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miércoles, 7 de octubre de 2009

Yo huyo del pesimismo…¿pero hacia dónde?

José Luís estaba esta mañana “muy contento”, se afirma en el faro y guía de occidente. Ha declarado que de la crisis se sale “con ayudas públicas” y “huyendo del pesimismo”. Si yo fuera banquero me hubiera ido a mi despacho a esperar la próxima remesa y tan optimista.

Pero como no soy banquero y llevo meses intentando un ICO para inversión; mis amigos lo mismo, y como cada vez hay más parados a mi alrededor estoy en trance de cabrearme por la cosa.

Un poco desconcertado si me tienen. Porque llevo yo meses repitiéndome, por orden del prócer, que lo peor ha pasado. Incluso he vuelto a leer el informe del FMI buscando los errores que contiene según la Salgado e imaginando las correcciones que anuncia; me he mostrado dispuesto a creer que la investigación no sale perjudicada en los presupuestos…

En suma, dispuesto con enorme voluntad a renunciar a mi reconocido antipatriotismo, cómplice de facciosos, corruptos y reaccionarios. Complicidad que sólo puedo evitar aplaudiendo e José Luis, faltaría más.

Y, justo entonces, va la Vicepresidenta que esta mañana no estaba contenta, en realidad ninguna mañana está contenta, y declara que estamos en “lo peor de la crisis”. Uno aspiraría, ya puestos a aguantar tonterías, que al menos tocaran la misma música y construyeran el mismo discurso.

O sea, que vivo en un sin vivir porque no se si lo peor ha pasado o estoy pasando lo peor, cosa que a estos les da lo mismo pero, coincidirán mis lectores, que no es igual o si; porque que más nos da a los humildes mortales (ricos gracias a la subida del IVA, pero mortales)

Menos mal que hay cosas que permanecen en su sitio: MAFO (o sea, Fernández Ordóñez cuando era socialista - y antes de que El País le salvara para la posteridad de tan vulgar nombre-) ha propuesto de nuevo la reforma laboral, nuevos contratos laborales, menos negociación colectiva, las reformas estructurales y todas esas cosas que él suele proponer.

La cosa es que los próceres que nos gobiernan, con la notable y apuntada coherencia, no acaban de negarle la mayor al Gobernador del Banco de España. Ahora que ya hemos puesto en práctica las dos posibilidades que se le ofrecían al gobierno: fortalecer el neoliberalismo (recortar gasto) y poner en marcha un paquete de reparaciones del déficit (subir impuestos) parece que los portavoces de los poderosos muestran su carácter insaciable.

Y uno se teme que si lo peor no ha pasado, se inventarán más; se inventarán más. Vean cosas que pueden pasar cualquier día de estos: unos dinerillos para los fondos inmobiliarios de la banca que están fatal, fatal. Un dinero para los promotores que vendan pisos o se lo cambien por el viejo que Usted tiene, que hay que reducir stocks para pagar deudas y cuatro o cinco cositas de estas.

O sea que yo estoy por huir del pesimismo y de este personal. Pero no tengo idea de hacia donde.

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