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viernes, 22 de abril de 2016

Indiscreción fiscal, macarras políticos y las cosas donde solían

Entre Aznar y Monedero hay un par de parecidos razonables: los dos utilizaron sociedades para no tributar ingresos profesionales y ambos se han quitado el muerto de encima con cara de inocencia. Hay, también, dos diferencias: a Monedero le avisaron con tiempo, a Aznar le han clavado una multa; la información sobre Monedero es una investigación periodística, la de Aznar es una filtración de origen público. 

El asunto fiscal es bastante sensible y, probablemente, está tratado con bastante pacatería y poca voluntad de transparencia en la legislación. Dicho lo cual, convendría afirmar tanto que la ley está para ser cumplida como que una sanción no tiene, necesariamente, su origen en una malversación. 

Ninguna de ambas cosas suelen considerarse en las publicaciones y tampoco cabe duda de que los agujeros y filtraciones han alcanzado niveles que promueven una notable inseguridad jurídica. Quiero decir que Aznar tiene razón cuando acusa a la Administración del Estado de revelación de secreto y que la Agencia Tributaria parece un instrumento indecoroso en manos de Montoro.

Si el Ministro de Hacienda ha venido a portarse como un auténtico macarra con un colega, el Ministro Soria, anunciando sin competencia que le manda la Agencia a investigar, calculen como somos tratados los demás.

Esto de hacer el macarra es cosa moderna. Forma parte del nuevo decoro y protocolo político. Por ejemplo, si empieza a no gustarte que los medios publiquen ciertas cosas conviene dedicar una conferencia universitaria a amenazar a periodistas y medios. 

Naturalmente, si te llamas Iglesias, primero insultas, asustas. amenazas y luego pides humildemente perdón, anuncias un debate y, hala, pelillos a la mar. Es cosa del nuevo macarra político, que desprecia la forma y su importancia, porque desprecia el contenido. No me sorprende que Iglesias se reúna con Anguita ya que comparten metodología similar: primero convocan al desmán, toman una decisión y luego abren una reflexión. Ayer fueron periodistas, mañana será la afiliación de IU.

Lo macarra se lleva, incluso desde la cárcel. Un tipo, detenido por tan raros como turbios manejos de recursos públicos, acaba usando una videoconferencia desde prisión pare ejercer de chuleta ante unos probos diputados y diputadas que tampoco parecía no crean ustedes, que tuvieran mucho que hacer

O sea, que las cosas siguen donde solían, Llevaba yo en silencio una temporada para no hablar siempre de lo mismo. Pero ya ven, no hay manera: corruptos que nos escandalizan y macarras que nos amenazan; viejos manipuladores y nuevos muñidores; viejos y nuevos incompetentes incapaces de darnos un gobierno. Es pa no volver.