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lunes, 2 de noviembre de 2009

La clavícula del pirata.

Os tengo advertidos: nada es lo que fue. Eran tibias sobre banderas negras, rondas inacabables de ron en el caribe; misterios tesoros y nosotros navegando en La Española con Jhon Silver.

Pues no; nada tiene el glamour de antaño: ahora los piratas navegan en atuneros, que eso tiene que oler fatal, y los raudos perseguidores no miran sus tibias sino sus clavículas. Esa es la tenue frontera que separa un centro de menores de la prisión: el grado de osificación de la clavícula; por dios, que forma de destrozar nuestros sueños infantiles.

Naturalmente, si dieciocho jueces de la Audiencia han pasado unas horas mirando morbosamente una radiografía de clavícula tendré que deducir que el asunto es trascendente ,a pesar del escaso interés que esta parte del cuerpo, aunque sea de pirata, ha provocado siempre. Pues nada.

Las gloriosas fuerzas navales españolas cuya tradición contra la piratería es, incluso, más acrisolada que la de Bautista y Ramoncín, pues se forjó en combates contra los piratas ingleses y bucaneros caribeños, agrandan su leyenda trayendo un Pirata Somalí, mayor de edad, sobre el que caerá, faltaría más, el peso de la justicia que es mucho y abundante. Dieciocho jueces para calificar a un pirata es cosa notable como podrá deducirse y no augura nada bueno para los piratas capturados en tierra extraña.

Esto si; se me escapa la utilidad de tener aquí, en la cárcel conveniente y no en un centro de menores, faltaría más, un Pirata mientras los marineros siguen secuestrados por los piratas peligrosos que vienen a ser los que están allí y no los que están aquí. No se la utilidad negociadora de encarcelar un pirata al que podía haberse guardado en un barquito de soldados para que pareciera que se quería negociar, aunque ya se sabe que con los malos no se negocia nunca.

El embajador en Kenia parece pensar lo mismo y dice que hay que negociar para liberar el Alakrana (que nombre más poco marinero), con 36 tripulantes, 16 de ellos españoles. Según el Ministerio de Defensa estos piratas son “muy profesionales” es decir que lo hacen con eficiencia y extorsionan muy bien.

Cosa que ocurre, con toda seguridad por que aunque no tenemos soberanía para defender a nuestros barcos seguro que no hemos caído en enviar a Garzón, que si no la tiene se la busca, al Índico. Porque si, entre traje y traje y señores con bolsas de basura en la mano, ha tenido tiempo de abrir diligencias contra los piratas gloriosamente capturados, que no haría el hombre dedicado de lleno contra la piratería.

Parece que el embajador no es muy partidario de los métodos seguidos por el último Premio Nobel de la Paz u otro prócer europeo como Sarcozy que consisten en pagar el rescate y luego bombardear a los piratas. Metodología, al parecer, demasiado sofisticada.

Así que con los malos no se negocia; el embajador da largas, los marineros siguen secuestrados y el Pirata dará con su clavícula en la cárcel…No preocuparse que ,en cuanto despida a más soldados para la guerra de Afganistán, Chacón nos lo explica.

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