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viernes, 10 de diciembre de 2010

Visca el absolutismo flexible.

No había caído yo en la sutileza del asunto. Y me estaba enredando en opiniones insustanciales. Menos mal que el Señor Javier Faus ha venido a iluminar mi criterio: "Qatar es una monarquía absolutista, no parlamentaria. Pero es una monarquía absolutista flexible comparable a países como Egipto, Siria o Armenia"

Esto me tranquiliza una barbaridad. Llevo años escuchando a los “coseguidores” del Señor Faus criticar mi defensa del patrocinio y deplorando las funestas relaciones de patrocinio de medio mundo, el español cavernario especialmente, y no había caído yo en la cosa de la flexibilidad.

“Nuestra primera obligación es gobernar el club. No se puede ser solidario sin tener dinero ...” O sea, que el absolutismo qatarí es 150 millones de veces flexible

El actual emir de Qatar gobierna desde 1995, tras un golpe de Estado contra su padre. Por una pelea de familia no nos vamos a poner exquisitos.

Amnistía Internacional ha denunciado que muchas mujeres son víctimas de violencia física o restricciones a la libertad de movimiento. Pero seamos flexibles: la mujer puede conducir en Qatar, que ya es algo.

El Emir ha puesto énfasis en el respeto a los temas de igualdad y derechos humanos. En consecuencia, sus leyes toleran el alcohol: los bares públicos están abiertos sólo en los hoteles de lujo o clubes exclusivos de alto nivel, o sea con visa oro o si eres de la FIFA, por un poner.

Amnistía Internacional, insiste en que el gobierno de Qatar es “un régimen dictatorial islámico extremista, que viola continuamente los derechos humanos en especial por la discriminación de les mujeres, incluida la violencia física y sexual que está socialmente aceptada por los hombres que dominan la sociedad Qatarí, y también la discriminación de inmigrantes que están sometidos a abusos y explotación, que no tienen ningún derecho ni cobertura social ni sanitaria”.

Cuentan, aunque seguramente es un invento de la caverna reaccionaria españolista, que hay una academia de fútbol (Aspire), vinculada a la empresa "Football Dreams" (no se que me da que ésta es de Rosell), donde "compran" jugadores africanos menores de edad para nacionalizarlos y conseguir una selección de fútbol para el Qatar 2022.

La FIFA criticó a esta academia denunciada per ONGs internacionales de defensa de los derechos de los niños, aunque después le ha dado a a Qatar un mundial de fútbol. Es que han debido ver la cosa...¿cómo diría yo? eso, flexible... de unos 150 millones de flexibilidad, por lo menos.

Yo lo digo para que en los próximos cinco años los “coseguidores” del señor Faus no me den la vara con los derechos humanos y los patrocinios indignos de la caverna españolista.

Ya lo dice mi sobrino Darío: la vida no es un destino; es un viaje. Lleno de carcajadas, añado.

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