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martes, 5 de enero de 2010

Si enero es Febrero, esto es Bolonia

No sabían los próceres lo que hacían. Epifanía es ahora víspera de examen. No sólo es poco católico, tirando a nada, que sería lo de menos; es inhumano.

Roscón mezclado con el teorema de Bayes; resúmenes sobre política agraria mientras se consume la última fiesta navideña; pedir los últimos apuntes mientras se compra el último regalo; llevar a la sobrina, vecina o niño de turno a la cabalgata mientras se imagina la pendiente decreciente de la recta de demanda.

Cruel forma de concluir con milenarias tradiciones esta de empaquetar los exámenes con la Navidad como antesala. No es lo mismo; cuando Febrero era Febrero, se convocaban exámenes entre algún momento entre el año nuevo chino y carnaval.

Entonces, Febrero se disfrazaba de Noviembre, para no infundir sospechas, como decía Federico y el personal desaparecía embutido en extraños hábitos, una vez saciados en las festividades y vacaciones.

Ahora, no hay manera. Hay fiestas pero no vacación. No pueden los examinandos enclaustrarse en ropas de quien prepara examen sino vestir la adecuada ropa de Nochebuena, Navidad y Noche Vieja. Y así no hay quien prepare exámenes, resúmenes, fichas, ni mucho menos chuletas que no sean las de cordero, buenísimo el de Liber en nochevieja, tú.

Febrero, se disfrazaba de códigos administrativos; de matriz, de curva de Lorenz, de óptimo de Pareto, de formas de “management”. Enero no puede ser lo mismo porque la vacación, el advenimiento, impide otro disfraz que no sea el festivo; impide el encierro. Lo que es peor, los exámenes contaminan las festividades extendiendo la depresión del mes corto a los días más largos. Horrendo, inhumano de todo punto.

Quién lo está probando ha catado la diferencia. Así que recordado diariamente el “sevaaenteraresecabrón”, se han añadido nuevos epítetos a sus características, entre los que destacan “cabrónjodefiestas” , no siendo este el más grave de los que se escuchan.

En fin, antes acontecía Febrero; ahora, simplemente, nos joroban las vacaciones. O sea, Bolonia.

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