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lunes, 19 de marzo de 2012

Hay que trabajar como chinos para vivir como tunecinos.

Lema de Cospedal por si nadie había caído. Trabajar más para trabajar peor y cobrar menos-

Viene a resultar que la derecha española, puesta a pelotear a la Merkel, ha decidido asumir todos los tópicos al uso. Es lo que tiene el temor a pasar de la intervención clandestina (tipo que me recortes medio punto más de déficit) a la real (tipo Grecia, ya me entienden). La primera es más sencilla, puteas al personal y es un insulto a la soberanía pero no tienes que estar negociando todo el día.

Entre esos tópicos norteeuropeos de los que aburren – en realidad, nosotros trabajamos poniéndoles cañitas frescas en verano- está el de que aquí no se trabaja y que nuestra jornada laboral es una filfa. Hay quien piensa, bueno, si vosotros fingís que nos pagáis, nosotros fingimos que trabajamos. Pero la verdad de la buena es que trabajamos más que los alemanes.

En realidad, los Alemanes y quienes como Cospedal dicen que debemos trabajar más, simplemente nos mienten. Según datos de la OCDE, en 2010, los españoles trabajábamos 1663 horas al año (los que no estaban en el paro, naturalmente). En Alemania, esos grandes trabajadores, trabajaban 1419 horas. O sea, se pongan como se pongan nos llevan ganadas 244 horas de siesta. También trabajamos más que los franceses.

¿Cuál es el escándalo entonces? Pues se llama productividad. Efectivamente, el producto por hora trabajada es muy superior en Alemania que en España: un 14% más, si mis cálculos no me han fallado.

¿Si es así por que la Señora Cospedal no habla de productividad? Porque Señoras y señores míos, eso ya no es responsabilidad de los que curran sino de los que organizan la producción. Si se fijan Ustedes en una de esas trampas del lenguaje habituales, la patronal y ministros de turno no hablan de productividad sino de competitividad. Cosa que a la par de ser más poético como decía Krugman, no es lo mismo.

Porque la competitividad (la posibilidad de colocar nuestras productos a mejor precio en el mercado) no se consigue solo con mejoras de productividad o de calidad sino con un camino (a la china) que gusta más a los empresarios: reduciendo salarios, reduciendo empleo y reduciendo consumo (impuestos): lo que pasaba antes cuando se podía devaluar la moneda.

La señora Cospedal que se ocupa de la totalidad de las cosas, además de jorobar a los castellano manchegos, lo tiene claro: tenemos que trabajar más y cobrar menos. Que trabajemos mal se le da una higa, al fin y al cabo para mejorar la productividad hay que invertir y cosas de esas de extranjeros.

En fin, amigos y amigas, a trabajar como chinos para vivir como tunecinos es la propuesta de la Cospedal. Otro día les hablo del trabajo de los chinos y de los tunecinos.

Ustedes mismos, Viva la Pepa o Vivan las caenas.