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viernes, 14 de junio de 2013

Pensiones: los trileros cambian el relato.

La penúltima ocurrencia de ZP me quitó un diez por ciento de la pensión. Ahora, los sabios me han pasado por las matemáticas ampliando la reducción un 7% adicional, y sin revalorización por décadas me temo.

“Este informe propone un cambio en la narrativa o el relato”. Que no se diga que los sabios no están a la última. Solo les ha faltado una de “storytelling” para estar al día; reconozcamos que la demografía no da la talla como cuento que genere emoción.
 
¿Qué relato quieren cambiar? El suyo y el mío, naturalmente. Usted tiene convicciones erróneas como creer que la creación de empleo, la productividad (salario), las migraciones o la natalidad eran variables a considerar para hacer el sistema equitativo y sostenible .

Pues no; suprimidas estas perspectivas por la realidad de la antaño gloriosa patria, el informe deja a los políticos la perspectiva de una “disminución significativa de la pensión media sobre el salario medio”. Noten de que forma tan elegantísima se refieren a la reducción de la pensión, basándose en no menos elegantísimas formulas matemáticas.

Es verdad que para el denominado factor de equidad se trata de un aburridísimo cociente. Por cierto, los sabios no reconocen que la esperanza de vida esta sujeta a desigualdad de género, empleo y clase social.

Pero para el factor de revalorización (abajo el IPC, viva el FRA) , señores, señoras, que obra de arte, que fórmula tan precisa y preciosa que necesita de medias móviles y medias geométricas, aunque ustedes no sepan lo que es eso.

No seré yo quien niegue las matemáticas, faltaría más. Llevo años predicando su necesidad. Lo grave  es cuándo las fórmulas siembran el discurso de más trampas que bombas quedan en las praderas camboyanas o  cuándo proclaman la verdad.

Por ejemplo, las fórmulas necesitan predicciones a seis años, de esas que casi nunca se cumplen. Resulta que las cosas que se calculan (la actualización de las pensiones) influyen en los otros factores de la fórmula como la pensión media, los ingresos y gastos del sistema. O, por ejemplo, viene a ser que aunque se calcula el efecto de la demografía (esperanza de vida) en una formula aparte, esta vuelve a influir en la actualización por la vía del número de pensionistas.

El diálogo social y ZP nos habían prometido esperar al 2027. Pero no; la austeridad, la troika y la confianza de los mercados, faltaría más, nos exigen que sea mañana mismo. Hay una idea implícita en todo esto: No se creará empleo hasta 2027. Pero eso será culpa de los políticos porque los sabios de los últimos días no hacen política, como Ustedes saben.

No dudo que el sistema de pensiones debe ser reformado. Pero, como uno es un antiguo, mantiene la vieja idea de que, dado un nivel de pensiones deseado, lo que habría que hacer es dotar de ingresos al sistema: creando empleo, aumentando cotizaciones, que son más bajas que en Europa, con impuestos generales o, incluso, en el futuro, con endeudamiento.

Exagerado, dirán los sabios. Sin embargo, según la Unión Europea, en el peor momento del sistema, en 2050, el gasto público en pensiones andará por el 14% del PIB. O sea, menos que hoy en Francia, Italia o Austria.

Pero la cosa es la elegancia matemática del “a joderse que son dos días y no hay pasta pa tanta gente”. Ya se lo advirtió San Agustín y yo se lo he recordado otras veces: guárdense de los sabios, particularmente cuando proclaman la verdad.