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domingo, 23 de mayo de 2010

Las virtudes económicas. Lo que nos viene encima.

Ya debíamos tener aprendida la lección alemana: del mismo modo que les pagamos la unificación mediante crisis, les acabaremos pagando su estabilidad actual. Naturalmente, lo haremos tragándonos algún argumento económico de estos sesudos que, naturalmente, no tienen trampa, faltaría más.

Desde el estallido de la crisis económica ha florecido la creencia de que hay una virtud alemana y un modelo alemán que los demás deberemos copiar. Cosa que haremos a golpe de sanciones impuestas por la policía de la estabilidad alemana que ya se han preparado por la Comisión Europea.

¿Y en qué se basa esa virtud?: el comercio exterior alemán es excedentario, mientras que otros países europeos muestran un déficit, con España e Italia a la cabeza.

Es obvio que todos los países del mundo no pueden mostrar superavit comercial (al menos mientras no encontremos en Marte alguien que nos compre productos terráqueos). El comercio tiene suma cero, (uno vende y otro compra) y los países se endeudan o prestan en función de su tienen déficit o superavit comercial. ¿Pero se debe ese superavit y competencia a virtudes?

Efectivamente, China y Alemania son los grandes excedentarios y prestan. ¿Un gran modelo a copiar? Pues viene a resultar que el exceso de ahorro de los chinos se debe más que a una virtud a sus salarios bajos y a la falta de protección social que producen extraordinarios beneficios, que se colocan comprando bonos del Tesoro de Estados Unidos.

Los alemanes han sido extraordinariamente virtuosos conteniendo salarios y reduciendo la protección social. Entre 2000 y 2008, los costes salariales unitarios aumentaron casi un 15% de media en la zona del euro y en Alemania sólo un 1,9%. Después de la unificación, la proporción de renta de los salarios ha caído más de 10 puntos a favor de empresarios y accionistas entre 2000 y 2007. El resultado es que los virtuosos alemanes han tenido el crecimiento económico más lento en Europa y su modelo social el que más se ha alejado de la tradición europea.

Así que, amigos y amigas, tenemos dos modelos a seguir: el virtuoso de los alemanes o el del patriótico y responsable ajuste de griegos, portugueses y españoles. Dos modelos que conducen al mismo sitio: recortes salariales y de niveles de protección. Virtuoso; virtuoso de narices.

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