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viernes, 6 de noviembre de 2009

Haz ruido

El Patrón del “Alakrana” ha resultado ser un experto en teoría de la comunicación. “Haz ruido” mandata a su mujer, estableciendo una conexión directa entre interferir en el discurso del gobierno y su salvación.

Porque eso, en general, es el ruido: una interferencia en la comunicación; la cosa, dice el patrón, es que nosotros podemos ser ruido, romper el discurso, la plácida forma en la que la Ministra habla de 36 secuestrados como de un coche que se manda a Afganistán.

Hay muchas clases de ruido; cualquier día hablamos de ellas; el patrón no ha precisado de que tipo habla pero se trata, sin duda, de semántica: no le pide a la mujer una cacerolada o algo físico; tampoco que use trama sicológica alguna; lo que le pide es que interfiera en el significado del discurso de la Ministra que habla de una operación Atalanta, como si de algo inocuo se tratara; una vacuna antipiratería o algo así.

“Haz ruido”, dice el patrón: que se entere la gente de que aquí no hay Atalanta que se precie, ni despachos de negociación, sino 36 seres humanos con su dignidad herida; sus nervios deshechos; su vida en peligro. Y fíjate tú, aquí en España creyendo que las fragatas nos los tenían cuidaditos, protegidos, cosa de que el embajador y un par de espías que tenemos por allí lo arreglaran con unas perrillas. España convencida, faltaría más, de que gracias a la clavícula hemos metido entre rejas a uno de los malos, porque para eso esta la Ministra y la Atalanta.

Ya os escribí el lunes que me parecía a mi que los piratas peligrosos vienen a ser los que están allí y no los que estaban aquí. Ahora que el Patrón ha pedido ruido, la mitad del personal (incluidos responsables políticos) se ha puesto a preguntarse porqué no los devolvemos. Patata caliente que el gobierno le pasará a la judicatura que tiene margen entre cero o ninguno. La cuestión no es devolverlos sino para que se les trajo.

“Haz ruido” es el mejor consejo que ha recibido la ciudadanía en mucho tiempo. El patrón se cree que se puede romper este mundo feliz en el que estamos instalados. Ese donde ya no hay crisis; no pagamos impuestos; la Alakrana es un yate de recreo y a Afganistán mandamos coches ecológicos. “Haz ruido”, interfiere, antes de que sea peor, le ha dicho el patrón a su mujer, y nosotros y nosotras deberíamos aplicarnos el cuento.

Dice la Ministra, en solemne declaración, que los piratas manipulan los sentimientos de las familias. Es que la chica es lista. Dice que está haciendo todo lo posible, y lo dice moviendo los dedos, enumerando una a una las acciones: o sea quiere ser pedagoga, hacernos un resumen, pero, al mismo tiempo, separa las acciones, las hace distintas, nos dice alguna me saldrá bien, vayamos poco a poco.

La Ministra viene a decirnos que los hechos no pueden desmentirla, faltaría más. Así que o se hace ruido o la comunicación fluirá pacífica, sin conflicto.

Se ruido mi amigo; se ruido.

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