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lunes, 9 de febrero de 2009

La lechuza que visitó a Saviano

En Enrique VI, Shakespeare, se refería a la lechuza que vuela de día como la imagen pavorosa de la muerte. “…como la lechuza cuando el día aparece”.

La visita de esa lechuza es lo que cuenta hoy Saviano en una entrevista que debería leerse más de una vez. El escritor dice, “mi vida está suspendida, cancelada, detenida”. Abandonado, a causa de las amenazas de un clan de la Camorra, por muchas gentes y amigos se nota la pesadumbre de quien lamenta la injusticia de todas las condenas a muerte.

“El día de la lechuza” es el título de una novela de Sciascia, mi escritor siciliano favorito de quien os hablo de vez en cuando. La primera novela que hablaba de la mafia, una organización que algunos defendían como “una sociedad de socorros mutuos” y otros, como el famoso Cardenal Ruffini, la calificaban como “una invención de los comunistas”. Siempre hay cardenales dispuestos a negar cualquier cosa, sea Darwin, el holocausto o la Mafia.

En la novela se describe un poder mafioso que maneja los hilos para corromper a unos y atemorizar a otros. Más allá de la historia, el mensaje de Sciascia era la necesidad de conocer a la Mafia para poder enfrentarla.

Eso mismo ha intentado hace poco, muchos años después, otro siciliano Andrea Camillieri escribiendo un texto, “Vosotros no sabéis” que refleja a modo de diccionario como es la mafia. Usa los papelitos escritos en clave, a través de los que se comunicaba el jefe de la Cosa Nostra, para mostrarnos como es la Mafia.

Hay algo común en los dos libros: los mafiosos carecen de "glamour", de la elegancia o inteligencia de los personajes de El Padrino. Son, efectivamente, lo que parecen: seres zafios, repugnantes, sin piedad, delincuentes de la peor calaña, que se amparan en la pobreza de sus conciudadanos y la debilidad del estado.

Eso mismo es lo que ha hecho Saviano: demostrar la pobreza moral de uno de los clanes de la camorra napolitana. El clan de los Casaleses le ha condenado a muerte por ello. Saviano debe morir y el mismo reconoce que, de algún modo, ya lo han conseguido. Rebelémonos con él ante esa condena.

1 comentario:

  1. A estas alturas nadie puede sostener que la mafia no existe. Pero cuando Sciascia publicó en 1962 este libro valiente la cosa no era así. Los diálogos son buenísimos, las elipsis inteligentes y todo está contado con intensidad y pulcritud. ¿La justicia es un espejismo?

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