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sábado, 26 de octubre de 2013

Albada del que va a ser suegro

                                                                                         Palabras en la boda de mi hija. 26 de Octubre de 2013

 
Las albadas de mi tierra se cantan por la mañana para animar a las gentes a comenzar la jornada. Será esta, pues, la albada del que va a ser suegro.

Mi hija me prometió, siendo adolescente, no casarse nunca, cuidar gatos y vivir en la buhardilla del padre de su amiga Paloma. Yo era un padre tranquilo. Pero un poco antes del verano, un wasap me ha venido a reclamar: “Papa, me caso”. Lejos los días en los que uno se presentaba al futuro suegro y aguantaba un par de impertinencias. Así pues, privado de la dulce venganza y sin tiempo a considerar, ven Ustedes de suegro a Juan.

En su infancia, yo recogía en la guardería a Elena y comíamos mis afamados macarrones con tomate. Entretanto, veíamos algún episodio televisivo. Uno nos gustaba especialmente: el que concluía con el conocido “me encanta que los planes salgan bien”. Pues eso: creo que su madre y yo compartimos que la niña nos salió bien.

De lo que se deducen, yerno inminente, dos cosas. La primera, que debes ser gran persona si la chica te ha elegido, ya que la niña no se equivoca nunca. Se que le haces reír, que le ayudas a ser mejor persona de lo que ya es, a ser feliz. Y te lo agradeceré infinitamente.

La segunda debes tomártela como lo que es: una amenaza. Siendo, como soy. persona comedida, si la niña sufriera, solo encargaría a un par de sicarios que te dieran una buena paliza. Pero su madre, debes saberlo, arrastrará tu cuerpo maltrecho por era recién trillada a yegua suelta, llenará tus heridas de sal y lanzará tus restos al mar más profundo y salado que encuentre. Bienvenido, pues a “la familia”.

Debéis saber que Elena y yo nacimos el mismo día. Ella a vivir su vida, yo a empezar mi primera vida profesional. Ya voy por la segunda y, como nos quitarán la jubilación, pronto tendré que aprender mi tercer “perfil de competencias”, como lo llaman ahora. Quizás por eso ha sido una excelente compañera de viaje, a mi lado en los buenos ratos y malos momentos.

Empezó muy niña, porfiando con su abuelo Gonzalo a causa de mis ideas; escuchando que el abuelo Juan le explicara porque mis ideas eran las que eran, mientras las abuelas Charo y Nati esperaban que dejaran a la niña en paz. Los dos abuelos, cada uno a su manera, te quisieron. De hecho, desde que se marchó tu abuelo Juan no hemos vuelto a saber cuando es tu santo.

Es verdad que Elena iba interpretando lo que veía a su modo. Aún se recuerda aquella mañana en una Fiesta del PCE, en que acompañados por Oscar, después de que un veterano se despidiera diciendo “salud”, Elena preguntó: “papá, por qué se despiden como Asterix”. Años después, cuando comparé al imperecedero con la aldea gala a algunos no les hizo gracia.

Así que fuimos creciendo juntos. Pudimos ser héroes, de los que luchan a todas horas, la mitad del tiempo contra los malos y la otra mitad contra los buenos. Pudimos ser magos, de esos que tienen una ocurrencia para cambiar el mundo todas las mañanas. Simplemente, decidimos ser sabios, tener ideas, dedicarnos a formar y aconsejar.

Adquirimos juntos nuestras muchas habilidades. Especialmente, la que mejor se nos da. Aunque aquí habrá que reconocer que nos ayudó Itziar: lo que mejor se nos da es hacer “shopping”, la adquisición de cosas innecesarias, para cabreo de Cuqui o de Liber. Se Ángel tu pasión por el ahorro; estás condenado al más melancólico de los fracasos.

Elena ha aprendido de mucha gente y quizá sea hoy tiempo de reconocerlo. En su infancia fue cuidada por su tía Rosario que ha permanecido toda su vida vigilante; por su tía Pilar, cuidadora de todos. También venía por casa una chica rubia, porque ni trabajaba, ni estudiaba, ni íbamos hacer carrera de ella. Solo ha llegado a Jueza, vaya tontería pudiendo ser parada como todo el mundo. Por cierto, feliz cumpleaños Concha.

Ha sido protegida siempre por Nati y Charo, sus abuelas.

Ha aprendido de los muchos consejos, casi nunca solicitados, de su tío Alberto; de las risas y bromas de sus tíos Carlos y Pilar. Ha aprendido de su tío Gonzalo que se puede ser un tipo divertido y un gran trabajador. Ha aprendido de Liber, de Cesar, de Itziar, hasta de Javi o de los primos más jóvenes.

Solo espero, querida Elena, que cuando hagas balance creas que algo debes a tu padre, que esta orgulloso de que seas como eres; y agradecido por haberme acompañado este tiempo.

Todos los padres estamos sometidos al hecho biológico de que siembre vendrá un imbécil a robarnos a nuestra hija. Esta es la condición de suegro a la que ahora nazco.

Antaño, lo padres podrían prometer a sus hijos que vivirían mejor; esa era la función de la dote. Ahora, no es posible: la dote esta destinada hoy a alicatar de oro las cuevas de Alibaba y los cuarenta banqueros,

Si puedo desearos un viaje sin monstruos. Sabes Elena que es costumbre de la tierra que nos vio nacer poner un “ramico de tomillo en el zaguán” para espantar brujas y trasgos.
 
Aquí está tu ramico, para que el camino sea largo, sean muchas las mañanas de verano y muchos los puertos nunca vistos antes. No apresuréis el viaje porque es hermoso; no busquéis riqueza sino sabiduría.
 
En mis tiempos y los de tu madre, decía la Bullonera que frente a brujas y monstruos lo mejor son “dos guitarras y un cantar”.
 
Así pues, que todas las lunas sean lunas de miel; que el fin del mundo os pille bailando… y si hay que rematar siempre estará La Canastera. 
Os condeno a ser felices.

viernes, 18 de octubre de 2013

Sin el centinela de la memoria.

Manolo Vázquez Montalbán murió, hace hoy diez años, entre las golondrinas de Bangkok, justo ahora que hace treinta años que Carvalho acudió a los mares del sur llamado por Teresa Marsé (ahora que cumple ochenta años Juan Marsé).

Hay, en mi biblioteca, una dedicatoria de Manolo en el Asesinato: “para Juan que sabe de que va”. Tenía razón porque, en realidad, de eso iba su trabajo: recordarnos que entre los cascajos de las derrotas cosechadas y las banderas rotas, vive siempre el anhelo de justicia que mueve a los que alguna vez fuimos sus conmilitones.

Hoy, hace una década que nos quedamos sin el centinela de la memoria. Tiene su lógica que los vencedores arrojen la historia a la basura. Es, igualmente, razonable que las víctimas insistan en rescatar la historia de los profesionales del olvido. En realidad, todas las pesquisas de Carvalho responden a esa inacabable tarea.

Manolo no se llamaba Manel, quizá porque los que nacen a cien metros de El Raval de la posguerra se llaman como le sale de los cojones del alma. O porque, como buen psuquero, era de la nación sin olvidarse de los suyos. Si las golondrinas de Bangkok no se lo hubieran quedado, hubiéramos entendido como el pujolismo devenido en independentismo no era precisamente un camino que recorrer frente a la resurrección de la unidad de destino en lo universal.

Con él hubiéramos entendido cómo la exuberante irracionalidad de los últimos años de la burbuja convirtió la astracanada de Roldan en el patético fin de fiesta de Bárcenas o Fabra.

Sin duda alguna, él, que pidió ser quien apagara la luz en el extenuado comunismo occidental, hubiera encontrado la manera de hacernos saber como ser de izquierdas en estos días de irredimible tristeza.

Ahora que algunos concejales rojos arremeten contra sus alcaldes por aquello de ser como los políticos bailarines de los que habló Kundera, “que no desean una organización social sino ocupar el escenario". Ahora que una parte de la izquierda verdadera se obstina en negar los derechos conquistados tras la dictadura. Ahora que el populismo vence a una progresía incapaz de defender la política. Ahora, justo ahora, nos vendría bien una frase de aquellas de Carvalho que desnudaban a todos y todas los bailarines

Aunque quizá si lo hizo cuando en la cita que abre Milenio, el último viaje de Carvalho, se lee a Flaubert afirmar: “Y al tener más ideas sufrieron más”.

Sufran, pero tengan ideas y dejen las ocurrencias para los bailarines que aspiran al TDT en lugar de salir en la 1. El centinela lo hubiera hecho.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Populismo o memoria

Un tipo habitualmente razonable puede, en estos días confusos, tener un momento populista, faltaría más. Eso le ha debido pasar a @FjavierLopezM esta mañana cuando nos ha deseado buenos días con la foto combativa de un lema: “Tu y yo aprendimos a leer gracias a un maestro no gracias a un Diputado”.

Lo que tienen los lemas creativos, incluso si suenan reaccionarios, es que son buenos. Tiene razón @FjavierlopezM: yo no aprendí a leer gracias a un Diputado porque, cuando yo aprendí a leer, no había diputados.

Como no me cabe la menor duda que el desafortunado caballero no quiere el regreso de aquellos a los que ha combatido y combate cada minuto, solo puedo recordar la mala suerte que suele acompañar al escritor de textos cortos. Lo tiene escrito Mark Twain: si vas rápido, escribe largo para que se te entienda bien.

El combativo y populista lema me ha recordado a los diputados de la República, de la izquierda y de buena parte de la derecha, que asumieron como reto la alfabetización del país.

Me ha recordado, porque a esos si los conocí, a los concejales del 79 que asumieron, de forma impropia como los de UPyD dicen, la tarea de convertir las ciudades en educadoras.

Me ha recordado a los diputados y diputadas de las primeras legislaturas que asumieron que el cambio de España era un cambio educativo.

Podría yo haber escrito que aprendí a leer con un maestro y no con un sindicalista. Pero hubiera sido falso: vengo de un tiempo donde un sindicalista (clandestino y con años de cárcel, eso si) me enseñó a leer el mundo. Quizá por eso no suelo solicitar que supriman subvenciones o demás apoyos a los sindicatos.

Los portavoces oficiales de la izquierda mediática se apuntaron antes de ayer al populismo antipolítico. El mundo sextero dedicó horas a recordar que, fíjese usted que escándalo, aumentaban las subvenciones a los partidos políticos. Naturalmente se olvidaron de decir que hay elecciones. Quizá porque al arbitrismo ilustrado también le sobran las elecciones.

Y las elecciones, señoras y señores que me leen, cuestan pasta. Quizá prefieran que volvamos a aquellos días donde solo hacían política los ricos, donde no se pagaba a los presidentes de mesa o secretarios, para que el pucherazo fuera más fácil.

Pero, donde va a parar: lo bien que queda meterse con los diputados. No dejemos que la memoria nos estropee un lema creativo. Lo cierto es que cuando no hay diputados tampoco suele haber maestros pero esa es una idea demasiado larga para estos tiempos.

No cabe en un twitter populista: muerte a los diputados, pero escrito sin falta de ortografía gracias a los maestros. Yo no les aocnsejaré que sus hijos aprendan a leer como yo: sin diputados.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

La privatización del pipí

No es tema baladí sino una metáfora de lo que ocurre en la patria, antaño gloriosa. Si todo depende de lo que uno lleve en la cartera ¿Por qué no cobrar por tan elemental y natural asunto?

El Administrador de infraestructuras ferroviarias, o sea el Ministerio de Fomento, ha decidido cobrar por el uso de los baños de la estación de Atocha.

El ingeniero autor de la medida ha calculado, como debe ser, el ritmo prostático de los viajeros y visitantes, estimado el coste y calculado que con una privatización de 280.000 euros por siete años, por empresa holandesa pagados que al parecer no están las empresas patrias atentas a las oportunidades, vamos de cine.

Los expertos del sector que haylos, haylos, aseguran que el precio no será superior a un euro, lo que resulta tranquilizador. Un sencillo cálculo nos permite estimar que la empresa alcanzará su ROI (retorno de la inversión) con, aproximadamente 111 meaditas diarias.

Con esta indicación de precio, puede Usted, estimado lector, lectora, calcular el coste de su micción diaria e incorporarlo a sus decisiones estratégicas, cosa que le aconsejo, con objeto de rentabilizar mejor su coste vital. Por un poner, busco trabajo o meo, tipo de opción al que el capitalismo de casinos con humo nos ha llevado.

La micción es cosa de ricos. Y quien no tenga su eurito disponible y ahorrado no puede miccionar por encima de sus posibilidades; que quede claro. Quien tal intente quedará condenado a la multa de micción callejera lo que, para quien conozca Madrid, nos lleva a 1864, cuando el Alcalde Isidro Osorio estableció los urinarios públicos, privatizando su uso a precio desusado de veinte pesetas.

¿Cuatro duros por mear? ¡Caramba, qué caro es esto! ¿Cuánto cobra por cagar el señor duque de Sesto? Coplilla que los creativos madrileños de la época le cantaban,

No es la primera vez que me ocupo en este blog de tal asunto. Recuerden que Ryanair en discriminatoria medida, impuso tasa por el uso del lavabo haciendo que los viajeros de mayor rutina prostática pagaran parte del coste del viaje a quien menos uso hacía del servicio. (Corre el rumor de que los “free rider” - los gorrones - miccionaban en botellitas)

Efectivamente, nada tan próximo al principio fiscal del beneficio (quien lo use, lo pague) y nada tan lejano al principio de capacidad de pago. Les parecerá este asunto baladí o exagerado, pero cuando las necesidades fisiológicas, amigos y amigas, se estiman según precio de mercado se abre un campo inextinguible de tasas públicas.

Fenece, obviamente, el estado del bienestar y lo hace definitivamente por la gatera de las aguas fecales. 
Es nuestro sino ¿En cuánto estimará la troika nuestra cagadita?

viernes, 20 de septiembre de 2013

Fumadores y Europeos. Qui paga mana.

Entiéndanme: cuando se vende el país (este y el que no es de aquí pero tampoco se sabe de donde) a precio de saldo, los inversores no están para zarandajas. Es lo que hay.

O sea, que en los casinos de Barcelona de cadenitas patriotas nada y en el de Madrid se fuma uno un habano, mientras se blanquea unos dólares. Y por supuesto, si en Madrid no pagan impuestos, allí, aunque no quieren ser de aquí, tampoco, faltaría más.

Si las dos mayores economías peninsulares, antaño gloriosas y hoy desmoronadas, han planeado su modelo de negocio futuro sobre el juego, sea el dueño americano o asiático, uno se aguanta porque “quien paga, manda”, que es dicho muy catalán por cierto.

Cuando sorteamos España (y lo que al parecer no es España) a cachos, malvendemos lo público, colocamos suelo de los amigos que nada valía y abrimos fronteras a sospechosos negociantes, luego no vayan y se me quejen.

Los de Barcelona World no quieren tontunas nacionalistas y Adelson no viene si en los casinos no se fuma. O sea, que una vez conseguido lo que querían exigen un par de condiciones más.

Los negociantes catalanes quieren los beneficios fiscales que tienen los de Madrid (porque, naturalmente, era un escándalo lo que pedía Adelson pero el futuro de la nueva patria bien vale un nuevo esfuerzo) y los de Madrid quieren el dinero fácil que los catalanes han prometido a los suyos.

La prima de riesgo va bajando porque los inversores ya tienen lo que pedían: una república bananera en Europa, el sueño de todo inversor (aún quedan sindicatos pero de estos nos ocupamos en un par de días).

Ahora que todos han tomado posiciones para quedarse a precio de zoco con el patrimonio público y corporativo de unos y otros, ahora que se montan negocios tipo Cuba de Batista o se compra el sector público a cachos, ahora, no les vamos a estropear el negocio, ya me entienden.

Al dinero no le gusta el ruido ni las gansadas. Y lo que tienen que hacer los virreyes periféricos es rezongar menos y cumplir más. Que ya vamos con retraso en la cosa de los regalos prometidos.

Qui paga, mana, senyors, així que o som europeus o l'hem cagat.

Por ayudar a los pueblos emergentes con nuevas ideas, se me ocurre que, ahora que Esquerra piensa poner aranceles a las exportacions que pasan por las carreteras catalanas, en un nuevo concepto de comercio internacional, quizá debieramos crear una nueva idea de Casino Catalán: ponerlo en Andorra pero que los clientes entren por la plaza Catalunya.
Eso si, el transporte que lo pague la ciudadania con la sanidad privatitzada por Convergencia y Esquerra. La cuatribarrada bien lo vale. Total, en Madrid ya lo han hecho.

Hagan lo que quieran pero no molesten a los inversores, que se van a especular a otra parte.

lunes, 16 de septiembre de 2013

¡Pobre de mí!

Se acabaron las fiestas. Un año más, los gestores municipales han obrado el milagro: una ciudad de cincuenta y cuatro mil habitantes se ha convertido en pueblo mesetario de los años cincuenta.

Las fiestas de la vendimia han concluido. Todo el vino ha sido bebido y todas las gachas consumidas. Todos los toros y novillos han sido corridos, recortados y asesinados por orden de la autoridad competente. La Virgen fue convenientemente "procesionada" y la pólvora necesariamente quemada con estruendo.

Como ya les tengo dicho, los que, gracias a Dios, somos ateos y no creemos en la Santísima Trinidad, esto es, gachas, toros y virgen, no nos queda otra que la caseta del ferial.

Ese sitio donde reina el colesterol, el mojito y la imperecedera amistad. Donde gente solvente canta canciones imposibles, ejecuta improbables bailes y concluye gritando el Asturias patria querida o el Eusko gudariak, según origen materno o grado de alcohol. Sitio donde las madrugadas son eternas y no menos eternas las resacas.

Y así, la vida vuelve, aunque el olor a res perdurará algunos días en el alrededor de la casa consistorial, cosa que escribo sin animo ofensivo sino puramente descriptivo; las cuadrillas mentirán un fin de semana más sobre sus habilidades con toros y mozas y los del ferial se reirán viendo las delatoras fotos que los muestran poseídos por rarísimos demonios.

En este ferial solo hay una caseta; todo los demás son restaurantes del lugar que aprovechan la externalización de partidos y asociaciones para intentar negocio baldío. En balde porque es la caseta de los rojos de toda la vida, administrada por incombustible afiliación, la que nos surte de vendimia, mojito, colesterol y verbena, a precios de crisis y grata acogida.

Pero todo acaba y vuelve la vida.

Y puesto que nos queda la vida, ya que las monedas de agua y el cuerno de la abundancia han sido convenientemente gastados, habrá que vivirla recordando que los recortadores serios andan en los ministerios y consejerías; qué quien canta de gozo es el banquero y que no procesionan vírgenes sino “hombres de negro” que vienen a vigilar nuestro país intervenido, antaño glorioso, y a to have some cafe con leche.

Acabado el solsticio, idas las brujas y agotado el tomillo, cuando en la noche ya no salen los mochuelos ni vigilan los gavilanes, concluida la vendimia, vuelve el crudo afán. Se lo tengo escrito: no dejen que los profesionales del olvido se salgan con la suya y recuerden quien andaba y anda puteándoles mientras Ustedes se venían a la vendimia.

Y puesto que aún tengo la vida, a currar que el ojo del banquero me vigila.

¡Pobre de mí!

martes, 10 de septiembre de 2013

¿Por qué no me río de Ramos ni de Botella?

Ramos y Botella pasan por ser, según las redes sociales, inclinémonos ante el nuevo dios y sus profetas, los emblemas de la incompetencia idiomática española ¿Por qué yo no los critico?
 
Because  no pretendo ser trend topic, en primer lugar y, also, porque hay mañanas que no se si soy de los nuestros. No hay progresista, izquierdista, moderno o tuitero que llevado de su british accent and fluency, de dominio universal en nuestro país como todo el mundo sabe, no se sienta obligado a señalar con el dedo a ambos ineptos en redes globales.

Para qué ocuparse del fondo del asunto con tan goloso “relajante coffe with milk in the main square”  o era al revés…

En fin, sobre todo, no me río porque me parece que en esa crítica se encuentra la razón del desprecio por los idiomas en España y la falta de dedicación al aprendizaje.
 
Son muchas las razones de la insuficiencia en idiomas y en expresión oral de nuestra sociedad. Señalaré tres: un desprecio tradicional por las culturas ajenas; una absoluta insuficiencia del sistema educativo y, por último, que solo hay una cosa que supere el excesivo sentido del ridículo español: la crueldad represiva de los que no tienen ni puta idea de inglés y el elistismo de quienes si la tienen.

Los que no tienen idea alimentan su ignorancia enfatizando los errores de los demás. Quienes la tienen, de quienes alguna vez he hablado, desprecian a quienes no han tenido oportunidad de aprender o viajar.  Ridiculizar a quien intenta expresarse en idioma ajeno es pura represión y poner freno a la valentía que requiere cualquier aprendizaje

Dicen las encuestas que solo el 12% de los madrileños y madrileñas que "wasapean" o "tuitean" domina el inglés y solo el 40% ha viajado al extranjero. No obstante, el derecho al sarcasmo es universal en Madrid. 

Los madrileños y madrileñas han estado muy creativos con Botella como en su momento lo estuvieron con Ramos. Se han imaginado como era el “cue” (la herramienta electrónica que refleja un texto; la chuleta, vamos) de la señora y creado centenares de no menos creativos chistes.

No hablen en inglés, es el mensaje que se lanza; solo los listos, los que han estudiado fuera, los que saben pueden hacerlo. Es mucho mejor reírse de quien lo intenta que aprender uno, donde va a parar.

Aprendí inglés entre los 40 y los 42 años cuando debí construir mi segundo perfil de competencias una vez agotado el primero; no preocuparse, la próxima generación, dicen los estudios, deberá construir tres o cuatro a lo largo de su carrera.

Alcancé un nivel que me ha permitido pedir comida, comprar, reservar hotel, conversar, even on the scope of the crisis on the Swedish economy in the nineties, en toda europa y escribir textos en inglés para decenas de usuarios y clientes.

Eso no habla bien de mí; solo dice que la torpeza no impide que te entiendan; que aprender no es inútil; que la posibilidad de comunicarse no es de unos pocos.

A su manera, Ramos y Botella asumen la responsabilidad de comunicar; el sarcasmo es solo una cortina de humo para no decir lo que hay que decir.

Porque es más sencillo ridiculizar a la Alcaldesa que reconocer que, desde hace más de una década, España no pinta una oblea en el ámbito internacional. Porque es más sencillo ridiculizar a la Botella que reconocer que la reciente devoción turca por bombardear al lado de los yankees ha ocultado la represión, la insostenibilidad, la homofobia de una ciudad.

Porque es más fácil reírse de Botella que reconocer que el deporte español (y el catalán), salvo las empresas globales que dejan pasta a Adidas y Nike (o sea, Madrid, Barça, Nadal y Gassol) tiene fama de tramposo porque hacía gracia que las marionetas francesas destrozaran la imagen de nuestros deportistas o que las blood bags pulularan por ahí.

Porque es menos esforzado anunciar el fin de la carrera política de Ana Botella que ponerse, como izquierda digo, a decir a los madrileños y madrileñas: no os preocupéis que esto lo administraremos nosotros de esta manera o la otra, cosa que uno no sabe todavía.

Porque es mejor para los medios carcajear con el coffe wiith milk que reconocer que falsearon encuestas o que el mediático gurú equivocó el contenido del discurso porque queriendo transmitir emoción, cosa que corresponde a los deportistas y ciudadanía, olvidó el liderazgo.

Porque, naturalmente, es preferible gritar “viva Tokio” que reconocer que  los del COI adoran aquellos sitios (Atenas, Pekin, Londres, Río, Tokio) donde hay poca construcción y mucha comisión.

Because la crisis and the austerity matan esperanzas.

En fin, no me río de Ramos y Botella porque todo aquel que toma la palabra, aunque sea errada, es mejor que el mudo sumiso. Porque la amenaza del ridículo no puede acabar con el esfuerzo del aprendizaje y la valentía de quiene quiere expresarse.
 
Because of Aristophanes told: “ignorance can be educated, and drunkenness sobered, but stupid lasts forever.”  

Y me temo que hay mucho irónico estúpido por ahí que no ha descubierto ni el valor de un intangible como es el olimpismo ni las consecuencias de no serlo, en términos no económicos y sociales sino de marketing urbano y crecimiento poetencial. 

Pero no pasa nada, en 2024, emigraremos a París a ver olimpiadas que conseguirán, se lo digo yo, sin pronunciar ni una palabra en inglés.

sábado, 7 de septiembre de 2013

De toros y gachas

No se corre un toro sin encomendarse, con un viva, a virgen o santo adecuado. Ni se concluye la proeza sin oportuno tocino, prohibido por los médicos, ni correspondiente almorta, por el código alimentario castigada. Hay que sumar colesterol y latirismo al riesgo taurino.

Y así, a golpe de toro y gachas, la estepa huele a polvo, sudor y sangre. Y, entonces, la Castilla miserable de Machado, viendo la sangre del toro derramada, se siente de nuevo dominadora.

O sea, que han llegado las fiestas patronales. Aquellas paganas fiestas de vendimia, mezcla de carnaval, desenfreno y honor a Baco, sustituidas a partir de los años cincuenta por devociones marianas y múltiples vírgenes de Septiembre, gracias a algún Gobernador Civil franquista, mantienen pecado y liturgia; procesión y danza.

Y, amigos y amigas, en estos tiempos sin relatos grandes donde la anécdota preside, por qué no gritar independencia, entre toro y gacha, o culminar alguna cadena humana tras oportuno encierro, ya que, al fin y al cabo, Castilla si fue estado.

¿Qué debemos hacer los que, gracias a dios, somos ateos, como proclamó paisano mío?  Pues hacer lo que los paganos siempre han hecho: libar en pecaminosos feriales.

Las casetas, desde las Txosnas vascas al ferial andaluz, resumen la historia laica de las fiestas populares. Durante décadas fue imposible que se mantuviera su ancestral tradición.

Recuperadas por la democracia la fiesta popular, el ferial y la caseta, la ciudad laica en suma, los que, gracias a dios somos ateos y no creemos en vírgenes, estepas y noroestes patrios, toros y gachas, podemos ocupar festivamente una ciudad cada vez más privatizada.

Bebemos y danzamos para divertirnos que no para olvidar. Porque no hay festejo que empañe nuestra memoria. Acabarán toros, gachas y fastos y seguiremos recordando quien nos ha jodido en lo que va de año.

Los profesionales del olvido, los que a golpe de toro, gacha y pólvora, que se dejan a deber para futuros pagos a proveedores, financiados por Montoro y pagados con eterna deuda consistorial naturalmente, sabrán cuando acaben los fastos que el personal sigue preguntándose que se hizo de la ciudad y sus derechos.
 
Entre tanto, unos y unas van a procesiones, vivan; otros a toros y gachas, vivan también; y otros a copas y placeres dionisiacos, vivan estos paganos, naturalmente. Porque algo tiene la Ciudad de los derechos que no de las derechas: hay para todos y todas, y sin molestarse, oiga.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Para matar a tu tirano

Con los tiranos acaban sus pueblos. Es esa lejana creencia de quienes siempre, no solo en la izquierda, han rechazado el derecho a la injerencia sospechando que se trata de una artimaña política.

El caso es que suele suceder y, en ocasiones, aunque las primaveras sean breves, las ciudades amanecen con "la tierna brisa de muerte grande", como escribiera Gabo. También, suelen sucederse décadas de espanto, tortura y muerte como deberíamos guardar en hispana memoria.

Malditas sean todas las guerras. No distingo guerras justas que desconozco de deleznables guerras imperialistas. La metralla y la muerte asaltan la única fortaleza que importa: la razón.

Por eso me resultan paradójicos manifiestos y soflamas que mientras gritan, con razón, no a la guerra ignoran al tirano que gasea a su pueblo. No menos sorpresa causa que quien "tuitea" su deseo de muerte a delegada gubernativa, "retuitee" compulsivamente antibelicismo, por supuesto, antiimperialista.

El premio Nobel preventivo de la Paz y la esperanza francesa de la socialdemocracia global de la penúltima vía tocan tambores de guerra. La pasión americana por la gendarmería global es solo comparable a la pasión francesa por lanzar bombas donde sea o al cinismo ruso, por un poner.

Unos y otros aluden a humanitaria injerencia para ocultar su fracaso ante sátrapas coreanos, iraníes o árabes. El resto de la comparsa se apresta a integrar la cofradía que salvará al pueblo sirio de su tirano. No faltará a la convocatoria la muy islámica, europea y rearmada Turquía, aspirante a gendarme de la zona.

Durante meses el grandísimo hijo de puta sirio, soberano, faltaría más, defensor de Palestina, naturalmente, y hacedor de fronteras ante los israelitas, fetén todo, ha torturado, disparado y gaseado, sin compasión, a su pueblo.

La guerrera alianza no ha dado más pasos que enviar pistolas a dudosos rebeldes, con una pinta de señores de la guerra de narices, mientras se iban llenando los campos de refugiados y los diplomáticos de la gran Europa y la no menos grande América jugaban al veo, veo, con rusos y chinos. Nada como esperar al final para justificar un buen bombardeo, faltaría más.

Sea pues el mundo civilizado en coalición quien vuelva a convertir oriente en polvorín que pagarán los pueblos y alimentarán nuevos sátrapas. Al fin y al cabo, las armas las puso Mister Obama para matar a tu tirano.

Que la ética no estropee una buena guerra o el deseo de muerte a alguien.

Vayan en Paz.

 

 

 

 

martes, 3 de septiembre de 2013

Un otoño para los saltamontes.

La crisis se ha cargado sobre las hormigas. Lo tiene escrito Yanis Varoufakis que nos advirtió sobre la cantidad de saltamontes que nos rodean.

Los saltamontes son ese tipo de animales “explotadores, especuladores y corruptos, que se provecharon de la bonanza de la burbuja que habían provocado, están ahora privatizando sus ganancias y socializando los malos resultados de sus desmanes con cargo a las hormigas”.

Una de las más afamadas portavoces de los saltamontes, la Sra. Cospedal, acaba de declarar que el mes de agosto habrá sido el mejor en empleo desde el 2.000. No se engañen; esto no quiere decir que vuelva el tiempo de las hormigas sino que los saltamontes han hecho el agosto y se aprestan a hacer su otoño.

Nada más lejos que no alegrarme por todos y todas que han podido trabajar este verano. Lo que lamento es que los beneficios de los saltamontes se han construido sobre los contratos más precarios que se recuerdan y sobre salarios de absoluta miseria.

Ahora que se camina, prácticamente, hacia un tipo de contrato, desearía que tanto profeta del contratito único, gente cabal por otra parte, nos construyeran una alternativa a la creciente “miserización” salarial.

Los saltamontes revivirán en otoño. Las entidades financieras no dan crédito, que es su trabajo, ni piensan hacerlo a corto plazo, pero empiezan a tener beneficios, si es que alguna vez dejaron de hacerlo.

Las eléctricas se aprestan a mejorar sus márgenes con otra vuelta de tuerca a las facturas y las grandes constructoras invierten en el extranjero los ahorros producidos por los despidos en España.

Los gestores de la sanidad, algunos especuladores multinacionales, empiezan a comprar el sistema de salud, empezando por Madrid;  los fondos buitre se quedan con la vivienda pública de alquiler, para venderla a sus inquilinos por el triple de lo que han pagado por ella, y  así sucesivamente.

Observen la felicidad de los saltamontes y escuchen con atención cuando les digan que la crisis es territorio de oportunidades. Observen como los saltamontes que generaron el drama son los que viven del desastre.

El otoño será tiempo de planificar grandes beneficios para los saltamontes. Especialmente procedentes del sector público. Una vez que hayamos vendido lo que era del común, ya podremos bajar los impuestos, al fin y al cabo no quedará mucho que sostener.

En fin, en este mundo que sigue siendo bastante peregrino, como no me canso de contarle, Usted y yo hemos nacido para hormigas; o sea, que somos de la parte gilipollas del laberinto.

viernes, 14 de junio de 2013

Pensiones: los trileros cambian el relato.

La penúltima ocurrencia de ZP me quitó un diez por ciento de la pensión. Ahora, los sabios me han pasado por las matemáticas ampliando la reducción un 7% adicional, y sin revalorización por décadas me temo.

“Este informe propone un cambio en la narrativa o el relato”. Que no se diga que los sabios no están a la última. Solo les ha faltado una de “storytelling” para estar al día; reconozcamos que la demografía no da la talla como cuento que genere emoción.
 
¿Qué relato quieren cambiar? El suyo y el mío, naturalmente. Usted tiene convicciones erróneas como creer que la creación de empleo, la productividad (salario), las migraciones o la natalidad eran variables a considerar para hacer el sistema equitativo y sostenible .

Pues no; suprimidas estas perspectivas por la realidad de la antaño gloriosa patria, el informe deja a los políticos la perspectiva de una “disminución significativa de la pensión media sobre el salario medio”. Noten de que forma tan elegantísima se refieren a la reducción de la pensión, basándose en no menos elegantísimas formulas matemáticas.

Es verdad que para el denominado factor de equidad se trata de un aburridísimo cociente. Por cierto, los sabios no reconocen que la esperanza de vida esta sujeta a desigualdad de género, empleo y clase social.

Pero para el factor de revalorización (abajo el IPC, viva el FRA) , señores, señoras, que obra de arte, que fórmula tan precisa y preciosa que necesita de medias móviles y medias geométricas, aunque ustedes no sepan lo que es eso.

No seré yo quien niegue las matemáticas, faltaría más. Llevo años predicando su necesidad. Lo grave  es cuándo las fórmulas siembran el discurso de más trampas que bombas quedan en las praderas camboyanas o  cuándo proclaman la verdad.

Por ejemplo, las fórmulas necesitan predicciones a seis años, de esas que casi nunca se cumplen. Resulta que las cosas que se calculan (la actualización de las pensiones) influyen en los otros factores de la fórmula como la pensión media, los ingresos y gastos del sistema. O, por ejemplo, viene a ser que aunque se calcula el efecto de la demografía (esperanza de vida) en una formula aparte, esta vuelve a influir en la actualización por la vía del número de pensionistas.

El diálogo social y ZP nos habían prometido esperar al 2027. Pero no; la austeridad, la troika y la confianza de los mercados, faltaría más, nos exigen que sea mañana mismo. Hay una idea implícita en todo esto: No se creará empleo hasta 2027. Pero eso será culpa de los políticos porque los sabios de los últimos días no hacen política, como Ustedes saben.

No dudo que el sistema de pensiones debe ser reformado. Pero, como uno es un antiguo, mantiene la vieja idea de que, dado un nivel de pensiones deseado, lo que habría que hacer es dotar de ingresos al sistema: creando empleo, aumentando cotizaciones, que son más bajas que en Europa, con impuestos generales o, incluso, en el futuro, con endeudamiento.

Exagerado, dirán los sabios. Sin embargo, según la Unión Europea, en el peor momento del sistema, en 2050, el gasto público en pensiones andará por el 14% del PIB. O sea, menos que hoy en Francia, Italia o Austria.

Pero la cosa es la elegancia matemática del “a joderse que son dos días y no hay pasta pa tanta gente”. Ya se lo advirtió San Agustín y yo se lo he recordado otras veces: guárdense de los sabios, particularmente cuando proclaman la verdad.




miércoles, 12 de junio de 2013

El experto

El sabio sabe qué ignora, afirmó Confucio. El experto aprende a ocultarlo, se lo digo yo.

Todo empezó en una fiesta escolar. Unos padres anunciaban orgullosos el futuro como abogados o médicos de sus hijos, cuando uno de ellos anunció con voz grave y pecho henchido: Miguelito será experto.

El niño se educó para tal fin en una escuela en la que solo había doce alumnos. Solo una niña – la paridad no es para ilustrados-. O sea, que como la escuela era aburridilla, Miguelito acabó buscando diversión entre los obreros del barrio.

Llevado por tan malas compañías quiso, en algún momento, abandonar. Pero su padre se lo negó: no; príncipe; tu no. Dicho lo cual, matriculo al niño no solo en la conveniente escuela de arte y declamación sino, también, en otra de estudios talmúdicos.

El padre, previsor, había leído un manual que prescribía que un experto debe escribir en el faro y guía de occidente, participar en tertulias y redactar consejos de la forma más indescodificable posible, incluso recurriendo a las matemáticas, arma del diablo para cegar a los hombres, como declaró San Agustín – para el tal santo las mujeres ya estaban cegadas-.

El tiempo pasaba. Miguelito y sus compañeros se dispersaron viviendo en el pluriempleo- es dura y costosa la preparación del experto- : sumaban salarios procedentes de los recursos públicos, de impartir su sabiduría o de algún dictamen a gente interesada en la actuarización de la esperanza de vida y sus consecuencias, aseguradoras, por ejemplo. Gente, en suma, que ama el conocimiento,  no como otros intelectualmente empobrecidos por su afición a lo público.

Pero, al fin, llegó el día y la cosa. Los expertos podrían joder a unos cuantos en el presente y a casi el doble en el futuro. Al fin, los doce condiscípulos pudieron reunirse para determinar el futuro de nuestras pensiones. Lograron un talmúdico dictamen que, tras poner una vela a dios y otra al diablo, conseguía dos fórmulas matemáticas elegantísimas  que ningún obrero u obrera entendería pero cuyo fin estaba claro: daos por jodidos.

En el momento de la firma, Miguelito recordó uno de los consejo que su padre leyó en aquel manual que cambió la vida del niño: un experto debe ser capaz de follar y ser virgen, al mismo tiempo. Así que, antes de firmar, redactó un voto particular donde solicitaba retrasar un poquito las conclusiones del dictamen, para que doliera menos.

Tras tan arduo consejo, miro de soslayo, firmó y fuese a contarlo al faro y guía de occidente mientras el resto de sus condiscípulos caminaban a la antesala de la corte a entregar el arbitrio sobre el mal fundamental que aqueja a la patria: no hay pasta, pa tanta gente.

Un experto, amigos, amigas, debe rechazar “las maniobras tácticas” de los políticos mientras asegura dejar “la puerta abierta a la posibilidad de la acción de la política” ¿Contradictorio les parece? ¿No se entiende?

Es que Ustedes, además de no hablar inglés, no han ido a una escuela talmúdica. Guárdense de los expertos, particularmente cuando proclaman la verdad.



sábado, 8 de junio de 2013

Unos hippies que viajan y hablan inglés van a reformar nuestros partidos y sindicatos (y III).

Dedicado a quienes a mi alrededor militan en
partidos y sindicatos...y aguantan.


En otras entradas hemos visto como una reforma de partidos y sindicatos puede adquirir un tono elitista, desenfocado, populista o facilitar la intervención de grupos de presión y lobbies.

Al grito de ¡suprimamos sindicatos y regulemos los lobbies! los reformadores avanzan; desordenadamente, eso si: ellos y ellas no son “disciplinados soldados", como los empobrecidos y arribistas políticos,  – no hay soldadas, se siente-.

Usted lleva años pensando en como resolver el desbloqueo de listas, sin caer en manos de los que compran candidaturas. Pensando en darle más valor al compromiso programático. Pensando en evitar que la agenda política la determinen los medios de comunicación. Reflexionando sobre la proporcionalidad electoral como medio de cercanía a la sociedad...

En fin, lleva Usted años perdiendo el tiempo. Ni expertos ni militantes, seguramente porque no estudiaron en el extranjero o su inglés no llega al C2, habían propuesto medidas como las que estos reformadores, gente muy capaz, dicho sea de paso, nos proponen.

Lo importante es, por ejemplo, cuando se reúne Usted con sus conmilitones o si su voto debe valer lo mismo o no que el de un afiliado o afiliada de Pontevedra, glorioso asunto en el que Usted no había caído.

Que Usted y la mayoría de las afiliaciones y ciudadanía opine que la influencia de los graneros electorales sobre las direcciones políticas ha sido excesiva, y explica desde asuntos valencianos al bloqueo reformador de algunos momentos socialistas o de IU es  un error de típica ineficacia.

Usted cree que lo normal es que los partidos ajusten su ciclo al electoral y debatan programas que sean considerados por los ciudadanos. Se equivocan: cada dos años deberían reunirse en magno cónclave. ¿Por qué dos años y no tres o uno y medio? Dejen de ser pejigueros. Que un Congreso de 700 delegados modestito salga por 300.000 euros no debería ser motivo de preocupación. Que vengan a Madrid andando, leche.

Por supuesto, los directivos de los partidos no deben formar parte de los parlamentos internos. Podemos elegirlos, censurarlos, expulsarlos pero no dejarles ser miembros de la dirección. Esta es una fórmula acrisolada que funciona en los Consejos de Administración donde los dueños ponen y quitan a los gestores.
 
El gran problema de los reformadores es que han excluido de su propuesta el pequeño dato de que hay algo que diferencia a los partidos de otras organizaciones: el personal les vota.

Cosa que determina que para dirimir consensos o conflictos y adoptar decisiones no puede aplicarse cualquier cultura corporativa. Por otra parte, eso lo dicen los manuales de toda la vida, aunque no me consta que Duverger o Panebianco hubieran estudiado en inglés, lo que les limita bastante a los pobres.

Como todos los partidos son corruptos y todos los políticos y políticas lo son, debemos suprimir órganos públicos de control financiero, contaminados de corrupción politiquera naturalmente, y ponernos en manos de auditores independientes. Si son funcionarios de nivel A o catedráticos ejerciendo de consultores, en fundaciones sin animo de lucro que solo pagan gastos, naturalmente, muchísimo mejor.

Si hubiera estudiado fuera y hablara inglés sabría que lo importante es que se reformen partidos y sindicatos. Mientras existan, las recetas de la troika, los  contratitos únicos, los (mi)nijobs, la rebaja de las pensiones y estas cosas no saldrán adelante con rapidez; la razón: que tengo unos amigos y amigas, "disciplinados soldados" – no hay soldadas, se siente- que se oponen y producen ineficaces costes de transacción.

Pero no les quepa duda, dos o tres artículos más en el faro y guía de occidente y quedaran ustedes reformados y reformadas.

Peregrino mundo, se lo tengo dicho.

viernes, 7 de junio de 2013

Unos hippies que viajan y hablan inglés van a reformar nuestros partidos y sindicatos (II)

Dedicado a quienes a mi alrededor militan en
partidos y sindicatos...y aguantan.

Ayer se valoraba aquí una propuesta para la reforma de los partidos políticos que, en realidad, parte de cierta tocadura de narices: si estamos donde estamos es a causa de la ineficacia que produce el comportamiento de los partidos y sindicatos. No es la usura, ni la economía, ni las finanzas, ni la austeridad destructiva.

No; son los sindicatos y los partidos el problema; deje Usted de mentar cuestiones que no interesan o de preocuparse por su contrato de trabajo o su pensión que son necesidades estructurales a las que solo se opone usted, en razón de su marchita ideología y espúreos intereses. 

En argumentarios trufados de populismo evidente se mantienen dos tesis básicas: la burocratización y oligarquización de los partidos, ante militancias desideologizadas y sumisas, y la corrupción como factor generalizado del sistema político.

El primer argumento se parece bastante a la “Ley de Hierro” de Michels, que transitó, con populista discurso, desde al socialismo al fascismo italiano. No es por molestar, pero la mayor parte de las ocasiones históricas en que se incluye en un manifiesto la frase “Los partidos políticos tienen un papel insustituible”, al final solo queda uno, con voluntad de ser insustituido.

El segundo es, simplemente, una simplificación insostenible. Hablando en plata, estos reformadores, gente muy capaz dicho sea de paso, no quieren decir que quien ha pillado en el contexto de la burbuja es un único partido o que las corruptelas han nacido, precisamente, fuera del derecho público y la regulación, en la privatización y la externalización.

Pero no vamos a decir que el sector privado asigna recursos de manera ineficiente, entiéndanlo, aunque no tenga usted estudios extranjeros y no hable inglés. No importa el pequeño dato de que la llamada sociedad civil aporta tantos o más imputados que los políticos (empresarios, constructores, banqueros, financieros, etc).

Quizá merecería la pena mencionar que los incentivos colectivos a la participación política se basan en ideas que movilizan a los partidos. Y, mire usted que pena, la gente rechaza el contratito único, los (mi)nijobs, la reforma de pensiones y estas cositas. Incluso consideran, vaya por dios, que los sindicatos son necesarios para defender la causalidad del despido.

Los reformadores se limitan a considerar los incentivos selectivos de los que aspiran a cargos públicos a los que se considera “disciplinados soldados” -  se siente,  no hay soldadas- y que, naturalmente, no estudian fuera ni hablan inglés, mire usté, mire usté, que pena.
 
Dejemos dicho que es cierto que la necesidad de la transición de sumar un aparato democrático a la organización corporativa del franquismo ha  provocado ineficiencias institucionales, entre las que son muchas y abundantes las que afectan a las fuerzas políticas y sindicales.

De hecho, el debate sobre la reforma del sistema de partidos data desde el mismo momento de su fundación democrática y quienes algún día hemos pasado por uno hemos tenido alguna brillante idea de reforma y alguna gloriosa derrota en la materia. Aunque algunas tontunas de la que se proponen nunca se nos ocurrieron, cierto es.

No obstante, como uno es un nostálgico irredento de sus compromisos juveniles, añadiré a la crítica algún reconocimiento. Resulta que con sus atrabiliarias formas de comportamiento, dirigidos por incompetentes que no hablan inglés y compuestos por borregos y borregas, partidos y sindicatos han logrado construir un mínimo estado de bienestar. 

Los partidos, lejanos a la realidad social, fueron capaces de organizar, primero mediante sistema de cuotas y, luego, mediante paridad, la representación de género. No fue una ley la que inventó las primarias en España sino los partidos de la izquierda. Ni ha sido ninguna ley la que ha establecido en algunos partidos y sindicatos sistemas de incompatibilidades más allá de la legislación.

Pero no se equivoquen, debemos reformar los partidos y sindicatos hasta hacerlos irreconocibles. Cuanto más difusa sea su estructura y menos autonomía tengan las direcciones de partidos y sindicatos, más fácil será la intervención de grupos de presión y lobbies reformadores.

Porque, entiendan de una vez,  esa si es una intervención generosa, fetén y  transparente y no la de los sindicatos o partidos, lastrada por inconfesables intereses espúreos de dirigentes que ni han estudiado fuera ni hablan inglés, qué escándalo oiga.

jueves, 6 de junio de 2013

Unos hippies que viajan y hablan inglés van a reformar nuestros partidos y sindicatos (I)

Dedicado a quienes a mi alrededor militan en
partidos y sindicatos...y aguantan.
No sé si se trata de necesidad ética, del tradicional arbitrismo hispano, de puro elitismo o de esa pulsión hippie, tipo levantemos el asfalto, que siempre aparece a cierta edad. El hecho es que unos ilustres españoles, bastante brillantes, dicho sea de paso (también hay algún catalán), han realizado una propuesta para reformar los partidos políticos (sobre los sindicatos no hay propuestas, probablemente aspiran al simple cierre)

Uno de los argumentos de fondo es que nuestra visión de la crisis es errónea. No es la austeridad destructiva y las recetas sobre nuestros fundamentos económicos recomendadas por la troika lo que nos conduce a la catástrofe. Error: son las instituciones y nuestra forma de ver la economía política.

¡ Alto ahí, lectores de este blog, que les conozco! Por economía política no debe entenderse ninguna tontería marxista de esas que andan Ustedes desenterrando. No; se trata de quitar de en medio las intervenciones sociales o políticas, aquellas partes del marco institucional, que hacen imposible las soluciones que a los conocidos y evidentes males de la patria proponen nuestros reformadores.

Quizá Ustedes estén pensando en lo innecesario de abogados o técnicos comerciales el estado, listísimos de la muerte, en un momento en que los conocimientos especializados están muy socializados y extendidos. A lo mejor, opina Usted que la selección de los departamentos universitarios es algo clientelar. Incluso, en algún alarde empírico sobre los costes de transacción, cree Usted que los elevados salarios de los Consejos de Administración son poco eficientes.

Esta Usted errado o errada; más aún si se le ocurre que por ley podríamos limitar esas evidentes ineficiencias. No; lo que hay que reformar por Ley son, como Usted debería saber, los sindicatos y los partidos. Deje de pensar o imaginar reformas innecesarias.

En próximas entradas analizaremos las medidas que se nos proponen, por cierto casi ninguna de ellas planteadas por el debate político de los últimos treinta y ocho años. Casi todas ellas alientan las organizaciones políticas difusas, cuadro excelente y muy eficiente para los grupos de presión y lobbies, por no hablar de otras cosas hoy.

Andaba yo imaginando que sesudos argumentos se proponen y me he encontrado que no hace falta que sean sesudos como Ustedes podrán observar aquí. En realidad, si se posee la verdad, la demagogia es suficiente; demagogia que, en Grecia no era sino el apoyo popular a la ausencia de partidos.

Han de saber Ustedes que los sindicatos rechazan el contrato único no por la causalidad del despido sino porque cobran de los ERES y despidos. Que los partidos se oponen a desmantelar las regulaciones del estado del bienestar porque están integrados por borregos y borregas (“disciplinado soldado” – no hay soldada, se siente -) que apoyan direcciones que, vaya escándalo, ni han estudiado fuera, ni hablan inglés; hasta ahí podíamos llegar.
Como Ustedes saben, todos los abogados del estado, miembros de Consejos de Administración, catedráticos y jefes de departamento universitario o premios literarios no cursaron estudios en nuestras insuficientes escuelas y universidades públicas sino fuera y hablan inglés como el mismísimo bardo. Que los directivos y directivas de sindicatos y partidos no hayan pasado por una cátedra o estudiado en Cambridge, Oxford, Harvard, L´ecole normal, es impresentable.

Ustedes, que son dados al materialismo dialéctico en demasía, creerán que tan elevada crítica se debe al intento de quitar barreras políticas al desmantelamiento del estado del bienestar que se esconde tras muchas de las reformas estructurales que se proponen. Otros pensarán que es puro elitismo.

En realidad, es tradición económica muy hispana la del fomento del arbitrismo cuando la patria y el imperio se desvanece, no hay estado o tejido político y las ideas políticas de los líderes han dado paso a las ocurrencias. 

Cuando la marca España de los Austrias devenía en risa y escarnio, más o menos como la de Zapatero, Rajoy, botines y botones, la escuela de Salamanca inicio la carrera del diagnóstico de los males de la patria. El arbitrista del coloquio de los perros de Cervantes sugiere que con un día de ayuno se pagaría la deuda del Rey en veinte años, siempre que llegue la pasta al monarca “sin costa de comisarios”: o sea, sin sindicatos, ni partidos.

Nada nuevo ni moderno argumento, en una palabra.

miércoles, 5 de junio de 2013

El saludo negado

Se niega el saludo al enemigo, a quien no existe, a quien no se le desea la paz.  Si mis impuestos han pagado una sola hora de aula de quienes negaron el saludo a Wert, estoy orgulloso. 

Un impuesto excelentemente empleado; porque el conocimiento, amigos y amigas, no es sumiso, ni egoísta, ni ajeno al sufrimiento. Puesto que el conocimiento es reflexión y empatía, los chavales  y chavalas más meritorios y excelentes han renunciado a reconocer a Wert, negándole el saludo.

Hace más de cinco mil años, dicen los jeroglíficos egipcios, se  representaban pactos y arreglos entre hombres y dioses apretando las manos a modo de acuerdo. En Babilonia, 1800 a.C., el monarca realizaba un acto de sumisión a Marduk estrechando su mano. En Grecia y Roma los pacíficos ciudadanos guardaban sus dagas y agarraban la muñeca del contrincante para empezar a hablar o negociar.

En la edad media, los caballeros para saludarse daban la mano contraria al lugar donde llevaba la espada, que se colgaba a la izquierda (la historia no guarda lugar para los zurdos), para asegurarse que el otro no iba a sacar la espada para un ataque.

O sea, la historia certifica que el saludo es reconocimiento, pacto, acuerdo, negociación, pacificación. Los excelentes le han negado todo eso a Wert.

Su cara de asombro ante la negativa revela el profundo desagrado de quien pasa a ser considerado un enemigo, una ausencia, alguien con quien el diálogo es imposible. Él, que tanto estima ser amado por los del mérito y los excelentes, pasa a ser despreciado y ninguneado por los del mérito y los excelentes.

Este que escribe, que ya empieza a ser mayor y por lo tanto tiene recuerdos, tiene memoria de aquel día en que, dando por concluido su circuito universitario, convino con su padre que sin educación pública, beca, sacrificio de la familia y algún que otro trabajo ocasional de los que antes existían, no hubiera podido tener formación.

Soy lo que soy por un padre tolerante, una familia generosa, unos compañeros y compañeras solidarios y una  Universidad pública, esa tan  deplorable y odiada por los reaccionarios porque nos igualaba a todos en conocimiento, ética y capacidades, a pesar de sus carencias y corporativismos.

Mi padre, un republicano tolerante de los del Masnou de antaño, hubiera despreciado a Wert; yo le hubiera negado el saludo; mis compañeros y compañeras, de mil ideas y dos mil discursos diferentes, hubieran acordado conmigo el desprecio que hoy, en nombre de todos nosotros y nosotras, los excelentes han expresado.

El círculo opresivo del ideologismo educativo conservador ha sido ninguneado por los excelentes que saben, como este humilde universitario que nunca fue excelente, que el conocimiento si no se reparte con equidad es solo un lujo de los viejos poderosos que aspiran a derramar alguna moneda sobre los sabios.

Un gesto, a veces, vale tanto como mil calles ocupadas, mil derechos reconquistados o mil mayos que ocupan plazas.

Miren por donde, esos impuestos de uno que ayudaron a pagar las carreras de estos chavales y chavalas que negaron a Wert han merecido la pena. Gracias, chavales, gracias chavalas

miércoles, 29 de mayo de 2013

El mercado es para malvados.

No lo digo yo, ni ninguno de esos comunistas irredentos tipo Keynes de los que les hablo a menudo. Lo han dejado escrito unos economista alemanes de las Universidades de Bonn y Bamberg. Ya se sabe que de esto de los mercados los alemanes saben un fascal. Y lo han averiguado matando ratoncitos, sin necesidad de burbujas ni tonterías de esas. Como es la ciencia, oigan.

“Los mercados erosionan los valores morales” han dicho. Inmediatamente Ferguson se ha puesto a investigar si los tales alemanes son gays; el ex - consejero de economía de Madrid se ha puesto a escribir un libro sobre el gulag comunista y Rouco ha puesto un anuncio para contratar exorcistas, porque esto debe ser cosa del diablo.

El experimento ha consistido en ofrecer al personal 10 euros: si renuncian a ellos el animalito vive; si se los quedan, el ratoncito muere. Hay más detalles, pero básteles saber que a los ratoncitos les ha ido fatal.

La ganancia ha reducido el estándar moral de los investigados a nivel de manager de empresa extranjera en Pakistán, por un poner; porque la vida de los irrelevantes bien puede ser sacrificada en aras de las ventajas del comercio.
 
En ese contexto, se extrañan Ustedes de los vendedores de referentes que estafaron a viejecitos o de los economistas que han gestionado burbujas, escándalos y falsas auditorias.

Podemos reprochar el asunto a los planes de estudio; podemos advertir que los modelos económicos se han alejado de los ratones, quiero decir la gente, para responder a los intereses de las corporaciones y tantas otras cosas. Pero lo que los ratoncitos alemanes han descubierto en su piel es que hay una restricción que ha desaparecido en los mercados: la restricción moral.

Siglos después de que el neolítico facilitara el intercambio, tenemos la evidencia: el mercado mata la ética. La esencia del asunto, al parecer, es que la presencia de numerosos agentes en el mercado disminuye la exigencia ética individual.

Será por eso que los gritos por el trabajo infantil, por la esclavitud en los mercados asiático o africano o por los logros de explotación obrera de trabajadores del comunismo chino sin sindicatos no obtienen demasiado éxito. Si los propietarios reparten el retorno de la inversión nos ponemos a mirar a otro lado. De hecho, me apuesto con Ustedes que habrá más griterío por el número de ratones muertos en Bonn que por los seres humanos aplastados bajo las en las naves desplomadas en Dhaka.

El mercado es para malvados. “La codicia es buena”, decía Gordon Gekko en la película “Wall Street”. “Les quitaré el dinero a los pobres para dárselo a Ustedes”, asegura Marc Tourneuil en  Capital, de Costa Gavras, a los accionistas del banco.

Nosotros y nosotras somos los ratoncitos, no se me quejen.

lunes, 27 de mayo de 2013

Economistas a la greña; que dios o el sindicato le protejan.

 
Han llamado incívico a Krugman (uncivil behavior); qué barbaridad. Hasta ahí podíamos llegar. Menos mal que el faro y guía de occidente se ha puesto a defenderlo de tamaña afrenta. Declaremos la guerra a esos economistas reaccionarios que han denostado  al guía del catecismo keynesiano.

Que este les haya llamado incompetentes un decena de veces en el último mes carece de relevancia. Defendamos a Krugman, El futuro de la progresía internacional depende de ello.

Ya les tengo dicho, en más de una ocasión que, cada vez que hay una crisis, las academias de las economía se excitan.

Los keynesianos y los departamentos de economía crítica están muy, muy excitados. Consideran, y no les falta razón, que la crisis es el momento de su venganza. Que los blogs de Krugman o los papeles prometiendo la llegada del final definitivo del capitalismo tampoco previeran lo que la economía ortodoxa no previó, no importa.

Lo que importa es el debate. Lo que más les gusta a los economistas, se lo digo yo, después de asesorar a los gobiernos, es hablar de si mismos y, en general, mal cuando se trata de otros economistas.

Los que hemos pasado por las facultades de economía tenemos una forma de discutir fina, finísima: nos insultamos sin pudor alguno, nos damos por aludidos en un pispás y, en cuanto podemos, ponemos en duda la competencia del otro.

El camarada Krugman, elegantísimo polemista en el muy liberal New York Times, se puso a denostar al imbécil del Ferguson, ese que vinculó la opinión sobre el largo plazo de Keynes a su homosexualidad y se disculpó diciendo que su opinión sobre las deudas de guerra de Alemania se debían a la fuerte atracción que sentía por el banquero Melcior.

Al tal Ferguson se le olvido, para redondear digo, que ayudó a Sraffa a presionar para sacar a un comunista (Gramsci) de las cárceles italianas. Gay y filocomunista, qué se puede esperar de Keynes piensan todos los economistas neoliberales.

Pero Krugman, además de poner firme al citado homófobo, se puso fantástico y nos hizo a los humildes mortales la lista de los economistas que cometieron groseros errores, acabando con el famoso Excel de los profetas de la austeridad del que hace poco les hablé y que, escándalo, le han llamado incívico, cosa que merece un sesudo artículo del faro y guía de occidente. El día que se enteren de mi opinión sobre De Guindos me sacan en primera

Así que de tal modo tenemos a la profesión de nivel internacional: excitadísima y analizando las conspiraciones que pretenden atacar el respectivo crédito de unos y otros. O sea, hablando de si mismos, lo que quiere decir insultando a los colegas.

Que los mortales estemos esperando alguna idea nueva no les conmueve. Deberemos esperar algún estudio seminal, publicado en alguna de las revistas del establecimiento académico, que nos saque de nuestra reconocida ignorancia.

Así que dediquémonos a lo importante. Señores, señoras, han llamado incívico a Krugman. Manifiéstense, quemen libros de Hayek y Friedman en las calles; pongan velas a Keynes; organicen un comando para bombardear Harvard pero, nunca, nunca, ignoren el leve insulto de un economista: si es conservador, le robaran; si es keynesiano, le subirán los impuestos; si es de la economía crítica...le saldrá más barato, pero le insultarán a Usted...porque usted es de derechas, seguro; sólo los departamentos de la economía crítica son de izquierdas.


jueves, 18 de abril de 2013

El Excel de unos economistas o el riesgo del ideologismo.

El asunto es sencillo de explicar: han pillado a unos gurús de la austeridad con unos números mal hechos. No se pongan exquisitos: ¿quién no ha sumado mal alguna vez?

Andan unos chavales haciendo su tesis doctoral y descubren que uno de esos estudios seminales que cambiaron la historia del pensamiento económico, uno de esos estudios que el candidato republicano a la Casa Blanca citaba como guía del capitalismo occidental, uno de esos estudios que los alemanes repartían como rosquillas en día de San Antón, estaba equivocado.

O sea, que los profetas de la austeridad se dejaron sin contabilizar unos datillos. Puntillosos que se me ponen Ustedes.

El resultado es que en tal estudio fetén de la muerte, el endeudamiento de más del 90% del PIB producía una caída del crecimiento del 0,1%. Si se ponen en la hoja de cálculo todos los datos, resulta que el crecimiento es positivo y del 2,2%. Anda.

Y ahora, Ustedes, dirán que los fundamentalismos conducen a estos excesos, a justificar la manipulación y esas cosas. Pero es que Ustedes no se dedican a la cosa del juicio económico y no entienden que hay algo que une a la economía y la comunicación: es suficiente con que el argumento parezca verosímil; que sea verdad, o no, es un engorro del que no merece la pena ocuparse.

Tenemos aquí en la marca España, en la izquierda y la derecha, entre los liberales y en la economía crítica, entre los jóvenes derechistas y los radicales del socialismo (democrático o no) similares gurús que ponen en sus papeles hermosos dibujitos, fichitas de Excel que uno no consigue cuadrar ni a tiros.

¿Importa? En absoluto; cual modernos prometeos, encargados de relacionarnos con los dioses,  los profetas no pueden permitir que un Excel o la verdad estropeen un hermoso discurso; hasta ahí podíamos llegar.

Los del FMI se equivocaron en el cálculo de los “multiplicadores”. Hermoso palabro que lo que quiere decir es que despreciaron el efecto de la reducción del gasto público en el empobrecimiento económico. Los profetas de la austeridad mintieron sobre los efectos del endeudamiento sobre el crecimiento. Los banqueros centrales no han acertado nunca en transferir el dinero a la economía real.

Pero esto es culpa del puñetero Excel; porque todos ellos, aunque los números se desvanezcan, siguen teniendo razón.

Rogoff y Reinhart pillados en el error del Excel, a pesar de ignorar datos fundamentales o de incluir solo los que les interesaban (por ejemplo, hay un año en el que a Nueva Zelanda le fue muy mal y el resto bien, pero estos no cuentan), han declarado que “en absoluto este desliz afecte de manera significativa al mensaje ".

Tomen nota y me aprenden de una vez. Lo importante, como siempre, es el “recao”; que los datos lo confirmen es cosa que no debe preocuparles.

El problema es cuando se trata de ajustar los datos al mensaje. La estadística, amigos y amigas, sería condenada en cualquier tribunal de derechos humanos por torturar y retorcer los números hasta lo indecible. Ciertamente, el problema es que el ideologismo siempre acaba mintiendo.

Hago una recomendación para cualquier investigador que no sea norteamericano, republicano o profeta de alguna buena nueva de todo tipo: si Usted no es contable; no use Excel.

domingo, 31 de marzo de 2013

En defensa del garbanzo proletario.

Al fin se ha desvelado la verdadera maldad de la derecha: ignorar nuestro patrio garbanzo madrileño. “Ahí les ha dao” Tomás Gomez ¿Pueden Ustedes imaginar la patria vasca sin el txacolí, la cuna de Maciá sin butifarra o la tierra de Castelao sin pulpo? Nada; Madrid y su cocido, resumen de patria y alimento abundante.

La derecha nos quiere dejar sin sanidad y sin garbanzos. Tomás Gómez, el más de izquierdas de los socialistas, sabe que la lucha de clases pasa por los fogones. Nada de la pija nouvel cuisine, más estrecha que los apoyos de Bárcenas. No; lo nuestro es el proletario garbanzo.

Aceptemos que la imagen de esta legumbre es contradictoria. Cierto que hay garbanzos negros o que un garbanzo se relaciona con la olla podrida. Pero esa mala fama se debe, sin duda, a la manipulación por la derecha de su carácter proletario: mientras los nobles medievales le daban al ave de caza y los guisantes, los pobres debían acudir al tocino y al garbanzo.

Reivindiquemos pues nuestro origen de pobres de solemnidad en estos azarosos tiempos, no sea que a los pobres nos de por vivir por encima de nuestras posibilidades y aspiremos a viandas que no corresponden a nuestra clase social.

Más aún, reivindiquemos el sembrado en Madrid frente a la invasión de garbanzo mexicano, mas grueso, o el árabe, nacido para ser puré. No toleremos la deslocalización de la siembra de la legumbre: el de “Madriz” de toda la vida debe ser promocionado.

El cocido, ejemplar plato, propio de pobres y cristianos viejos como dios manda, pintado de partes del tocino cuando hubiere y verdura, tiene su base en nuestro garbanzo, icono del siglo de oro. Cocido que alimentó a grandes hombres y pobres mujeres, excepto a Góngora que, al decir del malvado Quevedo, no era tan viejo cristiano sino rabí de la judía como demostraba su nariz.

Tomás Gómez sabe que ya Andreu Nin midió, en proletaria biblioteca catalana, la crisis del año 30 en la importación de Garbanzos por más de 23 millones de pesetas. Un escándalo que el avezado socialista no quiere, ni desea, ver repetido. Sin sanidad, sin comedores escolares, a causa de la malvada derecha, como se les ocurre a Ustedes reivindicar tontunas y no gritar por el alimento de clase por excelencia

Preocúpense de lo importante: la aportación calórica al pobre proletario; la promoción del caldo de tan preciada legumbre. Incluso, podemos cambiar las estrellas de nuestra bandera, iconos de mítico, imaginario y metafísico origen, por cinco legumbres de tamaño madrileño.

Tomás lo sabe y nos alumbra. Sigamos por la senda del cocido, del proletario cristiano viejo, por la pitanza de origen turco, tierra donde los cajeros funcionan, y no de países de troika alguna.

Peregrino mundo, se lo tengo escrito.

domingo, 24 de marzo de 2013

¿Y si no hubiera sido el Espíritu Santo?

Al principio fueron leves sugerencias dichas de soslayo. Y siendo Domingo hay que ocuparse de cosas transcendentes. Tras los fastos de la elección papal, esas sugerencias se han convertido en rumores insistentes: Dios podría haber prescindido de el Espíritu Santo como “cazatalentos”, a la hora de elegir el CEO ( Director ejecutivo)  para el próximo periodo.

La posibilidad de que Esperanza Aguirre lo hubiera sustituido ha sido inmediatamente desmentida por Comunión y Liberación y Los Legionarios de Cristo: “uno de los nuestros, ha declarado un portavoz, no nos habría hecho esto”.

También Maduro, aunque ha reconocido la intervención de Chavez, niega que este se haya ocupado del asunto: “como se ve, el elegido no es muy bolivariano”.

Dios y su entorno guardan silencio. Como se sabe, el creador envía a sus portavoces a pronunciarse con estruendo sobre las cosas terrenales pero acerca de los asuntos corporativos mantiene - ¿como diríamos? - un perfil de comunicación bastante bajo.

No obstante, los expertos de la curia aducen datos relevantes: ¿Podría el Espíritu Santo haber elegido a un Jesuita? Estos son soldados de frontera, ladinos supervivientes, que no cuadran con el noble y sutil arte de la dirección corporativa ¿Podría el Espíritu Santo haber elegido un sudamericano, un continente que no existía cuando la Corporación fue fundada? ¿Podría el Espíritu Santo abandonar así, sin un gerente de transición, a stakeholders tan relevantes como la mafia, Berlusconi, blanqueadores de dinero y las ordenes catecumenales, como las amigas de Aguirre y Rouco, que tantos recursos nos facilitan?

Las dudas sumen a la Curia en una profunda incertidumbre. El Espíritu Santo ejercía una función mediadora relevante y su ausencia puede dejar al gobierno vaticano a merced de cualquier liderazgo populista.

Para aclarar tales extremos se ha convocado a los expertos mas acrisolados en selección de personal para que evalúen la posibilidad de que Dios haya sustituido a la paloma.

Convocados por un medio español, parecen haber llegado a la conclusión de que se ha tratado de un proceso de selección muy profesional, impropio de la compulsión de un vuelo de pájaro. En consecuencia, aunque no se sabrá en un plazo medio, todo indica que el Espíritu Santo pasará a ocuparse de otras tareas.

No menos preocupante son, para la curia, los insistentes rumores sobre el cambio de nacionalidad de Dios. Que fuera Argentino, aunque solo ejerciera en Distrito Federal, era tolerable en la medida que, como se sabe, Buenos Aires es una réplica de Roma, llena de pizzerías. Pero que se haya nacionalizado brasileño sume a los vaticanistas en un profundo desconcierto: no acaban de ver a María bailando samba y al golfo de San Pablo sin preservativo en los próximos fastos de Río.

En suma, parecen haberse producido demasiados cambios de golpe. Y ya se sabe que las corporaciones milenarias no están para eso: la obsesión por cambio es cosa de recién llegados, con ganas de que se mueva el escalafón.

viernes, 22 de marzo de 2013

Chipre ese limón amargo.

Chipre es allí donde Salgari situó la aventura del Capitán Tormenta (que era una chica; Salgari siempre fue un moderno)  y si no se hubieran dedicado a leer al imperialista de Kipling lo sabrían.

Un poco más crecidos, supimos también que era tierra de limones amargos (es que a Lawrence Durrell no le trataron bien y se vengó en la novela). En el camino, uno de esos maestros de antes que acumulaba saberes inútiles, y sabía por donde pasaba el Duero, nos enseño que era la isla donde se situaba el nacimiento de Afrodita.

Y poco más se conocía del asunto, aunque nunca pareció muy recomendable pasarse por allí. Por ejemplo, los peregrinos a Tierra Santa debían firmarle a los marinos venecianos que estos nunca atracarían en Nicosia, que era mala tierra. Que si se bajaban en este puerto, los venecianos ya les esperaban en otra parte.

No era buen consejo turístico; no. Cuando ingleses, turcos y griegos se pusieron a quedarse con los restos ya la cosa se lío pero mucho, mucho y a lo más que uno se acercaba era a Malta que es como Benidorm pero en histórico. No obstante, alemanes, ingleses y rusos nunca dejaron de tener interés en pasarse por allí.  Ustedes me entienden.

Hubiéramos seguido sin saber nada de Chipre si los cafres de la Unión Europea no hubieran decidido darle una patada al derecho e inventarse una confiscación de las cantidades garantizadas por los acuerdos bancarios y la legislación vigente. Los señores Comisarios, los eximios líderes y la troika se lanzaron a por los depósitos inferiores a los cien mil euros. Y se armó el Belén (cierto, eso esta más a la derecha del mapa)

Ahora ya lo sabemos todo de Chipre. Somos expertos como quien dice. De hecho, estamos defendiendo la soberanía de...los evasores de capital rusos que es un primor. Ya les adelanto que estos señores y señoras, no son ahorradores, son inversores que blanquean el capital evadido en esa isla. Qué escándalo, quieren hacer pagar a los que usan los paraísos fiscales.

El sector financiero chipriota es casi siete veces mayor que el conjunto de la economía. Solo hay dos países europeos en que el sector sea mayor que la economía. ¿Cuáles? Lo han adivinado: Luxemburgo y Malta. (Gibraltar no es un país). O sea, los paraísos fiscales.

A más inri, los griegos habían manejado a su antojo a la parte propia de la isla y les habían hecho comprar la deuda griega que no quería nadie. Así que cuando la brillante troika, el eurogrupo y los listos de la Comisión decidieron una quita de la deuda  griega (es decir que los acreedores perdieran dinero) arrasaron al sector financiero chipriota. Y que quedó allí: el dinero lavado de los evasores rusos...que, naturalmente, no deben pagar, nada, nada, nada, al decir de la mayoría.

A cambio de salvarles a ellos, estamos dispuestos a tolerar que a los trabajadores públicos les joroben sus fondos de pensiones, despidan a los trabajadores de los bancos y a unos pocos más.

Naturalmente, en nombre de la soberanía, estamos dispuestos a aplaudir si se salen del euro. Día en el que la moneda se devaluará y el dinero de los chipriotas, sus propiedades y rentas no valdrán absolutamente nada; los evasores rusos se irán a Malta o Luxemburgo y entonces los turcos (que son los de la otra parte de la isla, donde los cajeros si funcionan) se reirán que es un placer.

Y se pongan Ustedes como se pongan ¿Porqué los que tienen más de cien mil euros no van a pagar?.

Hay otras soluciones. Por ejemplo, las que el PSOE y PP han dado a las preferentes que es justa justísima: convertir a los que tienen dinero negro en accionista de los bancos (juas, juas). O también, hacer como se hace en los concursos de acreedores: se les paga al cabo de un largo tiempo, más bien tarde, muy tarde pero, a cambio de un interés de mora que se paga, más bien tarde, tarde.

Esto es, soluciones de mercado. Pero no; aquí de lo que se trata es que los listos de la Comisión se salgan con la suya. Porque no se equivoquen; lo que la Merkel quiere son tres cosas: asustar a los rusos; amenazar a los demás del sur europeo y que los bancos alemanes se cobren lo que les deben los bancos chipriotas. 

Y si para eso hay que hacerle tragar un limón amargo a los europeos; pues que se lo traguen. Y los demás, defenderemos la soberanía de...los evasores de capital rusos hasta el último dracma de los trabajadores chipriotas.







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jueves, 21 de marzo de 2013

Por si acaso, el Duero pasa por Soria

En círculo, alrededor de la clase, cantando, prietas las filas, recias, marciales, como Dios manda; así aprendí yo el recorrido del Ebro, desde Cantabria al Delta, añadiendo notables sabidurías como que el río guardaba silencio al pasar por el Pilar (los curas siempre manejan exceso de información inútil).

Luego, con orden, como manda la Santa Madre Iglesia, pasábamos al Duero, del que supimos, oh sorpresa, que, naciendo en los Picos de Urbión, acababa en Oporto. Cosas que tienen los ríos: que pasan por cualquier lado.

Naturalmente, nos ocupábamos del Tajo, al fin y al cabo es un río patrio ("Aragón ye nazión": los Austrias arrasaron nuestros fueros 200 años antes que los Borbones fumigaran los catalanes y no andamos haciendo tanto aspaviento). En fin, ese Tajo que naciendo en la Sierra de Albarracín va esculpiendo abismos hasta Lisboa.

Cosas que señalábamos en un mapa de los de antes, de esos que te ponían a Las Canarias debajo de las Baleares y no como ahora que nos la colocan allí que parece africana

No es que me haya dado por la geografía. También, puedo decirles que el área de un trapecio se calcula multiplicando la altura por la suma de sus dos desiguales bases y dividiendo por dos. 
 
Puedo decirles que tuve profesores que, incluso, llegaban a saberse el sistema decimal y en un alarde de ingenio, llegue a trabajar con logaritmos. Cosa desusada e inútil ahora que cualquier calculadora de las que Ustedes portan en los móviles puede hacer.
 
Un horrible y autoritario sistema pedagógico, tienen Ustedes razón, alejado de cualquier categoría relevante en la producción de conocimiento real y creativo.

Ahora bien, que ofrecía datos de los que solo pueden Ustedes deducir una cosa: el que suscribe hubiera aprobado los exámenes de maestros en Madrid que he podido leer esta mañana y que, al parecer, suspendieron el 86% de los presentados.

Dicen los sindicatos, siempre atentos a la defensa del conocimiento, que hacer públicos los resultados de la prueba es un “escarnio público” para los maestros. Y dicen, también, que solo es para despedir interinos y ahorrar.

Podría yo asumir ambas cosas si hubieran dicho, además, que demostrar aptitud  es cosa necesaria. Mientras no se añada ese pequeño detalle al discurso obrero me temo que perderán cualquier batalla ante las autoridades, los padres e incluso los maestros y maestras que si saben por donde pasa el Duero pero tienen menos puntos por prácticas.

Dicen, los más modernos de la clase, que como bien señala Reijo Laukkanen, experto finés en educación, es “nefasto elegir profesores mediante un examen”. Cosa que puedo compartir y que, a poco que me la expliquen, compartiré plenamente. Siempre y cuando se acompañe de las condiciones para ser maestro en Finlandia que les resumo ahora mismo.

En Finlandia se exige más de un 9 de promedio en bachillerato y la reválida, (cielos hay reválida en Finlandia). Cada facultad selecciona mediante entrevistas y pruebas (o sea, más duro que la selectividad y no todos entran) a sus alumnos. Una vez titulados, un departamento de formación docente selecciona la distribución de profesores. Por último, los directores de los centros (elegidos por el Ayuntamiento, fíjese Usted los políticos seleccionando a los directores del mejor sistema educativo del mundo, que escándalo) seleccionan a sus profesores.
 
O sea, que la selección de profesorado en Finlandia es más dura que un examen donde a uno o una le preguntan por el recorrido del Duero.
 
Son muchas las razones de la crisis de nuestro sistema educativo. Desde la materia curricular a los medios materiales; desde la pérdida de valor del conocimiento a la desresponsabilización de buena parte de la comunidad educativa. Digo yo que algo tendrá que ver la calidad de los maestros y maestras, dicho sea sin ánimo de escarnio, ni voluntad de molestar a los sindicatos.
 
Como dudo que las cosas cambien demasiado, por si acaso, anuntio vobis gaudium magnum:  el Duero pasa por Soria.


lunes, 11 de febrero de 2013

Este Benedicto

Obliga el tipo a comparecer al Espíritu Santo y Judas se ofrece a regenerar la causa petrina. Esto no es lo que era.

Eran concienzudos los alemanes de antaño. Marx necesitó tres tomos para proponer el fin de dioses, reyes y tribunos. Benedicto, trescientos folios para desahuciar a la mula y el buey del Portal de Belén. La Merkel con un folio mal escrito, por algún ministro que plagió su tesis seguro, nos ha jodido el estado del bienestar. Uno prefiere que le toquen las narices con un poco de teoría, que quieren que les diga.

Ahora que andaba yo presumiendo de tuitear con un papa, va y me dimite. Por molestarme, seguro.

Esta dimisión prueba que nadie somos lo que éramos. Ni un mal envenenamiento; ni una cuchillada valenciana a lo Borgia. Ni hispano alemanes saqueando el vaticano, ni republicanos franceses jodiendo al papado. El tipo, simplemente, se va. O sea, 21 siglos para nada.

En inglés, resign es un falso amigo para los latinos. Significa dimisión pero suena a resignarse. Para mi que esto le ha pasado a Benedicto: mi following tuitero ha sido vencido. Por pederastas, conspiradores, espías, compradores de secretarios, comunión,liberación, legionarios del egoísmo, herederos del populista polaco, han acabado en envenenamiento moral del tipo.

Y lo que es peor, no dimite para contarnos los secretos de la curia, los cardenales mafiosos, los pagados por Berlusconi o los agujeros del Banco Vaticano, antaño guiado por españoles o del opus. No; el tipo se va a rezar. Benedicto es que no estás por la regeneración, cachis no contratar a Esperanza, para cargarte a los molestos y cazar nuevos talentos cardenalicios.

No Benedicto; esto no se les hace a los amigos. Imagina a Rouco de candidato, con canapés pagados en B por Arturo, y Esperanza regenerando. Imagina a Sofía, poniéndose la mantilla blanca que a Reina Española corresponde, acompañada de Rosa Díez para cambiar la institución. Imagina a Rubalcaba y a Gómez proponiéndose. Imagina a Cayo sugiriendo al Camarlengo un nuevo modelo de elección más proporcional.

No,no,no. Que hacer sin ese par de semanas en sede vacante. Qué hacer sin ese entierro que anuncia el fín de los mundos conocidos. Que hacer sin un Camarlengo conspirando y sin los preferitti contratando prebendas a futuro. Todo patas arriba como si fuera la católica España.

Benedicto, y además,te vas sin canonizar a Camps y a Calatrava.

Te vas abriendo la puerta a cualquier populista eclesiástico.

Anuntio vobis gaudium magnum: habemus un cristo de la leche.

viernes, 8 de febrero de 2013

Los de los sobres y los de las sobras

Ni amos; ni siervos; ni ricos, ni pobres; ni burgueses, ni proletarios; ni los de arriba, ni los de abajo. Se me pongan al día en materialismo histórico.

Opresores y oprimidos se enfrentaron en el pasado en perpetuo antagonismo. Pero nuestra época ha simplificado estos viejos antagonismos de clase. Paso a paso, el conjunto de la sociedad se ha escindido en dos grandes campos enemigos: el de los sobres y el de las sobras.

Un fantasma recorre Europa: el fantasma del “desensobrismo”. Contra ese fantasma se han coaligado en santa jauría todos los poderes de la vieja burbuja: secretarias generales y ministros; el tesorero y el Presidente; Aznar  y Urdangarin; viejos populares y algunos de la independencia.

Durante décadas, cachos del sector público, privatizaciones, amigables licitaciones, precios abusivos de gestión pública y más amigables contratos públicos, se pusieron en delicados sobres que vestían la desnudez del gran amaño y no menos grande apaño.

Entretanto, las sobras en formas de viviendas para inmigrantes y trabajadores; horas extras de obreros; empleos miserables con salarios miserables; se repartían cual dádiva generosa por quien se reía, mientras musitaba algún que otro “que se jodan”, cada vez que un sobre, discreto maletín o copia de anotación en cuenta suiza se posaba finamente sobre su mesa.

Naturalmente, los empresarios corruptores no son todos iguales; naturalmente, los banqueros aprovechados no son todos iguales; naturalmente los reguladores venales no son todos iguales; naturalmente, los concejales o diputados si son todos iguales, corruptos receptores de sobres.

Ahora sabemos lo que significaba eficiencia del sector público predicada por los conservadores y liberales. La privatización generalizada de suelos y servicios que durante quince años ha permitido convertir en sobres el patrimonio de bienes públicos de nuestro país.

Las sobras de la opulencia llegaban alimentando casas antaño empobrecidas, convocando pateras que llenaran las arcas de la seguridad social o convirtiendo en propietarios de extraños productos financieros a los viejos del lugar. Porque banqueros y empresarios no son corruptos ni corruptores, solo facilitadores de que Ustedes, los de las sobras, vivieran por encima de sus posibilidades.

Y ahora que el cálculo del PIB es tan sencillo como multiplicar el número de sobres y las cuentas en Suiza, no necesitamos que los niños de los obreros estudien economía; que se vayan a Alemania o al Brasil a echar cuentas, o estudien FP por si algún día hace falta.

Ahora que construir puentes, aeropuertos y demás tonterías ya no es necesario porque toda infraestructura se han transformado en sobres y dineros para los banqueros, dejemos que hijos de obreros a los que permitimos estudiar ingeniería se vayan a Qatar o cualquier otra parte donde aún se construye.

Pero no pasa nada; mientras los de las sobras se enardecen irritados en las plazas a causa del gran apaño, liberales “salvapatrias” se disponen a dominar el mundo de nuevo, tras preguntar al marido o esposa respectiva, eso si, si ya llego el sobre, esta vez americano.