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miércoles, 9 de septiembre de 2009

Contra el botellón un rosario o el Botellón es una oración.

Francamente estoy preocupado. No contaré, la discreción es fundamental, donde estaban ayer – a la mitad de las fiestas patronales – las mujeres de mi familia. Entendedme: cómo les digo yo que para penar esa culpa ahora tenemos que rezar.

Es que Rouco ha venido a salvar a municipios, legisladores y padres atribulados por el "botellón" de sus hijos: esto pasa porque no se reza un rosario en familia. Bien, aquí hay varios planos de reflexión que debemos plantearnos rigurosamente; quiero decir tan rigurosamente como la ocurrencia permita.

En primer lugar, “todo aprovecha para el convento”. Expresión de origen católico como ninguna que queda mucho mejor que constatar el oportunismo o la ruindad de meterse en el debate público para vender el producto. Rouco no es del marketing sutil precisamente.

Esta hilarante proposición viene a esconder uno de los trucos de la renuncia a la laicidad en la sociedad: la trampa de la influencia de la oración en la personalidad, como cuando nosotros hablamos de la influencia cultural en el comportamiento. La artera mezcla de planos es el condimento en el que anida la bazofia cultural que venden el cardenal en su púlpito.

Por último, se me plantea una doble cuestión sobre los silencios arzobispales y la debida proporción. Por ejemplo: ¿dijo algo Rouco sobre espías o receptores de trajes o ,si un botellón vale un rosario, cuanto valdrá, por un poner, una especulacioncita de nada? Creo que el fariseismo también es una invención bíblica tan afamada como la paja en ojo ajeno.

En fin, propongo al Sr. Rouco una serie de oraciones para mejorar algunos comportamientos sociales penosos:

- Un via crucis para la pederastia en los sacerdotes.
- Un “Perdóname Padre” para los párrocos que dejan dormir en la puerta a los inmigrantes
- Un padrenuestro para los párrocos con monumentos fascistas en su interior
- Un “Ave María” (purísima) para los curas que piden subvenciones públicas a los Ayuntamirntos en tiempos de crisis.
- Un “Yo Pecador” para los curas que, en medio de la burbuja inmobiliaria pidieron y lograron una “parcelita” pública para construir una iglesia.
- Un “Kirye eleison” (señor ten piedad) para los que condenan a los curas que aquí o en medio mundo defienden teologías de liberación

De todos modos, Rouco no ha leído a Benedicto: La oración es el “encuentro de la sed de Dios con nuestra sed”. Eso mismo fue lo que pensaron los chicos de Pozuelo: os lo tengo dicho, el botellón es una forma de rezar.


1 comentario:

  1. Al final, esto del botellón acabará mal; llegará un vecino hasta los mismísimo de no poder dormir, increpará a algunos de estos angelitos, éstos lo amenazarán o directamente lo agredirán, y el vecino, que no es un vecino desarmado sino un militar -por ejemplo-, volará la cabeza a quien se le ponga por medio. Hasta que esto no suceda, y sucederá, nadie se tomará en serio este fenómeno de mier.da del botellón. ¿A qué estúpido chaval le tocará? ¿Al hijo del alcalde del municipio en cuestión? ¿Al del concejal?

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