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viernes, 1 de septiembre de 2017

El catalán bueno nos libera de poetas, rojos y corrupción

Ni poetas ni comunistas. Pero no se hagan líos: el reaccionario no es quien ha escrito la recomendación sino Ustedes y yo, que peregrinamos a Colliure o gritamos ¡Sí, sí, sí, Dolores a Madrid!
El català bo ens allibera de poetes i els ‘rojos’ i la corrupción.
Sobran Machado y Pasionaria del callejero de Sabadell. Así lo dice un tal Josep Abad, historiador. Cierto que se cotiza poco: por un contratillo de seiscientos euros, le ha ofrecido al alcalde ‘anticapi’ una propuesta para expurgar el callejero, a base de un “cortapega” de la Wikipedia y la enciclopedia catalana.
Machado y el resto de los poetas a los que se propone expulsar del callejero de Sabadell (Machado, Quevedo, Lope de Vega, Espronceda, Garcilaso o Calderón de la Barca) se les reprocha ser representantes del “modelo sociocultural franquista” (sic).  Machado, además, está anclado en el “jacobinismo hispánico” y es un anticatalanista. A Pasionaria se le reprocha su estalinismo y sus limitaciones éticas. Es lo que hay.
No les quepa duda. Lo que sí explica la historia es que la limpieza de sangre se comienza por los poetas muertos y se acaba con los humanos vivos.

Pero, Ustedes y yo somos unos reaccionarios y el historiador es un “catalán bueno”. El alcalde de Sabadell ha dicho que “Machado se queda”, cosa que dicha en Catalunya es para temerse lo peor, como les pueden contar en Paris.

El Diputado Joan Tardá nos anuncia una república porque está harto de corrupción. Gracioso asunto en quien comparte gobierno y candidaturas enfangados en el "tres per cent" y todos los posibles casos Pujol. 

Ferrán Requejo, catedrático de la Pompeu Fabra, ha declarado que al Gobierno español le interesaban los atentados, para hacer fracasar a los Mossos. Afirma que es una especulación, recomendado método científico para  catedráticos que desprecian la verdad. Requejo tiene escrito que "antes era imbécil"; mi especulación es que, probablemente, sigue siéndolo.  

No es contradictorio ser historiador, diputado o catedrático y ser imbécil: hay notables ejemplos históricos. No se engañen, un imbécil ni es idiota ni es un estúpido: el imbécil miente, desprecia la verdad, se cree el más listo cuando es un ignorante.

Esto es lo que ofrece la limpieza de sangre catalanista. Una insultante falsedad de la historia que presenta como ciencia lo que solo es irrisorio escapismo.

Josep Fontana, este sí historiador con mayúsculas, crítica tanto a los que se dedican al “giro lingüístico” (los análisis que ignoran los contextos) como a los que creen que hasta que llegaron ellos no existía “la historia de la cultura”. “Lo que resulta inaceptable, según Fontana, es el intento de hacer de las representaciones mentales el motor fundamental de la historia”.

A quienes creen y practican la política retroactiva de la ira,convendría recordarles un viejo consejo de Martí i Pol, poeta, catalán y comunista : “convertirem el vell dolor en amor i el llegarem, solemnes a la historia”. Dicho de otro modo, la política de odio, solo hace avanzar el odio, la estupidez y la ignorancia.

La limpieza de poetas del siglo de oro en el callejero o de dirigentes del PSUC o del PCE es un mensaje claro de la renuncia del independentismo a los movimientos que representaron ingenio e ilustración en nuestra historia. Francisco de Goya, liberal, afrancesado e ilustrado es un “franquista”. Así se escribe la historia, según “el catalán bueno”

Mi padre, nacido en Barcelona, que me regaló el disco de Serrat cantando a Machado, me hubiera dicho sobre esta gente: Juan, este tipo es un “tonto del culo”. El meu pare, nascut a Barcelona, em regalà el disc d´en Serrat cantant Machado, i em digué:  “Joan, aquest home és un cap de ruc”.


Esta columna se llama “peregrino mundo” en honor de un verso de Paul Auster, que podría darle un buen consejo a los de Sabadell y a los demás: “El que confía en imbéciles, termina comportándose como un imbécil”

¿Por qué empieza de pronto este desconcierto? Porque vinieron los bárbaros

 ¿Por qué empieza de pronto este desconcierto? Porque vinieron los bárbaros

Cavafis contó como los decadentes imperios esperan con sus mejores galas a los bárbaros. Más aún, relató como, cuando no llegan, los pueblos vuelven a sus casas a dedicar su tiempo a ilustrar su decadencia con displicentes fines de la historia.
En los cuatro años transcurridos entre 2013 y 2016,  265 yihadistas fueron detenidos por policía y guardia civil, nuestros hijos de puta ya se sabe. 128 de ellos han sido condenados. Ambas policías nos han librado de más de una veintena de atentados en estos años. 
Así andábamos nosotros y nosotras, creyendo que no llegarían los bárbaros y ocupándonos de cosas que realmente importan para el final de nuestra historia: un año sin gobierno, llenando agendas judiciales, haciendo estados donde nunca los hubo y zarandajas parecidas.
Más aún, podíamos ironizar sobre la policía belga, evaluar sesudamente el modelo social francés, recordarles a los de Londres o Manchester su ineptitud e, incluso, en notable muestra de solidaridad patria, ignorar a nuestros soldados enfeudados en interminables conflictos.
Pero he aquí que la ciudad de los prodigios ha sido castigada como antaño lo fue la capital de la caverna. La tolerante urbe, el modelo ético de convivencia, el de la negociación y todos esos cuentos han sido lacerados por el terror de quien, a ver si nos enteramos, no responde a otra lógica que la irracional yihad.
Tras cuatro años de ensoñación, ganados con el poco reconocido trabajo de guardias malpagados, llegamos a la verdad: existen los bárbaros y han venido a quebrar nuestra agenda política.

Bien, tras cuatro años de ensoñación, ganados con el poco reconocido trabajo de guardias malpagados, llegamos a la verdad: existen los bárbaros y han venido a quebrar nuestra agenda política, esa que tanto nos divierte y que tan poco tiene que ver con el mundo global al que pertenecemos.

No es la religión; es Siria. No son las barriadas empobrecidas es el terror fundamentalista. Nuestras progres primaveras árabes y soldados de la libertad dieron paso, con ayuda externa para liberarnos de infames autócratas y abrir nuevas rutas a los oleoductos, a un terror que han sufrido en oriente en mucha más medida que occidente.
Hemos ignorado el dolor de los que huyen, poniendo tranquilizadoras pancartas hueras. Hemos ignorado a los que caen en  atentados en Afganistán, Irak, Nigeria, Pakistán o Siria - el 85% de las muertes-:  esos no eran nuestros muertos, ni nuestro dolor. Porque lo nuestro no es el mundo global sino nuestra provinciana preocupación.
¿Por qué empieza de pronto este desconcierto y confusión?¿Por qué no acuden, como siempre, los ilustres oradores a echar sus discursos y decir sus cosas? Estas eran las preguntas de Cavafis, ante la tristeza de quienes creían que los bárbaros eran una solución.
Por desgracia, ahora que los bárbaros han venido, nosotros nos hacemos las mismas preguntas.
Desconcierto porque solo un accidente nos libró de una masacre; confusión porque la cadena de interrogantes sobre la investigación y la mediática acción policial es larga. No hay discursos porque nos hemos olvidado de los discursos que no hablen de nuestros odios de barriada. No hay oradores porque no tienen nada que decir.
El sábado, lloraremos por los ausentes; proclamaremos nuestra valentía ante el terror y, naturalmente, daremos una lección al mundo. Sociedad y políticos caminaran mezclados, más o menos, mientras se susurran, los unos contra los otros, infames y falsas sugerencias de complicidades y responsabilidades, preparando el beneficio del convento de la semana que viene.
Porque llegará el lunes, y volveremos a la provinciana agenda que nos ocupa. Ahora que los bárbaros han venido, seremos incapaces de reconocer que el mundo global camina en una dirección que empequeñece hasta el ridículo nuestras cuitas de pequeños burgueses venidos a menos.

¿Por qué empieza de pronto este desconcierto? Porque los barbaros han venido y nosotros no sabemos salir de nuestro corralillo.

Tingueu por; viviu com sempre

Tingueu por; viviu com sempre
El problema de los dioses son sus portavoces; se lo he escrito aquí más de una vez. A la versión Alá no le ha ido mejor que a las demás: una fracción bastante minoritaria del islam, extremadamente fanática, ha decidido sepultarnos a todos en toneladas de yihad global.
Su brutalidad ha golpeado hoy a Barcelona. Puede y debe, naturalmente, reflexionarse sobre el asunto y buscar respuestas. Pero, déjenme que les diga:  cuando una pandilla de fanáticos pasan del islam al nihilista y suicida asesinato, poca relación hay entre estrategia y paz. 
Los imperialismos, las estrategias norteamericanas, las guerras en las estamos o hemos dejado de estar o la rebeldía de las generaciones castigadas, sea en la opulenta Europa o en Oriente Medio, tienen que ver con el papel identitario del Islam en oriente pero no con el terrorismo me temo.
Los de la yihad fanática nos quieren muertos y atemorizados. Y no le den más vueltas al asunto: no es cultural (en Beirut, Irak o Aleppo matan a musulmanes), ni económico, ni petrolífero (lo que hacen en Arabia Saudí, no lo hacen en Qatar)
Así que hablemos de nosotros y nosotras. Barcelona hoy jueves, como antes Niza, Berlín o Londres nos muestran cual es el verdadero debate: cualquiera de nosotros y nosotras puede ser un objetivo.
La victoria de los asesinos (hombres, naturalmente) es cambiar nuestra vida y nuestros valores.

La terrible ironía, como ya ocurriera antes en Europa. es que La Rambla es un espacio nacido para que gente de distintas culturas se entiendan. Para estos asesinos no hay posibilidad: nadie es demasiado joven o viejo, demasiado de derechas o de izquierdas; muy buenista o poco; demasiado rico o pobre. O estás con el califato o estás contra él. Difícil hacer algo contra fanáticos dispuestos a inmolarse.

Ante el asunto, lo honesto es tener miedo. ¿Qué esa es una victoria de los asesinos? No; la victoria de los asesinos (hombres, naturalmente) es cambiar nuestra vida y nuestros valores. Así pues; tengan miedo, vivan como siempre. Es mi consejo estratégico.

No nos pongamos exquisitos con nuestro pánico. Cada generación ha tenido su amenaza: desde las epidemias mortales al holocausto nuclear. No tengamos la vanidad histórica de creer que el mundo que vivimos es distinto. Que la fría tecnología de la bomba nuclear se sustituya por el cuchillo que degolla o el dedo agatillado en el Kalashnikov o la furgoneta asesina no hace diferente el temor.

 Admitir al miedo ayudará a nuestra seguridad. Ahora, evitemos las trampas. Europa puede convertirse en una fortaleza xenófoba o reafirmar los valores  ciudadanía, de la apertura, la tolerancia, la igualdad, al mismo tiempo que protege a su ciudadanía. Para eso necesitamos más Europa, más cooperación y más país, no menos.

Si algo molesta de los ataques a estos espacios tan universales como La Rambla , como a los ocho atropellos que ya hemos sufrido los europeos y europeas, es que hemos sido castigados por nuestro apego a los valores seculares más liberales que, en realidad, son los que transporta el turismo.

Los asesinos no vencerán estos valores nunca; otros lo intentaron antes y fracasaron. Seremos nosotros y nosotras quienes fracasaremos si renunciamos a ellos.


Tened miedo; vivid como siempre. Tingueu por; viviu com sempre

Silicon Valley, el campus de esos impresentables chicos tan blancos


Silicon Valley ha fascinado siempre. Las románticas muchachadas haciendo dinero en garajes, a grito de desregulación y acabad con el mercado viejo, valían tanto para las mentes más conservadoras como para las radicales y disruptivas.
No todos hemos compartido esa ensoñación. Silicon Valley siempre fue como es hoy: profundamente conservador y discriminatorio. Las compañías “tech” más famosas hace tiempo que dejaron de ser simpáticas.
La bandera de la desregulación y la anarquía de mercado ha sido el hermoso discurso libertario que ha amparado la elusión fiscal, los monopolios escondidos, las discriminaciones laborales, el racismo y el sexismo.  

Este verano, con Google capitalizando multas y denuncias y Uber en franca crisis debido a abusos sexuales, hemos conocido datos de la cultura corporativa que anima al valle encantado. Historias de abusos sexuales, de rondas de financiación en que mujeres que buscaban recursos para sus empresas emergentes debían sucumbir, brechas salariales y brechas raciales.

Lo que es peor, como viene contando Estrella Digital, nos han mostrado en su crudeza una ideología dominante sexista y racista que no solo se pone por escrito, sino que contamina los algoritmos, el software y las aplicaciones.

Resulta abrumador saber que mientras en el área de Washington la población afroamericana trabajando en tecnología supera el 17,3%, en Silicon Valley la cifra no supera el 2,7%. En el caso de Google y Facebook, las cifras están por debajo del 2%. En el caso de las mujeres, raramente superan el 20% en puestos de competencia tecnológica y cobran notablemente menos que los hombres, como se explicaba ayer en Estrella Digital.

Compañías como Google, Facebook o Apple son conocidas por políticas de reclutamiento laboral extraordinariamente agresivas. Difícilmente podrán explicar como en un Estado (California) donde más del 20% de la población es latina, en el mercado tecnológico solo trabajan un 6%.

Nada es nuevo: la verdad es que esta cultura tóxica viene de lejos. En los años 90, el clima político en el que se desarrolló Silicon Valley era antigobierno,antisindical, antiacciones positivas y antiinmigración, como denunciaban los movimientos de defensa civiles y, especialmente, Jesse Jackson. Lo grueso no ha cambiado por más que los lenguajes políticamente correctos hayan sustituido a la brutalidad de las cifras de los 90.

El valle de la segregación ignora una cruda realidad: las mujeres fueron expulsadas de la tecnología cuando la informática empezó a ser negocio. Antes (Ada Lovelace la primera, en 1840), las mujeres siempre estuvieron en el liderazgo de la investigación.

La extrema derecha pro Trump pretende convertir a las más relevantes empresas de Silicon Valley en una pandilla de liberales y radicales progresistas, enrocados en política inmigratorias, genero y demás. Su próximo héroe será sin duda el ingeniero de Google que defendió las raíces biológicas de la reducida presencia femenina en la tecnología.

Nada más lejos de la verdad. Los números  desmienten cualquier discurso progresista para presentar una cultura tóxica de unos niños que se hicieron hombres con las mismas ideas conservadoras de siempre. El Valle es solo un campus donde impera la norma ética de impresentables hombres blancos malcriados.