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miércoles, 3 de febrero de 2010

Ya casi todo es irrelevante.

Casi todos los pensionistas del país están convencidos de que les han bajado la pensión. Ya es mala suerte que el ministro del asunto mande su anual cartita de aguinaldo a los pensionistas y la de Hacienda les aplique el aumento de retenciones. Conclusiones, 40 euritos menos para un pensionista del común; alegrías de crisis.

Me parece a mi que el exceso de decepciones produce su irrelevancia. La semana pasada supimos que el déficit era superior al pensado y que nos deberemos jubilar más tarde; también nos dijo la EPA que el desempleo seguía creciendo. Hoy, el INEM confirma los malísimos datos del empleo y, para colmo, sabemos que en el último trimestre, cachis Jose Luis, no estábamos saliendo de la crisis sino en recesión.

Y la verdad es que es para estar de cabreo, irritado o insultos a unos cuantos. Pero no observo mas que cierta resignación: nada hay susceptible de no empeorar. Esto es lo que hay y nos han tomado el pelo, opina el personal que ya no aguanta llamadas de optimismo: nos buscaremos la vida, cada uno a nuestro aire, dice la gente que ha perdido cualquier confianza en que el nuevo alineamiento planetario, por Leire anunciado, tenga que ver con nuestra vida.

Para colmo, Él, el otro polo del nuevo alineamiento planetario no pasa por aquí, Europa no se entrevistará con el socio americano y la Presidencia de José Luís es más irrelevante cada día que pasa.

Irrelevancia es la mejor definición para un periodo de debilidad internacional, debilidad económica, debilidad de la Presidencia y ausencia de política. Todo lo que pasa por aquí es irrelevante, no influye en nuestra vida, ni nos ayuda a superar las dramáticas situaciones que la sociedad española está viviendo.

Los que se frotan las manos porque, a pesar de la que cae, llevan sus negocios adelante son insaciables. Ya habréis leído que los portavoces de la banca piden aprovechar el fondo de fusiones haga falta o no; que los portavoces del sistema desarrollado les parece que lo de las pensiones es flojito y hay que ir más allá: por un poner, dándole un negocio adicional a la banca. Insaciables mientras los demás consideramos que nos digan lo que nos digan casi todo es ya irrelevante

Naturalmente, este pesimismo antipatriota es reaccionario, faltaría más; porque hay que ser optimista y esto lo arreglamos con un par de acciones decididas en el ámbito planetario: un oremus con los fascistas americanos o logrando que en Davos suba el precio de la deuda española, gracias a una estratégica presentación con el club de los quebrados (Grecia y Letonia: que asesores, por dios, que asesores).

España es irrelevante, la opinión del gobierno y sus ministros sobre la crisis es irrelevante; la presidencia es irrelevante, para los que mandan el sufrimiento también es irrelevante.

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