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lunes, 13 de octubre de 2014

Sus bisabuelos si se sabían sufrir y no ustedes.

Blandos y blandas: eso es lo que Ustedes son. Siempre quejándose y corriendo a la farmacia a buscar un ansiolítico. Por favor, vaya pandilla de quejicas. Y no como sus bisabuelos, creciendo en la guerra como dios manda.

No lo digo yo, ni su bisabuelo ni uno de esos libros de autoayuda que firmaba Luis Aragonés para ayudar a algún futbolista que veía amenazada su adocenada vida por la sombra de algún negro. No; el reproche es de la Presidenta de la Sociedad de Psiquiatría de Madrid.

La señora se preocupa de nuestras debilidades y ha encontrado la razón de las mismas: “crecer con bienestar nos ha hecho menos resistentes”. Dicho lo cual, se debió ir a la Asociación a preparar algún viaje organizado a algún país con ébola, por un poner.

Desde que Bismarck implanto la seguridad social y, más aún, desde que los infamen sindicatos imaginaran todos los subsidios, sinecuras y mamandurrias que han permitido a los hijos e hijas de los trabajadores crecer con bienestar, no ha faltado quien nos avisara de que tal cosa nos conducía al desastre.

Economistas brillantes, y no menos brillantes políticos tipo fascista, ya avisaban que nada para la gloria de la patria y la fortaleza del carácter como hombres en las trincheras y mujeres amamantando hijos en sus casas. Esos eran los buenos, los que no tomaban fármacos ni sufrían ya que, al fin y al cabo, sobrevivir era su objetivo.

Por eso la eficiente señora recuerda como quien (es) “afrontó la guerra civil y la posguerra eran más esforzados”. Por supuesto, ni las madres encerradas en su casa, educando hijos estaban empastilladas, ni los esforzados hombres de antaño iban a pedir un Lexatin. Eso es cosa de cobardes, como ustedes, que ignoran que “el sufrimiento forma parte de la vida”.

Hay sufrir para madurar; la letra con sangre entra; parirás con dolor y todas esas cosas que durante años hemos oído y que ahora una brillante científica nos recuerda.

Sepan Ustedes que si se indignan por una crisis de nada, su indignación les conducirá al miedo, este a la ira, la ira al odio y este al sufrimiento (ya lo ecía Joda en Satrs Wars). Y acabarán en el siquiatra o convirtiéndose en asesinos múltiples o seres violentos como esos que salen en las afamadas novelas nórdicas, propias del paraíso del estado del bienestar.

Cuando uno preside cosas como una Sociedad Psiquiátrica debe decir cosas como esta para salir en el faro y guía de occidente. Quiero decir que sigan Ustedes peleando por que sus hijos, hijas, nietas y nietos crezcan en bienestar: siempre será mejor pagar un ansiolítico que una posguerra, digo yo.