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jueves, 17 de septiembre de 2009

Más Barroso…que lustro nos espera

Os lo escribí en Junio “Preveo que el nombramiento de Barroso me producirá otro ataque de cabreo literario”. Y aquí estoy: el caballero ha sido elegido con los votos conservadores, tres cuartas partes de los liberales, los euroescépticos y los socialistas lusitanos, que han votado junto a los españoles. Y digo yo: que se les habrá perdido a estos en esa votación (¿algún comisario?).

Lo de ser anfitrión de las Azores ya marca. Y si hemos odiado a Bush, Blair o Aznar por la cosa no acabo de ver la razón por la que tenemos que perdonárselo a este.

Pero lo peor es que ha sido el Presidente Europeo más silente en todas las crisis que le han pasado por delante. Desde luego, el del neoliberalismo económico y las directivas socialmente más reaccionarias; el de mirar al cielo cuando las animaladas israelitas en Palestina.

Pero se me ocurren algunos sinónimos más para Barroso: liberalismo, tecnocracia, desastre de política agraria, paraísos fiscales, polución, fracaso constitucional, tiranía del banco central…

Para redondear, cabrá decir que su nombramiento ha orillado al Parlamento. Barroso ha sido el candidato de Brown, Sarcozy y Merkel ( que no se me olvide Zapatero, por dios) y los gobiernos, de lo que se deduce que Europa no es de la soberanía popular, de su Parlamento, sino de los estados. Pues nada. Imagino que a Barroso le corresponderá una Comisión como la anterior: un colegio político incapaz de emitir el menor signo de liderazgo en la crisis.

Naturalmente, la victoria de la derecha en las elecciones ha determinado una elección de este tipo. Es más notable la división de la izquierda que ha determinado la mayoría absoluta que, impedirá que vuelva a votarse su nombramiento si el Tratado es aprobado (hasta que los irlandeses acaben votando que si, repetiremos el referendum).

Los socialistas europeos tienen una notable responsabilidad: incapaces de ponerse de acuerdo se han dividido y una buena parte se han refugiado en una silenciosa abstención. Debe decirse que si los abstencionistas hubieran votado contra Barroso este no habría sido elegido. Pues nada: todos encantados; seguro que se me escapa la trascendencia planetaria de esa votación y que Leire me la explica cualquier día de estos.

Jáuregui, semper fidelis, ya lo ha intentado diciendo que Barroso va a cambiar un par de directivas. El Partido de la Izquierda Europea y Los verdes han votado en contra. O sea que Dios ayuda a los buenos cuando son más que los malos, como todo el mundo sabe.

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