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lunes, 7 de diciembre de 2009

Los 35.000 de Copenhague.

Si no me lees desde Copenhague te pasa como a mí: no pintamos nada. Esto molesta, porque ya han refundado el capitalismo sin mi presencia y ahora nos arreglaran el clima, también sin nosotros. Eso sí: esta vez con éxito de entrada y público, que nadie se ha querido perder el concierto.

Todo el mundo esta en Copenhague. 35.000 personas se han registrado: como en realidad sólo deciden ocho o nueve, me pregunto si alguien ha echado cuentas de lo insostenible de tal circunstancia, especialmente en momento de crisis. Obviamente ninguno de lo treinta y cinco mil ha viajado en avión, consumido gasolina y todos, absolutamente todos, se pagan la fiesta de su bolsillo, faltaría más.

Y claro allí estarán los 35.000, aunque sólo caben 15.000 y se ha puesto la ONU a racionar el espacio, que en realidad las Naciones Unidas están para tal menester. Allí están 35.000 para salvar nuestro futuro. A uno le tranquiliza saber que tanta gente se preocupa de la cosa y que todos los lobbies del universo han ido allí disfrazados de ONG,´s o que los mayores polucionadores del universo han puesto tienda para vender su enorme compromiso

Verdad es que si hubieran hecho una cosa baratita de unas dos mil o tres mil personas, por un poner, el aplauso al premio Nobel de la Paz hubiera sido menor del que reciben Messi o Ronaldo, y hasta ahí podíamos llegar.

Porque el premio Nobel de la Paz, a pesar del permanente rechazo de su país a firmar el protocolo de Kyoto o de la oposición de los congresistas a toda regulación; a pesar de haber acordado con China no acordar, debe decir que faltaría más que Él no estuviera por la labor, y debe ser convenientemente apoyado por mundial pléyade.

Hay 35. 000 personas para salvar al mundo del desastre. Eso si: que las negociaciones estén en crisis no empalidece tan hermoso escenario y no menos hermosa convocatoria. Los chinos, primeros emisores, no quieren saber nada del asunto; Obama no tendrá Ley aprobada para firmar tratados antes de un año; los europeos, faltaría más, llegan divididos y sin acuerdo para poner la pela; pela que exigen brasileños e indios y así sucesivamente…o sea, que salvar los muebles de esto tiene su cosa. Que en lugar de 2030, los recortes de emisiones son para el 2050, pues nada.

Eso si, hay 35.000 para contarnos que ellos han estado allí cambiando el mundo apoyados por patrocinadores de la cumbre todos ellos verdes, verdes, de lo más verdes: Saab, Volvo, Mercedes, SAS, DHL. Una fiesta de 35.000 esperando un par de semanas a los líderes mundiales que llegarán para estar un ratito y demostrar lo comprometidos que están todos ellos.

Pero además de los 35.000, uno descubre con cierto espanto que hay un montón de “Ges”. O sea, al G-7, que son 8 – más Jose Luis, que no es pero es; el G-20; el G-77 y al final parece que el multilateralismo no lo gobierna las Naciones Unidas sino las “Ges”. Estupendo también.

Pero bueno, ahí están todos para salvar el mundo, y hacer una reunión como dios manda y no tan pequeñas como las de Río o Johannesburgo.

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