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miércoles, 29 de octubre de 2014

Es la liberalización, háganme caso: es la liberalización

Es la casta, dicen unos que están de moda; es el régimen, dicen en las tertulias las amigas de los unos. Es la política, dice la extrema derecha tan tertuliana como enardecida. Es la institucionalización, dicen otros. Es la degeneración que impuso la " Espe", afirman quienes en campaña ya andan. Es la transición y la monarquía, dicen los más radicales. Es el exceso de leyes, dicen los más liberales...los políticos y las políticas, se ponen de acuerdo unos y otros, que se aprestan a ser políticos en lugar de los políticos.

Pero no escucharán Ustedes ni en estos, ni en los medios de comunicación una cita al origen de corrupciones y corruptelas que anegan de porquería nuestra vida diaria. Nadie, solo algún diletante como el que les escribe les dirá: es la liberalización.

Y sin embargo, observen: el contrato directo, el todo suelo edificable, el contrato roto en decenas de contratos pequeños, la adjudicación sin publicidad, la expulsión de las comisiones de contratación, la atribución, a dedo, de lo que era público por gestores privados ...y un etcétera más largo que una arenga cabreada de Monedero, es lo que ha producido corrupción.

Es decir, hablemos de liberalización y desregulación. Eso de lo que los medios no pueden hablar porque hicieron cadenas y grupos con liberalizados, a dedo y por interés general, espectros. Porque los medios y tertulianos han vivido del beneficio clientelar. Porque los opinantes han vivido de las malas prácticas de mecenazgo.

La colusión público - privada en daño de la ciudadanía no es citada por tertulianos escandalizados, extrema derecha enervada o nuevos radicales. Matemos a la política y no citemos la desregulación, que no está claro que el pueblo, que no es derechas ni de izquierdas, sino central, sepa de que va el asunto.

Ha sido la desregulación, a través de sociedades, de contratos liberalizados, de reducción de la regulación o de reguladores opacos, lo que ha permitido las prácticas que juez a juez, y no de salvador de la patria en salvador de la patria, o medio a medio, vamos descubriendo.

Lo que gusta es que el personal vaya a la cárcel (que vaya el que le toque, faltaría más) pero de afirmar que la cosa ha sido la huída del derecho administrativo, de la regulación, ni hablemos que la gente entiende que eso es cosa de políticos y da pereza explicarlo.

Que sí. Que mucha auditoría de la deuda; que mucho investigar contratos. Ahora, que la deuda y los contratos raros proceden de la privatización es cosa compleja e inconveniente de explicar, dicen los asesores. Que mucha ley para la ética; que mucho gobierno de funcionarios y así sucesivamente...pero de recuperar regulación ni hablamos que suena a política.

No defenderé aquí una irrupción salvaje del sector público en nuestra vida. Pero diré que lo que es del común, ha de ser regulado por quien representa al común, que no son las asambleas, los funcionarios o los medios sino las instituciones democráticas.

O sea, que no es el régimen, que es la ausencia del derecho administrativo. Que es la liberalización y no la casta. Que es la desregulación y no la política.

Pero claro, esto no cabe en un tuit ni en una tertulia.

Háganme caso: es la liberalización y han pillado a los de la liberalización, con bandera azul o roja.