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sábado, 17 de diciembre de 2011

La ignorancia fortalece la democracia.

Podría ser el lema de Lucía Figar. Pero no. @rosamariaartal nos advirtió ayer de un informe científico que afirmaba tal cosa.

Yo me dije; eso me pasa a mí: cuanto más leo, peor llevo lo de la democracia. También pensé: como aquí polemice con @agarzon sobre si el conocimiento nos hace revolucionarios, va a ser que la revista science me da la razón.

La cosa, como adelanta la Vanguardia, es que, tras un experimento con peces, viene a resultar que los individuos desinformados se resisten más a la minorías radicales y prefieren el consenso, esto es, las mayoría democráticas.

Así que amigo, amiga, o añade a las dos opciones que este blog viene recomendando desde las últimas elecciones europeas (ser pirata o verdadero finlandés) una igual de científica: se pez, amigo; se pez amiga.

Utiliza tu poca memoria para alejarte de esas malditas minorías y súmate a la mayoría. Tengo que preguntarle a las escuelas de economía crítica si Princeton forma parte de las academias neoliberales o de las guay para saber si debo o no prestar atención a tal sugerencia.

En estos tiempos que corren y con el mal rollito entre las academias, lo importante no es lo que dice un estudio sino de que parte de la barrera viene la idea. No os sorprendáis; esto era como cuando criticar la política económica de los que se van era antipatriota y de derechas antes de saber lo que decías. Así que, por favor, díganme si los de Princeton son de los buenos o de los malos para saber si debo concederle crédito científico a la cosa.

A mí lo de ser pez, ya les diré de entrada, que me convence poco. Lo de la oveja gregaria, lo del rebaño, para entendernos, tenía más gracia, era, incluso más racial. Brassens y Paco Ibañez y lo de la reputación eran un excelente himno contra la tentación adocenadora. Pero, que me expliquen, que himno puede uno oponer a la idea de comportarse como un pez.

Anda la democracia mal. El tal profesor Couzin, padre de la idea, podía haber orientado su investigación en otra dirección. Que si un banquero, un poder financiero, una minoría radical roja, otra minoría radical magenta, que si unos peces para el consenso, viene a ser como demasiado manoseo de la pobre democracia.

Mira que viene a ser el argumento falaz y peligroso: “los individuos no formados pueden promover un resultado democrático al hacer valer la representación igualitaria de preferencias en un grupo”. O sea, que el cambio rechaza a los instruidos. Cosa que pensaban ya los ilustrados del dieciocho sin contar con la revista science.

No se si decir que estos de la ciencia son como los de la economía: que perdemos mucho tiempo en tonterías. En todo caso, @rosamariaartal tenía razón en su comentario: “el lobo no se evapora con cerrar los ojos”.

Así que se me informan y se me van cabreando; como escribió Flaubert: Y al tener más ideas, sufrieron más (Bouvard y Pecuchet).




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