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sábado, 1 de enero de 2011

Sin perdón.

Para Billy el niño me refiero. La bienpensante sociedad americana y de medio mundo ha estado pendiente del último acto oficial, o no acto para ser precisos, del Gobernador de Nuevo Méjico que tenía la oportunidad de indultar uno de sus asesinatos (el del sheriff).

La razón de la posibilidad es que le habían mentido al garantizarle perdón si colaboraba como testigo de otros asesinatos. Pues nada: Los malos, malos son, con trampas oficiales o sin ellas.

No se puede reescribir la Historia dice el Gobernador de Nuevo Méjico. Y ese es un excelente argumento que no debería aplicarse sólo a los malvados oficiales. Total, digo yo, que lo más fácil para que se repita el annus horribilis pasado es que la pandilla habitual siga a cargo de los asuntos habituales.

Así que sin perdón para los responsables habituales que parecen, todos ellos y ellas, resistirse al cambio y a ser sustituidos.

“Ese es el camino” dice quien nos ha liderado hacia el desastre; lo mismo nos dice el gran regulador que permitió a la banca llegar donde han llegado y lo mismo repiten los banqueros, ministros que suben precios o presidentes de patronales que quieren embargar los bienes de los controladores pero son incapaces de embargar al Presidente más tramposo que recuerda patronal alguna.

Así que amigas y amigos os deseo un año mejor del que hemos atravesado que nos vaya liberando de los responsables habituales a los que no tengo intención alguna de perdonar. Lo dice el ex Gobernador de Nuevo Méjico: no se puede reescribir la historia.

Y la historia de esa tropa no tiene arreglo.

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