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viernes, 1 de septiembre de 2017

No disparen a Carmena: se encargan los suyos

 En el pecado lleva la penitencia, susurran en algunos despachos de Cibeles o de la Plaza de la Villa, y en la oposición.
La concentración de poder en un círculo de íntimos, la falta de trasparencia en asuntos fundamentales, la permisividad con la desconfianza en los servicios jurídicos propios y, sobre todo, la tolerancia con los juegos de poder y ausencia de gobierno de sus ediles, amenazan con volverse en contra de la alcaldesa de Madrid.
Lo que se juega ya no son wasaps o tuits más o menos hirientes o amenazantes entre las familias de gobierno. Ni siquiera es una acción más de concejal machote del tipo “Carmena recula”, que llevo a la alcaldesa a un absurdo conflicto con Montoro. Ahora, el juego se ha vuelto serio: el chapapote judicial y las antenas mediáticas de bufetes irregularmente contratados amenazan al equipo de la alcaldesa.
Lo que fueron ceses en Madrid Destino para racionalizar la gestión se han convertido en una grave sugerencia: “Carmena y Cueto nos prohibían investigar”, se ha dicho sobre el asunto del tenis, pero cabe deducir que la sugerencia va más allá.
No es descartable que alguno o alguna viajera útil de la comparsa de Ahora Madrid lleve al juzgado documentos. basados en dictámenes de afamados bufetes por cierto no siempre claramente contratados.
Mientras los agraviados juguetean con los bufetes, antes de la casta ahora compañeros de viaje, otros y otras ediles de la banda radical de Sánchez Mato le “okupan” a Carmena el local La Ingobernable – una concesión a Emilio Ambasz –,  que el Ayuntamiento se había comprometido a mantener. Tiene su aquel que un Gobierno se "okupe" a sí mismo, lo que da idea de que no se quiere ser Gobierno, sino molestar al personal.
No disparen a Carmena, los suyos se ocupan
Que las ciudades, suma de historias y personas, no se dirigen desde los extremos es cosa que puede ser discutida, aunque poco. Lo que si demuestran los dos años transcurridos desde que la ciudadanía de Madrid permitiera el cambio es que no pueden ser gobernadas desde la venganza.
El fuerte castigo ideológico y urbano con el que el PP sometió a los diferentes dejó profundas heridas en el tejido urbano, que algunos han querido cobrarse a golpe de ira, ignorando que la ciudadanía vota, en general, para ser gobernada.
La incapacidad socialista para influir en el Gobierno y sus abundantes silencios han contribuido, sin duda, a esa lógica del poderoso que busca meter en la cárcel al personal como toda acción de gobierno.
Los irrisorios niveles de realización de la inversión pública programada, traducidos necesariamente en más risibles, todavía, pagos anticipados de deuda municipal, que nadie {ni siquiera los bancos) reclama, son la mejor expresión del abandono de la gestión pública.
Como lo es la exasperante gestión de los grandes proyectos urbanos aplazados, y sin alternativas, diseminados en diversas operaciones en Madrid.
Cuestión que no solo se explica por la ausencia de proyectos, sino por la falta de trasparencia de una alcaldía que no cuenta con apoyos y debe transitar en silencio desde el Colegio de Arquitectos al BBVA, desde Fomento a inversores, muñendo acuerdos a espaldas de otras instituciones madrileñas y de sus propios concejales.

Las presiones a Carmena –que ahora adoptan forma de chantaje judicial a su equipo- son propias de lo que representa Sánchez Mato mejor que nadie: el matonismo populista que vestido de pardo ensombreció Europa durante años.