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sábado, 11 de junio de 2016

Cuaderno de campaña (II): Reconstruir la clase media, todo un programa

Así, ni patria ni pueblo; ni sociedad ni mayorías; ni gente ni ciudadanía. Ciudadanos se propone directamente “reconstruir la clase media”. Al fin y al cabo uno tiene que preocuparse de los suyos.

Muchos estudios revelan como la historia política es coherente con los cabreos de la clase media: las crisis financieras producen radicalismos e ira pequeño burguesas, las crisis económicas de otra naturaleza proveen estímulos para la socialdemocracia.

La crisis del petróleo dio origen a una generación que exigía estado de bienestar y que generó décadas de adhesión al socialismo de Felipe González. Por el contrario, cuando han sido patrimonio, herencias y productos financieros los desvalorizados, la crisis ha provisto una pequeña burguesía, especialmente urbana, cargada de ira sobre el sistema político.

Así, se sostiene que ha sido la clase media quien más ha sufrido la crisis. Los excelsos asesores de Albert Rivera son gente viajada y experta que han leído todos los estudios sobre el asunto y no van a permitir que una estadística les estropee el discurso.

Menos aún cuando todo el mundo ha aceptado su tesis y ha convertido sus programas en panfletos para tranquilizar a la clase media. Entienden, unos y otros, que clase media, centro y granero de votos es lo mismo y, además, coincide bien con la ética y estética del pijerío urbano que rechaza llamarse trabajador o trabajadora para ser solo ciudadano o ciudadana.

Y sin embargo, que la clase media haya sido quien ha sufrido en mayor grado la crisis es una pura patraña como revelan los datos de renta de los hogares del INE.

El hundimiento de las rentas más bajas ha sido dramático, especialmente en el 15% más pobre; entre un 20% y un 40% de caída. Las rentas medias  perdieron entre un 10% y casi nada. De hecho, solo un 25% de los sectores empobrecidos proceden de la clase media. Así pues, la necesidad de "reconstrucción de las clases medias" se reduce a un cuarto de las misma.

Sin embargo, los beneficios fiscales que produce Ciudadanos, desde la reducción impositiva programada al complemento salarial, se orientan a la clase media y sus hijos, ignorando a los que de verdad están empobrecidos: parados, mujeres, inmigrantes…


Que otras formaciones sigan el mismo camino solo revela la incapacidad de elevarse por encima del griterío airado de la pequeña burguesía que, para que engañarse, siempre acojonó un poco a la política europea. Que la izquierda haya caído en la trampa tiene su aquel.