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sábado, 17 de octubre de 2009

La pela es la bomba: comprando talibanes

¿Porqué no van a pagar los encargados del asunto militar italiano a los talibanes para tener una comarca segura si los encargados de negocios del Presidente del Milán le pagan las putas para tener un día en paz y fiesta? Perdón; debí haber escrito “velinas”, scorts…que putas solo son las de la Boqueria o Montera, por un poner.

Lleva Europa dos días discutiendo la información, de fuente inglesa, Times, que asegura que los italianos, antes de ser relevados por los franceses, pagaron en la comarca afgana que les correspondía para tener la fiesta en paz. Los italianos lo han desmentido con firmeza pero, en realidad, nadie les cree; yo tampoco.

El problema para los italianos es que la información es verosímil. Da igual la fecha, lejana o reciente, mira uno el panorama italiano y todo es creíble. Tema no menor es que, en la fecha en cuestión, la maldad no correspondería al Gobierno de Berlusconi sino al de la izquierda (Prodi): os tengo dicho que siempre hay alguien de izquierda que tiene un mal día; nada de impacientarse.

Se trata, en realidad, de entender bien la economía de mercado. El mensaje es sencillo: el dinero es nuestra arma. Nada mas neoliberal y sencillo de entender: pago; luego no hay muerte. (Vale para la seguridad militar, para la sanidad, o para la vacunas…)

Pero la cosa tiene su aquel. Porque la filosofía de que la pela es la nueva arma no se la han inventado los italianos. De hecho, la nueva estrategia norteamericana en Afganistán impulsada por los generales del Premio Nobel de la Paz es el uso de la pasta gansa.

Cierto que los americanos andan ofreciendo pelas de estado a estado en Afganistán y Pakistán a los sectores amigos del Islam. Lo que los italianos parecen haber hecho es interpretar el asunto como corresponde: mejor pago a los señores de la guerra y a los traficantes de opio que a los otros ya los financian los americanos. Reparto de mercado de cooperación se llama esto.

Seguro que hay un debate ético danzando por el mundo, pero entre la pela y las bombas no se yo qué es más inmoral. He oído que los militares le han puesto nombre a esto: algo así como cooperación civil- militar pesada (lo de pesada debe ser por la pasta, que pesa en el bolsillo). Una notable contribución de la guerra para que la frontera entre ayuda a las poblaciones y corrupción se haga tan débil que resulte incomprensible.

Hubo un tiempo en que la moral de la historia, la inspiración ética de la acción política, dependía de ideas e ideales. Tiempos desaparecidos; cabría pensar, al menos, que en ausencia de fe, la limpieza pasara a ser importante. Pues tampoco: el arma es el dinero y si es sucio, mejor…y que conste que sólo hablo de Afganistán…o no…

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