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martes, 11 de noviembre de 2014

Las disoluciones y el muro del cinismo

Hace 25 años, es que soy mayor, compartía con Julio Anguita, que es más mayor, rueda de prensa. Andábamos algo preocupados por el asunto del muro derruido. Julio, líder de IU y del PCE, declaró: “no hay piedras españolas en ese muro”. 
 
Vale; sabíamos que algunos afiliados habían sido del KGB; que alguno más anduvo por ahí en la guerra antifascista y, sobre todo, que los de nuestra casa callaron hasta el 68 ante notables desmanes.

Pero Julio, esté o estuviera de acuerdo o no con él, era un líder y su declaración era una muestra de respeto hacia quienes habiendo luchado y muerto por la democracia, aquellos traidores que hicieron la transición, no habían tenido tiempo de construir el muro de las narices. Dos años después debatiríamos si debía disolverse el PCE para que IU fuera un partido completo y sin tutelas. Lo cierto es que, a pesar del muro y su bienvenida caída, en IU conseguimos, permítaseme solo una vez usar el plural, aumentar escaños.

Hoy, el muro que se derrumba es el de la corrupción política que se construyó sobre la usura y el pelotazo inmobiliario. Al igual que algunos comunistas guardaron silencio ante el muro de acero, hay un comunista, por cierto muy comunista verdadero siempre, y medio, menos verdadero, que en la Comunidad de Madrid se han dejado llevar por Cajas y Cofelys. Uno y medio, qué escándalo.

¿Habrán los jefes de IU y del PCE defendido un mínimo respeto a los conmilitones que han luchado honestamente en tiempos de pelotazo? Por supuesto que…no. Los mandones de ahora han pedido la dimisión de los que han sido y son Coordinadores de IU Madrid por la afiliación elegidos y alguna que otra disolución.

Esa es, amigos y amigas la diferencia entre líderes y compulsivos buscadores de votos o aspirantes a herederos del estanco. Déjenme decir, desde la distancia (política, ideológica o personal) que esa es la diferencia entre Julio y los de la disolución de la izquierda en manos del primero que les garantice escaños.

Y cuando uno escucha el impulso ético de tan renombrados líderes, alguno procedente del ético sur, se pregunta: ¿En serio? ¿Serán conscientes de su propia historia, de las acciones que sanearon las sedes que les cobijan y las ayudas con la que construían alternativas? El que suscribe, que recuerda los días en que el comunismo pasaba por Zaragoza, opina que no.

El Secretario General del partido comunista occidental más antiguo entre los que no se presentan a las elecciones da un poco de vergüenza. El líder comunista, los jóvenes comunistas y los corifeos solo quieren una cosa: que IU se disuelva y permanezca el PCE que no se presenta a las elecciones. Veinticinco años después vuelve el muro, amigos y amigas: el muro del cinismo.