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martes, 10 de septiembre de 2013

¿Por qué no me río de Ramos ni de Botella?

Ramos y Botella pasan por ser, según las redes sociales, inclinémonos ante el nuevo dios y sus profetas, los emblemas de la incompetencia idiomática española ¿Por qué yo no los critico?
 
Because  no pretendo ser trend topic, en primer lugar y, also, porque hay mañanas que no se si soy de los nuestros. No hay progresista, izquierdista, moderno o tuitero que llevado de su british accent and fluency, de dominio universal en nuestro país como todo el mundo sabe, no se sienta obligado a señalar con el dedo a ambos ineptos en redes globales.

Para qué ocuparse del fondo del asunto con tan goloso “relajante coffe with milk in the main square”  o era al revés…

En fin, sobre todo, no me río porque me parece que en esa crítica se encuentra la razón del desprecio por los idiomas en España y la falta de dedicación al aprendizaje.
 
Son muchas las razones de la insuficiencia en idiomas y en expresión oral de nuestra sociedad. Señalaré tres: un desprecio tradicional por las culturas ajenas; una absoluta insuficiencia del sistema educativo y, por último, que solo hay una cosa que supere el excesivo sentido del ridículo español: la crueldad represiva de los que no tienen ni puta idea de inglés y el elistismo de quienes si la tienen.

Los que no tienen idea alimentan su ignorancia enfatizando los errores de los demás. Quienes la tienen, de quienes alguna vez he hablado, desprecian a quienes no han tenido oportunidad de aprender o viajar.  Ridiculizar a quien intenta expresarse en idioma ajeno es pura represión y poner freno a la valentía que requiere cualquier aprendizaje

Dicen las encuestas que solo el 12% de los madrileños y madrileñas que "wasapean" o "tuitean" domina el inglés y solo el 40% ha viajado al extranjero. No obstante, el derecho al sarcasmo es universal en Madrid. 

Los madrileños y madrileñas han estado muy creativos con Botella como en su momento lo estuvieron con Ramos. Se han imaginado como era el “cue” (la herramienta electrónica que refleja un texto; la chuleta, vamos) de la señora y creado centenares de no menos creativos chistes.

No hablen en inglés, es el mensaje que se lanza; solo los listos, los que han estudiado fuera, los que saben pueden hacerlo. Es mucho mejor reírse de quien lo intenta que aprender uno, donde va a parar.

Aprendí inglés entre los 40 y los 42 años cuando debí construir mi segundo perfil de competencias una vez agotado el primero; no preocuparse, la próxima generación, dicen los estudios, deberá construir tres o cuatro a lo largo de su carrera.

Alcancé un nivel que me ha permitido pedir comida, comprar, reservar hotel, conversar, even on the scope of the crisis on the Swedish economy in the nineties, en toda europa y escribir textos en inglés para decenas de usuarios y clientes.

Eso no habla bien de mí; solo dice que la torpeza no impide que te entiendan; que aprender no es inútil; que la posibilidad de comunicarse no es de unos pocos.

A su manera, Ramos y Botella asumen la responsabilidad de comunicar; el sarcasmo es solo una cortina de humo para no decir lo que hay que decir.

Porque es más sencillo ridiculizar a la Alcaldesa que reconocer que, desde hace más de una década, España no pinta una oblea en el ámbito internacional. Porque es más sencillo ridiculizar a la Botella que reconocer que la reciente devoción turca por bombardear al lado de los yankees ha ocultado la represión, la insostenibilidad, la homofobia de una ciudad.

Porque es más fácil reírse de Botella que reconocer que el deporte español (y el catalán), salvo las empresas globales que dejan pasta a Adidas y Nike (o sea, Madrid, Barça, Nadal y Gassol) tiene fama de tramposo porque hacía gracia que las marionetas francesas destrozaran la imagen de nuestros deportistas o que las blood bags pulularan por ahí.

Porque es menos esforzado anunciar el fin de la carrera política de Ana Botella que ponerse, como izquierda digo, a decir a los madrileños y madrileñas: no os preocupéis que esto lo administraremos nosotros de esta manera o la otra, cosa que uno no sabe todavía.

Porque es mejor para los medios carcajear con el coffe wiith milk que reconocer que falsearon encuestas o que el mediático gurú equivocó el contenido del discurso porque queriendo transmitir emoción, cosa que corresponde a los deportistas y ciudadanía, olvidó el liderazgo.

Porque, naturalmente, es preferible gritar “viva Tokio” que reconocer que  los del COI adoran aquellos sitios (Atenas, Pekin, Londres, Río, Tokio) donde hay poca construcción y mucha comisión.

Because la crisis and the austerity matan esperanzas.

En fin, no me río de Ramos y Botella porque todo aquel que toma la palabra, aunque sea errada, es mejor que el mudo sumiso. Porque la amenaza del ridículo no puede acabar con el esfuerzo del aprendizaje y la valentía de quiene quiere expresarse.
 
Because of Aristophanes told: “ignorance can be educated, and drunkenness sobered, but stupid lasts forever.”  

Y me temo que hay mucho irónico estúpido por ahí que no ha descubierto ni el valor de un intangible como es el olimpismo ni las consecuencias de no serlo, en términos no económicos y sociales sino de marketing urbano y crecimiento poetencial. 

Pero no pasa nada, en 2024, emigraremos a París a ver olimpiadas que conseguirán, se lo digo yo, sin pronunciar ni una palabra en inglés.