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jueves, 12 de noviembre de 2009

La tele pública: nadie como los jubilados para las rebajas.

Yo debería estar brindando. Don Luís Fernández (de los Fernández de toda la vida; que digo de toda la vida, de la eternidad televisiva) ha presentado su dimisión. Fernández, de los Fernandez de toda la vida, había pasado de azote de herejes a gestor neoliberal e inmobiliario (ERE, contrataciones externas, venta de patrimonio, ahorro de un millón de euros …). Ahora dimite porque no está de acuerdo con la reducción de financiación ¿Sarcasmo?

¿Por qué no brindo por tan venturosa nueva? Pues porque el PSOE y el PP la han vuelto a hacer; han pactado un Presidente del Consejo de Administración: Alberto Oliart, ex ministro de Suárez y Calvo Sotelo (industria, sanidad, defensa: el que estaba cuando entramos en la OTAN), 81 años y que, de paso, ha declarado que “no tiene ni idea de televisión”. Genial.

Fíjate tú que creía yo que al Luís Fernández (de los Fernández de toda la vida) le iba a sustituir una institución tan antigua como el “pirulí”, el camarada Sacaluga (de los Sacaluga de siempre). Pues no; es tan cara a nuestro gobierno y su talante la televisión pública que lo mejor es poner un jubileta.

Naturalmente, el digno jubilado acepta el cargo porque se lo pide la patria; que la patria siempre pide sin medida y con desmedida irracionalidad. Si al hombre le piden que gestione el recorte, él recortará, mire Usted para dos días en el convento, ya se sabe. El seor Oliart, es un tipo inteligente, de los que curraban en tiempos no fáciles, que se ha dedicado a sus negocios y que ahora irá allí a “enterarse del asunto”. Fantástico.

Me gustaría saber quien ha sido el muñidor de tal acuerdo y el proponente o la proponente; confío, casi estoy seguro, que la secretaría de Estado de Comunicación no ha tenido que ver en la cosa; no pondría yo la mano en el fuego por esta experta reciente en medios audiovisuales y muñidora de los últimos trágalas televisivos que es la Vicepresidenta.

En todo caso, José Luís y Rajoy firman evidentemente una estrategia de defunción y derrota de la televisión pública. No me refiero a la vida de Don Alberto, ojala sea larga y centenaria – es un tipo que me cae bien- .

Me refiero a la elección de una persona ajena al mundo de la comunicación; un político inactivo que desconoce las dificultades de los medios públicos; desconocedor de las implicaciones de las nuevas tecnologías, de las vicisitudes del nuevo mundo publicitario o de cualquier otra cosa que se os ocurra en larga y amplia lista.

Hay un amplio debate en la Unión Europea sobre la supervivencia de la televisión pública. En Francia ha llevado meses de presiones del sector privado y meses de debate y, desde luego no han recuperado para el audiovisual a nadie de la gerontocracia política.

Aquí se ha cedido al sector privado en dos días y por si acaso alguien albergaba la idea de definir algún proyecto, el mensaje de José Luís y Rajoy esta claro: un jubileta para la cosa.

Os lo tengo escrito: que tropa; pero que tropa. ¿Y a estos no se les podría mandar la infierno o excomulgar,? Los Obispos deberían ser sensibles a esto, o un dios, o un alá, o..

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