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martes, 20 de mayo de 2014

Los 300 y la cínica forma de sustituir alcaldes

En la anterior entrada di mi opinión sobre los groseros modos de cargarse alcaldes. Hoy les hablaré del cínico modo de sustituirlos.

Para que empecemos a entendernos, hablo de Rivas Vaciamadrid, una Ciudad de aquí al lado, de la que su ciudadanía viene presumiendo, con algún exceso dicho sea de paso, durante años.

Para qué me entiendan, también, les diré que 15.300 ciudadanos y ciudadanas votaron a un Alcalde a quién su formación política se ha cargado. Incluso, los mismos votantes, aceptando la propuesta del partido ganador, afirmaron que preferían cuatro alcaldes antes de quien quiere ser califa en lugar del califa.

Pero, advertido se lo tengo, qué son 15.300 ciudadanos ante los que poseen la verdad, el mango y la sartén: nada, Por eso, convocados por quien quiere ser califa en lugar del califa, trescientos ciudadanos y ciudadanas elegirán en plurales primarias, a las que sólo se presenta el que quiere ser califa en lugar del califa, naturalmente, el nuevo alcalde de la Ciudad.

Enternecedor y democrático asunto. 300 valdrán siempre más que 15.300, porque Usted y yo no tenemos criterio, como todo demócrata verdadero sabe. 300 valen más que 15.300 porque si convocamos a los votantes a las primarias igual no votan a quien deben votar. 300 valen más que 15.300 porque la vanguardia es la vanguardia.

Así pues, hoy, trescientos convocados y convocadas, de los que irán algunos menos me apuesto con Ustedes lo que quieran, sustituirán a 15.300 ciudadanos y ciudadanas y elegirán al que quiere ser califa en lugar del califa.

Esos mismos vendrán la semana próxima a hablarnos de la baja calidad democrática de todos los sitios, excepto del suyo. Predicarán sobre no se qué constituyente o algo parecido y que la democracia está empobrecida y que, mire Usted, que cómo no se hacen primarias abiertas para elegir a los demás ahora que nosotros ya hemos elegido en colectiva mamandurria,

No; no se equivoquen; Ustedes y yo pensamos que es cinismo pero erramos: ellos y ellas, los 300 o casi, conocen la verdad y nosotros y nosotras nos empeñamos en hablar de democracia.

Ustedes y yo no entendemos: la democracia y sus reglas son un cuento chino; la revolución exige que unos pocos se sacrifiquen por nosotros y nosotras, retorciendo las reglas para enseñarnos el camino verdadero.

Esta tarde, el que quiere ser califa en lugar del califa, cual sacerdote en cripta, se habrá dirigido a sus electores y exclamado: ¡ Conmilitones! Cuál es nuestro oficio....¡ UUAAA! Habrán respondido y se irán en internacional procesión a esas termopilas donde la derecha que lleva meses carcajeándose les espera.

Pero no hay inquietud posible. Los 300, la Cámara de cuentas, que ni es Cámara ni cuenta, y el que quiere ser califa en lugar del califa, han sustituido a un Alcalde.

Democracia la de Rivas, faro y guía de Occidente.