándonos. Anda, lo mismo que opinan la mayoría de los griegos y sus irresponsables portavoces: que su extraordinario sufrimiento solo tiene por objeto saciar las insaciables buchacas de quienes ganarán más si los estados quiebran que si pagan sus deudas.

No; no hay respiro porque las panzas avarientas de quienes habitan las cuevas de Ali Babá del sistema financiero necesitan nuestra renta para alimentar su beneficio.

El liderazgo europeo tampoco se inmuta. Los alemanes se están financiando gratis y los franceses están en lo suyo. Obama, al otro lado, se acojona porque la vieja Europa se dispone a fastidiarle la campaña. Entre tanto, Krugman, a lo suyo, profetiza desastres adicionales.

Lo dicho, un exceso de profetas.Y los griegos han despertado de nuevo todos los oráculos.